Historia de Rusia

Índice

Las orígenes y la leyenda
División del territorio
Dominación Mongola
Rusia bajo los últimos Rurik
Los primeros Romanov
El gobierno de Pedro I el Grande
Los sucesores de Pedro I el Grande
El reinado de Catalina II
Las guerras napoleónicas
Reinado de Alejandro I
Preponderancia rusa en Europa
El reinado de Alejandro II
El reinado de Alejandro III
El reinado de Nicolás II
La revolución rusa

Las orígenes y la leyenda

Los rusos forman una rama de la raza oriental que en el siglo IX comprendía los pueblos de los kriviches, diagoviches, radimiches, severianos, poliaenos, dreulianos,bushanes, dulebes, jorvates, uliches, tiverces y viatiches. Habitaban en los márgenes del Dnieper, del Oka, del Voljov, del Dviná, del Niemen (en ruso; Nieman) y del Buj hasta los Cárpatos. Las costas marítimas estaban ocupadas por razas extranjeras, finesas al Norte, jazares y pechenegas al Sur y al Este

La región norte del país estaba cubierta, en su mayor parte, de bosque; la del S., hasta la estepa, se hallaba formada por terreno fértil que producía cereales; los rusos practicaban la cría del ganado, la agricultura, la caza, la pesca y el comercio; vivían agrupados en aldeas; los municipios rurales formaban la base de su organización. Para seguridad de sus territorios, en tiempo de guerra construían vallas en forma circular (grad, hoy gorod), lo cual dio origen a las ciudades más antiguas, mientras que otras lo tuvieron en puntos de mercado situados en vías comerciales de gran concurso, entre los golfos de Finlandia y el mar Negro.

La religión de los primitivos rusos comenzó con la práctica de preces dirigidas al Sol; quizá tuvieron ídolos, pero no templos ni sacerdotes; incineraban a sus difuntos más distinguidos y levantaban sobre sus cenizas grandes túmulos, muchos de los cuales se conservan aún. Faltaba un poder que reuniera todas las tribus y carecían de la conciencia de la unidad nacional.

Sabemos algo de los tiempos primitivos por el antiguo cronista de Kiev, el monje Nestor. Los escandinavos invadieron el territorio desde la costa SE. de Suecia hasta los bordes del golfo de Finlandia, y desde allí impelieron a sus habitantes tierra adentro; los finlandeses los llamaron rusos; pero ellos se daban a sí mismos el nombre de variags (veringiar), nombre que los eslavos modificaron en el de variagos o varegos. Los escandinavos fueron penetrando, cada día en mayores contingentes, en el territorio del lago Ladoga, sometiéndolo temporalmente, y aunque los finlandeses y los eslavos, unidos, lograron echarlos de allí, el año 859 de nuestra era, poco tomaron soberanos de los varegos a consecuencia de sus disensiones intestinas.

Representación de Riúrik.Representación de Riúrik en el Tsarski Titulyárnik. 1672.

Tres hermanos, Rurik, Sineo y Truvor, atendieron al llamamiento, y fundaron para sí en Ladoga, Bielo Osero e Isborsk, principados que Rurik reunió bajo su cetro a la muerte de sus hermanos. Así nació el Imperio ruso, cuyo año oficial de fundación se calcula que fue el de 862. Rurik traslado su residencia a Novgorod, desde donde extendió su poderío hasta la línea divisoria entre el Dviná y el Dnieper.

Dos de sus hombres, los varegos Askold y Dir, se establecieron en Kiev, realizando desde allí, en 865, una incursión sobre Constantinopla, en 360 botes y 14.000 hombres. Estos varegos hoy se tiene la certeza de que no eran otros que los normandos, quienes por entonces aparecieron en varios países de Europa como piratas y luego se establecieron como una casta militar en los países invadidos, hasta que poco a poco fueron absorbidos por la población indígena. Rurik murió en 879, dejando sólo un hijo menor de edad, Igor, encargándose del poder uno de sus parientes, Oleg, en 879-912. Este se apoderó de Esmolensco (en el país de los kriviches), avanzó luego por el Dnieper y se apoderó (882) de Kiev, después de haber hecho dar muerte a Askold y Dir; finalmente, sometió todas las tribus rusas, a excepción de los uliches.

Más tarde se dirigió, al frente de 80.000 hombres, varegos y eslavos, en 20.000 botes, contra Constantinopla, sembrando el pánico entre los griegos a tal extremo, que su emperador León VI concertó con él un tratado de comercio muy favorable a los rusos. Muerto Oleg, le sucedió Igor, hijo de Rurik (912-945), el cual contrajo matrimonio con una escandinava de sangre real, Olga. Al principio cedió el gobierno a Svenal, no encargándose de él hasta más tarde, y en 941 marchó sobre Constantinopla, la cual se salvó gracias al fuego griego que incendió la flota rusa. Hasta una segunda campaña no consiguió Igor la renovación del tratado de 911, y, al fin, pereció en una rebelión de los dreulianos (945), dejando un hijo menor de edad, Sviatoslav (945-973), en nombre del cual Olga ejerció la regencia hasta 964.

