Los Condes de Urgel

Índice

Wifredo el Velloso, 878-897
Sunifredo II de Urgel, 897-948
Borrell II, 948-992
Armengol I, 992-1010
Armengol II, 1010-1038
Armengol III, 1038-1065
Armengol IV, 1065-1092
Armengol V, 1093-1102
Armengol VI, 1102-1154
Armengol VII, 1154-1184
Armengol VIII, 1184-1209
Poncio I, 1209-1209
Armengol IX, 1209-1243
Álvaro I, 1243-1268
Armengol X, 1268-1314

Sunifredo II de Urgel

Conde de Urgel, 897-948. Hijo de Wifredo el Velloso y de Winilda. Al morir Wifredo I, la sucesión al trono de los condados catalanes dejó de ser una decisión de los reyes francos para adquirir carácter hereditario. Sunifredo heredó de su padre, junto con sus hermanos, el conjunto de los condados catalanes; cada hermano gobernó uno o varios condados por separado, aunque el primogénito, Wifredo II, ocupó los principales (Barcelona, Gerona Y Ausona), manteniendo cierta supremacía sobre los demás.

En cuanto a Sunifredo, le fue asignado el condado de Urgel. El joven conde promovió la repoblación de sus tierras, muy especialmente del Pallars. Casó con Adelaida, que se convertiría en 949, un año después de enviudar, en abadesa de Sant Joan de Ripoll. Al morir Sunifredo sin que sus hijos Armengol y Borrell le hubieran sobrevivido, el condado recayó en manos de su sobrino, Borrell II de Barcelona.

VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo XXI, págs. 10027.

Armengol I de Córdoba

Conde de Urgel, 992-1010. Armengol I el de Córdoba. Hijo segundogénito de Borrell II y Lerdgarda de Roergue, condes de Barcelona, Gerona, Osona y Urgel. Es asociado al condado de Urgel en 989, el cual hereda en el 992, al morir su padre. Su hermano mayor, Ramón Borrell hereda el resto de los condados. Armengol rige su condado con plena soberanía, en coherencia con la evolución del progresivo alejamiento de la Monarquía francesa que ha culminado con la sustitución del linaje carolingio en 987.

El prestigio y proyección exterior, como en los otros condados de la zona, se buscan no en Francia, sino en las visitas a Roma, que unen a la peregrinación religiosa una clara significación política. En su primera visita, en 998, tiene el honor de sentarse a los pies del emperador alemán Otón III, y participa en el concilio presidido por el papa Gregorio V y el Emperador que ha de dirimir entre los dos candidatos al episcopado de Vic, dando explícito consentimiento a lo acordado.

En 1010 efectúa una segunda visita, en la que se entrevista con Silvestre II, occitano, no solo antiguo conocedor de los condados del Nordeste de la Península Ibérica, sino en su juventud entrañablemente unido al padre de Armengol I, a quien en 967 fue confiado por el abad de Saint Giraud d´Orlhac a petición del conde por la fama de sus conocimientos y quien lo puso bajo la tutela del obispo Ató de Vic, residiendo en los condados hasta que, acompañando a Borrell II, se desplazó a Roma en 970; aún mantuvo en la década siguiente relación epistolar con destacadas personalidades de Gerona y Barcelona para informarse de las novedades en la ciencia árabe.

El conde mantiene una muy estrecha relación con la Iglesia desde la convicción ya ejemplarizada por su padre, de ser responsable de la seguridad de la Iglesia y de la conducta moral de clérigos y fieles; también, siguiendo la estela de su padre, benefició con importantes bienes la sede catedralicia, que así fue consolidando un voluminoso patrimonio especialmente en el núcleo originario de Urgel, donde también procura exenciones jurisdiccionales, de importantes consecuencias en la posteridad.

Precisamente, las exigencias de propiedades e inmunidades por parte de la Iglesia son causas de diversos puntos de fricción siempre cerrados a favor de la Iglesia. Así sucede con las diferencias en torno a la villa de Tuixén, que el prelado reclama como integrante de una donación de Borrell II no contemplada por Armengol I, quien finalmente en su testamento no solo accede a la cesión, sino a reconocer su error al retener injustamente la villa.

También debe ceder al prelado otras dos importantes villas —Lart y Aracavel— en 997 como penitencia por un homicidio. Otras destacadas posesiones seguirán la misma vía, como el castillo terminado de Conques, que el conde cede a la Iglesia catedralicia en su testamento, o la villa de Sallent, comprada por el obispo.

En sus tomas de decisiones sobre temas eclesiásticos importantes, como la fusión del monasterio de San Climent de Codinet al de San Andrés de Tresponts, también consulta además del arzobispo metropolitano de Narbona, a los obispos, abades y personalidades de las mismas zonas, que engloba como nostrarum regionum.

Dentro de esta concepción regional y dinástica, son de destacar las excelentes relaciones mantenidas con su hermano el conde Ramón Borrell de Barcelona, Gerona y Osona, con quien no solo acuerda comunes posturas diplomáticas y militares, sino que comparte actos públicos, como la introducción del nuevo obispo de Vic en 1002.

La pujanza del episcopado y de casas religiosas como el monasterio benedictino de Sent Serni de Tavérnoles o la canónica de Solsona, claramente abocados a la frontera para consolidar amplios patrimonios y crecientes capacidades jurisdiccionales, se inserta en la coetánea pujanza baronial.

El Vizconde Guillermo, titular de un oficio consolidado como hereditario, está acumulando importantes propiedades en Castellbó y muchas familias vicariales aprovechan la apertura de la frontera para consolidar amplios patrimonios.

Se vive un verdadero proceso de señorialización. Frente a esta situación, Armengol I, aprovechando los cambios en la frontera en torno al milenio, opta por una opción nueva y osada, la militar. Espera así obtener rápidas ganancias con el botín y aunar en sus mismos objetivos a sus barones.

Respecto a lo primero, consigue muchas ganancias y puede ostentar grandes riquezas, como demuestra en su testamento dictado en julio de 1007, en el que distribuye no solo propiedades, sino elevadas cantidades económicas, como las cien onzas de oro que deben ser libradas a San Pedro de Roma, además de destacados objetos de oro y plata y telas preciosas que destina a la sede cardenalicia urgelesa.

La muerte de Almanzor, en el verano de 1002 permite interpretar que el signo de la fortuna se ha invertido. Los hermanos Armengol y Ramón Borrell preparan una expedición que reproduzca en sentido inverso lo que habían supuesto los ataques amiríes en las dos últimas décadas. Negocian con rapidez la incorporación de los condes de Cerdaña, Besalú Pallars y Ribagorza y de distintos obispos, y la campaña se pone en marcha ese mismo invierno.

El fracaso es inmediato: el (25-II-1003) las tropas condales, tras haber cruzado la frontera leridana son severamente derrotadas en Albesa y probablemente encuentran la muerte personalidades como el conde de Ribagorza y el obispo de Elna.

La incursión, además provoca la respuesta amirí. La primera aceifa del hijo de Almanzor, Abd al Malik, en el verano del mismo 1003, afecta duramente los condados de Urgel, Osona-Manresa y Barcelona.

Captura al conde Armengol y solo un elevado rescate le permite recuperar la libertad. Abd al Malik y Armengol tienen una nueva cita en 1006. Aquél vuelve a la misma zona por la misma ruta, remonta el Segre y el Llobregós. Este, por su parte ha vuelto a concitar las huestes de los condes de Barcelona, Cerdaña y Besalú interceptando el paso del caudillo amirí en Torà, donde una tempestad contribuye a la victoria condal.

La derrota trae graves consecuencias para Abd al Malik, porque debe regresar a Córdoba evidenciando su vulnerabilidad y carente de botín y los esclavos que el esperaba para la dinámica económica cordobesa. La crisis está al caer, la política amirí, con el desarrollo del ejército de nuevos bereberes y de eslavos ha acentuado las fracturas sociales, que estallan tras la muerte de Abd al Malik (1008) y la fracasada y errónea política de su hermano Abderramán Sanchuelo.

De la fragmentada sociedad andalusí surgen dos pretendidos califas que invocan el linaje omeya, Sulayman al Mustain, sostenido por los nuevos bereberes y Muhammad II al Madhi, sostenido por los llamados árabes y el partido eslavo. Mientras el primero busca apoyo en el conde de Castilla, Sancho García, el segundo se dirige a los mismos condes que se habían medido con los amiríes.

En Tortosa, los agentes de Ramón Borrell de Barcelona, Armengol I de Urgel y Wadih, dirigente del partido eslavo, cierran un trato que compromete un numeroso ejército de unos diez mil hombres integrados en la huestes de los condes de Barcelona, Urgel y Besalú que se dirigían a Córdoba publica expedicione Spanie para luchar contra el candidato beréber, a cambio de una pagas y compensaciones fabulosas, calculadas en unos seiscientos mil dinares mensuales, más el coste de comida y bebida para hombres y animales, amplios derechos de botín y una plena impunidad.

