Liga Cambray 1508-1510

Fecha: 1508-1510

Conflicto: España, Francia, el Imperio, Papa-Venecia

La Liga

Retrato de Fernando II de Aragón, el Católico.Retrato de Fernando II de Aragón, el Católico.

La entrevista de Saona celebrada entre Luis XII de Francia y Fernando el Católico (junio 1507) puso fin, al menos temporalmente, a la enemistad entre ambos soberanos. Las guerras de Italia, que habían empezado en 1494 con la extraordinaria expedición de Carlos VIII, el antecesor de Luis, a Nápoles, habían sido fructíferas para los dos. Aunque Luis tuvo que inclinarse ante Fernando y reconocer el dominio del español en Nápoles por el tratado de Lyon en 1504, había conseguido el dominio del ducado de Milán (1499), expulsando a Ludovico el Moro, de la rama Sforza, y restaurando los derechos de los Visconti, de los que era único representante como nieto de Valentina Visconti, esposa del primer duque de Orleáns.

Sometidos, pues, Milán y Nápoles a ambos monarcas, era natural que su atención se dirigiera hacia la única potencia que en Italia quedaba, aparte de los Estados pontificios: Venecia. La poderosa república, aprovechándose de las guerras sostenidas en Italia, había acrecentado sus posesiones a costa de los diversos contendientes y por eso Francia y España se aliaron para recobrar las posiciones perdidas. El 10 de diciembre de 1508 se firmaba en Cambray la Liga que se conoce con este nombre y en la que entraron el papa Julio II y el emperador de Alemania Maximiliano I, también dispuestos a participar en el reparto de Venecia.

La Liga tenía como fin aparente la lucha contra el turco, pero en los acuerdos secretos que se firmaron, España se atribuía las plazas de Brindisi, Trani, Gallipoli, Otranto y Polignano, cedidas a Venecia como hipoteca por el dinero que nos había prestado anteriormente; Maximiliano I se quedaría con Vicenza, Friuli, Padua, Verona y Treviso; el Papa, con Rávena, Faenza y Rímini, y a Luis XII, como actual duque de Milán, le correspondería la parte del ducado que había obtenido Venecia al serle arrebatado a Ludovico el Moro. En la batalla de Agnadel (14 abril 1509) fue derrotado y disperso el ejército veneciano.

Las consecuencias de esta batalla fueron menores de lo que al principio se supuso, pues el Papa, una vez recobradas las ciudades anteriormente perdidas, temió que su propio poder en Italia disminuyese ante la creciente potencia de Luis y Fernando y por eso firmó separadamente la paz con Venecia, levantando la excomunión que anteriormente había lanzado contra ella. Luis XII decidió entonces seguir por su cuenta la guerra contra el Papa y Venecia, apoyándole, aunque de manera indirecta, el emperador de Alemania. En cambio, Fernando decidió pasarse al bando de Julio II y los nuevos aliados llegaron a la firma de la segunda Santa Liga (1511), con lo que la guerra en Italia entraba en una nueva fase.

ALONSO-CASTRILLO, Álvaro, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. A-E, págs. 650-651.