La regente tomó sangrienta venganza de los dreulianos; reglamentó las condiciones tributarias de los pueblos sometidos, y administró con economía y circunspección los bienes reales. En 949 hizo, con gran éxito, una campaña contra Constantinopla, donde recibió el bautismo, apadrinándola el emperador Constantino Porfirogéneta, y recibió el nombre de Elena. Aunque en Kiev existía ya anteriormente un centro cristiano bastante importante, como se ha dicho en otro lugar, Sviatoslav siguió viviendo en el paganismo como los varegos que le rodeaban.

Una vez encargado del poder (964), sometió a los jazares, apoderándose de sus principales ciudades; venció luego a los viatiches, e hizo (968) una campaña contra los búlgaros del Danubio, al frente de 60.000 hombres, apoyado por el emperador bizantino Nicéforo, conquistando gran parte de su territorio; pero hubo de regresar pronto a Kiev, que se hallaba atacada peligrosamente por los pechenegas, a los cuales venció, repartiendo su reino entre sus tres hijos menores de edad, Yaropolk, Oleg y Vladímir, y en 970 emprendió otra campaña contra Bulgaria, avanzando hasta más allá de los Balcanes, pero fue luego derrotado por los bizantinos cerca de Arkadiópolis y Drstr (Silistria), y hubo de pedir la paz al emperador Juan Zimisces, quien le dejó el campo libre para que se retirase; pero a su regreso a Kiev fue derrotado por los pechenegas.

Entre sus hijos surgió la discordia: Yaropolk expulsó de Kiev a Oleg (que pereció ahogado en la huída) y a Vladímir. Este huyó al país de los varegos, al otro lado del mar; pero a poco volvió al frente de un ejército de varegos y arrojó a Yaropolk de Kiev, haciéndolo asesinar (980) y quedando como único soberano (980-1015), En su fanatismo pagano llegó hasta sacrificar hombres a los ídolos, nuevamente introducidos en Kiev; subyugó otra vez a los viatiches, radimiches y búlgaros del Volga, y, llamado por el emperador bizantino, acudió con un ejército de varegos y conquistó él solo el Quersoneso (Crimea).

Vladímir I de Kiev.Vladímir I de Kiev.

Tuvo por esposa a la princesa griega Ana, hermana de la emperatriz alemana Teófana, y por esta causa devolvió Crimea y se convirtió al Cristianismo (989), por lo cual, y por su conducta posterior, es conocido en la historia con el nombre de Vladimiro el Santo. Una vez convertido hizo destruir los ídolos de Kiev y arrojar al Dnieper el del dios Perun, mandando que todo el pueblo se bautizase. En Kiev y en sus alrededores se obedeció el mandato del soberano; pero en el N. y el E., sus súbditos permanecieron paganos.

El hecho de abrazar el Cristianismo, y con él la cultura de Bizancio era en sí favorable al desarrollo del comercio y tráfico rusos; pero las circunstancias en que este hecho tuvo lugar no fueron oportunas, puesto que el Imperio griego, del cual dependía entonces su cultura, estaba en visible decadencia. Vladimiro fomentó la propagación del Cristianismo, haciéndolo explicar al pueblo en lengua eslava e instituyendo fiestas populares cristianas.

Sviatopolk I Vladímirovich.Sviatopolk I Vladímirovich.

A su muerte (1015), sus ocho hijos se disputaron el poder; Sviatopolk se constituyó en señor de Kiev, haciendo asesinar a tres de sus hermanos (Boris, Gleb y Sviatoslav); pero perseguido por los demás, hubo de refugiarse en casa de su padre político, Boleslao Jrobry, de Polonia. Luego fue vencido por su hermano Yarostlav, de Novgorod, a orillas de Dnieper, y repuesto en el trono por su padre político tras de una victoria sobre Yarostlav a orillas del Bug (1017); mas no pudo conservar el poder cuando Boleslao, después de someter a los chervenishes volvió a retirarse, y se vio derrotado a pesar de su alianza con los pechenegas (1019) por Yarostlav junto al Aeta, por lo que hubo de huir al extranjero, donde murió.

Yarostlav (1019-1054) se vio obligado a ceder a su sobrino Briatislav de Polosk las ciudades de Vitebsk y Usivat y a su hermano Ustislav el territorio al E. del Dnieper (1026), después de una derrota cerca de Listven (1023). Luego fueron rechazados los estonios y los polacos (1031), que devastaban de nuevo las ciudades chervenishes, y a la muerte de Ustislav (1034), Yarostlav pasó a ser dueño único de trono. Con una brillante victoria que obtuvo sobre los pechenegas hizo a éstos para siempre inofensivos, mientras que una campaña de su hijo Vladimiro contra Constantinopla terminó con el completo aniquilamiento del ejército ruso. Fue un ferviente propagador del Cristianismo, para cuyo culto mandó construir iglesias de piedra en Kiev, y en su tiempo la lengua y costumbres de la casa real se fusionaron con las del pueblo eslavo.