Los expedicionarios parten para Zaragoza, en Medinaceli combaten a los bereberes y cometen actos vejatorios contra le mezquita y la religión musulmana. En Toledo se les suma el candidato al califato, con quien se acercan a Córdoba. El (2-VI-2010), los dos ejércitos se encuentran al Norte de la ciudad, en Akabat al Bakr (Castillo del Vacar). La victoria de las tropas condales abre las puertas a la capital del califato, pero se salda con la muerte del conde de Urgel.

El balance global de la expedición a Córdoba comportó la obtención de importantes beneficios por parte de los supervivientes, que inyectó un verdadero revulsivo económico para los condados, mientras que unos tres mil participantes no regresarían, entre ellos el hijo del anterior vizconde de Barcelona y los obispos de Barcelona, Gerona y Vic, además del conde soberano Armengol malik Armaqund, según las fuentes musulmanas.

Estas mismas le otorgan un gran protagonismo, como Ibn Bassam, que le concede todo el mérito y por ello critica a Sulayman al Mustain diciendo que le instauró Sancho García de Castilla y lo derrocó Armengol de Urgel. En la memoria condal, la Gesta Comitun Barcinonensium reconocerá al conde haber mantenido una gran belicosidad con los musulmanes y que por morir en batalla en Córdoba es llamado El de Córdoba.

Armengol I, que a lo largo de todo su gobierno recibió el tratamiento honorífico de marqués Ermengaudus gratia dei comes et marchio, dejaba un heredero menor de edad homónimo, nacido justo en 1009 de su esposa Tedberga, muy probablemente hija del conde de Provenza, Rotbalbo I.

Las informaciones bibliográficas que la suponían muerta en 1003 y al conde unido con Guisla se deben a errores interpretativos, dado que Tedberga sobrevive al conde y se documenta como viuda en actos públicos junto al hijo huérfano.

SABATÉ CURULL, Flocel, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol. V págs. 438-441.

Armengol II

Conde de Urgel 1010-1038. El Peregrino. Hijo de los condes de Urgel y Tedberga, heredó el condado al morir su padre en la campaña de Córdoba el (2-VI-1010). Su primera intervención en público tiene lugar el (18-XI-1010), cuando con motivo de restaurar la canónica de la catedral participa, aun siendo tenellus junto a su madre a la ceremonia a la que acuden el arzobispo metropolitano de Narbona, los obispos de la provincia eclesiástica y los condes vecinos que comparten diócesis (Pallars y Cerdeña), junto con los de Barcelona.

Ermengol II y Arnau Mir.Ermengol II y Arnau Mir.

La regencia es ejercida por su tío el conde de Barcelona Ramón Borrell, que interviene personalmente con intención de preservar el patrimonio del menor ante la voracidad baronial y en el avance en la frontera. Al morir el conde barcelonés en 1018, dejando como heredero a un menor, Berenguer Ramón I actúa como regente de su primo e interviene especialmente atendiendo los asuntos fronterizos que había tratado su padre. Como en Barcelona, Ermesenda continua siendo mencionada en la documentación hasta 1024.

El (1-XI-1024), el juicio celebrado en Ponts en el que la sede catedralicia reclama la Iglesia de Cortiuda y los diezmos de Castelló al monasterio de Santa Cecilisa de Elins, es presidido, por primera vez, por el conde Armengol II junto al conde Berenguer Ramón I y a la condesa Ermesenda.

En el mismo documento, Armengol se compromete a ceder la villa de Tuixén al obispado, especificándose que tiene capacidad para hacerlo porque ya ha cumplido los catorce años de edad.

A partir de este momento se desprende de la tutoría. Con todo, el primo de Armengol no entiende que deba ceder sin compensaciones las importantes conquista efectuadas por su padre Ramón Borrell I y por él mismo, tras haber roto las líneas defensivas del distrito musulmán de Lérida y consolidarse en su interior al ocupar el Segre medio con Alós, Montmegastre, Artesa y Rubio. La solución se acuerda en 1024 en un convenio feudal por el que el urgelés reconoce recibir estos términos catastrales en feudo del barcelonés.

Además, se concretan otros aspectos, como el precio a pagar para que Armengol pueda utilizar la espada Tizona propiedad de Berenguer Ramón, y se impone que en caso de morir Armengol sin hijos legítimos todo el condado de Urgel revertirá en Berenguer Ramón I o sus descendientes, siendo estos mismos quienes ejercerían la tutoría en caso de que el deceso dejara hijos menores de veinte años, imposición que deja entrever que la tutoría se interpreta apetecible y rentable.

En 1029 el conde reclama la villa de Tuxién, pero al recordarle la donación efectuada por él mismo en 1024, acaba reconociendo la propiedad episcopal sobre esta misma villa que ya había sido objeto de controversia con Armengol I.

También beneficia notoriamente a la Iglesia católica con la cesión de la tercera parte del teloneo de la Seo de Urgel o la mitad de la villa de Guissona que seguía en propiedad condal(1036), castillos en la frontera de Santaliña (1035) y numerosas propiedades en Guissona, la Moraña y Andorra, donde cede la Massana.

De modo parecido, la familia vizcondal consigue incrementar el patrimonio sobre todo en el valle de Castellbó, donde el conde vende Triguederes en 1030 y cede Solanell en 1035, sin descuidar otros ámbitos de acumulación como Solsona.

Muy significativamente, el vizconde Guillermo procura obtener cesiones que comporten un cesión de toda la jurisdicción por parte del conde, quien ante las transacciones le recalca que trado dominio et potestate sine ulla servatione ad omnia facere quodcumque volueritis.

Bajo esta condiciones y presiones, Armengol II mantiene una buena relación con los nobles, que asisten a su corte y testimonian los documentos condales, donde son denominados como los optimantes del condado. En realidad toda la iniciativa es baronial, incluso al actuar individualmente sobre la frontera; es el obispo de Urgel quien arrebata con su fuerza Guissona a los musulmanes.

Los beneficios de la frontera para Armengol II, por tanto son limitados, a pesar de que en 1034 se consolida el dominio condal sobre el Segre medio hasta Santalina. La pujanza baronial y la debilidad del conde facilitan una temprana introducción de fórmulas feudales, propiciada por personalidades como el obispo Armengol, que no solo establece un convenio con el conde por el que este se compromete a defenderle, sino que recibe el homenaje de fidelidad del propio Armengol II.

La evolución del ejercicio de la justicia también resta protagonismo al conde, si bien puede presidir juicios como el que en 1036 declara que todo el término catastral de Cornellana fue dado a la canónica de la sede catedralicia, y por tanto, Udalard ha de perder la condición alodial de su propiedad dentro del término, reproduciendo así una dinámica señorial de reducción de alodios que se irá incrementando en décadas posteriores.

Siguiendo la espiritualidad del momento, desde el condado parten diversos peregrinos hacia el Santo Sepulcro, como el sacerdote Vives en 1021. Incluso el anciano vizconde Guillermo expresa su voluntad de hacerlo en 1036, aunque fallece inmediatamente.

Este anunció debió estimular el interés del conde, que en 1038 parte en peregrinación hacia Tierra Santa. Nunca regresó. Solo llegó en verano, la noticia de su muerte, por lo que sus albaceas, la condesa, el obispo y Arnau Mir de Tost, procedieron el 16-VIII-1038 a la publicación de su testamento.

La denominación de el Peregrino le acompaña desde el cronicón de Ripoll: obbit Ermengaudus comes peregrinus. La devoción al Santo Sepulcro proseguirá en el condado; el obispo de Urgel, Etibau, morirá poco después, en 1040, en el monasterio de Pomposa (Ferrara, Italia), cuando se dirigía en peregrinación a Tierra Santa. tratado honoríficamente como marqués, el conde dejaba una viuda, Belasqueta, o Constanza, con la que se había casado en 1031.

Las informaciones que mencionan un primer matrimonio en 1026 con Arsenda, hija del vizconde de Bésiers, no se contrastan documentalmente. De nuevo el condado quedaba en manos de un menor homónimo de su padre, nacido en 1032.

En Barcelona Berenguer Ramón I había muerto en 1035 y volvía a gobernar Ermesenda, ahora como tutora de su nieto Ramón Berenguer I. A la viuda de urgelés, Constanza, no le fue difícil negarse a cumplir el convenio pactado con Armengol II y Berenguer Ramón I y retener la regencia de su hijo sin cederla a la casa de Barcelona.

SABATÉ CURULL, Flocel, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol. V págs. 441-443.

Armengol III

Conde de Urgel, 1038-1065. El de Barbastro. Hijo de los conde de Urgel Armengol II y Belasqueta o Constanza. Hereda el el condado en 1038, por la muerte de su padre en peregrinación al Salto Sepulcro de Jerusalén. A pesar del convenio firmado entre Armengol II y Ramón Berenguer I que preveía que la tutoría recaería en la casa Condal de Barcelona, fue retenida por la madre del menor.

Ermengol III y Ramón Berenguer I. Liber Feudorum Ceritaniae.Ermengol III y Ramón Berenguer I. Liber Feudorum Ceritaniae.

