Martín I de Aragón

Datos biográficos

Rey de Aragón: 1396-1410
Rey de Mallorca, Valencia y Cerdeña y Córcega
Rey de Sicilia : 1409-1410
Conde de Barcelona y Ampurias
Sobrenombre: el Humano
Nacimiento: 1356
Fallecimiento: 1410
Predecesor: Juan I
Sucesor: Fernando I
Dinastía: Casa de Aragón
Padre: Pedro IV
Madre: Leonor de Sicilia
Consorte: María de Luna
Consorte: Margarita de Prades

Índice

Introducción
El reinado

Introducción

Retrato Martín I de AragónDetalle del retrato de Martín I de Aragón en la tabla del Traslado de las reliquias del San Severo a Barcelona del Retablo de San Severo, 1542.

La tradición histórica ha designado con el sobrenombre de el Humano al último dinasta de la casa de Barcelona en el trono de Aragón. Martín no lo fue solo por su espíritu cultivado, su amor a los libros y a la arquitectura, su predilección por los eruditos y los poetas, sino por su temperamento honesto y piadoso, su alto sentido de la humanidad y su resignación ante sus sufrimientos materiales y morales. Sin embargo, Martín, no fue un gran político, y a él cabe achacar en gran parte la profunda crisis que experimentaron sus Estados a su muerte sin sucesión legítima directa.

Segundo hijo de don Pedro IV de Aragón y de su tercera esposa Leonor de Sicilia, nacido en la ciudad de Gerona el año 1356, su padre le nombró vicario de Sicilia en 1380 y le cedió los derechos sobre esta isla, cuya corona estaba vacante desde la muerte de Federico III en 1377. Estas pretensiones fueron combatidas por los barones sicilianos, por los Anjou y los papas de Roma. En cambio, fueron apoyadas por los papas de Avignon y por Juan I, hermano de Martín, elevado al trono de Aragón en 1385.

Para reforzar su situación política, Martín pactó en 1390 el enlace de su primogénito Martín el Joven con María de Sicilia (hija de Federico III) y el de Luis de Anjou con su sobrina Violante. En 1392 organizó una expedición nutrida por los recursos catalanes, que le llevó a Sicilia junto, junto con su hijo y su nuera. Desembarcados en Trapani, a poco conquistaron Palermo (15 de mayo) y las principales ciudades sicilianas.

Pero en 1393 una insurrección general de la nobleza insular puso en durísimo aprieto a don Martín, que fue sitiado en el castillo de Catania. Los auxilios llegados de Cataluña en 1393 y 1394 restablecieron la causa del infante de Aragón, de modo que paulatinamente fueron sometidos los rebeldes.

El reinado

Cuando llegó a Sicilia la noticia de la muerte de Juan I sin sucesión, acaecida el 19-V-1396, correspondía la corona a Martín, quien al momento fue proclamado por los tres Estados a brazos del general de Cataluña. La reina viuda de don Juan I, doña Violante de Bar, para destruir el efecto de la proclamación se declaró embarazada del rey difunto, pretendiendo además que su vástago nacería varón.

La asamblea dispuso entonces que cuatro dueñas muy honradas y sabedoras la acompañasen siempre, velando sobre ella. Esta orden bastó para que desapareciera todo síntoma de embarazo, sin embargo, don Martín no pudo pasar rápidamente a sus nuevos reinos, puesto que quería asegurar la corona de Sicilia a su hijo Martín el Joven. Al cabo de seis meses consideró la situación lo bastante favorable para emprender un viaje a la Península Hispánica.

El 14-XII-1396 salió de Trapani rumbo a Cerdeña, cuyo gobierno reorganizó; desembarcó también en Córcega, preparando el terreno para ulteriores progresos de la influencia aragonesa en la isla, y, por último, visitó a Benedicto XIII en Aviñón, con cuyo motivo este papa le otorgó la rosa de oro el 1-IV-1397.

El conde de Foix, que estaba casado con doña Juana, hija de Juan I, reclamó también los derechos que tenía para regir el estado, siendo rechazadas sus pretensiones por las cortes aragonesas y catalanas. Recurrieron ambos pretendientes a las armas, pero el de Foix fue vencido por su competidor, a quien también apoyaban los valencianos.

Encontrándose don Martín en Sicilia a raíz de su proclamación, asumió la regencia su esposa doña María, hija del conde de Luna, y ella, en unión de las cortes reunidas en Barcelona, se aprestó a rechazar al ejército del conde de Foix, que a pesar del denuedo con que combatieron, se vieron obligados a retroceder sucesivamente hasta Huesca, Navarra y el territorio de Bearn.

Se encaminó Martín a Barcelona y llegado a dicha ciudad, confiscó a los condes de Foix, a quienes declaró culpables de lesa majestad, todas las villas y señoríos que poseían en las tierras de la monarquía.

El 13-X-1397 juró don Martín en Zaragoza, en manos del Justicia de Aragón, y reunidas allí mismo las cortes, en abril del año siguiente, le prestaron sus súbditos juramento de fidelidad, y quedó reconocido como heredero su hijo Martín el Joven, que era rey de Sicilia. El monarca aragonés favoreció siempre al antipapa Benedicto XIII, y le envió algunas naves por el Ródano a fin de sostenerle en sus luchas con el pontífice Bonifacio IX.

Este excomulgó a Martín declarando depuesto a él y a sus hijos de Córcega, Cerdeña y Sicilia, pues eran feudos de la Iglesia, lo que unió más al rey a la causa antipapa, hasta el punto de que cuando este se vio abandonado por el mismo pueblo de Aviñon y sitiado en su palacio por las tropas del rey de Francia, envió el monarca aragonés una escuadra en su socorro, la que subió por el Ródano, y ante lo cual, el francés dejó de hostigar a Benedicto XIII.

El 13-IV-1399 se efectuó en la Catedral de Zaragoza la ceremonia de coronación del rey don Martín, y el 29-XII-1406 murió doña María. El pueblo quedó consternado por su muerte, la cual era motivo de gravísimos temores respecto a la sucesión del reino, pues aunque don Martín, el Joven, había casado y dos veces y tenido hijos varones de sus dos mujeres, estos habían muerto.

Entretanto hubo grandes discordias en Aragón, entre los Urreas y los Luna, y en Valencia entre los Centellas y los Soleres, que ensangrentaron más de una vez el territorio, sin que la monarquía lograra imponer su autoridad. La Cerdeña se sublevó y Aragón decidió enviar un poderoso ejercito contra los rebeldes. Acudió también don Martín el Joven, rey de Sicilia; desgraciadamente después de alcanzar una brillante victoria sobre el vizconde de Narbona en San Luri, principal baluarte de los sardos, le sorprendió la muerte en Cagliari (25-VII-1409).

Esta muerte planteó el problema de la sucesión al trono aragonés, pues Martín no tenía descendencia directa, excepto la de Fadrique, hijo bastardo del primogénito. El rey heredó entonces de su hijo la corona de Sicilia, y, cediendo a las instancias de algunos consejeros, casó en septiembre de 1409 con doña Margarita de Prades. Viendo el rey que no tenía sucesión de su tardío enlace, trataba de legitimar a su nieto don Fadrique, cuando fue arrebatado por la muerte.

Según algunos falleció atacado por la peste, pero otros creen que murió a consecuencia de algunas pócimas que le administraron para remediar su impotencia. Vacilante en grado extremo, quizá por antipatía al conde Jaime de Urgel, quizá por excesivo afecto a Fadrique, lo cierto es que Martín no designó a su heredero, abriendo de este modo un peligroso interregno para sus Estados.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo I, pág. 152.