Paz de Cateau-Cambrésis.

Paz de Cateau-Cambrésis.


Paz de Cateau-Cambresis 1559

La paz de Cateau-Cambrésis cierra la larga lucha entre España y Francia, iniciada con Carlos V y Francisco I en 1521. Las paces o treguas intermedias (Madrid, Cambray, Niza, Crespy y Vaucelles), no fueron nunca definitivas, porque no respondían a un agotamiento total de los contendientes, sino a necesidades políticas momentáneas. Pero, rota la paz de Vaucelles por la voluntad de Paulo IV, la lucha se renueva con mayor gravedad.

El fracaso del duque de Guisa en Italia, hizo a Enrique II desistir, al menos por el momento, de sus designios sobre este país. Por otra parte, la necesidad de la paz era inaplazable. Los dos beligerantes estaban física y económicamente agotados. Felipe II tenía ganas de volver, después de cuatro años de ausencia, a España, donde su padre acababa de morir (21 septiembre 1558). La casi simultánea muerte de su esposa, María Tudor (17 de noviembre) le quitó todo interés por la recuperación de Calais, la plaza francesa que los ingleses habían tenido tanto tiempo.

Sentía que los Países Bajos estaban cansados de contribuir a una guerra en la que no se ventilaba para ellos ningún interés y que una agitación religiosa se avecinaba allí. Por su parte, Enrique II quería ver al condestable Montmorency, preso en los Países Bajos, de cuyo consejo no podía prescindir, y que había emprendido equívocas negociaciones de paz, desde su prisión de Gante. Existía, sin embargo, un partido belicista en la corte francesa, representado por la reina Catalina de Médicis y los duques de Guisa. Pero Enrique II se inclinaba más hacia el condestable. Tenía, por otra parte, prisa en concluir la paz para exterminar al protestantismo, que crecía cada día más pujante.

En mayo de 1558 comenzaron las negociaciones en Marcoing, cerca de Lille, entre el cardenal Granvela y los Guisa, pero todavía sin consideración oficial. En octubre se reanudaron en la abadía de Cercamps, ya de manera formalizada, y concluyeron en el castillo de Cateau-Cambrésis, donde se firmó la paz (2 y 3 de abril de 1559). El 2 de abril se firmó el tratado anglo-francés. El punto más debatido fue la cuestión de Calais. Al fin se acordó que Francia retendría la plaza de Calais durante ocho años, acabados los cuales debería devolverla o pagar a Inglaterra 500.000 escudos de oro.

La paz hispano-francesa se firmó el 3 de abril. Según algunos autores Ruble, Le traité de Cateau Cambrésis, Paris, 1889, Romier, Les origines politiques des guerres de religion, Paris, 1916, 2 vols, vol II la paz de Cateau Cambrésis fue, ante todo, una reconciliación para hacer frente a la herejía, lo que le dio una semejanza de Santa Alianza aunque parece un poco exagerado afirmar esto, ante la consideración de agotamiento económico de los beligerantes. La paz estaba basada en una restitución recíproca de las plazas conquistadas: Enrique II recuperaba las plazas del Sommer, abandonaba Córcega a los genoveses, protegidos de Felipe II, y renunciaba definitivamente a sus apetencias sobre Milán.

La cuestión nudal fue Saboya, ocupada por Francisco I en 1536 y disputada desde entonces. El sacrificado resultó Manuel Filiberto, pues si se le devolvían Saboya y Piamonte, Francia se quedaba en prenda con una línea de fortalezas allende los Alpes (Turín, Chieri, Pignerolly, Chivasso y Villanova d'Asti). Como garantía de la paz, Isabel de Valois, hija de Enrique II, casaba con Felipe II, y Manuel Filiberto, duque de Saboya, con Margarita, hermana del rey francés. La paz de Cateau Cambrésis señala el fallo completo de la política francesa en Italia y el comienzo de una época de predominio español en Europa, la época de la Contrarreforma. Esta paz fue acogida con desagrado en Francia.

VÁZQUEZ DE PRADA, Valentín, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. A-E, pág. 796.