Guerra de la Fronda

Datos históricos

Fecha: 1648-1653
Bando 1: Guerras civiles en Francia

El conflicto

Guerras civiles en Francia durante la menor edad de Luis XIV, siendo regente su madre Ana de Austria y valido el cardenal italiano Mazarino. Fue la sublevación de los nobles contra el valido, del Parlameto contra el poder real y de los burgueses contra el desastre económico provocado por el esfuerzo de la guerra de los Treinta años En la corte existían dos bandos contrarios: el de la regente y el de la nobleza. Esta se unió al Parlamento, descontento por la creación de los intendentes que aumentaban el poder real.

El Parlamento apoyó las quejas generales contra los impuestos, y, ante las débiles concesiones de Mazarino, acordaron reunirse en el salón de San Luis los representantes de las cuatro corporaciones principales, que, en mayo de 1648, redactaron un programa, en el que se pedía el habeas corpus, que en adelante no pudieran establecerse impuestos antes no aprobados por el Parlamento y la supresión de monopolios e intendentes. Mazarino, dándose cuenta del peligro, detuvo a los destacados miembros del Parlamento: Blacmenil y Broussel.

El Pueblo, uniéndose al Parlamento y a la nobleza, se sublevó en París el 27 de agosto. La regente puso en libertad a los detenidos y suprimió las tasas. Pero el orden era ficticio. La corte sale de París en secreto hacia Saint Germain. En príncipe de Condé se pone al frente de las tropas reales contra las de la Fronda, de la que forman parte el príncipe de Conti, el mariscal Turena, los duque de Baufort, La Rochefoucauld y Longueville y el coadjutor de París, Gondi, agitador del pueblo.

Por influencia de Condé y de las disensiones entre los elementos de la Fronda se llegó a un acuerdo en la declaración de Saint Germain el 24-X-1648. Pero la revolución empieza a principios de 1649. Las tropas reales sitian París. Turena, que se encontraba dirigiendo la sublevación en Normandía, huye a Flandes. Los nobles recelaban de la efervescencia del pueblo. París no puede resistir el asedio, y el 4-III-1649, por el tratado de Rueil, se anulaban los decretos contra Mazarino y se confirmaba la declaración de Saint Germain.

La Fronda parlamentaria había terminado; pero el descontento de los nobles hizo que la paz fuera solo una tregua. Condé, que, enemistado con Mazarino, se había unido a la Fronda, fue detenido con los realistas con su hermano, el príncipe de Conti. Como jefe de las tropas de la reina se colocó a Gastón de Orleáns. La regente aquietó con promesas a Retz y a sus seguidores. Mazarino aprovechó la tranquilidad para reafirmar su autoridad. Los de la Fronda se unen contra él, y piden la libertad de los príncipes. Gastón de Orleáns se une a ellos. La sublevación se extiende por todo el reino y el Parlamento pide el destierro del valido, a lo que accede la reina, obligada por las circunstancias. Mazarino partió para Colonia en febrero de 1651. Condé y Conti quedan en libertad y dueños de la situación; pero sus rivalidades las aprovechó la reina para que Condé fuera proscrito por el Parlamento.

El príncipe se pone entonces de acuerdo con España para levantar las provincias francesas de Guyena y Poiteau, mientras Turena se unía al partido de la regente. Condé, unido a los españoles, fue vencido por Turena en Etampes el 4-V-1652, y ambos rivales luchan de nuevo ante las murallas de París. Eran dueños de la capital los demagogos de la Fronda y los príncipes de la sangre sublevados.

La burguesía estaba descontenta porque los continuos disturbios perjudicaban el comercio. Un motín acompañado de matanzas y del incendio del Hotel de Ville asustó a los nobles. Esto, unido al acuerdo establecido entre la reina y Gondi, hizo posible el regreso del rey, proclamado mayor de edad en París el 21-X-1652, y el fin de la Fronda. Las provincias donde se habían refugiado los nobles se sometieron lentamente.

El nombre de Fronda, según la opinión más aceptada, tiene su origen en los golfillos de París, que se atacaban con hondas frondes. Los parlamentarios se llamaron asimismo frondeurs, por dirigir sus piedras contra la corte. La Fronda arruinó Francia y demostró que, frente a la nobleza y el Parlamento, hacía falta un poder fuerte y único, pero no un valido. Este poder lo representó el gobierno personal de Luis XIV.

VILLA, Justa de la, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, tomo F-M, pág. 138.