Sancho II de Castilla

De Luis Vázquez de Parga

Sancho II de León y CastillaSancho II de León y Castilla.

SANCHO II , rey de Castilla de León (1038-1072; 1065-1072 ) El Fuerte. En la solemne partición que hizo Fernando I de sus Estados, en 1064, Sancho, aunque primogénito, recibió el reino de Castilla con las parias del reino moro de Zaragoza, con el que estaba en relación ya de antes, pues había tomado parte con una hueste de caballeros castellanos en la batalla en que murió el rey Ramiro de Aragón, durante el sitio de Graus, y algunos le atribuyen que se jactaba de haberle dado muerte por su propia mano (8 de mayo de 1063). Una vez que hubo heredado el reino a la muerte de su padre (27 diciembre, 1065), Sancho hubo de enfrentarse con Aragón y Navarra, aliados entonces, que veían los dos con malos ojos la intervención castellana en Zaragoza, y Navarra, particularmente, la posesión por Castilla de ciertas plazas y castillos fronterizos.

Consecuencia de ello fue tanto el episodio del combate singular entre el Cid y un caballero navarro para dirimir en duelo judicial la posesión del castillo de Pazuengos, como, después de haber tenido que poner sitio a Zaragoza para someter a su rey, la llamada guerra de los tres Sanchos, los tres reyes nietos de Sancho III Garcés El Mayor, en la que, al acudir el castellano en auxilio de Viana, sitiada por Sancho Ramírez, fue derrotado completamente y hubo de huir del campo a uña de caballo, a pesar de lo cual supo obtener de la paz ventajas territoriales para Castilla, entre otras, la posesión de Pancorvo y la de Oca, cuya antigua sede restauró solemnemente el 18 de mayo de 1086. Aunque a la asamblea en que se verificó esta se hallaron presentes los dos hermanos, la muerte de la reina viuda, Sancha, el 7 de noviembre de 1067, hubo de representar la desaparición de un dique que se oponía a las ambiciones y querellas fraternas.

La guerra con León era para Sancho el Fuerte, según dice Menéndez Pidal, una fatal herencia familiar. No sabemos cuáles fueron los motivos próximos y determinantes de la guerra; pero los dos hermanos se hallaban luchando uno contra otro en Llantada el 19 de julio de 1068. Aunque en la lucha resultó vencido Alfonso y parece que un pacto anterior otorgaba al vencedor el reino del vencido, lo cierto es que la batalla no tuvo aparentemente ningún resultado y ni siquiera fue obstáculo para que, algún tiempo después los dos hermanos se pusiesen de acuerdo en perjuicio del tercero, el rey García de Galicia.

El 26 de marzo aparece Alfonso junto con Sancho en la corte de este, que debía por entonces de acabar de contraer matrimonio con la reina Alberta. A esta reunión siguió la acción hostil de Sancho contra García, al que desposeyó del reino, encerrándolo primero en el castillo de Burgos y permitiéndole después que fuese a vivir a la corte del rey de Sevilla. En julio de 1071 Sancho se titulaba ya rey de Galicia, título que compartía con su hermano: regnante rege Santio in Castella et in Galletia, et Adefonso frate ejus in Legione et in Galletiadocumento del 23 de noviembre de 1071, en España Sagrada, XXVI, pág. 455. Pero la discordia renació y los dos hermanos volvieron a combatir entre sí, en Golpejera. Derrotado y prisionero Alfonso en la batalla, su hermano le condujo encadenado... por varias ciudades y castillos leoneses para lograr la sumisión del reino del vencido, y se coronó en León el 12 de enero de 1072Menéndez Pidal, España del Cid, I, pág. 194.

A intervención de la común hermana Urraca parece que se debió el que Sancho permitiera a su hermano desterrarse a Toledo, e incluso que le acompañara allí su ayo Pedro Ansúrez y los hermanos de este, Gonzalo y Fernando. Aunque coronado como rey leonés, Sancho no fue reconocido unánimemente por los nobles de este reino, y Urraca, que tenía de su hermano Alfonso la ciudad de Zamora, inició allí, en compañía de varios nobles partidarios del desterrado un movimiento de rebeldía. Sancho acudió a sofocarlo; pero cuando estaba cercando la ciudad, que era fuerte y bien defendida, y cuando los zamoranos empezaban a encontrarse en situación desesperada por la prolongación del sitio, un caballero de la ciudad, Vellido Adolfo, consiguió entrar disimuladamente en el campo de los sitiadores y dar muerte al rey, el 7 de octubre de 1072. Sus vasallos le llevaron a enterrar al monasterio de Oña.

VÁZQUEZ DE PARGA, Luis, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. N-Z, pág. 573.