División del territorio.

Yarostlav dejó cinco hijos, dividiendo entre ellos el Imperio (1054) en forma que Isyaslav quedó constituido gran príncipe y jefe principal, asignándole Kiev; a Sviatoslav se le dio Chernigov, a Vsevolod se le asignó Pereyeslavl, a Viachislav se le cedió Esmolensco y a Igor le tocó Vladimir. Entonces un nieto de Yarostlav, llamado Rotislav, y, muerto éste (1066), un nieto de Vladimiro el Santo apellidado, Vseslav, príncipe de Polosk, aspiraron al trono, y este último se apoderó de Kiev.

Principados de la Rus de Kiev (1054-1132).Principados de la Rus de Kiev (1054-1132).

Durante una incursión de los polovzios en Kiev, Isyaslav se refugió en la corte del duque Boleslao, de Polonia, quien le repuso en el trono de Kiev (1069). Por segunda vez Isyaslav fue expulsado de Chernigov por su hermano Sviatoslav y buscó el auxilio de la corte de Enrique IV de Alemania y el del papa Gregorio VII. Solo después de la muerte de Sviatoslav (1076), Isyaslav entró en inteligencia con Vsevolod, y en 1077 volvió a ocupar el trono del gran principado; pero sucumbió en la lucha contra sus sobrinos (30 de Octubre de 1078), y le sucedió Vsevolod I (1078-1093), cuyo gobierno fue funesto para el Imperio, pues estuvo en continua lucha con los demás príncipes.

Las incursiones de los polovzios y jazares llevaron el hambre y la peste al país; entonces fue reconocido Sviatopolk, hijo de Isyaslav (1093-1113), en Kiev como gran príncipe. Sviatopolk, hombre violento y desatentado, luchó con desgracia contra los polovzios, y los levantiscos príncipes agitaron el Imperio con luchas continuas hasta 1111, en que fue posible dominar completamente a los polovzios.

Con la vuelta de los descendientes de los Sviatoslav, llamados los olgoviches, fue elevado al trono, por los de Kiev, Vladimiro II Monomaco (1113-25), hijo de Vsevolod, principe muy valeroso y de gran inteligencia, quien aseguró el Imperio en el exterior, castigó la usura y alivió la situación de los labriegos medio-libres (Zakupi). A su muerte repartió sus dominios entre sus hijos, de los cuales Mstislav I (1125-32) gobemó con valor y éxito y conquistó Polozk; pero en tiempo de Yaroposlk (1132-39) estallaron guerras civiles entre los hermanos, desgarrando la casa de Monómaco, y a consecuencia de ellas el jefe de los olgoviches de Chernigov, Vsevolod II (1139-46), fue nombrado gran príncipe de Kiev.

Muerto este, el hijo de Mstislav, Isyaslav (1146), logró de nuevo subir al trono, no cesando las luchas entre los príncipes y aun la misma Iglesia se vio afligida con el cisma. Después de la muerte de Isyaslav II, la dignidad de gran príncipe pasó, en cinco años, cinco veces a manos diferentes.

Kiev y el Sur de Rusia sufrieron tanto con estas revueltas, que perdieron la supremacia de que hasta entonces gozaran, y el gran principado de Kiev no tuvo más importancia que los demás principados. En vista de esto, Andrei Bogolyubski, hijo de Yuri Dolgorukii (1154-57), trasladó su residencia a Suzdal, en el Norte. Después de morir asesinado, su hermano Vsevolod Yuryevich (1177-1212) ejerció todavía cierta influencia en los demás principados; pero las contiendas entre sus hijos, cada uno de los cuales aspiraba a subir al trono, acabaron con la unidad del Imperio, hallándose Rusia dividida en varios principados independientes unos de otros, cuando sobrevino la invasión de los mogoles.

Dominación Mongola de Rusia

Los mogoles, a las órdenes de Gengis-Kan, habian vencido (1222) a los alanos al N. del Cáucaso y se apoderaron de Crimea. A su vista, los polovzios pidieron auxilio a los rusos, y los grandes príncipes de Halicz, Kiev y Chernigov hicieron retroceder a los mogoles al otro lado del Dnieper; pero sufrieron (Julio de 1223) una derrota decisiva o orillas del Kalka. No obstante, Batu, nieto de Gengis-Khan, no penetró hasta 1237 en el N. de Rusia; pero entonces se apoderó de Riazan, Vladimir, Kolomna y Moscou, que fueron destruidas y sus habitantes pasados á cuchillo, y venció al gran príncipe de Vladimir, Yuri II, a orillas del Sit (4 de Marzo de 1238), pereciendo Yuri en la huida.

Los mongoles bajo los muros de Vladímir.Los mongoles bajo los muros de Vladímir..

