Armengol I de Urgel

Datos biográficos

Conde de Urgel: 992-1010
Sobrenombre: el de Córdoba
Fallecimiento: 1038
Predecesor: Borrell II
Sucesor: Armengol II

Biografía

Hijo segundogénito de Borrell II y Lerdgarda de Roergue, condes de Barcelona, Gerona, Osona y Urgel. Es asociado al condado de Urgel en 989, el cual hereda en el 992, al morir su padre. Su hermano mayor, Ramón Borrell hereda el resto de los condados. Armengol rige su condado con plena soberanía, en coherencia con la evolución del progresivo alejamiento de la Monarquía francesa que ha culminado con la sustitución del linaje carolingio en 987.

El prestigio y proyección exterior, como en los otros condados de la zona, se buscan no en Francia, sino en las visitas a Roma, que unen a la peregrinación religiosa una clara significación política. En su primera visita, en 998, tiene el honor de sentarse a los pies del emperador alemán Otón III, y participa en el concilio presidido por el papa Gregorio V y el Emperador que ha de dirimir entre los dos candidatos al episcopado de Vic, dando explícito consentimiento a lo acordado.

En 1010 efectúa una segunda visita, en la que se entrevista con Silvestre II, occitano, no solo antiguo conocedor de los condados del Nordeste de la Península Ibérica, sino en su juventud entrañablemente unido al padre de Armengol I, a quien en 967 fue confiado por el abad de Saint Giraud d´Orlhac a petición del conde por la fama de sus conocimientos y quien lo puso bajo la tutela del obispo Ató de Vic, residiendo en los condados hasta que, acompañando a Borrell II, se desplazó a Roma en 970; aún mantuvo en la década siguiente relación epistolar con destacadas personalidades de Gerona y Barcelona para informarse de las novedades en la ciencia árabe.

El conde mantiene una muy estrecha relación con la Iglesia desde la convicción ya ejemplarizada por su padre, de ser responsable de la seguridad de la Iglesia y de la conducta moral de clérigos y fieles; también, siguiendo la estela de su padre, benefició con importantes bienes la sede catedralicia, que así fue consolidando un voluminoso patrimonio especialmente en el núcleo originario de Urgel, donde también procura exenciones jurisdiccionales, de importantes consecuencias en la posteridad.

Precisamente, las exigencias de propiedades e inmunidades por parte de la Iglesia son causas de diversos puntos de fricción siempre cerrados a favor de la Iglesia. Así sucede con las diferencias en torno a la villa de Tuixén, que el prelado reclama como integrante de una donación de Borrell II no contemplada por Armengol I, quien finalmente en su testamento no solo accede a la cesión, sino a reconocer su error al retener injustamente la villa.

También debe ceder al prelado otras dos importantes villas —Lart y Aracavel— en 997 como penitencia por un homicidio. Otras destacadas posesiones seguirán la misma vía, como el castillo terminado de Conques, que el conde cede a la Iglesia catedralicia en su testamento, o la villa de Sallent, comprada por el obispo. En sus tomas de decisiones sobre temas eclesiásticos importantes, como la fusión del monasterio de San Climent de Codinet al de San Andrés de Tresponts, también consulta además del arzobispo metropolitano de Narbona, a los obispos, abades y personalidades de las mismas zonas, que engloba como nostrarum regionum.

Dentro de esta concepción regional y dinástica, son de destacar las excelentes relaciones mantenidas con su hermano el conde Ramón Borrell de Barcelona, Gerona y Osona, con quien no solo acuerda comunes posturas diplomáticas y militares, sino que comparte actos públicos, como la introducción del nuevo obispo de Vic en 1002.

La pujanza del episcopado y de casas religiosas como el monasterio benedictino de Sent Serni de Tavérnoles o la canónica de Solsona, claramente abocados a la frontera para consolidar amplios patrimonios y crecientes capacidades jurisdiccionales, se inserta en la coetánea pujanza baronial. El Vizconde Guillermo, titular de un oficio consolidado como hereditario, está acumulando importantes propiedades en Castellbó y muchas familias vicariales aprovechan la apertura de la frontera para consolidar amplios patrimonios.

Se vive un verdadero proceso de señorialización. Frente a esta situación, Armengol I, aprovechando los cambios en la frontera en torno al milenio, opta por una opción nueva y osada, la militar. Espera así obtener rápidas ganancias con el botín y aunar en sus mismos objetivos a sus barones. Respecto a lo primero, consigue muchas ganancias y puede ostentar grandes riquezas, como demuestra en su testamento dictado en julio de 1007, en el que distribuye no solo propiedades, sino elevadas cantidades económicas, como las cien onzas de oro que deben ser libradas a San Pedro de Roma, además de destacados objetos de oro y plata y telas preciosas que destina a la sede cardenalicia urgelesa.

