Ramón Berenguer III de Barcelona

Datos biográficos

Conde de Barcelona: 1096-1131
Sobrenombre: el Grande
Fallecimiento: 19-VI-1131
Predecesor: Berenguer Ramón II
Sucesor: Ramón Berenguer IV

Biografía

Conde de Besalú, de Cerdaña y de Provenza. Heredero del valor y la sagacidad política de su abuelo, Ramón Berenguer III , hijo de Ramón Berenguer II Cap d´Estopa y de Mahalda de Sicilia, hizo dar al condado de Barcelona un nuevo paso en el progreso de su prepotencia política en el Nordeste de la Península Hispánica. A pesar de la renovada agresión de los musulmanes, que en esta época, con los almorávides, vuelven a poner en serio aprieto los resultados de la Reconquista cristiana, este conde de Barcelona logró no solo contener la oleada islámica, sino garantizar la coherencia de sus dominios en Cataluña y practicar una política internacional de altos vuelos, precursora de la inmediatas realizaciones de su hijo Ramón Berenguer IV.

Ramón Berenguer III.Ramón Berenguer III clavando la enseña de Barcelona en el castillo de Fos (Fos-sur-Mer, Provenza), de Marià Fortuny (1857).

A poco de nacer, su padre fue asesinado, por instigación de su hermano Berenguer Ramón II, el 5-XII-1082. Mahalda y la nobleza barcelonesa defendieron los derechos del joven conde con extraordinaria energía. El 5-IV-1085 los barones nombraron tutores a Guillermo Ramón y a Sancha de Cerdaña. Pero Berenguer Ramón II el Fratricida, se impuso y obtuvo la tutela de su sobrino el 18-VII-1086. La ejerció hasta 1096, cuando fue retado y vencido ante la corte de Alfonso VI. El duelo, en juicio de Dios, tuvo lugar a mediados de este último año y Berenguer Ramón II el Fratricida se expatrió a Tierra Santa, quedando Ramón Berenguer III como único Conde de Barcelona.

Con una energía impropia de su edad, el joven conde se lanzó de lleno al campo de la gran política. En 1106, participó junto a Pedro Ansúrez, en la reconquista de Balaguer, y en 1111, se anexionó el condado de Besalú, tras la muerte sin sucesión de su yerno Bernardo III. Bernardo Guillermo I, conde de Cerdaña, en 1117 muere también sin descendencia, y su condado se integra en el de Barcelona. Sin embargo, sus primeras tentativas para reivindicar el condado de Carcasona-Razés, usurpado por el vizconde Bernardo Ató a raíz del asesinato de Ramón Berenguer II, no tuvieron éxito.

Ató se había apoderado del condado en la minoría de edad de Ramón, pero prometió a los carcasonenses su devolución cuando alcanzara la mayoría. Promesa incumplida que provoca un levantamiento del pueblo contra la tiranía de Roger, hijo de Bernardo Ató. Los habitantes de Carcasona rinden homenaje a Ramón Berenguer III, pero este no pudo ayudarles debido a la invasión de los almorávides del Penedés. La cuestión de Carcasona se prolongó con varias incidencias hasta 1112, año en que el conde de Barcelona renunció por convenio a la posesión del condado de Carcasona, a cambio de una indemnización, del reconocimiento como conde de Barcelona y de la soberanía de otras comarcas y castillos.

A este cambio de actitud ayudó el que pocos meses antes, el 3-II-1112, Ramón Berenguer III se había casado con Dulce, heredera de Provenza, del Aymillán y del Gavaldán. Este tercer matrimonio del conde de Barcelona abría campos insospechados a la actuación ultra pirenaica de este principado peninsular, enlazando su política con la de Provenza. Para garantizar sus nuevas posesiones provenzales, Ramón Berenguer III tuvo que luchar contra los condes de Tolosa, con los cuales llegó a un acuerdo en 1125 a base de la participación del territorio de Provenza.

