Conde de Cerdaña, de Berga, 988-1035. Monje de San Martín de Canigó. (¿?, 970-abadía de San Martín de Canigó, Vallespir, Francia, 1050. También Guifré II. Hijo del conde Oliba I Cabreta de Cerdaña (965-988) y Besalú (984-988), y de Ermengarda. A la muerte de su padre, gobernaron Cerdaña y Besalú, de manera indivisa y nominal, Wifredo y sus hermanos, y efectiva al menos desde 993-994: Bernat I Tallaferro, conde de Besalú y Ripoll (988-1020); Oliba, futuro abad de Ripoll y conde de Berga y Ripoll (988-1002); Berenguer, obispo de Elna (Rosellón, Francia), y Adelaida (m. en 1024). En 1003 recibió el condado de Berga a la muerte de su hermano Oliba.

La fundación monástica más relevante de su gobierno fue la de la abadía benedictina de San Martín de Canigó (1001), para la que obtuvo un privilegio del papa Sergio IV (1009-1012) en visita a Roma (1011), y cuya iglesia consagró en 1026. Casó con Guisla, dama del linaje condal de Pallars, antes de 990, y de la que enviudó en 1020, para contraer segundas nupcias más tarde con una dama de nombre Isabel. En 1035 renunció al gobierno y se retiró, como monje, a la abadía de Canigó.

VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, T. XXII pág. 10927.