Armengol II de Urgel

Datos biográficos

Conde de Urgel: 1010-1038
Sobrenombre: el Peregrino
Fallecimiento: 1038
Predecesor: Armengol I
Sucesor: Armengol III

Biografía

Hijo de los condes de Urgel y Tedberga, heredó el condado al morir su padre en la campaña de Córdoba el (2-VI-1010). Su primera intervención en público tiene lugar el (18-XI-1010), cuando con motivo de restaurar la canónica de la catedral participa, aun siendo tenellus junto a su madre a la ceremonia a la que acuden el arzobispo metropolitano de Narbona, los obispos de la provincia eclesiástica y los condes vecinos que comparten diócesis (Pallars y Cerdeña), junto con los de Barcelona.

Ermengol II y Arnau Mir.Ermengol II y Arnau Mir.

La regencia es ejercida por su tío el conde de Barcelona Ramón Borrell, que interviene personalmente con intención de preservar el patrimonio del menor ante la voracidad baronial y en el avance en la frontera. Al morir el conde barcelonés en 1018, dejando como heredero a un menor, Berenguer Ramón I actúa como regente de su primo e interviene especialmente atendiendo los asuntos fronterizos que había tratado su padre. Como en Barcelona, Ermesenda continua siendo mencionada en la documentación hasta 1024.

El (1-XI-1024), el juicio celebrado en Ponts en el que la sede catedralicia reclama la Iglesia de Cortiuda y los diezmos de Castelló al monasterio de Santa Cecilisa de Elins, es presidido, por primera vez, por el conde Armengol II junto al conde Berenguer Ramón I y a la condesa Ermesenda. En el mismo documento, Armengol se compromete a ceder la villa de Tuixén al obispado, especificándose que tiene capacidad para hacerlo porque ya ha cumplido los catorce años de edad.

A partir de este momento se desprende de la tutoría. Con todo, el primo de Armengol no entiende que deba ceder sin compensaciones las importantes conquista efectuadas por su padre Ramón Borrell I y por él mismo, tras haber roto las líneas defensivas del distrito musulmán de Lérida y consolidarse en su interior al ocupar el Segre medio con Alós, Montmegastre, Artesa y Rubio. La solución se acuerda en 1024 en un convenio feudal por el que el urgelés reconoce recibir estos términos catastrales en feudo del barcelonés.

Además, se concretan otros aspectos, como el precio a pagar para que Armengol pueda utilizar la espada Tizona propiedad de Berenguer Ramón, y se impone que en caso de morir Armengol sin hijos legítimos todo el condado de Urgel revertirá en Berenguer Ramón I o sus descendientes, siendo estos mismos quienes ejercerían la tutoría en caso de que el deceso dejara hijos menores de veinte años, imposición que deja entrever que la tutoría se interpreta apetecible y rentable.

En 1029 el conde reclama la villa de Tuxién, pero al recordarle la donación efectuada por él mismo en 1024, acaba reconociendo la propiedad episcopal sobre esta misma villa que ya había sido objeto de controversia con Armengol I. También beneficia notoriamente a la Iglesia católica con la cesión de la tercera parte del teloneo de la Seo de Urgel o la mitad de la villa de Guissona que seguía en propiedad condal (1036), castillos en la frontera de Santaliña (1035) y numerosas propiedades en Guissona, la Moraña y Andorra, donde cede la Massana.

De modo parecido, la familia vizcondal consigue incrementar el patrimonio sobre todo en el valle de Castellbó, donde el conde vende Triguederes en 1030 y cede Solanell en 1035, sin descuidar otros ámbitos de acumulación como Solsona. Muy significativamente, el vizconde Guillermo procura obtener cesiones que comporten un cesión de toda la jurisdicción por parte del conde, quien ante las transacciones le recalca que trado dominio et potestate sine ulla servatione ad omnia facere quodcumque volueritis.

Bajo esta condiciones y presiones, Armengol II mantiene una buena relación con los nobles, que asisten a su corte y testimonian los documentos condales, donde son denominados como los optimantes del condado. En realidad toda la iniciativa es baronial, incluso al actuar individualmente sobre la frontera; es el obispo de Urgel quien arrebata con su fuerza Guissona a los musulmanes.

Los beneficios de la frontera para Armengol II, por tanto son limitados, a pesar de que en 1034 se consolida el dominio condal sobre el Segre medio hasta Santalina. La pujanza baronial y la debilidad del conde facilitan una temprana introducción de fórmulas feudales, propiciada por personalidades como el obispo Armengol, que no solo establece un convenio con el conde por el que este se compromete a defenderle, sino que recibe el homenaje de fidelidad del propio Armengol II.

La evolución del ejercicio de la justicia también resta protagonismo al conde, si bien puede presidir juicios como el que en 1036 declara que todo el término catastral de Cornellana fue dado a la canónica de la sede catedralicia, y por tanto, Udalard ha de perder la condición alodial de su propiedad dentro del término, reproduciendo así una dinámica señorial de reducción de alodios que se irá incrementando en décadas posteriores.

Siguiendo la espiritualidad del momento, desde el condado parten diversos peregrinos hacia el Santo Sepulcro, como el sacerdote Vives en 1021. Incluso el anciano vizconde Guillermo expresa su voluntad de hacerlo en 1036, aunque fallece inmediatamente. Este anunció debió estimular el interés del conde, que en 1038 parte en peregrinación hacia Tierra Santa. Nunca regresó. Solo llegó en verano, la noticia de su muerte, por lo que sus albaceas, la condesa, el obispo y Arnau Mir de Tost, procedieron el 16-VIII-1038 a la publicación de su testamento.

La denominación de el Peregrino le acompaña desde el cronicón de Ripoll: obbit Ermengaudus comes peregrinus. La devoción al Santo Sepulcro proseguirá en el condado; el obispo de Urgel, Etibau, morirá poco después, en 1040, en el monasterio de Pomposa (Ferrara, Italia), cuando se dirigía en peregrinación a Tierra Santa. tratado honoríficamente como marqués, el conde dejaba una viuda, Belasqueta, o Constanza, con la que se había casado en 1031.

Las informaciones que mencionan un primer matrimonio en 1026 con Arsenda, hija del vizconde de Bésiers, no se contrastan documentalmente. De nuevo el condado quedaba en manos de un menor homónimo de su padre, nacido en 1032. En Barcelona Berenguer Ramón I había muerto en 1035 y volvía a gobernar Ermesenda, ahora como tutora de su nieto Ramón Berenguer I. A la viuda de urgelés, Constanza, no le fue difícil negarse a cumplir el convenio pactado con Armengol II y Berenguer Ramón I y retener la regencia de su hijo sin cederla a la casa de Barcelona.

SABATÉ CURULL, Flocel, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol. V págs. 441-443.