El Sur de Rusia fue conquistado (1240) por Batu, y Chernigov y Kiev destruidas. A su regreso del Oeste, a causa de la muerte del gran kan Oktai, Batu fundó (1242) el Imperio de la Horda de Oro, de Kipchak, dándole como centro la ciudad de Satai, a orillas del Ajtaba, afluente del Volga. Desde allí, el kan nombró a los grandes príncipes y a los príncipes secundarios de Rusia. Se constituyó en juez supremo de los mismos y les exigió un tributo tanto más oneroso cuanto que no solo fue exigido por los príncipes mismos, sino también por los empleados del kan, y aun arrendado a comerciantes extranjeros.

Sin embargo, no intentó alterar las organizaciones interiores de los principados rusos. La relación de los príncipes con sus vasallos no sufrió estorbo ninguno, y para la ocupación de los cargos de gran príncipe y príncipe, el linaje de los Riúrik no quedó jamás postergado: el que se mostraba refractario, tenía que sentir el peso del brazo del tirano, por el contrario, el que se sometía, podía ejercer su señorío sin trabas, y hasta hacer armas contra los enemigos exteriores.

Alejandro NevskiAlejandro Nevski.

Así, pues, el gran principe Yaroslav II (1238-46), hermano de Yuri II, y su hijo menor, Andrei II (1246-52), hicieron por sí mismos y sin ajeno auxilio la guerra, y el hijo mayor de Yaroslav, el gran príncipe Alejandro Nevski |(1252-63), venció, como príncipe de Novgorod, a los suecos (1240) junto al Nova y a los hermanos livonios de la orden Teutónica (1242), a orillas del lago Peipus. A la muerte de Alejandro, los príncipes de la casa de Riurik perdieron su prestigio y perjudicaron al país calumniándose mutuamente ante los kanes e induciendo a estos a cambiar a menudo los grandes príncipes y a escogerlos tan pronto de este como de aquel linaje, con lo cual ninguno de ellos arraigo en el poder.

Así, a los hijos de Alejandro sucedieron Yaroslav (1264-1271), Vasilii (1271-76), Dmitri (1276-94) y Andrei III (1294-1304) y Miguel de Tver, sobrino de Alejandro (1304-19). Miguel, víctima de las calumnias de Yuri, de Moscou (uno de los nietos de Alejandro), fue asesinado por mandato del kan, por lo cual Yuri (1319-25) subió al trono; sin embargo, fue pronto asesinado por Dmitrii (hijo de Miguel), el cual pagó su fechoría con la muerte, y a consecuencia de ello, por corto tiempo, el hijo segundo de Miguel, Alejandro (1325-28), se posesionó del gobierno. Finalmente, el hermano de Yuri, Iván Kalita, de Moscou, fue nombrado gran príncipe por el kan.

Iván I (1328-40), al subir al trono, trasladó la residencia del gran principado a Moscou, donde mandó edificar el castillo llamado el Kreml y conocido vulgarmente por Kremlin; supo conservar el favor del kan por medio de regalos y homenajes, aseguró la dignidad de gran príncipe en su familia y elevó Moscou a la categoría de capital de Rusia. A instancia suya, el metropolitano Pedro trasladó su residencia a dicha capital.

Al morir su hijo Simeón (1340-53), llamado Gordii (esto es, el Altivo) y por otros el Negro, le sucedió su hermano Iván II, y a este, tras un breve interregno, su hijo (menor de edad) Dmitri (1362-89), el cual venció (8-IX-1380) a los mogoles en el campo de Kulikovo, junto al Don; pero en 1382 vio incendiado Moscou y tuvo que reconocer de nuevo la soberanía mogola. Dmitri introdujo en el gran principado, en vez de la Ley de sucesión al trono, vigente hasta entonces (según la cual el mayor de los miembros de la familia era llamado a heredar), el derecho de primogenitura.

Le sucedió Vasilii II (1389-1425), durante cuyo gobierno, a pesar de los nuevos ataques de los mogoles, el poder del gran principado se afirmó tanto que ni aun el débil gobierno de su hijo Vasilii III el Ciego (1425-62) logró desquiciar la unidad del Estado, mientras los kanatos tártaros de Kazan y de Crimea se entregaban a la Horda de Oro.

Rusia bajo los últimos Rurik

Iván III, hijo de Vasilii III (1462-1505), hizo tributario al kanato de Kazan (1469), obligó a la República de Novgorod a someterse (1478) y rechazó con las armas (1480) un ataque del Kan de la Horda de Oro, Mohamed; el cual, al retirarse, fue sorprendido por las hordas tártaras de los shibanes (en Tiumen) y de los nogais cerca del mar de Azov, y muerto, quedando su ejército aniquilado. De este modo, Rusia se vio libre del yugo tártaro.

Retrato del siglo 17 TitulyarnikRetrato de Iván III del siglo XVII, Titulyarnik.

Por su matrimonio (1472) con la princesa Sofia, sobrina del último emperador Paleólogo de Bizancio, que se había refugiado en Roma, Iván III entró en relación con Europa, relación que él procuró cultivar llamando a su país artistas y operarios extranjeros. También añadió al blasón del emperador griego (el águila explayada), que era el primitivo escudo de Moscou, a la imagen de San Jorge y se dio el dictado de gran príncipe y autócrata de toda Rusia.

