Ramón Berenguer I de Barcelona

Datos biográficos

Conde de Barcelona: 1035-1076
Sobrenombre: el Viejo
Nacimiento: 1032/1024
Fallecimiento: 1076
Predecesor: Berenguer Ramón I
Sucesor: Ramón Berenguer II

Biografía

Hijo de Berenguer Ramón I y Sancha de Castilla. Al morir su padre, el 26 de mayo de 1035, recibió en herencia el condado de Gerona y el de Barcelona hasta el Llobregat, correspondiendo a su hermano don Sancho el resto de este, desde el río hasta la frontera de los sarracenos, y a don Guillermo Berenguer el condado de Ausona. Es dudoso que la condesa Ermesindis ejerciese la tutela de su nieto; parece más probable que fue confiada esta a los magnates, especialmente a Poncio Bonsill March, preceptor y consejero del nuevo conde.

Ramón Berenguer I.Ramón Berenguer representado con el emblema de la cruz llana de gules en campo de plata.

El 9 de junio de 1049, Sancho renunció la herencia paterna a favor de Ramón Berenguer, y el 11 de diciembre de 1054, Guillermo Berenguer cedió a su hermano mayor el condado de Ausona, reconstituyéndose así la unidad de soberanía en estos territorios. En los primeros años del gobierno de Ramón Berenguer, Mir Geribert, nieto del conde Borrell II, se rebeló contra él, declarándose príncipe independiente de Olerdola. Las huestes del conde de Barcelona le atacaron en represalia a las incursiones que los partidarios de Mir Geribert hicieron en sus dominios, En 1044, el arzobispo de Narbona y los obispos de Barcelona y Vich, dictaron una sentencia para poner paz entre ellos, que no fue cumplida por el de Olerdola. En 1059, se sometió, por fin, al fallo de un tribunal reunido en Barcelona y cedió a Ramón Berenguer el castillo del Puerto, en la montaña de Montjuich, obligándose a reconocer a vasallaje por las tierras de Olérdola.

Hubo también conflictos en esta época entre la casa condal y la vizcondal de Barcelona representada esta última por Gilaberto, obispo de Barcelona, nieto de Borrell II, y su sobrino el vizconde Udalardo, que fueron resueltos por sentencia arbitral del obispo Oliva, de Vich. Se reprodujeron las luchas con el conde de Cerdeña, en las cuales Ramón Berenguer fue ayudado por Armengol III de Urgel, alianza que se renovó en 1050, al recibir este, en feudo, el castillo de Cubells, obligándose a seguir al conde de Barcelona en sus luchas contra los sarracenos. En 1054, pacto con el conde de Cerdaña, prometiéndole ayuda para recobrar el territorio de Uluges y cobrar los tributos que los reyes de Zaragoza y Lérida debían pagar a los condes de Cerdaña, y este, a su vez, se comprometió a ayudarle en sus expediciones contra los moros.

Poncio I, conde de Ampurias, prestó homenaje a Ramón Berenguer I, entre los años 1040 y 1070, y Guillermo II conde de Besalú, juró serle fiel y ayudarle a defender sus estados el 11 de septiembre de 1054, a pesar de lo cual, hostilizó algunas veces sus dominios. Firmó también un convenio con el conde de Pallars. Artal I. Rovira y Virgili, Història Nacional de Catalunya, Barcelona, 1924. t. III, pág. 507.

De esta forma, el condado de Barcelona fue afirmando su hegemonía y ensanchando sus fronteras, convirtiéndose en el eje político de las tierras catalanas, La desmembración del califato de Córdoba, en multitud de pequeños estados, debilitó el poder musulmán y muchos reyezuelos después de expediciones victoriosas del conde de Barcelona, se le declararon tributarios, comprometiéndose a pagarle parias. El rey de Denia y Mallorca, Mogueyt su hijo y sucesor Alí, mantuvieron excelentes relaciones con Ramón Berenguer I. Valls Taberner y Soldevila, Historia de Cataluña, Barcelona, 1922, t. I, pág. 125).

Realizó este conde numerosas expediciones contra los moros reconquistando buena parte de su territorio. En 1058 emprendió la guerra contra el rey Almoctádir de Zaragoza, apoderándose de los lugares comprendidos entre el Noguera Ribagorzana y el término del castillo de Benavarre. En 1050 el rey de Lérida Yúsuf Almodáfar, había cedido a Ramón Berenguer el territorio de Camarasa, y ello hizo cambiar la dirección de la reconquista catalana, orientándose esta, principalmente, hacia la región de Ribagorza. Parece que la paz con Almoctádir se firmó en 1062 ó 1063.

La condesa Almodis, que había acompañado a su marido en la campaña, recibió los castillos de Estopañá, Purroy y Cañelles, que le fueron cedidos por Ramón Berenguer. Carreras Candi, La frontera oriental del comptat de Barcelona, 1033 a 1067, Miscelánea histórica catalana, Serie II, págs. 19 y 20.

