Paz de Cambray

Datos históricos

Fecha: 1529
Conflicto: Guerra contra Francia, s. XVI

Introducción

La paz de Cambray puso fin a la segunda guerra entre Carlos V y Francisco I. El fracaso del sitio de Nápoles, la defección de Andrea Doria y la batalla de Landriano, mostraron que los imperiales seguían siendo los dueños de Italia. La Liga de Cognac había resultado demasiado débil para resistirles y Francisco comenzó seriamente a pensar en la paz Merriman, Carlos V, el emperador.... Buenos Aires, 1940, pág. 181. Carlos V abrió el camino para llegar a una inteligencia con Francisco I al iniciar las negociaciones de paz, por separado, con el papa Clemente VII. Dos motivos fueron decisivos para que este aceptara: quitarle la preocupación de un concilio y atender a sus deseos respecto a Florencia C. Brandi, Carlos V. Madrid, 1943, pág. 234. El 29 de junio de 1529 se firmó el tratado en Barcelona. Emperador y Pontífice se unían para pacificar Italia y luchar contra los turcos; los Médicis habrían de ser restaurados en Florencia.

Mientras tanto, se abrían las negociaciones entre Carlos y Francisco por intervención de Luisa de Saboya y Margarita de Austria, que se reunieron en Cambray para llevarlas a buen término (5 de julio). La paz, llamada también de las Damas, por la mediación afortunada de estas princesas, fue ratificada el 3 de agosto de 1529. Sus estipulaciones no eran más que una reafirmación del tratado de Madrid, pero facilitó el acuerdo la renuncia de Carlos a sus pretensiones sobre el ducado de Borgoña. El rey francés se hacía cargo de las deudas de su rival con Inglaterra y pagaba dos millones de escudos por el rescate de sus hijos en rehenes en España; en 1530 fueron entregados estos en el Bidasoa con análoga ceremonia a la de la entrega de su padre en 1526. Por último, Francisco contraía definitivamente matrimonio con Leonor de Austria, a la que estaba unido por esponsales desde 1526.

La paz de Cambray señala el final de un periodo en las relaciones de ambos monarcas. Carlos dejó de amenazar la unidad territorial de Francia y abandonó sus deseos de acortar el camino entre sus dominios a expensas de la nación vecina. Los triunfos del emperador habían identificado a España con sus empresas, y Carlos vio en España el instrumento principal del imperialismo habsburgués Merriman, ob. cit., pág. 186.

CANO SINOBAS, José Luis, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, tomo A-E, pág. 651.