Sancho I de Castilla

Datos biográficos

Conde de Castilla: 995-1017
Sobrenombre: el de los Buenos Fueros
Fallecimiento: 1017
Predecesor: García I Fernández
Sucesor: García II Sánchez

Biografía

Sancho I García, hijo de García I Fernández de Castilla (970-995) y de Ava de Ribagorza. En 994, un año antes de la muerte de su padre, había promovido contra él una rebelión abierta, con el apoyo de su madre Ava y de algunos magnates castellanos, situación que aprovechó el caudillo amirí Almanzor para apoderarse de la fortaleza de San Esteban de Gormaz (Soria). En una de las correrías como respuesta a esa acción, García I Fernández fue apresado y llevado a la prisión de Medinaceli (Soria), donde murió.

Una vez en el trono pactó una rápida tregua con Almanzor, quien le devolvió el cadáver de su padre. No obstante, su reinado se caracterizó por una constante actividad bélica, en especial frente al califato andalusí. Los primeros años estuvieron marcados por sucesivas derrotas, que se iniciaron con la sufrida, al mando de una coalición de leoneses, castellanos y el conde de Saldaña, en las cercanías de Peña Cervera (1000) —la batalla de Catalañazor que la tradición cristiana interpretó intencionadamente, como una gran victoria frente a Almanzor—, que permitió al caudillo amirí el saqueo de la región de Burgos.

Tras la muerte de este (1002), pactó una nueva tregua con el gobernador de la Marca Superior, Wadih, y con el hijo y sucesor de Almanzor, Abd al Malik, a quien apoyó en su campaña contra Ramón Borrell de Barcelona (992-1018). En 1004 decidió mediar en la regencia del reino leonés durante la minoridad de su sobrino, Alfonso V (999-1028), al intentar desplazar de ella al conde gallego Menendo González, pero el arbitraje de Abd al Malik, encomendado a su hombre de confianza Asbag b. Nabil, resolvió la cuestión en beneficio del noble gallego, probablemente ante el temor de la creación de una nueva coalición leonesa-castellana; seguramente por ello, en 1005 intervino en una campaña bélica en los altos valles leoneses.

Esa temida coalición, a la que se sumaron los navarros, fue una realidad en 1007, aunque resultó de nuevo derrotada; al año siguiente fue Abd al Malik quien fracasó en su campaña contra Castilla. Precisamente en 1008 puede establecerse un punto de inflexión en sus relaciones con el califato. La aparición de la fitna, la disgregación interna de al Andalus que daría paso a la disolución del califato omeya (1031) por las luchas entre beréberes, eslavos y árabes, favoreció los intereses castellanos.

Después de que otro hijo de Almanzor, Abderramán Sanchuelo, dirigiera una nueva campaña contra Castilla (I-1009), Sancho I García decidió apoyar firmemente a los beréberes de Sulayman al Mustain: al frente de su ejército, avanzó sobre Córdoba y, tras derrotar al califa usurpador, Muhammad II al Mahdi (1009, 1010), cerca de Alcolea y saquear sus arrabales, tomó la capital (8-XI-1009) e instaló a Sulayman al Mustain en el trono (1009, 1013-1016), quien le entregó, a cambio, las fortalezas de Osma, Atienza, Sepúlveda, Clunia y Gormaz, entrega que hizo efectiva Wadhid en 1010, una vez repuesto en el califato Hisam II (976-1009, 1010-1013). De este modo, Sancho I García pudo intensificar la labor de repoblación en la frontera S. de su condado, entre el Duero y Somosierra; así mismo, pudo fortalecer la frontera occidental, en las tierras entre el Cea y el Pisuerga.

En el ámbito interno, continuó la labor de su padre en lo que respecta a la concesión y confirmación de fueros y privilegios a sus súbditos —de ahí el sobrenombre con el que ha pasado a la historia—, y fortaleció la autoridad condal, en especial gracias a la política de conceder exenciones de impuestos y otros privilegios a campesinos y concejos que participaran activamente en la guerra, con la intención de crear un ejército de combatientes a caballo unido a su persona e independiente de los nobles.

Así mismo, fundó (1011) el monasterio de Oña (Burgos) para una de sus hijas Tegridia, aunque, según Ibn Hayyan, quiso, al parecer, darle un aire oriental a su corte — el mismo iba vestido a la usanza musulmana.—

De su matrimonio con Urraca Salvadórez nacieron también Jimena, que contrajo matrimonio posteriormente con Vermudo III de León (1028-1037); Sancha y Munia —futura condesa de Castilla (1029-1037)—, cuyos respectivos matrimonios con Berenguer Ramón I de Barcelona (1018-1035) y Sancho III Garcés de Navarra (1000-1035) se encargó de concentrar personalmente; y su único hijo varón, y sucesor, García II Sánchez de Castilla (1017-1029).

VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo XIX, pág. 9459.