Preparó también una cruzada contra Barbastro, en la que intervinieron catalanes, el conde de Urgel, Armengol III, aragoneses con su rey Sancho Ramírez, gentes del mediodía de Francia, Gui-Geoffroy, conde de Poitiers y duque de Aquitania, y tropas pontificias, mandadas por el normando Guillermo de Montreuil, gonfaloniero de la Santa Sede. Barbastro se rindió a mediados de 1064, tras cuarenta días de asedio. La cruzada se corrió después hacia Valencia y consiguió en Paterna una señalada victoria.

El rey de Zaragoza, con refuerzos enviados por el de Sevilla, recuperó poco después la plaza de Barbastro Rovira y Virgili, ob. cit., t. III, pág. 518. Algunos historiadores hablan de una expedición de Ramón Berenguer I a Murcia, sin resultado práctico, pero esta fue realizada por su hijo Ramón Berenguer II. Las tierras y castillos tomados eran enfeudados, a medida que iban reconquistándose, entre los magnates de su corte, para que los fortificasen y defendiesen. Próspero de Bofarull, Los condes de Barcelona, vindicados, Barcelona, 1836, t. II, pág. 92.

Las campañas militares de Ramón Berenguer I contra los sarracenos tuvieron una gran resonancia en su época. En el acta de consagración de la catedral de Barcelona (18 de noviembre de 1058) se le llama defensor y muro del pueblo cristiano, y en el capítulo preliminar de los Usatges, Hispaniae subjugator. Boades dice: Fae gran guerra als sarrahins e'ls va toldre molts castells e lochs en Ribagorça. Llivre dels feyts d'armes de Catalunya, Barcelona, 1873, pág. 185, y las Gesta Comitum Barcinonensium añaden que doce reyezuelos moros de España le pagaban tributos Barcelona, 1925, págs. 6, 32 y 126.

A la muerte sin sucesión de Roger III, conde de Carcasona y Rasés y vizconde de Beziers y Agda (1066), Ramón Berenguer, como nieto de la condesa Ermesindis, incorporó estos condados al de Barcelona. Tuvo que luchar, a través de su reinado, con fuertes discordias familiares. En primer término, con la intromisión de su abuela en el gobierno, a la que puso fin el convenio de 1056, y más tarde, con el odio de su hijo, Pedro Ramón, a su madrastra, la condesa Almodis, que terminó con la muerte de esta a manos del príncipe, el 16 de octubre de 1071. El conde, en su testamento, no mencionó ni al hijo homicida ni a Almodis, probablemente, dice don Próspero de Bofarull, porque aun considerando el crimen vituperable, creyó que era esta culpable de sus disensiones con Pedro Ramón ob. cit., t. II, págs. 45 a 47.

Destaca la obra legislativa de Ramón Berenguer I que promulgó, asistido por sus barones, los Usatges de Barcelona. El núcleo principal de estas disposiciones fue promulgado en 1058 y posiblemente coincidió con la gran reunión que hubo en dicha ciudad, el 18 de noviembre, con motivo de la consagración de la catedral. En fechas sucesivas fueron apareciendo diversos cuerpos de disposiciones legales, recopiladas después de la muerte del conde.

La obra legislativa de Ramón Berenguer I, dice Valls y Taberner, fue tan fecunda, tan oportuna y tan acertada, que durante largo tiempo constituyó la base esencial del derecho catalán y la única ley escrita en que estaba formulada la regulación de la nueva organización social y política de la naciente nacionalidad Els problemas de la formació dels Usatges de Barcelona, Rev. de Catalunya, A. 1925, tomo II, pág. 32. Al poner bajo la protección del príncipe de Barcelona las naves que se dirigiesen o saliesen de esta ciudad, desde el cabo de Creus hasta Salou Usatges, 60 y 61, contribuyó de forma eficaz a la prosperidad marítima de Cataluña.

Ramón Berenguer I murió el 26 de mayo de 1076 y fue enterrado en la catedral de Barcelona. El 14 de noviembre de 1039 había casado con la condesa Isabel, cuya filiación es desconocida. Únicamente algunos historiadores, al citarla, añaden hija de Ermengarda. De este matrimonio nacieron tres hijos; Berenguer, Arnaldo y Pedro Ramón. Los dos primeros murieron en la infancia. Viudo de esta en 1050, debió contraer segundas nupcias seguidamente, pues en un documento de 16 de marzo de 1052 aparecen el conde Ramón y la comtessa Blanca muller seva. No se ha identificado su linaje, ni si tuvo descendencia del conde de Barcelona.

Parece que Ramón Berenguer la repudió poco tiempo después, para casar con Almodis de la Marca y que fue este el motivo por el que el papa Víctor II excomulgó al conde y a su nueva esposa. Hijos suyos fueron Ramón Berenguer y Berenguer Ramón, que le sucedieron en el condado; Inés, que casó con Hugo de Albo, y Sancha, esposa de Guillermo Ramón, conde de Cerdaña Bofarull, obra cit., t. II, págs. 40 ss. Hay indicios que hacen suponer que después de la muerte de la condesa Almodis, Ramón Berenguer se unió nuevamente a Blanca, repudiada veinte años antes.

JAVIERRE, Áurea, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, tomo N-Z, págs. 394-396.