Guerra de la Convención

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La Guerra 1793-1795
Paz de Basilea 1795

La Guerra

También llamada Guerra de los Pirineos. Tras la ejecución de Luis XVI (21-I-1793), los difíciles equilibrios diplomáticos de Madrid con la Francia revolucionaria se tornan imposibles; un postrer intento de Godoy por evitar la contienda fracasa, y el 7-III-1793 la Convención se adelanta a los planes españoles y declara la guerra a España.

Desde la primavera de 1793 hasta el 22-VII-1795 en que se firma la paz de Basilea, los ejércitos borbónicos, aliados con Inglaterra y las demás potencias contrarrevolucionarias de Europa, se enfrentan a las tropas francesas. El teatro de operaciones más importante estuvo situado en los Pirineos catalanes y en el Rosellón, aunque hubo también, en los momentos finales, y cuando ya discutían los plenipotenciarios las condiciones de paz, una penetración francesa importante en el frente occidental. Asimismo, se combatió en torno a la plaza de Tolón, donde una flota angloespañola acudió, al mando de Hood y Lángara, en apoyo de los realistas franceses.

Popular en los primeros momentos, —fue llamada guerra gran por los catalanes—, hubo voluntarios y llegaron donativos, aunque menos de los que hubiera deseado la Hacienda, que comienza entonces a sufrir un déficit que será definitivo y que contribuyó a acelerar la caída del antiguo régimen. Sobre el papel cubrían los tres frentes pirenaicos —el catalán, mandado por Ricardos; el aragonés, dirigido por el príncipe de Castel Franco; y el occidental, con Ventura Caro a su cargo— unos cincuenta y cinco mil soldados, de los que treinta y dos mil llevaban el peso de la acción principal, en el este. Pero fueron menos los que iniciaron, en abril, la ofensiva en el Rosellón.

En el primer año de la guerra, el entusiasmo popular, la acertada dirección de Ricardos y la multiplicidad de frentes a los que han de enfrentarse los franceses, incluso dentro de su territorio, hacen que la campaña se salde con una victoria española. Mientras el frente central está inactivo, y Ventura Caro se limita a hostigar prudentemente al enemigo sin profundizar, Ricardos lleva la guerra dentro del territorio republicano: llegó al río Tet, a treinta kilómetros de la frontera, tras conquistar Bellegarde, Le Boulou, Colliure y Port Vendres. Pero no se ocupó la capital del Rosellón, Perpinán.

Cuando todo parecía indicar que el acoso de Gran Bretaña, Prusia, España, Austria, Holanda y la Vendée y núcleos aislados como Tolón derrotarán a la revolución, surge el ímpetu de Francia en armas —la leva en masa es del 23-VIII-1793—, y una formidable máquina de un millón de soldados y doce ejércitos comienza a obtener victorias, cambiando el sentido de la guerra. La flota hispanobritánica debe abandonar el sitio de Tolón (XII-1793). Ricardos muere en marzo de 1794 y es sustituido por el conde de la Unión, que no puede resistir el empuje de Dugomier y se retira al Ampurdán (primavera-verano de 1794).

Muertos en combate ambos jefes, se produce la vergonzosa entrega de la fortaleza de Figueras, que provocó una reacción popular contra los mando militares reales y permitió al nuevo general español Urrutia restaurar la situación y mantener una especie de guerra de posiciones en la comarca gerundense del río Fluviá. Pero la campaña de 1795 tendrá dos escenarios distintos. En el oriental, ninguno de los dos contendientes tiene fuerza bastante para derrotar al otro. Incluso hubo una cierta recuperación española, y Urrutia y Gregorio de la Cuesta vencen en Puigcerdá y el Pontós, aproximándose a la raya fronteriza.

Pero en el frente vasconavarro la situación es diametralmente distinta: los franceses ocupan con facilidad y casi sin oposición Fuenterrabía, San Sebastián, Vitoria, Tolosa e incluso Bilbao. Y se asoman a Miranda de Ebro, haciendo peligrar toda la meseta norte, indefensa por la orografía y porque el esfuerzo militar se había llevado a la frontera. Pamplona, objetivo francés, se defendió bien y aún se recuperó Miranda de Ebro, cuando se firmó la paz en Basilea (22-VII-1795).

CEPEDA GÓMEZ, José, Enciclopedia de Historia de España, dirigida por Miguel Artola, Ed. Alianza Editorial, 1991, tomo V Diccionario temático, págs. 570-571.

Paz de Basilea 1795

Tratado que puso fin a la guerra entre la República Francesa y España y que se firmó en la ciudad suiza el 22 de julio. Representaban a Francia el ciudadano Barthélemy y a España Domingo Iriarte, que había sido embajador español en Polonia. España defendió la devolución de los territorios ocupados por los franceses, y en virtud de la paz se restituyeron a Carlos IV las plazas tomadas en las Vascongadas, en Navarra y en Cataluña, España cedió a la República Francesa sus dominios sobre la isla de Santo Domingo.

Algunos artículos secretos concedían a Francia durante cinco años ciertos privilegios comerciales (envío por parte de España de 50 caballos al año, 150 yeguas, 100 carneros y 1.000 ovejas). La paz no fue desfavorable para España, aunque la opinión pública reaccionó con disgusto ante el hecho de que por dicho tratado se otorgara a Godoy el título de Príncipe de la Paz, honor evidentemente desproporcionado para un resultado bastante precario desde el punto de vista español, ya que España, para lograr sus propósitos, había tenido que sacrificar una, bien que exigua, parte de su imperio de ultramar.

BLEIBERG, Germán, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, tomo A-E, pág. 480.