Desde el primer momento el conde preside los actos acompañado de su madre, tal como se aprecia en 1040 en juicios o en la consagración de la catedral del Seu de Urgel, aun especificando que se halla in puerili constituto etate, manteniendo la escribanía condal en manos clericales. Entre los deberes censales se incluye la atención a la Iglesia y la provisión de sus responsables, razón por la que en 1040 la condesa percibe 100.000 sueldos del arzobispo de Narbona para autorizar que el hermano de este, Guillermo Wifredo, reciba la mitra episcopal.

Continuando la tónica de sus antecesores, Armengol III beneficia el patrimonio de la Iglesia, especialmente la catedralicia, a la que en 1048 otorga la décima parte de las parias que recibe de los reinos de Zaragoza y de Lérida, además del teloneo y las dos lezdas de las dos ferias de la Seo de Urgel, conjunto que se suma a la donación de diversos bienes como la iglesias de An y Torms o castillos como Solsona, sobre el que establece un convenio de donación en 1054 y una permuta por la mitad del castillo de Santaliña en 1057.

El episcopado no solo consolida los dominios jurisdiccionales obtenidos bajo Armengol II, sino que Armengol III se compromete a defenderlos mediante el convenio de 1061 por el que se obliga a proteger el prelado y ad tenere omnem suam honorem. La minoridad es aprovechada por los nobles para afianzar su dominio jurisdiccional y su presión sobre la condesa, que al no ceder merece ser definida, por la obra atribuida a Monfar como una de las más varoniles mujeres de estos tiempos.

Encabezando la presión baronial, el vizconde en 1040 le retira la fidelidad y la ofrece al conde de Cerdaña, que recibirá su homenaje explícitamente. Verdadera revuelta nobiliaria seguida por los principales barones, en 1041 el vizconde y la condesa ya han acercado posturas, lo que no impide que la animadversión con la casa condal de Cerdaña prosiga, con el corolario de la desconfianza hacia el obispo de Urgel, hermano del conde cerdano.

En torno a 1050, los condes de Barcelona y Urgel se comprometen feudalmente contra el de Cerdeña, e incluso obligan a posicionarse en el mismo sentido a sus hermanos, es decir, el obispo de la Seu y el conde de Berga, además del obispo Berenguer de Elna. Mientras la consolidación de la penetración urgelense por la Conca Dellà facilita tensiones limítrofes con la expansión meridional de Pallars Jussà con Armengol III.

La alianza entre el conde Armengol III de Urgel y Ramón Berenguer I de Barcelona se reitera en la frontera, reflejando la superioridad del barcelonés, a quien el primero jura fidelidad según las fórmulas feudales.

El conde Barcelona a limitado a expansión de Urgel al extender el condado de Osona-Manresa sobre el distrito leridano (Tárrega, 1058) y al conseguir, por pacto con el soberano de Lérida, Camarasa y Cubells (1050), aunque infeudando esta plaza al urgelés hasta que perciba una renta de mil mancusos anuales de parias.

Los convenios feudales aseguran la actuación conjunta, sea de pacto diplomático o de agresión bélica en la frontera ribagorzana frente a los dominios de Zaragoza, y concretan que una tercera parte de la aportación y de las ganancias sea para el urgelés (1058), sin que afecte este reparto al castillo de Estropiñán, que queda para el barcelonés, pero sí a los castillos de Cañellas y de Purroy; este, junto con el de Pilzán, infeudado a Armengol III, según los acuerdos de 1058 y 10653, quien situará este último como dote al contraer matrimonio con Sancha de Aragón.

La dinámica feudal impone la conquista de territorio islámico, si bien esta se orienta en concordancia con los propios barones, con el conde de Barcelona y con los reinos de taifas, de los que se persiguen los acuerdos diplomáticos que aportan las suculentas parias. A cambio de estas, en 1058 los conde de Barcelona y de Urgel se comprometen a defender al rey de Lérida en sus guerras con su hermano el rey de Zaragoza.

Al mismo tiempo, Armengol III encuentra nuevos apoyos en Ramiro I de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza, con quien pacta en 1063 un acuerdo que incluye un doble lazo matrimonial, entre el primogénito Sancho IV Ramírez e Isabel, hija de Armengol III, y entre este y la hija del aragonés, Sancha, que en 1060 había enviudado del conde Poncio III de Tolosa. El conde de Urgel en 1064 participa en la conquista de Barbastro, quedando encargado de la custodia de la plaza, hasta que en una salida armada muere en batalla, en marzo de 1065.

Su cadáver fue trasladado a Áger, donde fue enterrado en la galilea de la Iglesia de la canónica de San Pedro. Reconocido honoríficamente como marqués al igual que sus antecesores, casó tres veces. Hacia 1050 con Adelaida de Besalú, hija de los condes Guillermo I y Adelaida, que fallecería en 1055, fecha en que contrae matrimonio con Clemencia, hija del conde Bernardo II y Clemencia de Bigorra, que consta casada con el conde hasta 1063.

En esta misma fecha hay que situar la boda con Sancha de Aragón, hija del rey Ramiro I de Aragón. De la primera esposa es hijo el primogénito Armengol IV, heredero aunque menor de edad, que quedará bajo tutoría de su madrastra. Sus otros vástagos fueron tres hijos, Guillermo, Ramón y Berenguer, y dos hijas, Isabel, que permitió enlazar con el reino de Aragón, y Sancha, que permitió relacionarse con el condado de Ampurias.

SABATÉ CURULL, Flocel, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol. V págs. 444-445.

Armengol IV

Conde de Urgel 1065-1092. El de Gerb. Hijo de los condes de Urgel, Armengol III y Adelaida de Besalú. Hereda el condado a la muerte de su padre en Barbastro en 1065, siendo menor de edad, bajo una breve tutoría de su madrastra Sancha de Aragón.

El conde confía la escribanía a los clérigos y, conforme a la práctica habitual al margen del conocimiento de las letras, firma sus documentos colocando un punto (et dextera mea punctu signum impressi). Interviene en temas eclesiásticos, como la renovación del cenobio de Santa Cecilia de Ellins (1079), la inclusión en el obispado de las tierras conquistadas (1087) o la confirmación del sistema electivo de rectores y decanos en el valle de Lord (1068). mantiene una buena relación con el arzobispo de Narbona, asistiendo a asambleas metropolitanas como en 1080.

Se adapta a los aires reformadores, tras la introducción del obispo Bernat Guillem en 1075, hijo del vizconde Guillem Miro consagrado por Gregorio VII en Roma, sin el hasta entonces preceptivo donativo condal, y la recepción del legado papal en 1078, preocupado por el estado de los cuatro cenobios benedictinos del condado, siguiendo la introducción de la regla agustiniana en la canónica catedralicia y en las de Solsona y Cardona, a las que se unen la nuevas fundaciones de Montmagastre (1085) y Orgañá (1090).

El patrimonio de la iglesia cardenalicia es incrementado por las donaciones de Armengol IV, que le aumenta la porción al recibir de las parias zaragozanas y leridanas, con indicación de que se destinen a la alimentación de los canónigos y a la conservación de los edificios canonicales y catedralicios (1072,1075); le ofrece bienes y derechos en la frontera occidental (Pilzán, Purroy, Gavasa, 1087) o en zonas alejadas como la marca barcelonesa (Forés, Barberá, 1087); y de modo muy destacado contribuye a afianzar su extenso dominio en el territorio originario de Urgel, al ofrecerle los meros; de Andorra (1083) y derechos y propiedades (Arcavell, Erola, Aristot, Cerc, Nabioners, Ortons, Fontelles, la Freita, Ladirt, Lletó, Clopedera, Vilanova, Sosagarri, 1077, 1079).

Las tensiones con Aragón desbaratan el pacto establecido en 1063 entre el rey Ramiro I de Aragón y el conde Armengol III; la hija de este, Isabel, que en 1068 había dado a luz al primogénito Pedro I, en 1069 es repudiada por el rey Sancho IV Ramírez y devuelta a Urgel, mientras que Sancha abandona el condado y regresa a Aragón, donde ingresa en el monasterio de Santa Cruz de Serós, tal como ya se preparaba tras la importante donación de bienes efectuada en 1065, lo que no le impedirá mantener una elevada participación en la vida política del reino de Aragón.

El joven Armengol lo aprovecha para pactar con Cerdaña; declara heredera a su hermana hasta que no tenga descendencia propia y la casa con el conde Guillermo de Cerdaña, a quien jura fidelidad. La frontera volverá a acercar al conde al rey Sancho I, y en 1084 el primero colabora con el segundo en los ataques a Huesca, por lo que le infeuda Bolea. Con el conde Ramón IV de Pallars Jussá se arrastran hasta 1070 las tensiones por los espacios limítrofes entre Llimiana y la Conca Dellâ complicadas por la posición del noble urgelés Arnau Mir de Tost, yerno del pallarés.

