Jaime III de Mallorca

De Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana

Retrato del siglo XVI de Jaime III Retrato del siglo XVI de Jaime III

JAIME III, rey de Mallorca ( 1324-1344 ). El Desdichado. Hijo del infante Fernando el de Morea, nieto de Jaime I de Mallorca, nació en Catania (Italia) en 1315 y murió en 1349. Se educó al lado de su abuela y de su tío Sancho, al que sucedió en 1324 por haber muerto ya su padre, a quien correspondía el trono. Desde el primer momento le disputó sus estados Jaime II de Aragón, pero acabó por reconocer los derechos del joven rey, pactando el casamiento de este con su nieta Constanza .

Hasta el advenimiento de su cuñado Pedro IV de Aragón, su reinado se deslizó tranquilamente, pero a partir de entonces comenzaron sus desdichas. Ya en el acto de prestarle homenaje, que el mallorquín había demorado hasta 1339, le sometió a ceremonias humillantes, y hallándose los dos en Aviñón quiso agredirle. Como si no tuviera bastante con la enemistad de su hermano político, el rey de Francia exigió también que le prestase homenaje por el feudo de una porción de Montpellier que pertenecía al rey de Mallorca, pero de la cual se había apoderado el de Francia. Jaime II se resistió, y aunque sabía que nada podía esperar de Pedro IV, fue a solicitar su auxilio.

El de Aragón, sin comprometerse a nada, animó a su cuñado para que perseverase en su actitud hacia el de Francia, acabando por abandonarle por completo y por entenderse con el rey de Francia. Además, le acusó de acuñar en Rosellón y Cerdaña moneda distinta de la barcelonesa y le hizo formar proceso como monedero falso. Clemente VI quiso evitar este absurdo proceso, pero nada pudo contra Pedro IV, que estaba dispuesto por todos los medios a apoderarse de Mallorca. Considerando Jaime III que nada podía pasarle, se presentó en Barcelona, pero se propaló entonces la especie de que había tramado una conjura para apoderarse de la persona del rey de Aragón. Irritado al ver la injusticia con que se le trataba, se presentó a Pedro IV manifestándole que desde aquel momento dejaba de ser feudatario suyo y partió para Mallorca.

Al llegar a sus estados hizo prender a todos los súbditos aragoneses que se hallaban en ellos, y Pedro IV, que no deseaba más que encontrar un pretexto, le declaró desobediente, rebelde y contumaz, confiscó todos sus dominios y le conminó con la pérdida de ellos si no comparecía en el término de un año a justificar su conducta. Sin esperar tanto, en mayo de 1343 envió una numerosa flota a Mallorca, desembarcando sin encontrar gran resistencia en ninguna parte. Pedro IV entró en la capital el 21 de junio siguiente y regresó a Barcelona para apoderarse de los condados de Rosellón y Cerdaña, que se defendieron con valor, pero que al fin sucumbieron también (1344).

El desgraciado Jaime III se entregó a la misericordia de Pedro IV, que le señaló como residencia Manresa. Poco después se celebraron Cortes en Barcelona, declarando incorporados a la Corona de Aragón los Estados de Jaime III, que se fugó de Cataluña creyendo que encontraría apoyo en Cerdaña, consiguiendo, por fin, la alianza con Francia, con cuya ayuda, y también por haberle vendido la baronía de Montpellier, pudo reunir una escuadra con la que devastó las costas catalanas, desembarcando después en Mallorca, pero fue vencido por los aragoneses y murió en la batalla de Lluchmayor degollado por un soldado, mientras su hijo Jaime caía prisionero.

VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, T. 28 pág. 2410.