La muerte de Almanzor, en el verano de 1002 permite interpretar que el signo de la fortuna se ha invertido. Los hermanos Armengol y Ramón Borrell preparan una expedición que reproduzca en sentido inverso lo que habían supuesto los ataques amiríes en las dos últimas décadas. Negocian con rapidez la incorporación de los condes de Cerdaña, Besalú Pallars y Ribagorza y de distintos obispos, y la campaña se pone en marcha ese mismo invierno.

El fracaso es inmediato: el (25-II-1003) las tropas condales, tras haber cruzado la frontera leridana son severamente derrotadas en Albesa y probablemente encuentran la muerte personalidades como el conde de Ribagorza y el obispo de Elna. La incursión, además provoca la respuesta amirí. La primera aceifa del hijo de Almanzor, Abd al Malik, en el verano del mismo 1003, afecta duramente los condados de Urgel, Osona-Manresa y Barcelona.

Captura al conde Armengol y solo un elevado rescate le permite recuperar la libertad. Abd al Malik y Armengol tienen una nueva cita en 1006. Aquél vuelve a la misma zona por la misma ruta, remonta el Segre y el Llobregós. Este, por su parte ha vuelto a concitar las huestes de los condes de Barcelona, Cerdaña y Besalú interceptando el paso del caudillo amirí en Torà, donde una tempestad contribuye a la victoria condal.

La derrota trae graves consecuencias para Abd al Malik, porque debe regresar a Córdoba evidenciando su vulnerabilidad y carente de botín y los esclavos que el esperaba para la dinámica económica cordobesa. La crisis está al caer, la política amirí, con el desarrollo del ejército de nuevos bereberes y de eslavos ha acentuado las fracturas sociales, que estallan tras la muerte de Abd al Malik (1008) y la fracasada y errónea política de su hermano Abderramán Sanchuelo.

De la fragmentada sociedad andalusí surgen dos pretendidos califas que invocan el linaje omeya, Sulayman al Mustain, sostenido por los nuevos bereberes y Muhammad II al Madhi, sostenido por los llamados árabes y el partido eslavo. Mientras el primero busca apoyo en el conde de Castilla, Sancho García, el segundo se dirige a los mismos condes que se habían medido con los amiríes.

En Tortosa, los agentes de Ramón Borrell de Barcelona, Armengol I de Urgel y Wadih, dirigente del partido eslavo, cierran un trato que compromete un numeroso ejército de unos diez mil hombres integrados en la huestes de los condes de Barcelona, Urgel y Besalú que se dirigían a Córdoba publica expedicione Spanie para luchar contra el candidato beréber, a cambio de una pagas y compensaciones fabulosas, calculadas en unos seiscientos mil dinares mensuales, más el coste de comida y bebida para hombres y animales, amplios derechos de botín y una plena impunidad.

Los expedicionarios parten para Zaragoza, en Medinaceli combaten a los bereberes y cometen actos vejatorios contra le mezquita y la religión musulmana. En Toledo se les suma el candidato al califato, con quien se acercan a Córdoba. El (2-VI-2010), los dos ejércitos se encuentran al Norte de la ciudad, en Akabat al Bakr (Castillo del Vacar). La victoria de las tropas condales abre las puertas a la capital del califato, pero se salda con la muerte del conde de Urgel.

El balance global de la expedición a Córdoba comportó la obtención de importantes beneficios por parte de los supervivientes, que inyectó un verdadero revulsivo económico para los condados, mientras que unos tres mil participantes no regresarían, entre ellos el hijo del anterior vizconde de Barcelona y los obispos de Barcelona, Gerona y Vic, además del conde soberano Armengol malik Armaqund, según las fuentes musulmanas.

Estas mismas le otorgan un gran protagonismo, como Ibn Bassam, que le concede todo el mérito y por ello critica a Sulayman al Mustain diciendo que le instauró Sancho García de Castilla y lo derrocó Armengol de Urgel. En la memoria condal, la Gesta Comitun Barcinonensium reconocerá al conde haber mantenido una gran belicosidad con los musulmanes y que por morir en batalla en Córdoba es llamado El de Córdoba.

Armengol I, que a lo largo de todo su gobierno recibió el tratamiento honorífico de marqués Ermengaudus gratia dei comes et marchio, dejaba un heredero menor de edad homónimo, nacido justo en 1009 de su esposa Tedberga, muy probablemente hija del conde de Provenza, Rotbalbo I. Las informaciones bibliográficas que la suponían muerta en 1003 y al conde unido con Guisla se deben a errores interpretativos, dado que Tedberga sobrevive al conde y se documenta como viuda en actos públicos junto al hijo huérfano.

SABATÉ CURULL, Flocel, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol. V págs. 438-441.