Armengol IV de Urgel

Datos biográficos

Conde de Urgel: 1065-1092
Sobrenombre: el de Gerb
Fallecimiento: 1092
Predecesor: Armengol III
Sucesor: Armengol V

Biografía

Hijo de los condes de Urgel, Armengol III y Adelaida de Besalú. Hereda el condado a la muerte de su padre en Barbastro en 1065, siendo menor de edad, bajo una breve tutoría de su madrastra Sancha de Aragón. El conde confía la escribanía a los clérigos y, conforme a la práctica habitual al margen del conocimiento de las letras, firma sus documentos colocando un punto (et dextera mea punctu signum impressi). Interviene en temas eclesiásticos, como la renovación del cenobio de Santa Cecilia de Ellins (1079), la inclusión en el obispado de las tierras conquistadas (1087) o la confirmación del sistema electivo de rectores y decanos en el valle de Lord (1068). mantiene una buena relación con el arzobispo de Narbona, asistiendo a asambleas metropolitanas como en 1080.

Se adapta a los aires reformadores, tras la introducción del obispo Bernat Guillem en 1075, hijo del vizconde Guillem Miro consagrado por Gregorio VII en Roma, sin el hasta entonces preceptivo donativo condal, y la recepción del legado papal en 1078, preocupado por el estado de los cuatro cenobios benedictinos del condado, siguiendo la introducción de la regla agustiniana en la canónica catedralicia y en las de Solsona y Cardona, a las que se unen la nuevas fundaciones de Montmagastre (1085) y Orgañá (1090).

El patrimonio de la iglesia cardenalicia es incrementado por las donaciones de Armengol IV, que le aumenta la porción al recibir de las parias zaragozanas y leridanas, con indicación de que se destinen a la alimentación de los canónigos y a la conservación de los edificios canonicales y catedralicios (1072,1075); le ofrece bienes y derechos en la frontera occidental (Pilzán, Purroy, Gavasa, 1087) o en zonas alejadas como la marca barcelonesa (Forés, Barberá, 1087); y de modo muy destacado contribuye a afianzar su extenso dominio en el territorio originario de Urgel, al ofrecerle los meros; de Andorra (1083) y derechos y propiedades (Arcavell, Erola, Aristot, Cerc, Nabioners, Ortons, Fontelles, la Freita, Ladirt, Lletó, Clopedera, Vilanova, Sosagarri, 1077, 1079).

Las tensiones con Aragón desbaratan el pacto establecido en 1063 entre el rey Ramiro I de Aragón y el conde Armengol III; la hija de este, Isabel, que en 1068 había dado a luz al primogénito Pedro I, en 1069 es repudiada por el rey Sancho IV Ramírez y devuelta a Urgel, mientras que Sancha abandona el condado y regresa a Aragón, donde ingresa en el monasterio de Santa Cruz de Serós, tal como ya se preparaba tras la importante donación de bienes efectuada en 1065, lo que no le impedirá mantener una elevada participación en la vida política del reino de Aragón.

El joven Armengol lo aprovecha para pactar con Cerdaña; declara heredera a su hermana hasta que no tenga descendencia propia y la casa con el conde Guillermo de Cerdaña, a quien jura fidelidad. La frontera volverá a acercar al conde al rey Sancho, y en 1084 el primero colabora con el segundo en los ataques a Huesca, por lo que le infeuda Bolea. Con el conde Ramón IV de Pallars Jussá se arrastran hasta 1070 las tensiones por los espacios limítrofes entre Llimiana y la Conca Dellâ complicadas por la posición del noble urgelés Arnau Mir de Tost, yerno del pallarés.

Las tensiones con la nobleza se agudizan, cuando tras la muerte de Arnau Mir de Tost en 1071, el vizconde de Gerona Guerau Ponç de Cabrera, como marido de su hija y heredera, interviene directamente en el condado, pretendiendo un pleno dominio que le conduce a declararse, en 1072, en guerra con Armengol IV, pactando la ayuda del conde de Pallars Jussá. El convenio establecido en 1074 facilita la plena autonomía de Guerau Ponç de Cabrera sobre un territorio que incluye Áger, Santaliña y Alós, si bien reconociendo, en el primero, el dominio superior del conde, extremo que Guerau pretende modificar a su favor en 1083.

Armengol IV. sobre todo desde 1075, recompone su autoridad gracias a la frontera, que atiende situando su residencia preferente no solo en Pons, sino también en Agramunt, y sirviéndose de tres puntos de sujeción: la retención directa de tierras nuevas en la fontera occidental (Privá, 1086, Calasanz, 1090) y sobre todo en el llano de Mascançá, donde en 1080 ya se ha incorporado la Fuliola; la estructuración de un orden feudal y piramidal con los barones y la recepción de inyecciones económicas gracias a las parias, recibidas directamente de tres de las cuatro capitales del distrito leridano: Lérida, Fraga y Balaguer.

A partir de 1076 Armengol IV, presidiendo un ejército feudal, impulsa duras campañas de conquista sobre el distrito musulmán, que en 1079 ya codician la conquista de Balaguer, razón por la que se prevé el reparto de sus propiedades, objetivo incentivado cuando el rey de Aragón toma Monzón en 1089. El término de Balaguer queda totalmente alterado con la presencia condal en Gerb (1082) y en la Rápita (1091). Asentado en Gerb, mientras prepara la conquista, el conde muere en 1092.

De su primer matrimonio en 1072 con Lucía de Pallars, hija del conde Artau I de Pallars, el conde tuvo a Armengol V, que le sucede en Urgel, mientras que en su segunda unión (1079) con Adelaida I de Provenza, condesa de Forcalquier, engendró a Guillermo quien asumirá los dominios maternos en Provenza (Guillermo III de Provenza).

En su último testamento, de 1090, Armengol IV advierte a su primogénito sobre como disponer de la espada propiedad del conde de Barcelona, lo que parece ser una referencia a la Tizona que ya fue negociada entre Armengol II y Berenguer Ramón I, y hasta que no cumpla catorce años de edad dispone de una tutoría regida por el conde de Barcelona o, si rechazase, el rey de Aragón, bajo la supervisión del rey de Castilla, que puede incluir al menor en su corte, lo que no deja de ser un reconocimiento admirativo de las obras y el entorno de Alfonso VI y permite incluso sospechar que el pequeño Armengol ya estuviera formándose junto al soberano castellano.

SABATÉ CURULL, Flocel, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol. V págs. 445-447.