Alfonso IV de Aragón

Datos biográficos

Rey de Aragón: 1327-1336
Rey de Valencia y Cerdeña y Córcega
Conde de Barcelona y de Urgel
Sobrenombre: el Benigno
Nacimiento: 1299
Fallecimiento: 24-01-1336
Predecesor: Jaime II
Sucesor: Pedro IV

Biografía

Segundo hijo de Jaime II y de Blanca de Anjou, y sobrino de Alfonso III el Liberal. Heredó el trono por renuncia de su hermano Jaime, que ejerció su vocación religiosa y reinó desde 1327 hasta su muerte.

Representación de Alfonso IV.Alfonso IV

Cuando todavía era príncipe participó en la conquista de Cerdeña y contrajo matrimonio el 10-XI-1314 con Teresa de Entenza y Antillón, sobrina y heredera del conde de Urgel, quien acordó este matrimonio mediante la cesión al reino de Aragón de su condado y el vizcondado de Àger, cuyos títulos llevarían los nuevos cónyuges.

Alfonso IV fue coronado en Zaragoza en abril de 1328. Poco después quedó viudo de Teresa de Entenza y negoció con Castilla una nueva boda con la infanta Leonor, hermana de Alfonso XI, cuya celebración tuvo lugar en enero de 1329. Además del tratado matrimonial ambos reinos llegaron también a una alianza frente a la guerra con Granada, aunque el rey aragonés, obligado a defender la ciudad de Sácer (Cerdeña) frente a la insurrección de 1329, se limitó a enviar una nave a su cuñado castellano.

Desterró a sardos y genoveses de la isla y repobló sus ciudades con valencianos, catalanes y portugueses, ayudado por la nobleza de su reino, lo que causó una larga disputa con Génova (132-1336) de la que obtuvo la plaza de Sassari, de gran importancia para el control de Cerdeña.

El rey, ante la patente corrupción del fucionariado insular, pretendió reformar la administración y designó, el 3-II-1330, a un nuevo gobernador, Ramón Cardona y a dos delegados extraordinarios, Bernardo Gomir y Berenguer de Vilaragut. Junto a la reorganización de Cerdeña, Alfonso IV intentó unificar los territorios aragoneses dispersos en el Mediterráneo, tarea que heredó su hijo Pedro IV.

Comenzó con la incorporación de Córcega y Cerdeña, adjudicadas a la Corona de Aragón mediante el tratado de Agnani (1295) y continuó con la firma de alianzas comerciales con los reyes musulmanes de Bugía y Túnez. En cuanto a la guerra contra el Islam, el ejército musulmán llevó a cabo un ataque en Aragón en 1331, desde Orhiuela hasta Guardamar (Alicante).

El paso fue cerrado por las tropas del monarca aragonés y los musulmanes tuvieron sitida la ciudad de Elche hasta que ambos reinos firmaron la paz en 1335. El problema interno más grave con el que se enfrentó Alfonso IV fue el del descontento de la nobleza valenciana y aragonesa. La presión de esta disminuyó respecto a épocas anteriores, aunque sus peticiones (mayor poder, oposición frente a la nobleza catalana y expansión de su influencia sobre el reino de Valencia) continuaron vigentes a pesar de las nuevas circunstancias.

El rey confirmó el estatuto de Jaime II por el que los reinos de Aragón y Valencia quedaban unidos al condado de Barcelona y el monarca se concedía la libertad de otorgar a sus descendientes villas y castillos.

Por el estatuto de Daroca (1328) se comprometió a no enajenar villas ni feudos de la Corona durante diez años, aunque la reina Leonor obtuvo en 1332 la ciudad de Tortosa con título de marquesado para el infante Fernando y más tarde las ciudades y posesiones de Alicante, Novelda, valle de Elda, Guardamar, Orhiuela, Albarracín, Játiva, Murviedro, Alcira, Morella, Burriana y Castellón, donaciones que levantaron las protestas de la nobleza valenciana consciente del poder adquirido por los hijos de Leonor, quienes no podían acceder al trono por pertenecer su herencia a su hermano Pedro IV , hijo del anterior matrimonio de Alfonso IV con Teresa de Entenza. En representación de los levantinos, Guillén de Vinatea convenció al rey de la inconveniencia de estos regalos, ya que encerraban el peligro de la separación del reino de Valencia de la Corona de Aragón.

El soberano revocó las concesiones en 1332, lo que significó una desavenencia aún mayor entre la reina Leonor y su hijastro Pedro IV, a quien apoyaron los nobles. La política exterior del reinado no resultó afortunada durante los años en que ocupó el trono Alfonso IV, a pesar de los acuerdos comerciales con el norte de África y la labor reunificadora del monarca en el Mediterráneo.

El rey murió en Barcelona en 1336, poco después de la huida de Leonor a Castilla. Enterrado provisionalmente en el convento de Frailes Menores de la ciudad catalana, fue trasladado el 15-IV-1369 al de la misma orden en Lérida, ya que así lo dejó expresado en el testamento otorgado el 23-VIII-1333.

De su unión con Teresa de Entenza nacieron los infantes Alfonso, Fadrique, Sancho e Isabel que murieron durante la niñez; Pedro, que heredó el trono como Pedro IV; Jaime, que recibió las baronías de Entenza y Antillón, el condado de Urgel y el vizcondado de Àger, y Constanza, esposa de Jaime, último rey de Mallorca. De su matrimonio con Leonor de Castilla nacieron Fernando, marqués de Tortosa, y Juan, que casó con Isabel, hija de Juan Núñez de Lara.

VARIOS AUTORES. Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo II, págs. 502-503.