Carlos III de Alemania

Datos biográficos

Dinastía: Carolingia
Empe. Sacro Imperio: 881-887
Sobrenombre: el Gordo
Nacimiento: 839
Fallecimiento: 13-I-888
Predecesor en el Imperio: Luis II
Predecesor en Francia: Carlomán III
Sucesor en el Imperio: Arnulfo I
Sucesor en Francia: Odón o Eudo

Biografía

Rey de los Francos occidentales y orientales, 876-887. Rey de Italia, 879-887. Tercer hijo de Luis el Germánico y de Emma, n. en 839 y m. en Neindingen en 13-I-888. Casó en 862 con Ricarda, hija del conde de Ercharger, y en vida de su padre, contra el cual se sublevó dos veces, le acompañó en algunas de sus expediciones y aun se encargó de la dirección de varias, como la dirigida contra su tío Carlos el Calvo, al coronarse este rey de Italia.

Carlos III.Carlos III el Gordo.

A la muerte de Luis el Germánico heredó la Alsacia, Suecia y Suabia, dominios que aumentó al pasar a él los de su hermano Luis el Sajón, m. en 882 sin hijos. Ya en 879 se había coronado rey de Italia, de modo que no le faltaba mucho para reunir bajo su cetro el Imperio de Carlomagno. El papa Juan VIII, que le consideraba como un monarca poderoso, había acudido varias veces a él sin resultado para que le defendiese contra sus enemigos Guido de Spoleto y Adalberto de Toscana. En 880 emprendió con sus dos hermanos una expedición contra Bosón, que se había proclamado rey de Borgoña, y le sitiaron en Vienne; pero cuando más necesaria era su presencia, les abandonó con el pretexto de ir en socorro del Papa, más en realidad para hacerse coronar emperador por él en Roma, lo que consiguió de Juan VIII, regresando después a Alemania y engañándole una vez más.

En 881 tuvo una nueva entrevista con el papa en Rávena, y aunque le prometió de nuevo que haría respetar sus Estados contra los intrusos, dejó a estos en completa libertad. Al posesionarse del territorio que les correspondiera por muerte de su hermano, los normandos habían extendido sus correrías hasta el Rhin e incendiado Tréveris, y después de celebrar una Asamblea en Worms, que votó subsidios y hombres, salió contra ellos al frente de un numeroso ejército (julio de 882), cercándoles en su campamento de Elsloo, cerca de Maestricht.

Aunque su victoria era segura, entró en tratos con los jefes enemigos, a uno de los cuales, Godofredo, que se hizo bautizar, le dio Frisia y otros territorios, y a otros dos una gruesa suma, obteniendo de este modo una paz vergonzosa que podía haber conquistado por las armas. En 883, muerto ya Juan VIII, celebró una entrevista con Marino, su sucesor, que aun era molestado por Guido y algunos otros nobles italianos, y aunque les condenó a la pérdida de sus bienes, la sentencia quedó incumplida.

Mientras tanto los normandos continuaban devastando Alemania sin encontrar ninguna resistencia. En 884 murió Carlomán, hijo de Luis el Tartamudo, rey de la Francia Occidental, cuya nobleza le ofreció la corona que dejase aquél, reuniendo así Carlos todo el dilatado Imperio de Carlomagno, pero no ejerció ningún poder efectivo; hasta entonces se había distinguido por no tener cualidades que le hiciese acreedor a ello.

Poco después de haber sido reconocido rey de Francia en Ponthion (885), los normandos, sus más encarnizados enemigos, sitiaron a París que, aunque defendido heroicamente bajo la dirección del obispo Gozlin y del conde de Eudes, no hubiera podido resistir mucho tiempo, por lo que el emperador decidió ir en su auxilio. Contaba con fuerzas más que suficientes para derrotar a los normandos, pero en lugar de entablar combate, pactó nuevamente con ellos y compró una paz vergonzosa que le costó muy cara, dejando marchar tranquilamente a los sitiadores que en su retirada devastaron la Borgoña.

De la conducta desatentada del emperador se hacía responsable a su canciller Lutgardo, obispo de Verceil, y después del sitio de París se desató el odio popular contra él, por lo que en la Asamblea de Kircheim hubo de destituir a su consejero, que después fue acusado de sostener relaciones ilícitas con Ricarda, si bien la reina logró justificarse plenamente retirándose después al convento de Andlau, que ella había fundado.

Después de estos acontecimientos, Carlos se vio abandonado de todos y no tuvo más remedio que abdicar en favor de Arnulfo, hijo natural de Carlomán y por lo tanto sobrino suyo. De su matrimonio con Ricarda no dejó ningún hijo, y aunque pensó ceder sus dominios a Bernardo, hijo bastardo suyo, la muerte del papa Adriano III, con el cual contaba para realizar su proyecto, le impidió hacerlo. Después de su abdicación se retiró a la abadía de Reichenau, donde murió.

VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, tomo 11 págs. 1000-1001.