Las tensiones con la nobleza se agudizan, cuando tras la muerte de Arnau Mir de Tost en 1071, el vizconde de Gerona Guerau Ponç de Cabrera, como marido de su hija y heredera, interviene directamente en el condado, pretendiendo un pleno dominio que le conduce a declararse, en 1072, en guerra con Armengol IV, pactando la ayuda del conde de Pallars Jussá.

El convenio establecido en 1074 facilita la plena autonomía de Guerau Ponç de Cabrera sobre un territorio que incluye Áger, Santaliña y Alós, si bien reconociendo, en el primero, el dominio superior del conde, extremo que Guerau pretende modificar a su favor en 1083.

Armengol IV. sobre todo desde 1075, recompone su autoridad gracias a la frontera, que atiende situando su residencia preferente no solo en Pons, sino también en Agramunt, y sirviéndose de tres puntos de sujeción: la retención directa de tierras nuevas en la fontera occidental (Privá, 1086, Calasanz, 1090) y sobre todo en el llano de Mascançá, donde en 1080 ya se ha incorporado la Fuliola; la estructuración de un orden feudal y piramidal con los barones y la recepción de inyecciones económicas gracias a las parias, recibidas directamente de tres de las cuatro capitales del distrito leridano: Lérida, Fraga y Balaguer.

A partir de 1076 Armengol IV, presidiendo un ejército feudal, impulsa duras campañas de conquista sobre el distrito musulmán, que en 1079 ya codician la conquista de Balaguer, razón por la que se prevé el reparto de sus propiedades, objetivo incentivado cuando el rey de Aragón toma Monzón en 1089.

El término de Balaguer queda totalmente alterado con la presencia condal en Gerb (1082) y en la Rápita (1091). Asentado en Gerb, mientras prepara la conquista, el conde muere en 1092. De su primer matrimonio en 1072 con Lucía de Pallars, hija del conde Artau I de Pallars, el conde tuvo a Armengol V, que le sucede en Urgel, mientras que en su segunda unión (1079) con Adelaida I de Provenza, condesa de Forcalquier, engendró a Guillermo quien asumirá los dominios maternos en Provenza (Guillermo III de Provenza).

En su último testamento, de 1090, Armengol IV advierte a su primogénito sobre como disponer de la espada propiedad del conde de Barcelona, lo que parece ser una referencia a la Tizona que ya fue negociada ente Armengol II y Berenguer Ramón I, y hasta que no cumpla catorce años de edad dispone de una tutoría regida por el conde de Barcelona o, si rechazase, el rey de Aragón, bajo la supervisión del rey de Castilla, que puede incluir al menor en su corte, lo que no deja de ser un reconocimiento admirativo de las obras y el entorno de Alfonso VI y permite incluso sospechar que el pequeño Armengol ya estuviera formándose junto al soberano castellano.

SABATÉ CURULL, Flocel, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol. V págs. 445-447.

Armengol V

Conde de Urgel, 1093-1102. Hijo de los condes de Urgel Armengol IV y Lucía de Pallars, fue declarado conde de Urgel en 1092, a la muerte de su padre. De acuerdo con el testamento de este, fue acogido en la corte de Alfonso VI de Castilla, donde probablemente ya había sido introducido en vida de su padre. Casó en 1095 con María Pérez Ansúrez, hija de Pedro Ansúrez, conde de Saldaña, Carrión y San Román de Entrepeñas, quien aporta como dote el señorío de Valladolid.

Iglesia de Nuestra Señora de la Anunciada.Iglesia de Nuestra Señora de la Anunciada (Urueña, Valladolid) es el único ejemplar del Románico catalán que se encuentra en Castilla y León. Fue construida tras la boda entre Ermengol V y María Pérez Ansúrez, que produjo un intercambio de población procedente de los condados.

La influencia de Castilla se refleja en la escribanía condal que incorporó fórmulas castellanas e incluso algunos documentos son datados de doble manera (la era hispánica propia de Castilla y los reinados franceses característicos de Urgel), que puede ser triple al añadirse el año de la encarnación. Prosigue con las titulaciones honoríficas utilizadas por Armengol IV, tanto la tradicional de marqués como la como la modernista de cónsul.

No solo se mantiene al servicio de Alfonso VI, sino que estrecha las relaciones con su suegro, con quien en 1101, comparte propiedades en Urgel. Va labrando así un patrimonio en Castilla, sin descuidar el dominio urgelés. Consta presente en su condado en 1094, 1097, 1098 y de modo estable al menos a partir de 1101, siempre con su esposa e hijos. El entorno nobiliario del conde está presidido por Guerau de Cabrera, hijo del vizconde de Gerona, nieto de Arnau Mis de Tost y heredero de este de los amplios y autónomos dominios centrados en Áger.

Armengol le favorece aún con derechos como los reconocidos sobre Gerb y Santaliña. El reconocimiento del amplio dominio en las tierras nuevas y su actuación delegada del conde desde 1092 le permiten asumir la titulación de vizconde, ya invocada inmediatamente y claramente aceptada desde 1094.

Armengol V le cede la dirección en la expansión abocada sobre la segunda ciudad del distrito musulmán de Lérida, Balaguer, previendo continuar sobre Albesa, tal como pactan en el convenio feudal de 1097, que establece la cesión de ambos lugares a Guerau, una cuarta parte en pleno alodio y el resto en feudo condal.

El primer objetivo de conquista se cumple en 1101, facilitado por el despoblamiento de Balaguer y al incapacidad de articular una ayuda efectiva desde Lérida. Con todo, la llegada de la expansión almorávide en 1102 permite recuperar la ciudad y hostigar el avance condal.

En IX- 1102 Armengol es interceptado por los almorávides al sudoeste del término catastral urgelés de Liñola, optando por atravesar la vecina frontera extrema del condado de Barcelona, en su término castral de Anglesola, donde su perseguidores le hieren mortalmente en el lugar de Mollerusa.

Herido de muerte, el conde confía oralmente sus últimas voluntades al vizconde Guerau de Cabrera, centradas en expresar su voluntad de ser enterrado en la canónica de Solsona y en beneficiarla con el castillo de Olius. Dejaba un primogénito homónimo nacido en torno a 1100 y dos hijas, Estefanía y Teresa. No se documentan los otros dos hijos que ha incluido tradicionalmente determinada bibliografía, Mayor y Pedro.

SABATÉ CURULL, Flocel, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol. V págs. 447-448.

Armengol VI

Conde de Urgel, 1102-1154. Hijo de los condes de Urgel Armengol V y de María Pérez Ansúrez. Huérfano al morir su padre en la frontera leridana en 1102, su vida hasta 1109 transcurre en los castillos condales de Urgel, especialmente Gerb, Agramunt, Ponts y Olius, junto a su madre que desaparece hacia 1105, y su abuela Elo Alfonso.

Monasterio de Santa María de Valbuena.Monasterio de Santa María de Valbuena donde fue enterrado el conde Ermengol VI.

Su abuelo, Pedro Ansúrez, conde de Saldaña, Carrión y San Román de Entrepeñas, sufre le acoso en Castilla del bando de los condes Enrique y Raimundo de Borgoña, lo que facilita su instalación en Urgel al frente del condado. Pedro Ansúrez se intitula genéricamente (Petrus, gratia Dei comes Pedro, conde por la gracia de Dios.) y respeta la condición titular de Urgel para su nieto. Pedro Ansúrez en nombre de su nieto toma Balaguer en 1105, la segunda ciudad del distrito musulmán de Lérida, que confiando en el nuevo periodo almorávide se había negado a pagar las parias exigidas.

En 1109, el ascenso al trono castellano de Urraca, casada con Alfonso Iel Batallador de Aragón, permite a Pedro Ansúrez volver a Castilla y recuperar sus dominios castellanos, a los que en 1113 añadirá las mandaciones de Melga, Simancas y Cabezón y, aún más adelante, Torremormojón, además de centrarse en el desarrollo de Valladolid. El conde Armengol, todavía menor, se desplaza con sus abuelos a Castilla, con residencia familiar en Valladolid.

Mientras los dominios condales de Urgel están a cargo del vizconde de Áger, bajo cuya responsabilidad en 1114 se auxilia al condado de Barcelona ante el ataque almorávide. El conde Armengol asume directamente el condado en 1115, motivo por el que se traslada a Urgel, donde resuelve cuestiones relativas a donaciones y tenencias feudales, incluyendo castlanías como la de Olius.

El condado de Urgel que recibe es jurisdiccionalmente muy fragmentado y sin unidad social ni económica, percibido en una clara dicotomía entre Montaña y Marca, que en gran parte están en manos baroniales, destacando el vizconde de Urgel-Castelbó en el norte, y en el sur (Balaguer, Agramunt y Ponts), el vizconde de Áger. En 1119, tras un acuerdo con el vizconde Guerau de Áger, el conde Armengol contrae matrimonio con la hija de aquel, Arsenda de Cabrera.

