Alemania

La noticia más antigua que tenemos acerca del pueblo que habitó en la costa meridional y oriental del mar del Norte se la debemos a Pytheas, comerciante de Marsella que estuvo allí por el año 300 a. C., en busca de estaño y de ámbar. El nombre que este dio a sus pobladores fue el de teutones; la palabra germanos empleada primero por los celtas y después por los romanos para designarlos, no se generalizó hasta época muy posterior. Los teutones del tiempo de Pytheas se habían establecido entre el Vístula y el Weser; en la divisoria entre el Weser y el Rhin, en la cuenca del Main y por el E. lindaban con los celtas. La primera descripción del territorio alemán, que es la que hizo Poseidonio hacia el año 90 a. C., corresponde a una época en la que ya gran parte del pueblo germánico se había ido extendiendo hacia el s. y chocando en su avance con el Imperio romano.

Cuando César sometió las Galias, tuvo ya que vencer a un famoso caudillo germano, Ariovisto, que se había establecido en el interior de la Galia. Los germanos que habían invadido la orilla izquierda del Rhin se vieron precisados a retroceder o se fundieron con los celtas. El formidable dique que los romanos opusieron a la irrupción de los bárbaros, obligó a los germanos a instalarse en los territorios al E. del Rhin. En cambio, los romanos, a pesar de cuantos esfuerzos hicieron, no lograron nunca dominar de un modo estable el país situado entre este río y el Weser; únicamente el territorio de las bocas del Rhin y la parte SO. de Alemania, comprendido entre este río y el Danubio, fueron ocupados definitivamente por ellos y llegaron a romanizarse.

La irrupción de los pueblos germánicos no podía, sin embargo, contenerse de un modo permanente. En cuanto decayó el poderío militar de Roma, cayeron aquellos por todos lados sobre el Imperio (longobardos, cuados, marcomanos, borgoñones, godos, vándalos, etc.), apoderándose de él y fundiéndose en todas partes con los pueblos vencidos, se romanizaron a su vez, perdiendo pronto el sello distintivo de su raza.

En cambio los innumerables pueblos germánicos que quedaron en la patria común, se agruparon en núcleo u grupos formados por las tribus más afines, y estos grupos fueron durante algunos siglos la única representación de la vida nacional, pues el sentimiento de un pueblo alemán, formado por la reunión de todos los que hablaron el mismo idioma deutsch, alemán, se refiere al principio exclusivamente al idioma; theodisce, año 786, quiere decir el que habla el lenguaje del pueblo, de donde se derivó, año 788, lingua theodisca no nació hasta muy entrada la Edad Media.

El primero de aquellos núcleos fue el de los alemanos o alemanes, de donde procede el nombre de Alemania, y a este siguieron los de los francos, sajones, turingios, pisones y bávaros. El reino de los francos, fundado por Clodoveo I, se extendió también por países romanizados, en los cuales el pueblo conquistador germánico fue pronto absorbido por el conquistado, representante de una civilización más adelantada. Pero en Oriente, los francos del Rhin y del Mosa constituyeron con los alemanes, que fueron sometidos el año 496, los turingios, que lo fueron el 530, y los bávaros, cuyos duques reconocieron también la soberanía de los francos, un estado puramente germánico.

Convertidos al cristianismo en los siglos VII y VIII se consolidó más cada día esta unión de nacionalidades, que vino a constituir el núcleo de aquella parte del reino de los francos que se llamó Austrasia y que tuvo primero en Dagoberto I (622) y después en Pipino el Mayor sus gobernantes propios (rey el primero y mayordomo el último).

VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, t. 4 págs. 463-469.