El de las manos blancasEl de las manos blancas.

GARCI FERNÁNDEZ, conde de Castilla (938-995; 970-995 ). Sucedió a su padre Fernán González en el condado de Castilla, que será desde ahora hereditario e inamovible. Aparece en la leyenda como el conde de las manos blancas, víctima de la infidelidad conyugal de sus dos esposas sucesivas, Argentina y Sancha Menéndez Pidal, Historia y epopeya, Madrid, 1934, págs. 5-27. El Garci Fernández histórico estuvo casado, en realidad, con Aba o Ava, de la familia de los condes de Ribagorza. Aunque luchó esforzadamente por mantener y ampliar la frontera meridional de su condado, le tocó enfrentarse con generales de excepcional valía: primero Galib, el caudillo de Medinaceli, y después el invencible Almanzor.

En 974 obtiene éxito en una expedición contra Deza; pero al año siguiente fracasa, coaligado con el ejército leonés y navarro, ante San Esteban de Gormaz, aunque consigue tomarlo en 978, siguiendo hasta Almazán y entrando en Atienza. En 981 se enfrenta en Rueda, al suroeste de Simancas, con el ejército de Almanzor. Otra vez se encuentran unidos castellanos, leoneses y navarros tratando de oponerse a las armas cordobesas, y otra vez fracasan en su empeño. Derrotados, los cristianos perdieron la fortaleza de Simancas y solo los muros de León detuvieron el avance musulmán.

Nuevamente (989) pone cerco Almanzor al castillo de San Esteban, posición clave en la línea de fortalezas del Duero; pero el castillo resiste y, lo que es más, el propio hijo del dictador, Abd Allah, deserta del ejército de su padre y busca refugio junto a Garci Fernández, quien rehúsa entregarlo, provocando así una violenta campaña de Almanzor, como consecuencia de la cual, después de haber perdido Osma y Alcoba y de ver en peligro las tierras alavesas, accede a entregar a su protegido, que fue decapitado poco después, pese a las seguridades que el conde había recibido antes de entregarlo (septiembre de 990).

Seguramente intrigas de Almanzor contribuyeron, como sospecha Dozy, y con él Menéndez Pidal, a provocar una rebelión contra el conde dirigida por su propia esposa, Aba, y por su hijo Sancho. Esto ocurría en junio de 994, y a mediados del mismo mes los musulmanes ocupaban Clunia y San Esteban de Gormaz; Avila, que entonces empezaba a poblarse, fue destruidaMenéndez Pidal, op. cit., pág. 17.

Casi un año después, el 25 de mayo de 995, Garci Fernández, que combatía a los musulmanes en la línea del Duero con unos pocos caballeros, fue herido de una lanzada cerca de Osma, y llevado cautivo a Córdoba, moría el 29 de julio. Enterrado allí en la iglesia mozárabe de los Tres Santos, fue después trasladado al monasterio castellano de Cardeña. La Crónica General dice de él que fue quien duplicó el número de los caballeros de Castilla, que de 200 ó 300 que eran hizo que fueran hasta 500 ó 600 hijosdalgo. Lo que Menéndez Pidal interpreta en el sentido de que el mismo conde Garci Fernández concede privilegio de infanzonía a los caballeros villanos, o sea a los villanos hacendados que podían servir con un caballo en la guerra. Castilla. La tradición, el idioma, Buenos Aires, 1945, pág. 15.

VÁZQUEZ DE PARGA, Luis, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, págs. 171-172.