En 1136 establece un convenio con el vizconde Poncio de Áger, que reconoce la preeminencia condal a la vez que da pie a la aceptación de una amplia autonomía. Tras años de buenas relaciones con los barones, a partir de 1140, las tensiones se incrementan progresivamente con el vizconde de Áger, en primer lugar con Poncio, apoyado en su ascensión en la Corte castellana, y a partir de 1145 con su hijo Guerau II, que ejerce un dominio muy autónomo del vizcondado.

La iglesia catedralicia amplía gracias al conde, sus rentas y su capacidad jurisdiccional, al recibir derechos señoriales en numerosos lugares, propiedades en varias poblaciones y de modo destacado en 1133 los bienes y derechos condales en el valle de Andorra y Arcavell a cambio de mil doscientos sueldos. También la canónica de Solsona resulta muy beneficiada, recalcando su acceso a rentas y jurisdicción en Gerb, Lladurs, Olius y Santaliña.

Beneficia a las nuevas órdenes Militares, empezando por el Temple, a quien ofrece Barberá (1132), y más tarde a los Hospitalarios (1133), e incluye legados en ambos en su testamento definitivo de 1154. Armengol mantiene buenas relaciones con Alfonso I de Aragón, quien le reconoce su anterior apoyo familiar en Castilla, le confirma el domino sobre Bolea y le ofrece bienes en la zona de Huesca.

Invocando su señorío aragonés, el conde participa en la campaña sobre Zaragoza en 1118 y en 1134 forma parte de la Corte de Ramiro II que le arropa en Alagón y le acompaña a Zaragoza en la convulsa sucesión del Batallador.

Cuando Ramiro II se desplaza hacia el interior ante la inminente llegada de Alfonso VII de Castilla reclamando la misma herencia, Armengol ya no le sigue y permanece en Zaragoza, donde pasa a formar parte de la Corte de quien es su señor por los dominios castellanos.

Entonces, participa en las negociaciones de mediación entre el castellano y el aragonés, culminadas con la cesión a este bajo feudo de los dominios disputados. Con la caída del imperio almorávide en manos almohades y la evidencia de que Ibn Mardanis no incluye los espacios islámicos noroccidentales en su proyecto andalusí animan a avanzar sobre la frontera leridana, que Armengol rompe en 1147 por Torrelameu y Alguaire.

En 1148 el conde de Urgel y el de Barcelona pactan un convenio feudal que establece la conquista conjunta bajo preeminencia de Ramón Berenguer IV, quien dará en feudo la ciudad a Almengol VI, receptor también de una tercera parte de la ciudad y de derechos sobre Ascó. Armengol VI, por parte de madre, ha recibido diversos bienes en Tierra de Campos, León, Castilla y Asturias. Pedro Ansúrez le ofrece la villa de Valladolid, más desarrollada que cuando había sido ofrecida a Armengol V como dote matrimonial.

El segundo matrimonio de Armengol VI, efectuado en 1135, se efectúa en clave castellana pactando una doble unión: la hermana del urgelitano, la viuda Estefanía, se casa con el también viudo conde Rodrigo González de Lara, al tiempo que él mismo se une con la hija de este, Elvira Rodriguez de Lara. La caída en desgracia ante el rey de Rodrigo González de Lara en 1137 no arrastra a Armengol.

En 1146 acompaña al rey en la campaña de Córdoba, y siguiendo a su servicio en 1147 combate en Almería, donde se encuentra con la pactada colaboración de Ramón Berenguer IV de Barcelona. También participa en las incursiones de Alfonso VII en el valle del Guadalquivir, con las campañas de 1150 sobre Córdoba y de 1152 sobre Guadix. Las actuaciones en la frontera meridional le aportan el señorío sobre Calatrava.

Los bienes en el Occidente peninsular también han servido a Armengol para beneficiar centros urgelitanos, como San Serni de Tavérnoles, que en 1109 recibe los diezmos percibidos explícitamente, además de una porción sobre las parias que recibiese de León.

De modo especial promueve la penetración de nuevas órdenes, como los cistercienses, a los que en 1143 y 1144 ayuda a asentarse en Vallbuena y en Cantabós (Santa María de la Huerta), y los canónigos premostratenses, para los que colabora en la fundación del Monasterio de Retuerta por su tía Mayor, hija de Pedro Ansúrez, con donaciones como las efectuadas en 1145, y contribuye a la creación del Monasterio de Nuestra Señora de la Vid, segunda comunidad premostratense en la Península.

Armengol VI muere en Castilla en 1154. En su último testamento de 1144, expresa su voluntad de ser enterrado en Solsona, pero todo parece indicar que fue enterrado en Vallbuena del Duero (Palencia), donde había profesado su hermana Estefanía. Dejaba del primer matrimonio tres hijos, Armengol VII, Isabel y Estefanía, y del segundo solo consta que le sobreviviera una hija, María.

SABATÉ CURULL, Flocel, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol. V págs. 449-452.

Armengol VII

Conde de Urgel, 1154-1184. Hijo de los condes de Urgel Armengol VI y de Arsenda de Cabrera, hereda a su padre al morir en 1154 en todos sus dominios en el oriente y el occidente peninsular, destacando en el primero el condado de Urgel y los derechos sobre Lérida y en el segundo el señorío sobre Valladolid y numerosas propiedades en Castilla, León, Asturias y Tierra de Campos.

La división entre Castilla y León que sigue a la muerte de Alfonso VII en 1157 afecta a sus posesiones, de forma clara tras los acuerdos de Sahagún, que en 1158 definen la línea de ambos reinos sobre la disputada Tierra de Campos. Colabora con los reyes de Castilla, Sancho III y Alfonso VIII, en cuyo nombre en 1162 auxilia infructuosamente a Ibn Mardanis en su guerra contra Granada y participa en la toma de Cuenca en 1177. Sobre todo asume misiones diplomáticas.

Así, en 1158 participa en la concordia de Osma entre el rey de Castilla y el conde de Barcelona y príncipe de Aragón respecto a los derechos castellanos sobre Zaragoza y Calatayud y en 1170 sigue la larga secuencia del entendimiento entre Alfonso VIII y Alfonso II el Casto, que empieza con las negociaciones y acuerdos de paz tomados en Sahagún, donde se ratifica la boda entre la tía del rey de Castilla, Sancha, y el soberano aragonés, y culminan con la recepción en Zaragoza de la inglesa Leonor para casarse con el monarca castellano en Tarazona.

Poco después, en 1174, acompañará a Zaragoza a Sancha para casarse con Alfonso II el Casto. Alfonso VIII incrementará las posesiones de Armengol con donaciones como Paracuellos del Jarama, donde fomenta la población. Fernando II, rey de León le designa mayordomo mayor. Militarmente asume un importante protagonismo en la Extremadura leonesa, donde contribuye a la toma de Alcántara en 1167, entre 1170 y 1173 defiende Galicia ante las tropas portuguesas que habían invadido la comarca de Limia.

Mientras en 1171 el rey le confiere la tenencia de Noreña y le dota de responsabilidades en Asturias. Ante los almohades no puede evitar la pérdida de Alcántara en 1174. Entre 1183 y 1184 participa en el cerco real contra Cáceres. Fernando II de León le había conferido, en 1178 la tenencia sobre León, retomada en 1183. En 1181 asiste al tratado de paz firmado en Medina de Rioseco entre Alfonso VIII de Castilla y Fernando II de León.

Participa en el desarrollo e impulso de Ciudad Rodrigo, donde ya se le documenta residiendo en 1167. Fernando II también le ha donado, en 1171, los lugares de Almenarilla y Santa Cruz, en la Transierra y cerca de la frontera castellana, con toda la intención de que contribuyera, si hace falta, a contener intentos expansionistas de Castilla. Fernando II, se refiere a Armengol VII como vasallo meo e amico fidelissimo, también confía en él para que tutele y forme a su hijo, el futuro Alfonso IX.

Armengol no solo participa en la Corte real, sino que se erige en uno de los personajes más influyentes ante el Rey, en todo caso solo equiparable en determinados momentos con Fernando Rodríguez de Castro o con el arzobispo compostelano. Los tres, debieron de influir sobre el monarca en el nacimiento de la Orden de Santiago, surgida en 1170 como cofradía de caballeros que al año siguiente asume la definición religiosa, con la finalidad de proteger la frontera mediante una orden religioso-militar identificada con el reino de León.

El primer maestre de la nueva orden será Pedro Fernández, personaje próximo al urgelés. Al mismo tiempo, el conde Armengol se está beneficiando del fuerte desarrollo de Lérida donde cuenta con un baile atento a los derechos que le corresponden al haber heredado de su padre la condición de castlán mayor y la tercera parte de la ciudad, bajo la soberanía de Alfonso II el Casto.

En la misma zona Armengol también dispone de importantes feudos reales, y en 1166 apoya el acceso de Alfonso II al condado de Provenza, si bien intercediendo por el respeto del condado de Forcalquier, regido por los descendientes de su abuelo Armengol V. Más adelante, las relaciones del urgelitano con el barcelonés se estropearán como consecuencia de las tensiones del conde con los vizcondes de Áger, que se ganan la confianza de Alfonso II de Aragón, el Casto.

