Ramiro III de León

Datos biográficos

Dinastía: Astur-Leonesa
Rey de León: 966-985
Nacimiento: 961 / 962
Fallecimiento: 26-V-985
Predecesor: Sancho I
Sucesor: Vermudo II

Biografía

Hijo y sucesor de Sancho I el Craso de León (956-958, 960-966) y de Teresa Ansúrez, hija de Ansur Fernández, conde de Monzón. Al morir su padre, presuntamente envenenado a manos del conde portugués Gonzalo Muñoz, el primogénito Ramiro tenía tan solo unos cinco años de edad. No obstante, fue proclamado soberano del reino bajo la regencia de su madre y su tía Elvira, hija de Ramiro II el Grande —que fue quien, de hecho, llevó las riendas de la política leonesa en la primera mitad de su reinado—, en una solemne ceremonia pública que tendía a imitar el ancestral principio electivo de la monarquía asturleonesa.

El carácter hereditario de la sucesión al trono leonés no se había impuesto todavía oficialmente —Ramiro III fue, de hecho, el primer rey leonés entronizado siendo impúber—, de manera que su encumbramiento se debió, sobre todo, a los vaivenes propios de la pugna política por el poder entre los diversos partidos y grupos de presión que conformaban el reino leonés en aquel momento.

La debilidad de carácter del nuevo rey —Sampiro afirma de él que era un varón de escasa inteligencia— fue un fiel reflejo de la propia debilidad interna del reino, desgajado por la cada vez más patente independencia y la rebeldía y autonomía de acción de los condes gallegos, e incluso de los propios magnates leoneses (los Ansúrez de Monzón, los Beni-Gómez de Saldaña o los Vermúdez de Cea), a lo que se unió la irresistible emergencia, en la ya de por sí poderosa Córdoba califal, del caudillo y dictador amirí Almanzor, verdadero director de la política andalusí durante el califato de Hisam II (976-1009, 1010-1013).

No obstante, la primera empresa complicada de Ramiro III fue la invasión normanda de 968-969 en tierras gallegas. A pesar de que los obispos Sisnando II (952-968) y san Rosendo (968-977) pudieron evitar el saqueo de Santiago de Compostela, la tropa normanda deambuló por Galicia durante más de un año de saqueos, hasta que el conde Guillermo Sánchez logró finalmente hacerlos reembarcar. La impotencia, o quizá el desentendimiento, es posible que influyera el recuerdo del asesinato de Sancho I a manos, supuestamente, de uno de los condes galaico-portugueses, de la corte leonesa a la hora de hacer frente a los invasores le granjeó todavía más rencores entre la nobleza de aquellas tierras.

Esa misma debilidad interna forzó a la regente Elvira a concertar diversas treguas (966, 971) con el califa al Hakam II (961-976), que en su corte califal recibía por aquellos años las sucesivas embajadas anuales de todos los reinos cristianos del N., e incluso de los mismos nobles y condes, lo que prueba la fuerza que estos últimos estaban adquiriendo. El periodo de paz con al Andalus se prolongó hasta 974, cuando García I Fernández de Castilla (970-995) inició por cuenta propia una expedición por tierras sorianas que le llevó a la toma de la fortaleza de Deza.

Al año siguiente, una coalición de leoneses, navarros, castellanos y los condes de Monzón y Saldaña, dirigida por Ramiro III y su tía Elvira, puso sitio a la fortaleza de Gormaz (Soria, III-V-975); derrotada la coalición cristiana en Langa de Duero (Soria) y Estercuel (Ribaforada, Navarra) por el general Galib, gobernador de Medinaceli, Elvira perdió su protagonismo en la corte leonesa en favor de Teresa Ansúrez.

A partir de ese momento, la figura de Almanzor emergió plena de fuerza, rompiendo el tradicional y relativo equilibrio entre cristianos y musulmanes. En 977, nombrado ya corregente, junto a su yerno Galib, del nuevo califa Hisam II, devastó la región de Salamanca y Ledesma y tomó Cuéllar (Segovia), mientras una expedición conjunta de castellanos y navarros tomaba (978) por fin Gormaz y Atienza (Guadalajara).

Tras un breve periodo a lo largo del cual emprendió las reformas necesarias que le posibilitaron acaparar todo el poder interno, acabó con la oposición de Galib, al que apoyaron navarros y castellanos, en las llanuras de Atienza (10-VII-981); un mes después, Almanzor se presentaba en la puertas de Zamora, que sitió y arrasó. En 982 llevó a cabo la llamada por los historiadores andalusíes campaña de las tres naciones, en la que devastó nuevamente la Extremadura castellano-leonesa y finalizó con el asedio a la propia capital del reino, León, que resistió gracias a una imprevista tormenta de granizo.

Al verano siguiente, derrotó al ejército de Ramiro III, García I Fernández de Castilla y Sancho II Garcés de Navarra (970-994) en Rueda (Valladolid), lo que significó la toma de Simancas (cuya fortaleza mandó derruir), Atienza y Sepúlveda (Segovia). Esas sucesivas derrotas fueron decisivas para el devenir de Ramiro III.

En Galicia, el descontento hacia el monarca había tomado cuerpo suficiente como para que sus más influyentes magnates consagraran y entronizaran solemnemente, en la catedral compostelana (15-X-982), a Vermudo Ordóñez, un hijo natural de Ordoño III (951-956) que había crecido en Galicia casi en el anonimato, y que reinaría como Vermudo II el Gotoso de León (982-999). En 983, ejércitos de ambos monarcas se enfrentaron en Portela de Arenas (¿Monterroso?, Lugo) con resultado incierto; de ahí que durante un año cada uno de ellos reinara en sus respectivos territorios de influencia.

En 984, Vermudo II logró, con la probable aquiescencia de los condes castellanos, apoderarse de León, obligando a Ramiro III a refugiarse, con sus últimos fieles, en Astorga, donde murió de enfermedad natural. Fue sepultado en el monasterio de San Miguel de Destriana (León), y sus restos fueron trasladados a la catedral de Astorga en 1185. De su matrimonio (h. 980) con Sancha Gómez, hija del conde de Saldaña, nació el infante Ordoño Ramírez, del que procede, tras su matrimonio con Cristina, hija de Vermudo II, el linaje asturiano de los Ordóñez.

PARRA CABEZA, Francesc, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo XVIII págs. 8608-8609.