Con el gran príncipe Alejandro de Lituania concertó (1494) una alianza y le dio la mano de su hija Elena. Como Alejandro oprimiese a la Iglesia griega, declaró la guerra (1500) a los lituanos y los venció a orillas del Vedrosha, pero sufrió sensibles derrotas de parte de los livonios, aliados con los lituanos, en 1501, cerca de Irsborsk, y en 1502 a orillas del lago Smolina. Con todo, en la paz de 1503 consiguió, con su hábil política, el principado de Sever, de modo que su reino desde entonces tuvo más de 2.250.000 kms2.

Le sucedió su hijo mayor, Vasilii IV (1505-33), que obtuvo dos terceras partes del reino y la supremacía sobre sus hermanos; fijó su residencia en la fortaleza del Kremlin, recientemente construida por arquitectos italianos, y tomó Smolensko.

Iván IV, hijo de Vasilii IV (1533-1584), le sucedió a la edad de tres años. Creció bajo las funestas influencias de una regencia criminal, escuela donde adquirió aquel carácter hosco y aquel temperamento salvaje que le acarrearon el sobrenombre de el Terrible. Coronado zar de Rusia en Enero de 1547, conquistó Kazan (1-X-1552) y puso término al kanato. Luego tomó Astrakán, resto del antiguo reino tártaro (1557), pasando la ciudad a ser la plaza principal de tráfico con Perm y con el Extremo Oriente. Contra los tártaros de Crimea, protegió la frontera mediante fortificaciones y varias incursiones que hizo en aquel territorio. La más afortunada fue la de 1559; pero en 1571, los tártaros de Crimea incendiaron Moscú e hicieron prisioneros a 100.000 de sus habitantes.

Para poseer un pedazo de costa en el Báltico marchó sobre Livonia y conquistó Narva y Dorpat; pero cuando el maestre de la orden Teutónica, Ketteler, cedió Estonia a Suecia y Livonia a Polonia y se hizo elevar a la dignidad de duque de Curlandia bajo el vasallaje de Polonia, Iván IV se vio envuelto en una guerra con Polonia y Suecia y tuvo no solo que renunciar (1582) a Zapolie a favor de Livonia, sino también ceder (1583) a Suecia las ciudades rusas de Yam, Ivangorod y Kaporie. En su reinado empezó Yermak la conquista de Siberia con unos cuantos cosacos.

Los ingleses recibieron notables privilegios en el mar Blanco, como también lo demás colonizadores extranjeros cuya obra favoreció especialmente por lo que toca a los operarios, médicos, maestros y profesionales alemanes. La jurisprudencia recibió una notable mejora con el código Sudebink, que puso freno a la corruptibilidad de los jueces, y se introdujo el tribunal del Jurado. Procuró, además, quebrantar toda resistencia a su autocracia, en lo cual se condujo a menudo con una crueldad terrible.

Retrato de Iván el Terrible.Retrato de Iván el Terrible.

Mediante la amenaza de que dejaría el reino porque el clero defendía a los boyardos insurreccionados, recabó, en 1565, que se le concediese la facultad de imponer, sin intervención del clero, penas de muerte, destierros y confiscaciones de bienes. Desintegró del resto de Rusia (Semshchina) cierto número de ciudades a modo de territorio separado (Oprichnina) y como país o región propios de los zares, y creó con las rentas así obtenidas un cuerpo de guardia personal del monarca Strelzi, Stre o Streletz.

Su despotismo se agravó entonces; depuso al metropolitano Felipe y le hizo dar muerte en el mismo calabozo. Novgorod, que se suponía foco de negociaciones con los polacos, fue saqueada por mandato del zar, durante cinco semanas, por los strelitz, pereciendo a manos de estos más de 60.000 personas.

A Iván IV sucedió (17-V-1554) su hijo Feodoro I, príncipe débil, dominado completamente por su padre político y por el omnipotente ministro Boris Godunov. Como Feodoro I carecía de hijos, el propio Boris Godunov aspiró a la corona, para lo cual hizo asesinar a Dmitrii, hermano menor de Feodoro I (1591) en Uglich (Iaroslav).

Boris, gobernando con autoridad, supo granjearse la voluntad del pueblo por medio de medidas de justicia y liberalidad y rechazó a los enemigos exteriores. Todo ello le valió ser nombrado zar (17-II-1558) al extinguirse la línea masculina de los Rurik con la muerte de Feodoro I (7-I-1558). A pesar de su habilidad y de su tendencia a las reformas, Boris Godunov no fue bienquisto entre los grandes del Imperio a causa de su rigor, y al cebarse sobre Rusia el hambre durante tres años (1601-04), a consecuencia de las malas cosechas, el pueblo le abandonó.

