Sancho I de Mallorca

De Gran Enciclopedia de España

Sepulcro del rey Sancho I de Mallorca en la Catedral de Perpiñán.Sepulcro del rey Sancho I.

Conde de Rosellón y Cerdaña, vizconde de Carladés y el Ormeladés y señor de Montpellier. Hijo segundogénito de Jaime I de Mallorca (1276-1311) y de Esclaramunda de Foix, y hermano de Jaime, Fernando el de Morea, Felipe, Isabel y Sancha, segunda esposa de Roberto I El Prudente de Nápoles (1309-1343). Al serle confiscado el reino de Mallorca a su padre (1285) por su tío Pedro III (1276-1285), a raíz del apoyo que aquél había ofrecido a la invasión de Cataluña (1285) por Felipe III el Atrevido de Francia (1270-1285), que contaba con el carácter de cruzada dado por el papa Martín I (1282-1285), fue retenido como rehén, al igual que sus hermanos, en Torroella de Montgrí (Gerona) y, más tarde, en Barcelona. Tras conseguir huir, se instaló en París, donde fue educado junto a sus hermanos. En 1302 fue proclamado heredero al trono, después de que su hermano mayor, Jaime, ingresara en la orden franciscana, Coronado rey, a la muerte de su padre, en la catedral de Palma de Mallorca, su primera acción fue viajar a Barcelona donde prestó homenaje a su primo, Jaime II de Aragón (1291-1327).

Mantuvo con él relaciones cordiales y de colaboración durante todo su reinado. Así, participó en la recuperación para la corona aragonesa del Valle de Arán (Lleida), en manos francesas, y más tarde le ofreció sus ayuda, en las Cortes celebradas en Gerona (1321), para la campaña de conquista de Cerdeña, apoyo que se hizo efectivo con veinte galeras y doscientos caballeros, que se incorporaron a la flota catalanoaragonesa en Mahón (Menorca); el propio Sancho I participó en el sitio de Vilaesglesias (1324). Como compensación, Jaime II siempre frenó las aspiraciones francesas de apropiarse del señorío de Montpellier y le dispensó de la visita anual de vasallaje.

Sancho I desplegó también una intensa actividad diplomática y viajera. Residió alternativamente en los distintos territorios que integraban su reino (alternó las estancias en Mallorca y Perpiñán), visitó (1319) al papa Juan XXII (1316-1334) en Aviñón y concluyó un tratado con el rey de Túnez.

En el ámbito interno, su reinado supuso un periodo de prosperidad económica y relativa paz; así, se ocupó de los conflictos de intereses entre los ciudadanos de Mallorca y los forans, los habitantes del resto de la isla, para lo que dictó unas ordenaciones; fomentó la creación de una flota de defensa ante los recurrentes ataques de la piratería berberisca, e impulsó las obras del castillo de Bellver (Palma de Mallorca, finalizado en 1314) y de la catedral de Perpiñán.

Enfermo crónico de asma, pasó retirado varias temporadas en Valldemosa (Mallorca), donde construyó un palacio, y en Formiguera (Alta Cerdaña), donde encontró la muerte el 24-IX-1324.

A pesar de que había contraído matrimonio en 1309 con María de Sicilia, hija de Carlos II de Nápoles el Cojo (1285-1309), no tuvo descendencia legítima (dejó un hijo y tres hijas ilegítimas), por lo que, en previsión de los derechos que pudiera alegar su tío Jaime II de Aragón, proclamó como su heredero a su sobrino Jaime, futuro Jaime III de Mallorca (1324-1349), hijo de su fallecido hermano Fernando el de Morea, a quien había ayudado en la conquista del principado de Acaya (1315-1316); fue una previsión prudente, ya que solo la intervención papal de 1319 frenó la campaña militar del rey aragonés. Así, a su muerte accedió al trono El Desdichado, que por entonces tenía diez años de edad, bajo la tutoría de su tío, el infante Felipe. Sus restos se encuentran sepultados en la catedral de Perpiñán

VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, T. XIX, pág. 9463.