En primeras nupcias, había contraído matrimonio con María Rodrigo de Vivar en el año 1098, hija de El Cid, y a la muerte de este, ayudó a su viuda Jimena, a retener el señorío de Valencia. De este enlace nacieron dos hijos, una, posiblemente llamada María, que casó con Bernardo III, conde de Besalú y Jimena, que fue esposa de Roger III, conde de Foix.

En 1106, en segundas nupcias casó con Almodis de Mortain. Asimismo, buscó la protección del papa Pascual III, obtenida en un viaje realizado a Roma en 1116, para librarse de las pretensiones del emperador Enrique V de Alemania, el cual le tildaba de usurpador de Provenza.

Simultáneamente, Ramón Berenguer III unificaba los condados catalanes y establecía sobre ellos la hegemonía de Barcelona. Mantuvo la alianza con el conde Urgel, se captó la del Rosellón y del Pallars, y sometió por la fuerza al conde de Ampurias (1128), quien se negaba a prestarle el debido homenaje feudal. Esta cohesión política permitió al conde de Barcelona extender sus territorios por la llamada Cataluña la Nueva.

Ramón Berenguer III también se había destacado en la lucha contra el Islam. Por una parte, había rechazado las invasiones de los almorávides, en particular la de 1108, que se estrelló ante el castillo de Gelida, en el Penedés. Por otra, en 1114, participó en la empresa de los pisanos —autorizada por el papa Pascual II— contra las islas Baleares. Fue proclamado, por su fama bélica, jefe supremo de la expedición. Ibiza cayó en 1114 y Mallorca en 1115.

En la empresa participó gente de todo el principado, y en ella se mencionó por primera vez el nombre de Cataluña y catalanes.

No obstante estas conquistas no pudieron ser mantenidas. Durante su alejamiento de Cataluña, los nobles barceloneses derrotaron en Martorell a un ejército moro, acaudillado por Abenaixa, hermano del califa almorávide y por Abú Abd al Muhammad Abenalhach, gobernador de Zaragoza. Este éxito fue completado al año siguiente por la derrota de los almorávides ante Barcelona por el propio Ramón Berenguer III, quien acababa de regresar de Mallorca (1115). Al año siguiente, estos se apoderan nuevamente de Mallorca. Las tentativas de este conde para progresar por el Sur y el Oeste no fueron muy afortunadas.

Aunque en 1119 hizo tributaria a Tortosa —en un viaje a Italia en 1116, pactó con Pisa y con el pontífice Pascual II organizó una cruzada para reconquistar Tortosa y restaurar la sede metropolitana de Tarragona—, en 1124 ó 1126 fue derrotado por los almorávides en Corbins, en ocasión de una empresa contra Valencia.

En 1120 pactó con el alcalde de Lérida para que le ayudara a reconquistar Tortosa, a la que había hecho tributaria en 1119. Esta alianza le enemistó con Alfonso I de Aragón, el Batallador, quien asedió Lérida en 1123. Sin embargo, el prestigio de que gozaba Ramón Berenguer III no sufrió merma. En sus últimos años se alió con Alfonso I de Aragón, con Roger II de Sicilia, con Génova y con Alfonso VII de Castilla, quien casó en 1128 con su hija Berenguela. Sometió en 1128 al conde de Ampurias. Introdujo en Cataluña y Provenza las órdenes del Temple y de Hospital.

Ramón Berenguer III, cimentó las bases de la unificación política de Cataluña, la orientó hacía el área mediterránea y creó condiciones para su expansión. En su testamento dejó a su primogénito, el futuro Ramón Berenguer IV, los condados de Barcelona, Vic, Gerona, Besalú y Cerdaña, mientras otorgaba Provenza al segundo, Berenguer Ramón. A su muerte, acaecida en Barcelona el 19-VI-1131, después de haber hecho profesión religiosa de templario, Ramón Berenguer fue celebrado como pío, valiente y triunfador. La historia le ha otorgado el nombre de Grande.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo I, pág. 116.