Entonces un hombre de origen desconocido se aprovechó del descontento general para hacerse pasar por el zar Dmitrii, suponiendo que este había podido burlar la orden de asesinato dada por Boris (según se dijo antes). Apoyado por el rey de Polonia, Demetrio triunfó en una batalla a orillas del Dezna (20-IX-1604), y el 10 de Junio del año siguiente entró victorioso y aclamado en Moscú, lo cual fue para Boris Godunov un golpe tan tremendo que murió de repente el 13 de abril de aquel mismo año. Su hijo Feodoro II fue asesinado.

Entonces, alentada con el favor que le prestaban los polacos y los alemanes, la noble y poderosa familia de los Shuiskii promovió una sublevación, en la que el pretendiente fue muerto (17 de Mayo de 1606), y acto seguido fue proclamado zar, por los boyardos y los ciudadanos de Moscou, Vasilii Shuiskii (1606-10). La conmoción general que estos hechos produjeron, y muy especialmente el descontento de las clases bajas, trajo como consecuencia la aparición de nuevos falsos pretendientes, contra los cuales Vasilii afirmó con gran dificultad su poder, habiendo tenido que pedir para ello el auxilio de Suecia, a pesar del cual, a raíz de la derrota cerca de Klushino, no lejos de Mojaisk (24 de Junio de 1610), se vio obligado a abdicar, y se retiró a un convento.

Vladislao IV Vasa, pintado por Pedro Pablo RubensVladislao IV Vasa, pintado por Pedro Pablo Rubens.

Entonces, en virtud de un contrato que tenían firmado con los boyardos, los polacos ocuparon Moscou con el Kremlin. La abdicación de Vasilii fue seguida de un estado de funesta confusión; mientras por un lado una parte de la nobleza nombró zar al príncipe heredero de Polonia, Vladislao, los de Novgorod eligieron al príncipe de Suecia, Carlos Felipe, hijo de Carlos IX, y por otro lado el rey Segismundo deseaba unir Rusia con Polonia.

Como resultado de tendencias tan encontradas surgió un interregno (1610-13), cuyo horror vino a aumentarse con el levantamiento patriótico acaudillado por el patriarca Hermógenes de Moscou (Mayo de 1611), contra los polacos, el cual terminó con el incendio de dicha capital y con la aparición de un nuevo falso Demetrio. Finalmente, un carnicero, llamado Cosme Minin, en Nijni-Novgorod se puso al frente de un levantamiento nacional, al cual se adhirieron también, en parte, los boyardos. Entonces se presentó en Moscou un ejército ruso obligando a la guarnición polaca a retirarse (Octubre de 1612). El 21 de Febrero de 1613, Miguel Romanov, emparentado por su esposa con la familia de los Rurik, fue elegido zar.

La soberanía de los primeros Romanov (1613-89)

EI zar Miguel Feodorovich (1613-45) restableció la paz y tranquilidad tanto en el interior como en el exterior. Concertó con Suecia (17 de Febrero de 1617) la paz de Stolbova, en la cual Novgorod se devolvía a los rusos, pero éstos, en cambio, cedían la Carelia y la Ingria al rey Gustavo Adolfo.

Michail RomanovMichail Romanov.

Con los polacos se pactó (1618) un armisticio de catorce años, en virtud del cual quedó en libertad el metropolitano Filaret, padre de Miguel, cuyo consejero más influyente era. Después de su ataque afortunado contra Esmolensco (1633) se celebró (5 de Junio de 1634) la paz de Polyanova, en virtud de la cual renunció a Esmolensco, Chernigov y Seversk, pero, en cambio, el rey de Polonia renunció a sus pretensiones al título de zar.

A Miguel sucedió (12 de Junio de 1645) su hijo, de diez y seis años, Alexei Mijailovich (1645-76). Alexei estuvo entregado en manos de su instructor, el boyardo (boyarin) Morosov, cuya avaricia y favoritismo suscitaron una sublevación (1648) en la cual hallaron la muerte varias hechuras de Morosov, y el propio Morosov escapó únicamente ante la promesa del zar de cortar los abusos del favorito.

En su tiempo se promulgó un nuevo Código, aprobado por una gran asamblea del país (Octubre de 1649), con el nombre de Ulojenie. La guerra suecopolaca alentó al zar (1655) a emprender un nuevo ataque contra Polonia; los rusos ocuparon Vilna, dirigiéndose, acto seguido, en unión con los suecos, a Varsovia; pero luego volvieron las armas contra los suecos, arrebatándoles una parte de Livonia; sin embargo, tras de un inútil sitio de Riga hubieron de restituir aquel territorio en virtud de la paz de Kardis (21 de Junio de 1661). En cambio, Rusia adquirió en la paz con Polonia, concertada en Andrusov en 1667, la Pequeña Rusia, Esmolensco, Kiev y Seversk.

Alexis I de RusiaAlexis I de Rusia. Zar de Rusia.

Se sofocó, no sin derramamiento de sangre, una sublevación importante acaudillada por el cosaco Esteban Rasin (1671). Al retirarse el patriarca de Moscou, Nikon, a un convento, por negarse el zar a permitirle la intervención en los asuntos del Estado, fue depuesto (1666) en un gran Concilio de la Iglesia griega ortodoxa; pero se aprobaron las modificaciones que Nikón había introducido en los libros canónicos.