Armengol sufre graves problemas por la pujanza de la nobleza en su condado, la confianza delegada en los vizcondes de Áger se rompe por el elevado acaparamiento de rentas de estos. El conde opta por dejar Urgel bajo delegación de su propia esposa Dulce, quien con esta finalidad permanece en el condado mientras él se ocupa de los asuntos leoneses entre 1167 y 1173.

Entre 1173 y 1177, el conde alterna estancias en ambos extremos peninsulares, para que en 1178, nuevamente Dulce, asume la delegación, si bien en esta ocasión ya asesorada por su hijo, el futuro Armengol VIII. El conde lleva a juicio, en Balaguer en 1157, al vizconde Guerau II de Áger reclamando el reconocimiento de la jurisdicción superior, especialmente en Áger, Os y Casserres. Las diferencias aún se radicalizan con el acceso al vizcondado de Poncio II en 1161.

El acuerdo mutuo establecido en 1167 se sella con la inmediata boda de la hija del conde, Marquesa, y el heredero del vizconde, Guerau, que incluye le reconocimiento de la sucesión al condado en caso de que el primogénito del conde falleciera sin herederos legítimos, tal como recoge Armengol VII en sus testamentos. La declaración de Marquesa como heredera si su hermano muriera queda así a punto para alcanzar graves consecuencias décadas después.

La política y devoción condal han continuado apoyando con sus donaciones a las comunidades urgelitanas, como los benedictinos de Sant Serni de Tavérnoles o de Santa María de Gualter, siguiendo a sus antecesores a favorecer sobre todo a la sede episcopal y a la canónica de Solsona.

Sin embargo, el obispo urgelense Bernat Sanç excomulga al conde en 1156 por una disputa en torno a bienes que motiva la intervención del papa Adriano IV, quien designa al arzobispo de Narbona y al conde de Barcelona para que arbitren entre ambos al tiempo que exhorta al obispo a levantar la excomunión.

Se llega a un acuerdo, pero a partir de ese momento, en cambio, se vivirán tensiones muy graves con el obispo de Lérida. La concesión de Ramón Berenguer IV al prelado leridano de todos los diezmos, en 1149, avala una contundente batalla jurídica de la Iglesia contra los distintos tenentes de diezmos castlanos exigiendo estos ingresos, lo que atrapa directamente al conde de Urgel, detentador de una tercera parte del diezmo [parte de los frutos, regularmente la décima, que pagaban los fieles a la Iglesia] castlano de Lérida por su condición de castlan mayor.

La causa se eleva al arzobispo metropolitano de Tarragona, ante quien en 1164 el conde se compromete a acatar la sentencia desfavorable y a devolver las cantidades exigidas. Sigue un incumplimiento y la elevación de la causa al papa Alejandro III, quien confirma la sentencia y excomulga al conde por su contumacia

En 1168 Armengol VII, manifestando sentirse afectado por la sentencia y por la excomunión impuesta por el Papa, se compromete ante el arzobispo de Tarragona de acatar la obligación exigida y a no percibir los importantes diezmos a pesar de que tradicionalmente iban unidos a la tenencia castral.

Tras el acuerdo de Cazola de 1179, por el que los reyes de Castilla y Aragón acuerdan sus ámbitos de influencia sobre el espacio musulmán, y tras la paz establecida en 1181 entre los reyes de Castilla y León, Armengol VII emprende en 1184 una misión hacia Valencia en la que pierde la vida en extrañas circunstancias.

Todo apunta a una responsabilidad castellana ante los hechos, acaecidos justo cuando el conde no mantenía buenas relaciones ni con Alfonso VIII ni con Alfonso II tanto por la intrigas de los Cabreras como por la desconfianza que levantaba su pujanza. Se había casado en 1157 con Dulce, hija mayor del conde de Foix, Roger, y de la esposa de este, Jimena de Barcelona. Dejaba tres hijos, Armengol, Marquesa y Miracle.

SABATÉ CURULL, Flocel, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol. V págs. 452-455.

Armengol VIII

Conde de Urgel, 1184-1209. Hijo de Armengol VII y Dulce de Foix, se le menciona infante en 1160 y junto a sus padres en 1168. Goza de la cercanía de la Corte de Fernando II de León en la que su padre ocupa la mayordomía entre 1162 y 1184.

Esta posición política y los bienes familiares en Castilla y aún más en León favorecen su matrimonio, en 1178, con Elvira Núñez de Lara, hija del conde Nuño Pérez de Lara y de Teresa Fernández de Traba. a partir de ese mismo momento fija su residencia en Urgel, donde asiste a su madre en el gobierno delegado de Armengol VII.

Tras la muerte de su padre, en 1184, además del condado, hereda una eficaz escribanía, una rentable porción de condominio en Lérida y las propiedades en el occidente peninsular, destacando la posesión de Valladolid. No obstante, sus relaciones con la Corte real leonesa se distancian, especialmente tras el ascenso al trono de Alfonso IX en 1188, en gran parte por el eco que en la misma Corte alcanzan los Cabrera, que disputan con el conde el dominio preeminente del vizcondado de Áger.

El condado de Urgel que recibe Armengol VIII es un extenso territorio falto de unidad socioeconómica y absolutamente fragmentado por la pujanza de sus barones, que a lo largo de los siglos XI y XII han ido recortando las capacidades jurisdiccionales y tributarias de los condes. Culminando esta situación, el gobierno de Armengol VIII se convierte en una larga retahíla de cesiones ante envalentonados nobles.

En 1189 cede al vizconde de Cardona la jurisdicción sobre el valle del Lord, ofreciéndole también derechos sobre los castillos de Olius, Isona y Lloberola. En la destacada villa de Solsona ha de discutir sus derechos con Ramón de Torroja, quien también está en conflicto con la canónica local. El conde acepta el condominio de los Torroja y la canónica en Solsona, así como la progresión jurisdiccional de esta última en su posesión de distintos castillos termenados.

En el espacio septentrional, núcleo originario del condado, la jurisdicción está en manos baroniales, destacando el obispo de Urgel y el vizconde de Castellbó, quienes compiten mutuamente. En 1185 el conde se inclina por el segundo, que jura poseer Caboet por él, a pesar de que en 1177 esta jurisdicción había estado reconocida por Armengol VII para el obispo.

Este en 1186, atrae al conde a su lado, tras abonarle 300 morabatinos. Alfonso VIII ha tenido que encarar estas tensiones al tiempo que se enfrentaba con el vizconde de Áger, quien pretende afianzar su pleno dominio jurisdiccional y que aspira a ser reconocido como sucesor del condado de Urgel por su boda con la hermana del conde, Marquesa, heredera en caso de que Armengol VIII falleciera sin heredero legítimo según el acuerdo establecido en 1167 con Armengol VII, tal como este recogía en sus testamentos de 1167 y 1177.

El nacimiento de la hija del conde hacia 1205 abre una brecha entre ambos por la pretensión de Armengol de declararla heredera, lo que lesiona las pretensiones de Guerau. Explícitamente en 1206 Armengol VIII establece convenios de defensa con nobles como Guillem de Cervera, mientras que otros como Ferrer de Conques, le abandonan para pasar a las filas de Guerau.

La creciente intervención de Alfonso el Casto y, desde 1196, de su sucesor Pedro el Católico en los problemas del condado de Urgel, y la misma necesidad del conde de recabar el apoyo del rey de Aragón y conde de Barcelona, perfilan la evolución declinante del poder condal y la orientación ascendente del regio. Armengol VIII frecuenta la Corte real e incluso acompaña al rey Pedro el Católico a Roma para ser coronado por Inocencio III.

Las donaciones de Armengol VIII benefician en gran manera a los cistercienses, con importantes dádivas para el monasterio de Poblet, sin olvidar a los de Sante Creus y Vallbona. También apoya a los premostratenses, con donaciones al cenobio de Bellpuig de las Avellanas y estudiando la posibilidad de generar otra comunidad en Bonrepós. Prosigue la tradición familiar de beneficiar la canónica de Solsona, a la que concede derechos sobre los molinos de Ponts, rentas en Oliana y mansos en Albelda y Oden.

En su testamento favorece los monasterios benedictinos de Sant Serni de Tavérnoles, Santa Cecilia de Elins y Santa María de Gualter. También en continuidad con sus antecesores ofrece donaciones a las órdenes militares, tanto al Temple como al Hospital de San Juan, tal como reitera en su testamento. Armengol había sufrido desavenencias con su esposa, que se tratan de zanjar en 1203 mediante un convenio mutuo, en el que se prevé la dotación y ubicación de la condesa en caso de separación.

