PEDRO I de Portugal el Cruel. Coímbra (Portugal), 8.IV.1320 – Estremoz (Portugal), 18.I.1367. Rey de Portugal.

Hijo de Alfonso IV y de Beatriz de Castilla, casó con Blanca de Castilla en 1328, por acuerdo establecido entre su padre y Alfonso XI. La infanta llegó a Portugal, pero fue rechazada, sin embargo, debido al acentuado estado de debilidad mental que padecía. En 1336 casó por procuración en Estremoz con Constanza Manuel, hija del poderoso noble castellano don Juan Manuel. El acuerdo irritó a Alfonso XI, el cual se opuso a que la infanta pudiese transitar a través del Reino de Castilla, lo que originó una guerra con Portugal. La cuestión resultaba de la enemistad existente entre el rey de Castilla y el padre de la novia. La guerra entre los dos reinos se extendió hasta el verano de 1338. La paz se firmó en Sevilla el 10 de julio de 1339. La ceremonia nupcial entre el príncipe heredero y Constanza tuvo lugar en la Catedral de Lisboa en agosto de 1340.

Con la princesa iba su dama de compañía, de gran belleza, Inés de Castro. El heredero de la Corona portuguesa no resistió la atracción que sobre él ejercía Inés, cediendo a sus impulsos. Disgustada, Constanza aplicó sus mayores esfuerzos en frenar este enlace. De este modo, exigió que Inés fuese madrina de su hijo Luis, dominada por el propósito de que la relación de parentesco realizada conduciría a una resolución del problema, extremo en el que se equivocó por completo.

Constanza se entregó al disgusto y, tras haber sido madre de tres hijos —el último de los cuales, Fernando, nacido en Coímbra en 1345, heredó el Trono de Portugal—, falleció algún tiempo después en fecha indeterminada.

La relación amorosa entre Pedro e Inés causó algún malestar entre los miembros del Consejo Real. Se enfrentaban a la circunstancia de que Inés era hermana de dos poderosos nobles gallegos, Álvaro Pérez de Castro y Fernando de Castro, cuya influencia en Portugal se hacía sentir a través de su hermana. Existía el recelo de que pudiesen ser los causantes de la muerte del príncipe heredero Fernando, hijo del Rey y de la fallecida Reina. Desempeñaron un papel determinante Pero Coello, Álvaro González y Diego López Pacheco, a quienes cumplió aconsejar al Rey el asesinato de Inés de Castro. Partió Alfonso IV de Montemor- o-Velho con gente armada con el propósito de asesinar a Inés, la cual residía en unas casas del Monasterio de Santa Clara. Impresionado con la petición de clemencia de Inés, dudó de su propósito y acabó por ceder a los deseos pérfidos de sus tres consejeros, autores materiales del asesinato el 7 de enero de 1355.

Al tomar el príncipe conocimiento de este hecho, decidió vengarse de los asesinos rebelándose contra su padre. Pedro reunió a sus hombres de guerra, entre los cuales figuraban los hermanos de Inés de Castro, y pasó al ataque en tierras del norte de Portugal.

El enfrentamiento con Alfonso IV estuvo a punto de producirse en Oporto, cercada por el príncipe, mientras el Rey, desde Guimarães, preparaba el ataque.

Gracias a la intervención de la Reina y del arzobispo de Braga, Gonzalo Pereira, se alcanzó la paz, firmada en Canaveses el 5 de agosto de 1355. En conformidad con las cláusulas del acuerdo, el príncipe se disponía a perdonar a los autores del asesinato de Inés de Castro. A su vez, el Rey perdonaba a todos los que habían participado en la rebelión. Su hijo pasaría a ejercer jurisdicción en el Reino mediante sus oidores, en nombre del Monarca. En los casos de pena capital y de la pérdida de los principales oficios y de las tierras de los vasallos, se comprometía Pedro a dar previo conocimiento a su padre, para que este decidiera en última instancia.

Tras el fallecimiento de Alfonso IV en Lisboa, el 28 de mayo de 1357, su hijo ascendió al Trono de Portugal, a los treinta y siete años de edad. En junio de 1360 mientras se hallaba el nuevo Rey en Cantanhede, acompañado por el conde de Barcelos y de muchos hombres de la Corte, declaró con las manos puestas en los Santos Evangelios que siete años atrás, en fecha indeterminada, había recibido a Inés de Castro como su mujer por palabras de presencia, y que había mantenido secreto este enlace por temor a su padre el Rey. Tres días después, en Coímbra, en un acto solemne, dio público conocimiento de este compromiso matrimonial. Presentes estaban numerosos obispos y altas personalidades citadas a tal efecto.

El Rey exhibió una carta del papa Juan XXII en la que el Pontífice, a petición del Rey y del príncipe, concedía permiso para casarse con una mujer noble, que fuese devota de la Santa Iglesia de Roma. Cabe destacar, no obstante, que la elaboración de este documento obedecía al propósito de no perjudicar el enlace entre ellos considerando que existía la cuestión del parentesco. El breve papal está fechado el 18 de febrero de 1325, cuando Pedro aún no había cumplido los cinco años de edad.

Faltando al compromiso que había asumido con su padre, mediante el cual perdonaba a los asesinos, decidió castigarlos ejemplarmente. Mediante acuerdo establecido con el rey Pedro de Castilla, ambos decidieron proceder al intercambio de los exilados que se habían refugiado en los países vecinos. Mientras que Diego López Pacheco, avisado por un mendigo, consiguió huir de Castilla, los otros dos asesinos, Álvaro González y Pedro Coello, fueron entregados a la justicia portuguesa. Al primero el Rey ordenó que le arrancasen el corazón por la espalda y al segundo por el pecho.

Las únicas Cortes que se efectuaron en este breve reinado fueron las de Elvas de 1361. En ellas el clero se quejó de que Pedro, siendo aún infante, hizo aprobar una ley, el beneplácito regio, según la cual se determinaba que ninguna autoridad eclesiástica podría aprobar una carta apostólica sin previo permiso de la Corona.

El Rey dio pruebas, durante su reinado, de ser un buen administrador de la hacienda pública, actuando con la preocupación de atesorar. Dominado por un sentido de cumplimiento de la justicia, muchas de sus sentencias se caracterizaron por un extremo rigor.

Murió en Estremoz el 18 de enero de 1367, a los cuarenta y seis años de edad.

BAQUERO MORENO, Humberto, «Pedro I», en Real Academia de la Historia, Diccionario Biográfico electrónico (en red, https://dbe.rah.es/biografias / 13870/pedro-i-de-portugal)