1ª Guerra-Francia s.XVI

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La Guerra 1521-1526
Tratado de Madrid 1526

La Guerra

También conocida como la Guerra de los Cuatro Años. Las hostilidades comenzaron con una invasión del Luxemburgo (1521), realizada por Robert de la Marck; los imperiales respondieron conquistando Tournay. Francisco I, aprovechando las dificultades internas de Castilla por el movimiento de las Comunidades, ordenó al mariscal Lesparre la invasión de Navarra (1521). Lesparre, después de apoderarse de Pamplona y llegar hasta Logroño, fue derrotado en Noain, Carlos V logró atraerse al cardenal Wolsey y con él a Enrique VIII de Inglaterra, firmándose la alianza en Windsor.

En Italia logró también Carlos la unión con León X (1521). Los franceses, que poseían el Milanesado desde la batalla de Marignan (1515), fueron expulsados de él por un ejército que mandaba Próspero Colonna. Un intento francés de recuperar el Milanesado, efectuado por Lautrec, fue deshecho en Bicocca. Los Sforza se instalaron en Milán y los Adorno en Génova, Venecia y el nuevo pontífice Adriano VI se unieron al emperador.

El condestable de Borbón, enemistado con Francisco I, se pasó al bando imperial. El duque de Norfolk invadió Picardía a la cabeza de un ejército inglés. Francia supo reaccionar: los ingleses fueron rechazados hasta Calais y Francisco ordenó a Bonnivet la reconquista del Milanesado. Pero este fracasó; el ejército imperial había sido reforzado con levas de Clemente VII (elegido Papa en diciembre de 1523) y puesto bajo el mando de Lannoy y Borbón, que le rechazaron. Bayardo murió al proteger la retirada (1524).

Las tropas imperiales avanzaron por la Provenza, sitiaron infructuosamente a Marsella y hubieron de retirarse (septiembre 1524). El rey de Francia no renunciaba al Milanesado: en octubre de 1524 se puso a la cabeza del ejército francés y atravesó los Alpes; ocupó con facilidad Milán, y los imperiales se refugiaron en Lodi. Antonio de Leyva se encerró en Pavía y Francisco I sitió la plaza; el ejército imperial de Lodi recibió refuerzos, avanzó hacia Pavía y aplastó al francés ante los muros de la ciudad (25 febrero 1525). Francisco I fue hecho prisionero y conducido a Madrid. El tratado de Madrid (1526) dio fin a la primera guerra.

CANO SINOBAS, José Luis, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, tomo F-M, pág. 276.

Tratado de Madrid 1526

En la batalla de Pavía (febrero 1525), Francisco I había sido hecho prisionero por las tropas imperiales. Parecía que Carlos V tenía todas las ventajas en su mano, pero la misma magnitud del triunfo suscitó el recelo y la envidia del resto de Europa. Francia se unió alrededor de la madre del prisionero, Luisa de Saboya, y las alianzas logradas por Carlos llevaban camino de deshacerse.

El 20 de julio, y después de un viaje accidentado, llegó Francisco I a Madrid. Europa entera, también España, vio con asombro que el emperador no solo no le concedía la libertad, sino que se le trataba con severidad y se le tenía en estrecha prisión. (No estuvo en la Torre de los Lujanes, según arraigada tradición, como ha demostrado Amada López de Meneses). Estos modales y las cohibiciones impuestas al espíritu abierto y jovial del francés, quebrantaron su salud. Hubo necesidad de llamar a su hermana Margarita para encargarla de su cuidado. Mientras, se prolongaban las negociaciones, pues Carlos estaba dispuesto a aprovecharse bien de su privilegiada posición. Pero a medida que pasaba el tiempo, las circunstancias variaron. Europa entera se volvía hacia Francia y la situación económica de Carlos era difícil; comprendió la necesidad de llegar pronto a un acuerdo.

El 19 de diciembre de 1525 se concluyó el tratado; la mayor dificultad la ocasionaron las pretensiones territoriales de Carlos sobre el Ducado de Borgoña, al que consideraba propiedad legítima de los Habsburgo: Francisco consintió en cedérsela y en renunciar a sus pretensiones sobre Italia y al señorío de Flandes, Artois y Tournay; se obligada a contraer matrimonio con Leonor, hermana del emperador, y a restituir al condestable de Borbón sus posesiones en Francia. A mismo tiempo se comprometia a abandonar al duque de Güeldres y no ayudar a Albret en sus aspiraciones sobre Navarra. El tratado ponía fin a la primera guerra entre Carlos V y Francisco I.

Aunque las condiciones pudieran parecer exorbitantes, no hay duda de la moderación del emperador; bien es verdad que a ello le movieron consideraciones de índole política ante la actitud del papa Clemente VII y de Enrique VIII de Inglaterra, quien, en vista de la negativa de Carlos a desmembrar Francia, entró en negociaciones con Luisa de Saboya. El acto final de la firma y juramento del tratado de Madrid se efectuó el 14 de enero de 1526; la paz estaba muerta ya cuando aún se estaba jurando, porque Francisco I no pensaba cumplir lo estipulado Brandi, Carlos V, Madrid, 1943, pág. 200.

El 17 de marzo, el rey de Francia fue llevado al Bidasoa por Lannoy y Alarcón, que había cuidado todo el tiempo del prisionero. Allí mismo fueron recibidos por los dos hijos mayores de Francisco, que venían a España como rehenes del cumplimiento del tratado. El rey montó a caballo al llegar a la orilla francesa y se dirigió a San Juan de Luz y a Bayona, negando al embajador imperial la ratificación del tratado. Leonor, que esperaba en Vitoria, se retiró a Burgos al tener noticia de esta negativa. El 22 de mayo, Francisco I, faltando a su palabra y a su juramento, entraba en la Liga de Cognac, que había formado contra el emperador.

CANO SINOBAS, José Luis, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, tomo F-M, págs. 840-841.