Poco después, hacia 1204 nace una hija del matrimonio, Aurembiaix, declarada heredera en el testamento de 1208, bajo la tutoría de su madre Elvira, siguiendo en la línea sucesoria las hermanas del conde, Marquesa y Miracle, y el vizconde de Cardona, esposo de Elisabet de Urgel, hermana de Armengol VIII. La muerte de este en 1209 comporta la inmediata queja del vizconde Guerau, que no acepta el testamento, con lo que se inicia un largo conflicto sinónimo de inestabilidad en el condado y vía de afianzamiento del poder regio sobre el conjunto territorial catalán.

SABATÉ CURULL, Flocel, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol. V págs. 456-459.

Poncio I

Armengol IX

Conde de Urgel, 1209-1243. Hijo mayor de Poncio I de Urgel y de María Girón. Hereda el condado de Urgel, con el vizcondado de Áger, a la muerte de su padre en 1209, quedando bajo tutela de su madre, dada su minoría de edad. Los documentos son emanados por ella como tutora del hijo.

En entorno condal goza de una escribanía regida por el capellán de la condesa y la proximidad de unos barones entre los que destaca Jaime de Cervera, quien ejerce una notable influencia que no levanta los recelos baroniales al contribuir a la pujanza de los distintos señores dentro del condado, como hace él mismo al afianzar su propio dominio en el valle de Meiá.

Las esperanzas de derivar la tutoría hacia el tío del menor, el vizconde Guerau V de Cabrera, se frustran al morir este en el mismo año. El peso nobiliario se combinacon el acceso al conde de las elites de las villas del condado, cuyos prohombres se dirigen directamente a él en petición de privilegios que favorezcan las garantías judiciales y el desarrollo socioeconómico. Destaca Balaguer, que se está erigiendo en la primera población del condado y cuyos privilegios, inmunidades, costumbres, buenos usos y donaciones condales confirma Armengol IX en una de sus primeras actuaciones.

Precisamente Balaguer se convierte en una residencia condal habitual, frecuentada por el titular del condado, que combina con sus estancias en el castillo de la vecina Castelló de Farfaña, tradicional residencia vizcondal. Estando en esta, enfermó y murió pocos meses después de acceder al condado. Fue sucedido por el menor de sus hermanos, Álvaro.

El conde difunto fue sepultado en el presbítero de la Iglesia de Santa María, en el castillo de la mencionada villa de Castelló, donde la tumba fue dañada durante la Guerra Civil española. Más tarde, esta fue trasladada a la Seu Vella de Lérida; robada en la posguerra, apareció finalmente en el Museo The Cloisters de Nueva York, donde se halla actualmente.

SABATÉ CURULL, Flocel, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol. V págs. 459-459.

Álvaro I

Conde de Urgel, 1243-1268. Hijo de los condes Poncio I y María Girón, sucede a su hermano Armengol IX, al fallecer este a los pocos meses de recibir el condado, en 1243. Nació cerca de Burgos, en los dominios familiares maternos, donde se crió bajo responsabilidad de Rodrigo González de Girón, hermano de su madre, en buena sintonía con la casa real castellana.

Sepulcro de Álvaro I de Urgel y Cecilia de Foix en The Cloisters, Nueva York.Sepulcro de Álvaro I de Urgel y Cecilia de Foix en The Cloisters, Nueva York.

Todavía menor de edad pasó a Urgel, donde cambió su nombre inicial de (Rodrigo) por Álvaro, y no por el de Armengol como había dispuesto su padre que debían denominarse los titulares del condado, esperando hallar en la denominación un buen augurio. Si bien su madre ejerce la tutoría del menor, el gobierno del condado es conducido por Jaime de Cervera. Este mantiene durante todo el condado de Álvaro, un papel director a modo de procurador general definido como secretario por el mismo conde: Jacobi de Cervaria, secretari nostri.

La escribanía condal, radicada preferentemente en Balaguer, mantiene una rara unidad en manos eclesiásticas y notariales hasta 1260, cuando los avatares del condado se reflejan en dificultades organizativas y en la actuación, en los documentos condales de diversos notarios públicos, especialmente en Balaguer y en Lérida. Desde el primer momento, en el gobierno del condado se contentan los dos grupos de presión sobre el conde: los barones y las elites locales.

Los primeros, según la respectiva casuística consolidan sus dominios castrales y van afianzando sus capacidades tributarias e incluso jurisdiccionales. Por su parte los grupos urbanos van obteniendo del conde privilegios que comportan exenciones tributarias garantías judiciales e incentivos en la actividad económica, como concede a Agramunt en 1261.

De modo destacado se avanza en el reconocimiento de los órganos representativos locales, sobresaliendo en 1253 la concesión de un gobierno municipal de paeres (regidores) en Agramunt, tal como también se concede poco después para Balaguer.

En el marco de las tensiones nobiliarias que zarandean el país a mediados de siglo y con la intención de ganar apoyos en el entorno real, se considera oportuno casar al conde Álvaro con la hija de Pedro de Montcada, Constanza, unión celebrada en Serós en 1253 pero no consumada porque, si bien el conde acababa de cumplir los catorce años que le confieren la mayoría de edad, la novia todavía no había cumplido los doce años canónicamente preceptivos para contraer matrimonio.

La tensa evolución de los bandos nobiliarios en el país enrarece las relaciones, acrecentando las diferencias entre los Cervera y los Montcada. Mientras estos exigen que el matrimonio se consume, desde Urgel se justifica la dilación en el retraso en el pago de la dote de la novia.

Teniendo el matrimonio por no consumado, Jaime de Cervera prepara otro matrimonio, esta vez con la hija de Berenguer de Anglesola, Sibila, lo que comporta descartar el bando real y reforzar, en cambio, la alianza entre los linajes de la zona leridana crecientemente reivindicativos.

En 1255, durante la ceremonia de consagración del matrimonio, en Menárgues, el joven conde se niega a aceptar a la novia y proclama su voluntad de unirse con Cecilia, la hermana del conde Roger IV de Foix.

La poderosa familia de Foix, que en 1208 había conseguido, contra la voluntad del entonces conde de Urgel Armengol VIII, hacerse matrimonialmente con el condado de Castellbó y así no solo obtener la jurisdicción en el territorio originario del condado de Urgel, sino inmiscuirse en Cataluña, puede ahora alcanzar una proyección sobre la totalidad del condado.

Los acuerdos previos al matrimonio, conducidos por el propio Jaime de Cervera, se concluyen en 1256, e incluyen, de modo destacado, la renuncia de Álvaro y de su futura esposa a cualquier derecho que le quedara en el espacio septentrional, entre Oliana y Andorra, detallando explícitamente la cesión sobre el castillo de Nargó y los valles de Caboet, Castellbó, San Juan y Andorra y cualquier otro lugar dentro de los límites indicados.

La consagración del matrimonio al año siguiente en Montmagastre cataliza las tensiones entre la nobleza catalana y su relación con la Monarquía, que pasa a encontrar en el condado de Urgel su ámbito de conflagración. Los Montcada no aceptan el segundo matrimonio y emprenden reclamaciones legales ante el papado y un hostigamiento del condado de Urgel.

Jaime I es receptivo a estas actuaciones, enlazando así con su contencioso abierto en 1258 con el conde Álvaro al negarse este, por tres veces, a participar en la campaña de Valencia, alegando que según los Usatges no está obligado a seguir al rey fuera de Cataluña, lo que derivó en penalizaciones económicas del rey sobre los tenentes de los castillos de Balaguer y Agramunt, las dos capitales del condado.

En 1259, Pedro de Montcada y Guillermo de Cardona entran en el condado y toman Ponts. Distintos barones y lugares próximos tratan de protegerse con salvoconductos reales. La madre del conde obtiene la protección del rey para la poblaciones que le pertenecen, Menargues y Albesa, comprometiéndose a que de estos lugares nunca se agredirá a los Montcada, lo que acaba en su ocupación real, en el mismo 1259.

María Girón, partidaria del primer matrimonio, se entiende mejor con el rey que con su hijo, tal como expresa en su testamento, donde designa como albacea a Jaime I.

Este exige la potestad sobre los castillos de Agramunt, Balaguer, Oliaña y Liñola, de los que se apodera en julio del mismo año. En noviembre, destacados nobles del país se reúnen con el conde de Urgel en la residencia condal de Castelló de Farfaña, algunos con importantes tenencias en el condado (Jaime de Cervera, Ramón de Cervera, Berenguer Ramón de Ribelles, Berenguer Arnau de Anglesola) y otros como destacadas figuras de la política catalana procedentes de la Cataluña central y oriental (el vizconde de Cardona, Guillém de Cervelló).

La oposición al Rey se canalizará dentro de la legalidad con que los Usatges de Barcelona rigen la feudalidad, por lo que cada uno de estos nobles y otros en gran parte vinculados a ellos, entre fines del año 1259 e inicios del siguiente irán reclamando al Rey, individualmente, incumplimientos en los deberes del señor hacia sus vasallos, como sucede al retener los mencionados castillos urgelenses a pesar de que según los Usatges, solo podía hacerlo durante 10 días.

