Berenguer Ramón II de Barcelona

Datos biográficos

Conde de Barcelona: 1076-1096
Sobrenombre: el Fratricida
Nacimiento: 1053
Fallecimiento: 1097
Predecesor: Ramón Berenguer I
Sucesor: Ramón Berenguer III

Biografía

Hijo de Ramón Berenguer I el Viejo y de su tercera esposa Almodis de la Marca. Sucedió a su padre en unión de su hermano gemelo Ramón Berenguer II, el 26 de mayo de 1076, gobernando conjuntamente con él. Después de la muerte violenta de su hermano y a pesar de que le fue atribuida, Berenguer Ramón asumió el poder. Quiso apoderarse de la tutela de su sobrino, pero la condesa viuda Mahalda y parte de la nobleza se opusieron a ello. Los partidarios de Ramón Berenguer, acaudillados por Ramón Folch, vizconde de Cardona, se juramentaron para tomar venganza de su muerte.

El 5 de abril de 1085 se celebró una asamblea para designar tutor a Ramón Berenguer; esto significaba una rebelión contra el conde reinante. Fueron elegidos Guillén Ramón, conde de Cerdaña y su esposa Sancha. Se decidió, además, que el conde de Cerdaña entrase en negociaciones con Alfonso VI de Castilla para que este, en nombre de la asamblea, se encargase de la tutela. Bofarull, Los condes de Barcelona vindicados, Barcelona, 1836, t. II, págs. 131-133.

Esta reunión fracasó en cuanto a la oposición contra Berenguer Ramón II, ya que este consiguió por fin la tutela de su sobrino. El 18 de junio de 1086, Poncio Gerardo, Vizconde de Gerona y otros magnates, celebraron un convenio con el conde de Barcelona, en virtud del cual, le fue confiada por un período de once años la administración de los bienes del hijo de Ramón Berenguer II, de acuerdo con las disposiciones testamentarias de Ramón Berenguer el Viejo.

Hacia 1090, el obispo de Vich, Berenguer de Rosanes, Gerardo Alamán de Cervelló y otros caballeros, prepararon una expedición para la conquista de Tarragona, de acuerdo con los deseos del papa Urbano II. Algunos autores niegan o ponen en duda la conquista. Rovira y Virgili cree que pudo realizarse con carácter precario como ya había sucedido en otras ocasiones, puesto que la expedición de los catalanes en esta época a Valencia, implicaba el dominio militar del campo de Tarragona. Historia Nacional de Catalunya, Barcelona, 1924, t. III, pág. 546.

Ramón Berenguer trató de afianzar su protectorado sobre los reinos sarracenos de Zaragoza, Lérida y Valencia, pero en el desarrollo de su política de expansión chocó varias veces con las fuerza de Rodrigo Díaz de Vivar, que después de su ruptura con Alfonso VI de Castilla había entrado al servicio de al Mutamin, rey de Zaragoza El conde de Barcelona, aliado con el rey de Lérida, el conde de Cerdaña y otros caballeros principales del Ampurdán, Rosellón y Carcasona, atacó al castillo de Almenara, siendo derrotado y hecho prisionero por el Cid, pocos días después recibió la libertad de manos del rey Mutamin. Primera Crónica General, Ed Menéndez Pidal, t pa gina 353.

No tardó el rey de Zaragoza en aliarse con el conde de Barcelona para apoderarse de Valencia. Berenguer Ramón sitió la capital, en la que gobernaba Alcadir. Acudió en su auxilio Rodrigo Díaz de Vivar, ya reconciliado con Alfonso VI de Castilla, y el conde catalán levantó el sitio. El Cid invadió después las tierras de Móndir de Lérida protegidas por Berenguer Ramón La Primera Crónica General pone en labios de este: Grandes tuertos me tiene el Cid de Vivar; firiome mio sobrino dentro de mi corte, et nunqua despues me lo enmendó; agora córreme las tierras que yo tenia guarda, et yo nunqual por esto desafié nin le torné amistat, mas quando me lo el vusca tantas veces, yo non puedo estar en que ge lo non demande. Ed. cit., t. I, pag. 513.

El conde de Barcelona se situó en Calamocha dirigiéndose después a Daroca. La batalla entre los dos ejércitos tuvo lugar en Tébar del Pinar, en la sierra de Albarracín, y después de pelear encarnizadamente, vencieron las fuerzas del Cid, cayendo prisionero Berenguer Ramón y buen número de sus caballeros. Algunos autores se inclinan a creer que el conde catalán fue hecho prisionero una sola vez por Rodrigo Díaz de Vivar. Rovira y Virgili hace notar que aun siendo posible que Berenguer Ramón fuese apresado por el Cid en dos ocasiones, la Primera Crónica General, que equivocadamente da por ocurrida la batalla de Tébar del Pinar antes de la campaña de Almenara, no dice que en esta fuese hecho prisionero el conde de Barcelona, sino numerosos caballeros. op. cit., t. III, pág. 553.

El Cantar de Mio Cid, dice refiriéndose a este lance: Al comde don Remont a preson le a tomado. Hi ganó a Colada, que más vale de mil marcos. Ed. Menéndez Pidal, Clásicos Castellanos, 1913, v. 1909-1910.Después de la conquista de Valencia por el Cid (15 de junio de 1094), Sagunto se negó a reconocer su autoridad y pidió ayuda al rey de Zaragoza y al conde de Barcelona. Este puso sitio al castillo de Oropesa que pertenecia al Cid, pero al tener noticia de que el caudillo castellano se acercaba con sus huestes, se retiró. Posteriormente, Berenguer Ramón Il y Rodrigo Díaz de Vivar se reconciliaron.

Parte de la nobleza catalana, afecta al conde asesinado, al llegar su hijo a los catorce años, obligó a Berenguer Ramón a presentarse ante Alfonso VI de Castilla, en cuya Corte se celebró un juicio per batallam en el que quedó convicto de su crimen, según declara una sentencia de los jueces de corte de tiempo de Ramón Berenguer IV. Bofarull dice que este juicio se celebró el día 5 ó 6 de junio de 1096. Rovira y Virgili lo fija entre el 28 de junio de 1096 y el 8 de julio de 1097.

Unos autores dan por ocurrida la muerte del conde fratricida en Castilla, a consecuencia de las heridas que sufrió en la batalla: según otros, abandonó Cataluña y murió en Jerusalén. En el Necrologio de Ripoll, del día 20 de junio (no indica la fecha de año) se lee: Berengarius comes qui obiit in Jerosol. El cronista Gabriel Tyrell dice que Berenguer Ramón desesperat ana-se´n a Iherusalem, e en lo cami mori. Recort, Barcelona, 1894, pág. 74.

JAVIERRE, Áurea, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, tomo A-E, págs. 510-511.