Armengol VII de Urgel

Datos biográficos

Conde de Urgel: 1154-1184
Fallecimiento: 1184
Predecesor: Armengol VI
Sucesor: Armengol VIII

Biografía

Hijo de los condes de Urgel Armengol VI y de Arsenda de Cabrera, hereda a su padre al morir en 1154 en todos sus dominios en el oriente y el occidente peninsular, destacando en el primero el condado de Urgel y los derechos sobre Lérida y en el segundo el señorío sobre Valladolid y numerosas propiedades en Castilla, León, Asturias y Tierra de Campos.

La división entre Castilla y León que sigue a la muerte de Alfonso VII en 1157 afecta a sus posesiones, de forma clara tras los acuerdos de Sahagún, que en 1158 definen la línea de ambos reinos sobre la disputada Tierra de Campos. Colabora con los reyes de Castilla, Sancho III y Alfonso VIII, en cuyo nombre en 1162 auxilia infructuosamente a Ibn Mardanis en su guerra contra Granada y participa en la toma de Cuenca en 1177. Sobre todo asume misiones diplomáticas.

Así, en 1158 participa en la concordia de Osma entre el rey de Castilla y el conde de Barcelona y príncipe de Aragón respecto a los derechos castellanos sobre Zaragoza y Calatayud y en 1170 sigue la larga secuencia del entendimiento entre Alfonso VIII y Alfonso II el Casto, que empieza con las negociaciones y acuerdos de paz tomados en Sahagún, donde se ratifica la boda entre la tía del rey de Castilla, Sancha, y el soberano aragonés, y culminan con la recepción en Zaragoza de la inglesa Leonor para casarse con el monarca castellano en Tarazona. Poco después, en 1174, acompañará a Zaragoza a Sancha para casarse con Alfonso II el Casto.

Alfonso VIII incrementará las posesiones de Armengol con donaciones como Paracuellos del Jarama, donde fomenta la población. Fernando II, rey de León le designa mayordomo mayor. Militarmente asume un importante protagonismo en la Extremadura leonesa, donde contribuye a la toma de Alcántara en 1167, entre 1170 y 1173 defiende Galicia ante las tropas portuguesas que habían invadido la comarca de Limia.

Mientras en 1171 el rey le confiere la tenencia de Noreña y le dota de responsabilidades en Asturias. Ante los almohades no puede evitar la pérdida de Alcántara en 1174. Entre 1183 y 1184 participa en el cerco real contra Cáceres. Fernando II de León le había conferido, en 1178 la tenencia sobre León, retomada en 1183.

En 1181 asiste al tratado de paz firmado en Medina de Rioseco entre Alfonso VIII de Castilla y Fernando II de León. Participa en el desarrollo e impulso de Ciudad Rodrigo, donde ya se le documenta residiendo en 1167. Fernando II también le ha donado, en 1171, los lugares de Almenarilla y Santa Cruz, en la Transierra y cerca de la frontera castellana, con toda la intención de que contribuyera, si hace falta, a contener intentos expansionistas de Castilla. Fernando II, se refiere a Armengol VII como vasallo meo e amico fidelissimo, también confía en él para que tutele y forme a su hijo, el futuro Alfonso IX.

Armengol no solo participa en la Corte real, sino que se erige en uno de los personajes más influyentes ante el Rey, en todo caso solo equiparable en determinados momentos con Fernando Rodríguez de Castro o con el arzobispo compostelano. Los tres, debieron de influir sobre el monarca en el nacimiento de la Orden de Santiago, surgida en 1170 como cofradía de caballeros que al año siguiente asume la definición religiosa, con la finalidad de proteger la frontera mediante una orden religioso-militar identificada con el reino de León. El primer maestre de la nueva orden será Pedro Fernández, personaje próximo al urgelés.

Al mismo tiempo, el conde Armengol se está beneficiando del fuerte desarrollo de Lérida donde cuenta con un baile atento a los derechos que le corresponden al haber heredado de su padre la condición de castlán mayor y la tercera parte de la ciudad, bajo la soberanía de Alfonso II el Casto.

