Alfonso II de Aragón

Datos biográficos

Rey de Aragón: 1162-1196
Conde de Barcelona, 1162-1196
Conde de Gerona, Sobrarbe, Ribagorza Osona y Cerdaña
Nacimiento: 1157
Fallecimiento: 25-IV-1196
Predecesor: Petronila I
Sucesor: Pedro II
Dinastía: Casa de Aragón
Padre: Ramón Berenguer IV
Madre: Petronila I
Consorte: Sancha de Castilla

Biografía

La figura de este monarca que no está rodeada de la grandeza de un Ramón Berenguer IV o de un Jaime I, su padre y su nieto, respectivamente, tiene, no obstante, una importancia destacaídsima en la trayectoria histórica de la corona de Aragón.

Alfonso II de Aragón. Detalle de la portada del Liber feudorum maior (siglo XIII).Alfonso II de Aragón. Detalle de la portada del Liber feudorum maior (siglo XIII).

Alto y delgado, amigo de la poesía y de la gaya ciencia, fue un político hábil, noblemente ambicioso, de gran perspicacia, activo, luchador y amigo de soluciones de concordia.

Muchas de sus orientaciones políticas fueron las que cumplieron o intentaron cumplir sus sucesores. Habiendo muerto Ramón Berenguer IV el 6-VIII-1162 en San Dalmacio, cerca de Génova, el 11 de octubre del mismo año su viuda, doña Petronila, hizo leer ante las cortes reunidas en Huesca, las cláusulas del testamento de aquel monarca, según las cuales declaraba heredero universal de sus estados, a excepción del condado de Cerdeña, a su primogénito Ramón.

Tenía este entonces diez años, pues había nacido en Barcelona el 4-IV-1152, al cabo de poco tiempo de consumarse el matrimonio entre el conde de Barcelona y príncipe de Aragón y la hija de Ramiro II. La regencia, contra las disposiciones testamentarias, corrió a cargo de doña Petronila, mujer que respetó las orientaciones políticas legadas por su esposo. No obstante, hizo cambiar el nombre del soberano, haciéndole adoptar el de Alfonso, en memoria del gran rey aragonés Alfonso I.

Dos años más tarde, no sabemos exactamente por qué causa, la reina renunciaba en Gerona a la regencia (junio de 1164) en beneficio de su hijo y se retiraba al condado de Besalú. Así, a los doce años, Alfonso II (o I según la genealogía barcelonesa) empezó a gobernar sus reinos, en una eficaz y prolongada gestión.

A poco de formalizar su advenimiento al trono prestando juramento ante las cortes de Zaragoza, un accidente vino a dar envergadura a su política. En 1166 había muerto su primo hermano Ramón Berenguer III de Provenza en una guerra contra Niza, y en seguida Alfonso II reivindicó sus derechos a aquel condado, tan vinculado a la casa de Barcelona. Muy pronto pasó a Francia y se hizo reconocer conde de Provenza en la ciudad de Arles (17-VIII-1167).

Con este acto Alfonso II inició una orientación internacional trepidante, que tendía al establecimiento definitivo de la supremacía catalano-aragonesa en el Mediodía de Francia; incluso, a la formación de un Estado unificado pirenaico con los países de Oc.

Para lograrlo y vencer la resistencia de los condes de Tolosa, quienes a su vez se apoyaban en Génova y el Imperio alemán, el rey buscó la alianza de Inglaterra, cuya monarquía dominaba entonces el ducado de Aquitania. Así se inauguró una etapa de suma complicación, en la que los intereses dinásticos se confundieron con las minúsculas antipatías de los nobles feudales.

En su transcurso, Alfonso II cedió en feudo a su hermano Pedro, con el nombre de Ramón Berenguer IV de Provenza (1167-1181), aunque él continuó ejerciendo la máxima soberanía con el título de marqués y una intervención efectiva en los asuntos de aquel territorio (diciembre de 1178). Ramón Berenguer IV de Provenza fue asesinado en 1181, en medio de una lucha constante en las fronteras.

Con este motivo el rey aragonés emprendió una expedición de castigo contra varias fortalezas de la región de Tolosa y se abrió paso hasta Burdeos, donde se entrevisto con Enrique II Plantagenet de Inglaterra (1181). Es posible que esta entrevista tuviera lugar realmente en Perigord, en 1183. Fruto de la colaboración de los dos monarcas fue la claudicación de Ramón V, conde de Tolosa, quien aceptó las condiciones de paz que le fueron ofrecidas en 1185.

Este hecho, junto con el reconocimiento de su soberanía por varios nobles languedocianos, aumentó de manera considerable la influencia de Cataluña y Aragón en las regiones ultrapirenaicas, de modo que Alfonso II, que llevó esta política a su plenitud, pudo muy bien ser llamado, como lo hace la crítica moderna, el emperador de los Pirineos.

Respecto a la Península, este monarca orientó su actividad en muchas direcciones, e incluso tuvo la visión de preludiar la expansión mediterránea catalana estableciendo relaciones con los jueces de Arborea, en Cerdeña. Eje de su política peninsular fue la lucha contra el Islam. En 1172 emprendió una expedición contra Valencia y Játiva, ciudades que no pudo tomar.

En 1177, auxiliando a Alfonso VIII de Castilla, tuvo parte destacada en la conquista de Cuenca , por cuyo hecho el monarca castellano le levantó el vasallaje que pesaba sobre la casa de Aragón por la ciudad de Zaragoza y algunas otras desde tiempos de Alfonso VII.

Esta política de amistad con Castilla —que no fue siempre duradera— culminó con el tratado de Cazola (1179), por el que los dos reyes fijaron las zonas de Reconquista correspondientes a cada reino. Para completar este panorama de la actividad de Alfonso II, cabe aún citar un proyecto para la Reconquista de Baleares, que alimento por el año 1178.

Después de una guerra contra Castilla al lado de Navarra en 1190, el reinado de Alfonso II entra en su fase final, caracterizada por el propósito de unificar Cataluña. Se anexionó el condado de Pallars Jussà a la muerte de Dulce de So (1192), como veinte años antes había anexionado a sus territorios catalanes el condado de Rosellón a la muerte del conde Gerard (1172). El monarca, gravemente enfermo desde diciembre de 1194, murió en Perpiñán el 25-IV-1196.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo I, págs. 122.