A la muerte de Alexei (29 de Enero de 1676) sucedió Feodoro Alexeievich, hijo mayor habido en su primer matrimonio con María Miloslavski (1676-82). Feodoro anuló la antigua lista de categorías que designaba las calidades de servicio de las familias en el Ejército y en los cargos públicos, como también el índice genealógico de los que tenían derecho a cargos y puestos honoríficos, etc. Feodoro murió sin hijos (27 de Abril de 1682); en un principio fue proclamado zar el hijo del segundo matrimonio de Alexei con Natalia Narishkin, Pedro Alexeievich, que sólo contaba diez años, quedando excluído Iván (de diez y seis), que era el heredero más próximo.

En vista de esto, el partido de los Miloslavski promovió una sublevación de los strelitz, exigiendo el gobierno simultáneo de Iván y Pedro bajo la regencia de la hija del primer matrimonio de Alexei, la hábil y ambiciosa Sofía (16821689), cuyo favorito, el príncipe Vasilii Galizin, ejercía gran influencia en la corte. Sofía, después de sofocar una reacción promovida por el raskolniki Iván Jovanski, tomó el título de autócrata. En su gobierno fracasó un intento de guerra contra Turquía, y este infortunio dio aliento a los jóvenes zares para levantarse contra la tutela de su hermana.

En vista de ello, el partido de Sofía decidió quitar de en medio a Pedro con la ayuda de los strelitz; pero, avisado a tiempo, Pedro huyó al convento de Troitz Kish, desde donde llamó en su defensa a la nobleza joven y a las tropas extranjeras. Los strelitz perdieron el ánimo y no ofrecieron resistencia ninguna después que los instigadores y los principales culpables fueron ahorcados. Sofía fue encerrada en un convento en Septiembre de 1689. Iván conservó el título de zar hasta su muerte (1696); pero el único señor fue el zar Pedro I (1689-1725).

El gobierno de Pedro I el Grande

El nuevo zar tenía una misión especial, la de adquirir para el imperio ruso una costa que estuviese en comunicación con los grandes mares, además de la del océano Glaciar Ártico. El primer paso para ello se dio con la conquista de la región del Azov (1696), en cuyas cercanías fundó la ciudad de Taganrog, y después de confiar el gobierno del Estado a algunos magnates, emprendió (una vez sofocada una peligrosa conjuración) su primer viaje al extranjero (1697-98) para ver por sus propios ojos la civilización europea; permaneció especialmente largo tiempo en Holanda e Inglaterra y quiso también pasar desde Viena a Venecia, cuando la noticia de un nuevo levantamiento de los strelitz le llamó a Moscú.

Después de castigar terriblemente a los culpables y disolver aquella guardia, empezó grandes trabajos de reforma. El Senado ocupó el puesto del Consejo de Boyardos como Junta superior de gobierno; el patriarca se dejó vacante, y en 1721 fue abolido; el Sacratísimo Sínodo fue convertido en suprema autoridad eclesiástica; se favoreció la inmigración extranjera y la introducción de las costumbres e indumentaria europeas; se fundaron imprentas y escuelas, y el Ejército se organizó nuevamente por extranjeros.

Para la obtención de una costa marítima ventajosa empezó la guerra Norte, para la cual se alió Pedro (21-XI-1699) con los polacos contra los suecos. Es verdad que el Ejército ruso sufrió una derrota el 20-XI-1700 junto a Narva; pero como Carlos XII de Suecia se dirigiese contra los polacos y sajones, Pedro pudo conquistar la Ingria, como también una parte de Estonia y Livonia, y el 27-V-1703 fundar junto al Neva la nueva capital, San Petersburgo.

Cuando Carlos XII se dirigió de nuevo contra Rusia (8-VII-1709) fue completamente derrotado en Poltava y empujado hacia el territorio turco; entonces logró incitar al Sultán a una guerra con Rusia, y cuando Pedro, confiado en la ayuda del hospodar de Moldavia Demetrio Kantemir y de los cristianos de los Balkanes, avanzó esperando del éxito, fue rodeado por los turcos a orillas del Pruth, entre Falchi y Hush, pero salió de aquel apuro, según se cree sobornando al gran visir, con lo cual se firmó la paz de Husch mediante la cesión del Azov.

Entre tanto, con la toma de Riga se completó la conquista de las provincias del mar Báltico y hasta fueron ocupadas Vibirg (Viipuri) y Kesholm en Carelia, cuyos habitantes hubieron de trasladarse a San Petersburgo, sin que Carlos ni siquiera intentara reconquistar dichas poblaciones a su regreso a Suecia. A su muerte, el Gobierno de Suecia, por la paz de Nystad (10-IX-1721), cedió a Rusia Livonia, Estonia e Ingria, como también parte de Carelia y Finlandia por el precio de 2.000.000 de rublos; Livonia y Estonia fueron incorporadas al Imperio ruso mediante el mantenimiento de sus antiguas instituciones y de los derechos de la colonia alemana en cuanto a su religión luterana y a su idioma, pero sin tener en cuenta las del pueblo finés. Rusia ocupó entonces el puesto de Suecia como gran potencia septentrional de Europa.