En la misma zona Armengol también dispone de importantes feudos reales, y en 1166 apoya el acceso de Alfonso II al condado de Provenza, si bien intercediendo por el respeto del condado de Forcalquier, regido por los descendientes de su abuelo Armengol V. Más adelante, las relaciones del urgelitano con el barcelonés se estropearán como consecuencia de las tensiones del conde con los vizcondes de Áger, que se ganan la confianza de Alfonso II de Aragón, el Casto.

Armengol sufre graves problemas por la pujanza de la nobleza en su condado, la confianza delegada en los vizcondes de Áger se rompe por el elevado acaparamiento de rentas de estos. El conde opta por dejar Urgel bajo delegación de su propia esposa Dulce, quien con esta finalidad permanece en el condado mientras él se ocupa de los asuntos leoneses entre 1167 y 1173. Entre 1173 y 1177, el conde alterna estancias en ambos extremos peninsulares, para que en 1178, nuevamente Dulce, asume la delegación, si bien en esta ocasión ya asesorada por su hijo, el futuro Armengol VIII.

El conde lleva a juicio, en Balaguer en 1157, al vizconde Guerau II de Áger reclamando el reconocimiento de la jurisdicción superior, especialmente en Áger, Os y Casserres. Las diferencias aún se radicalizan con el acceso al vizcondado de Poncio II en 1161. El acuerdo mutuo establecido en 1167 se sella con la inmediata boda de la hija del conde, Marquesa, y el heredero del vizconde, Guerau, que incluye le reconocimiento de la sucesión al condado en caso de que el primogénito del conde falleciera sin herederos legítimos, tal como recoge Armengol VII en sus testamentos. La declaración de Marquesa como heredera si su hermano muriera queda así a punto para alcanzar graves consecuencias décadas después.

La política y devoción condal han continuado apoyando con sus donaciones a las comunidades urgelitanas, como los benedictinos de Sant Serni de Tavérnoles o de Santa María de Gualter, siguiendo a sus antecesores a favorecer sobre todo a la sede episcopal y a la canónica de Solsona. Sin embargo, el obispo urgelense Bernat Sanç excomulga al conde en 1156 por una disputa en torno a bienes que motiva la intervención del papa Adriano IV, quien designa al arzobispo de Narbona y al conde de Barcelona para que arbitren entre ambos al tiempo que exhorta al obispo a levantar la excomunión.

Se llega a un acuerdo, pero a partir de ese momento, en cambio, se vivirán tensiones muy graves con el obispo de Lérida. La concesión de Ramón Berenguer IV al prelado leridano de todos los diezmos, en 1149, avala una contundente batalla jurídica de la Iglesia contra los distintos tenentes de diezmos castlanos exigiendo estos ingresos, lo que atrapa directamente al conde de Urgel, detentador de una tercera parte del diezmo [parte de los frutos, regularmente la décima, que pagaban los fieles a la Iglesia] castlano de Lérida por su condición de castlan mayor.

La causa se eleva al arzobispo metropolitano de Tarragona, ante quien en 1164 el conde se compromete a acatar la sentencia desfavorable y a devolver las cantidades exigidas. Sigue un incumplimiento y la elevación de la causa al papa Alejandro III, quien confirma la sentencia y excomulga al conde por su contumacia. En 1168 Armengol VII, manifestando sentirse afectado por la sentencia y por la excomunión impuesta por el Papa, se compromete ante el arzobispo de Tarragona de acatar la obligación exigida y a no percibir los importantes diezmos a pesar de que tradicionalmente iban unidos a la tenencia castral.

Tras el acuerdo de Cazola de 1179, por el que los reyes de Castilla y Aragón acuerdan sus ámbitos de influencia sobre el espacio musulmán, y tras la paz establecida en 1181 entre los reyes de Castilla y León, Armengol VII emprende en 1184 una misión hacia Valencia en la que pierde la vida en extrañas circunstancias. Todo apunta a una responsabilidad castellana ante los hechos, acaecidos justo cuando el conde no mantenía buenas relaciones ni con Alfonso VIII ni con Alfonso II tanto por la intrigas de los Cabreras como por la desconfianza que levantaba su pujanza. Se había casado en 1157 con Dulce, hija mayor del conde de Foix, Roger, y de la esposa de este, Jimena de Barcelona. Dejaba tres hijos, Armengol, Marquesa y Miracle.

SABATÉ CURULL, Flocel, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol. V págs. 452-455.