Alfonso IV de Portugal

Datos biográficos

Dinastía: Borgoña
Rey de Portugal: 1325-1357
Sobrenombre el Bravo
Nacimiento: 1291
Fallecimiento: 1357
Predecesor: Dionisio I
Sucesor: Pedro I

Biografía

A Dionisio I le sucedió su impaciente hijo con el título de Alfonso IV. Contaba treinta y cuatro años de edad, era de carácter áspero y retraído, con aficiones de cazador que se sobreponían a sus cuidados de gobernante. En los bosques inmediatos a Cintra pasaba largos días fatigando a sus consejeros con los relatos de sus proezas cinegéticas. Estos tuvieron entereza bastante para anunciar que si no variaba de conducta buscarían otro rey. Reflexionó Alfonso IV y supo dominar el despecho que le produjo la admonición, variando de tal modo que emuló pronto la gestión de su ilustre padre en lo que se refiere a la administración del reino.

Alfonso IV de Portugal.Alfonso IV de Portugal.

Continuó la política amistosa con Castilla que iniciara don Dionís y en 1327 casó a su hija doña María con Alfonso XI de Castilla, matrimonio infeliz por los escándalos que el monarca español dio enamorando públicamente a doña Leonor de Guzmán. Para que entrase en razón su yerno, el rey portugués invadió por Extremadura la monarquía vecina, con escasa fortuna militar. Entonces medió Santa Isabel —madre de doña María— que abandonó su convento de Coimbra para interponerse, en Estremoz, entre los dos ejércitos. El rey castellano prometió enmendar su conducta dando a doña María trato digno de esposa y de reina (1336).

Cuatro años más tarde, ante el ruego de su hija, concurrió Alfonso IV, con lo mejor de la caballería portuguesa, a la Cruzada que Aragón y Castilla organizaron contra el sultán benimerín Abul-HassanBatalla del Salado—. Allí conquistó este monarca el sobrenombre de el Bravo. El rey de Castilla le ofreció, en reconocimiento de sus servicios, los más ricos despojos de los vencidos; pero es fama que el monarca portugués se contentó con llevar a su país, como trofeos de la victoria, algunas armas y el estandarte personal de Abul-Hassan.

Manchan la gestión de este monarca su odio constante contra su hermano bastardo Alfonso Sánchez, que produjo entre ellos algunas sangrientas luchas, y el asesinato de doña Inés de Castro, de nobilísima familia gallega, dama de la esposa del infante don Pedro, por la cual este concibió exaltadísima y constante pasión amorosa. Reunía doña Inés belleza y dulzura. Muerta doña Constanza en 1345, el infante casó secretamente con doña Inés, resuelto a publicar el matrimonio cuando llegase al trono. Pero la nobleza y el pueblo veían con poca simpatía a doña Inés, la una por bastarda, el otro por extranjera, y ambos por el ascendiente notorio que tenía sobre el príncipe heredero.

Alfonso IV tuvo la debilidad de consentir en el asesinato, ejecutado casi a presencia del monarca, por tres nobles portugueses llamados Pacheco, Gonsalves y Coello, en ocasión que doña Inés, con sus tres hijos, estaba recluida en el convento de Santa Clara, cerca de Coimbra.
La desesperación del infante correspondió al amor que profesaba a la muerta y a la cólera que la brutalidad del crimen produjo en su alma vehemente. Celebró pomposos funerales por doña Inés, y al terminarlos, montó a caballo e invadió las tierras de los asesinos para hacerles pagar con sus personas el crimen.
El arzobispo de Braga consiguió hacer entrar en razón al príncipe, que se reconcilió con su padre a condición de que fueran amnistiados cuantos le habían acompañado en sus venganzas.

En 1356 murió el rey no sin aconsejar, conocedor del carácter de su hijo, a los asesinos de doña Inés, que buscaran asilo lejos de Portugal.

VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1988, tomo 46 pág. 704.