Nubeluz

Fernán González

Autor: Luis Vázquez de Parga

Retrato de Fernán GonzálezRetrato de Fernán González (c.910 - 970), Señor de Castilla, por Juan Rizi.

FERNÁN GONZÁLEZ, conde de Castilla (930?-970). Parece que fue hijo de Gonzalo Fernández, repoblador de Clunia y de Lara, quien, para Pérez de Urbel, Historia de Castilla, I, 349, sería hijo de Fernández de Castro Siero y nieto de Nuño Núñez, restaurador de Castrogeriz en 882 y a quien habría que identificar con Nuño Rasura. Nada de esto es seguro; como tampoco el que su madre Muniadonna estuviese emparentada con la familia real asturiana Sánchez-Albornoz, Observaciones a la historia de Castilla de Pérez de Urbel, C.H.E., tomo XI, págs. 144-149. Son muy inciertos los comienzos de su carrera política. Solo es seguro que en el año 929 había recibido de Alfonso IV el título de comes y regía la mandación de Lara... Habían de pasar algunos años para que... gobernase Castillaibíd., pág. 145.

De hecho, el primer documento en que Fernán González se titula conde de Castilla es de 1 de mayo de 932. Su condición de hombre ambicioso y político intrigante empieza probablemente a manifestarse en su matrimonio con la viuda de Álvaro Herramelliz, magnate afincado en la región castellana del Ebro que lindaba con NavarraPérez de Urbel, H. de C., I, pág. 383. Esta era Sancha, a la vez hermana del rey navarro García II y de la reina leonesa. Asegurada así su posición en la corte, Fernán González aprovecha hábilmente la situación confusa del reino de León y el favor regio, lo que le permite reunir en su mano el gobierno de todas las mandaciones del territorio castellano, el cual excedía en mucho el reducido del condado de ese nombre, integrándolo además los de Burgos, Lantarón, Amaya, Alva, Lara y Cerezo. Con ello venía a ser de hecho, aunque no es seguro que usase nunca ese título en sus documentos, comes totius Castelle.

Cuando se siente afianzado en sus nuevas posiciones, que ha conseguido del favor del rey Ramiro II, posiblemente, y después de haber repoblado Sepúlveda (940 ó 946?), su actitud frente al rey de León debía ser sospechosa e insolente, pues este lo reduce a prisión en 944 y confisca sus bienes, encerrándole en una torre de León. Poco después el rey le perdona, así como a su aliado Diego Muñoz, a quien tuvo encerrado en el castillo Gordón, y, tomándoles juramento de fidelidad, los restaura a su gracia, aunque sin devolverles sus tenencias y manteniéndoles en la condición de magnates palaciegos.

Más tarde aparece Fernán González en la parte oriental de su antiguo condado en una actitud más que ambiguaPérez de Urbel, H. de C., tomo I, pág. 481. En septiembre de 946 está otra vez en la corte de Ramiro y en febrero de 947 vuelve a figurar como conde de Castilla. Al morir Ramiro II, en un principio figura Fernán González en la corte de Ordoño III, que está casado con su hija Urraca; pero en la guerra civil que estalla en seguida ayuda al pretendiente Sancho, apoyado también por Navarra, y al fracasar los intentos de este, el rey leonés repudia a Urraca, la hija del conde que le ha hecho traición.

Pero Ordoño muere en el otoño de 956 y con ello le llega la ocasión a Sancho de ocupar el trono leonés con el apoyo del conde castellano; sin embargo, este cambia pronto de parecer y patrocina a un nuevo pretendiente, Ordoño Adefónsiz, a quien los cronistas apellidan El Malo y que él casa con su hija, la repudiada Urraca. Fernán González, que aprovecha la situación confusa para extender por el Occidente los límites de su condado hasta el Cea, seguía, en 960, rigiendo el condado de Castilla por el rey Ordoño, reconocido en su territorio como soberano legítimo de León.

Este mismo año, sin que sepamos como, cae en una añagaza que le tiende el rey navarro, García II El Tembloso, en Cirueña, y se ve preso, primero en Pamplona y después en Clavijo y Tobía, en la Rioja. Pérez de Urbel supone verosímilmente que el navarro trataba de conseguir de su prisionero que abandonase la causa de Ordoño IV El Malo y, además, que consintiese en la rectificación de la frontera navarro castellana, cediendo algunos pueblos riojanos y renunciando definitivamente al santuario de San Millán, que tanto Navarra como Castilla querían tener enclavado en su territorio. A ello respondería el matrimonio de Fernán González con una Urraca, que sería la hija de García Sánchez, y la presencia de confirmaciones de personajes navarros en los documentos de los últimos años de su gobierno.

Aunque Fernán González hubo de luchar repetidas veces contra los musulmanes, no hemos conservado testimonios de su actuación guerrera y solo un eco deformado en el relato épico muy posterior. La leyenda hizo de él un héroe nacional, el creador de una Castilla engrandecida e independiente; pero, pese a los entusiasmos poéticos de su biógrafo más reciente, su figura verdadera parece haberse aproximado más a la que dibujó Menéndez Pelayo y tuvo por suya Luciano Serrano, juicio que confirma y precisa ahora Sánchez Albornoz al decir: ...le tengo por más astuto, audaz y revoltoso que por heroico y genial... No hay en él un solo rasgo de altiva lealtad, un solo heroico sacrificio..., en verdad, más hizo Castilla a Fernán González, que Fernán González a CastillaC. H. E., tomo XI, 1949, págs. 148-149.

VÁZQUEZ DE PARGA, Luis, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, págs. 45-46.