Las quejas en forma de desafío dexeiximent, esperan encontrar una satisfacción del Monarca, que al no producirse desemboca en la retirada de la fidelidad debida. Sin esta vinculación, los nobles pueden agredir a los súbditos en jurisdicción real y viceversa, mediante ataques intimidatorios que persiguen sobre todo destruir los bienes de los contrarios.

El mismo Monarca, al recabar el apoyo de los suyos y la contribución económica de sus villas y ciudades explica que se hallain guerra quam habemus cum comite Urgelli, Ramón de Cardona el aliis richis hominis Catalonie. En realidad los nobles implicados no persiguen eliminar la dependencia hacia el Monarca, sino forzar una negociación que sea favorable a unos intereses particulares cifrados en compensaciones económicas y en el aumento de sus respectivas capacidades exactivas y jurisdiccionales, lo que se contrapone a las pretensiones de preeminencia que persigue la monarquía.

Las negociaciones se inician con las conferencias de Cervera en febrero de 1260, que dan paso a una tregua. En mayo, el Rey y el conde de Urgel firman en Barcelona una paz que comporta aceptar el arbitraje del obispo de Barcelona y el jurista Oliver de Térmens, vía por donde también tendrían que encontrar solución las diferencias del rey con el vizconde de Cardona y con Guillermo de Cervelló. En el conflicto en torno a la validez de los matrimonios se aceptará lo que determine el tribunal delegado por el Papa en la persona del obispo de Huesca.

El Rey devuelve los castillos de Agramunt y Balaguer y reclama que Jaime de Cervera no impida el paso de los súbditos reales de Camarasa y Cubells a sus tradicionales pastos en el valle de Meiá porque ya no están en guerra, si bien la exigencia de garantías respecto al cumplimiento por parte del conde de lo que dictamine el tribunal eclesiástico le permite retener diversos castillos del condado, destacando los de Ponts, Agramunt y Balaguer.

El tribunal eclesiástico trata de deliberar en Lérida a lo largo de 1260, donde Álvaro y Cecilia se niegan a comparecer alegando falta de seguridad para ellos en la ciudad.

Finalmente, el obispo de Huesca falla a favor del primer matrimonio, anulando en segundo. En febrero de 1263 el arbitraje de Barcelona impone el perdón real a los rebelados, abre vía a los acuerdos singularizados entre el Monarca y los nobles y recalca la obligación de cumplir la sentencia dictada por el obispo de Huesca, Arnau de Gurb, y al canonista Ramón de Peñafort para que apliquen la sentencia, manteniendo una interdicción papal sobre el condenado al impedirse su cumplimiento.

Desde Foix se ha apelado al Papa, que en mayo constituye un nuevo tribunal, constituido por los obispos de Oloron y Cominges. El conde Álvaro se niega a desplazarse a Carcasona, donde le convoca el nuevo tribunal eclesiástico, alegando una excesiva distancia.

En realidad el conde se está enemistando con el conde de Foix porque no ha recibido la dote. En marzo, Ramón, Guillermo y Berenguer de Cardona y Guillermo de Anglesola pactan auxiliar al conde Álvaro en caso de estalla la guerra contra el conde Roger IV de Foix.

En agosto, este reconoce deber al urgelés 25.000 sueldos melgoreses por este concepto, pero no aporta esta cantidad y solo se compromete a abonarla en un año a partir de Navidad.

En septiembre Álvaro cede a las presiones reales y acata el cumplimiento de la sentencia del obispo de Huesca y abandona a Cecilia de Foix para unirse a Constanza de Montcada. Pero en febrero de 1264 el tribunal constituido por los obispos de Oloron y Cominges anula la sentencia anterior y declara válido el matrimonio con Cecilia.

El conde Álvaro cumple la sentencia y abandona a Constanza por Cecilia. En julio del mismo año, en cambio, en Barcelona el obispo Arnau de Gurb confirma la primera sentencia y declara válido el matrimonio con Constanza y nulo el efectuado con Cecilia. El conde Álvaro se niega a cumplir ese veredicto. El influyente canonista Ramón de Peñafort aconseja al Papa que delegue definitivamente la causa en el cardenal Prenestino, tal como se hace en mayo de 1266.

Este, en abril de 1267, declara válido el primer matrimonio y nulo el segundo. La negativa del conde a aceptar esta sentencia propicia que el Rey invada el condado. Álvaro lo pierde todo y debe refugiarse en Foix (Francia), donde en 1265 el sobrino de Cecilia, Roger Bernat III, ha sucedido a su padre Roger IV.

Agotado y enfermo, muy probablemente tísico, el conde Álvaro muere prematuramente en 1268. Durante el periodo que había estado unido con Constanza engendró una hija, Elionor, mientras que con Cecilia obtuvo dos descendientes, Armengol y Álvaro.

Divide la herencia entre estos, concediendo al primero el condado de Urgel y al segundo el vizcondado de Áger, que así se volvían a separar tras su unión indiscutida desde 1235. El hermano de Álvaro, Guerau, discute esta herencia, porque la nulidad del matrimonio con Cecilia implica que los hijos habidos de esta unión sean ilegítimos.

Las rentas de Álvaro en Castilla, importantes al recibir en herencia gran parte de los bienes de los Álvarez de Castro, se han ido consumiendo para sostener los conflictos eclesiásticos y políticos unidos a sus matrimonios, lo que le obliga a morir pobre, arruinado y endeudado.

Este volumen de deudas será un argumento asumido por Jaime I al continuar interviniendo en el condado mediante la concordia con los albaceas testamentarios, Jaime de Cervera, Arnau de Fuvliá y los abades de Fontfreda y de Bellpuig de las Avellanas.

SABATÉ CURULL, Flocel, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol III págs. 786-789.

Armengol X

Conde de Urgel 1268-1314. Vizconde de Áger 1299-1314. Hijo del conde Álvaro I de Urgel y de su segunda esposa Cecilia de Foix. Heredó el condado a la muerte prematura de su padre, cuando apenas tenía siete años. Fue una sucesión difícil porque el rey Jaime I de Aragón, haciéndose cargo de las cuantiosas deudas del difunto, consiguió que los ejecutores testamentarios hicieran renuncia del condado a su favor.

Sepulcro de Ermengol X en The Cloisters, Nueva York.Sepulcro de Ermengol X en The Cloisters, Nueva York.

Por fortuna para Armengol X se formó en su defensa, primero contra Jaime I y después contra su hijo y sucesor Pedro III de Aragón, una coalición de nobles. La dirigía el conde Roger Bernardo de Foix, que ejercía la tutela de los hijos de Álvaro I, y, muerto Jaime I, la sostenía el propio rey Jaime I de Mallorca, hermano de Pedro III y cuñado del conde de Foix. Pedro III pudo zanjar el conflicto por las armas, pero, no queriendo tener a los Foix como enemigos, pactó con ellos la paz y el matrimonio de Constanza de Foix, hija de Roger Bernardo, con su hijo, el infante Jaime (matrimonio que no llegó a realizarse), y restituyó a Armengol X el condado a cambio del vasallaje (convenio de Agramunt, 1278).

Podría suponerse que las tensiones habrían acabado entonces pero rebrotaron en 1280 evidenciando que la cuestión de fondo no era otra que el reparto del poder entre la aristocracia y la monarquía, que avanzaba por la senda del autoritarismo: no convocaba Cortes y pretendía convertir un servicio extraordinario como el bovaticum en un tributo obligatorio. Los sublevados, al frente de los cuales estaban los condes de Foix, Pallars y Urgel, y el vizconde de Cardona, fueron asediados por el rey el Balaguer y capturados (1280).

Como otros compañeros de aventura, Armengol X pasó un año en prisión, en Lérida, para reconciliarse después con el monarca y convertirse en uno de sus principales colaboradores. En efecto, le acompañó en la expedición a Sicilia (1282) y estuvo a su lado en la sumisión de Albarracín (1284) y la defensa de Cataluña contra las tropas de Felipe III de Francia (1285).

Y la colaboración continuó en tiempos de sus hijos y sucesores: participó en la conquista de Menorca llevada a cabo por Alfonso III (1287), fue uno de los tres jueces nombrados por Jaime II para decidir en las diferencias entre los pretendientes al condado de Pallars a la muerte del conde Ramón Roger (1297) y luchó en la campaña de Sicilia de Jaime II (1298 y 1299), donde murió su hermano Álvaro, de quien heredó el vizcondado de Áger.

Armengol X estuvo casado sucesivamente con Sibila de Montcada (fallecida antes de 1300) y Faidida de Illa-Jordán (muerta después de 1320) que no le dieron hijos. Falto de herederos directos, por su testamento dictado en Camporrells el 10-VII-1314, poca antes de morir, estableció que el condado de Urgel fuese vendido a Jaime II por cien mil sueldos, con la condición de que la heredera natural, su resobrina Teresa de Entenza (hija de Gombau de Entenza y Constanza de Antillón, nieta por parte materna del conde Álvaro I de Urgel, casara con el infante Alfonso, enlace que, efectivamente, se formalizó en Lérida en noviembre de 1314.

SALRACH MARÉS, José María, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol. V págs. 460-460.