Pedro el Grande tomó el título de emperador y señor de todos los rusos y conquistó en la guerra con Persia (1722-28), los territorios de Guilan, Mazenderan y Astrabad. Pedro había hecho condenar a muerte (1718) a su único hijo, Alexei, que hacía ya largo tiempo que oponía resistencia a las reformas y, finalmente, cansado de las reprensiones paternas, había huido al extranjero; pero desde allí fue llamado a Rusia, y más tarde (5-II-1725) el soberano expidió un ucás o decreto dejando la sucesión al arbitrio de los gobernantes; pero murió antes de ver la realización de todos sus proyectos (8-II-1625), sin haber otorgado testamento.

Los sucesores de Pedro I el Grande

Por decisión de Ménshikov, jefe de la guardia fue elevada al trono la esposa de Pedro, Catalina I (1725-1727). Según disposición de la misma Catalina I, le sucedió Alexei, hijo del difunto zar, con el nombre de Pedro II, quien contaba con el apoyo de Menshikov, que esperaba casar a su hija con el príncipe, menor de edad; pero perdió el favor del emperador, y fue desterrado a Siberia, después de lo cual los Dolgoruki dominaron al zar y se hicieron moralmente dueños del Imperio. Pedro II fue llevado de nuevo a Moscú, obligándole a contraer esponsales con Catalina Dolgoruki, pero Pedro II murió (30-VI-1730) antes de que pudiese verificarse la boda.

Los miembros del Consejo Superior privado, en el que ejercían influencia predominante los Dolgoruki y Galizin, nombraron zarina a la segunda hija de Iván, hermano de Pedro el Grande, Ana Ivanovna, hasta entonces duquesa de Curlandia, la cual hubo de prometer que no haría nada sin la cooperación del Consejo Superior privado.

En posesión del trono, Ana I abolió con un golpe de Estado el Consejo Superior privado, desterró a los Dolgoruki y Galizin y entregó la suprema dirección de los asuntos del Imperio a su favorito Ernst Johann von Biron, hombre procedente de la escuela de Pedro el Grande. Después se nombró un Gabinete bajo la presidencia Ostermann, al que competía la resolución de todos asuntos de Estado importantes.

En alianza con Austria, con la cual Rusia había ya trabado estrechas relaciones con motivo de la guerra de Sucesión de Polonia, se emprendió la guerra contra Turquía (1735-39), en la cual Lascy volvió a conquistar Azov; Muennich tomó por asalto Perekop (Crimea), se apoderó de Ochacov en la desembocadura del Dnieper, y tras una gran victoria sobre los turcos en Stavuchani se hizo dueño de la fortaleza de Jotin (Agosto de 1739), pero Austria concertó (18-IX-1739) la precipitada paz de Belgrado, y Rusia tuvo que restituir lo conquistado, a excepción de Azov. Las provincias persas conquistadas por Pedro I (Guilan, Mazenderan y Astrabad) fueron devueltas a Persia a causa de los costoso de su administración, a cambio de algunas concesiones comerciales.

Ana murió el 28-X-1740, después de designar como sucesor suyo, bajo la regencia de Biron, a su sobrino menor de edad, Iván VI, hijo de su sobrina Ana Leopoldovna, casada con el duque Antonio Enrique de Brunswick; pero el 19 de diciembre, Biron fue derribado por Muennich y desterrado a Siberia, después de lo cual Ana Leopoldovna se encargó de la regencia y nombró a su esposo generalísimo del ejército y al conde Muennich primer ministro. Como Ana, en su política exterior, se adhiriese estrechamente a Austria, Muennich se retiró en Marzo de 1741.

En virtud de una conspiración tramada por el embajador francés, La Chétardie, fue derribada la regencia de Ana el 6-XII-1741 y ella desterrada junto con su esposo; Iván, encerrado en un calabozo, y Muennich, Ostermann y otros hombres preeminentes condenados a muerte, aunque luego fueron indultados y conmutada la pena con la de destierro a Siberia.

Los conjurados nombraron luego emperatriz a Isabel I, hija de Pedro el Grande. Incitados por Francia, los suecos habían, en verano de 1741, empezado una guerra contra Rusia, pero fueron derrotados el 3-IX-1741 junto a Wilmanstrand; 17.000 suecos hubieron de deponer las armas en septiembre de 1742, en Helsingfors (Helsinki).

Isabel I, obra de Iván Argunov..Isabel I, obra de Iván Argunov..

Finlandia volvió, en virtud de la paz de Abo (4-VII-1743), a Suecia con todos los territorios hasta el Kymene, después que Consejo Real sueco, accediendo a los deseos de Isabel I, hubo elegido por sucesor al trono de Suecia al tío del sucesor al trono de Rusia, el duque Adolfo Federico de Holstein.

En la guerra de los Siete años (1756-63), así como en la guerra de Sucesión de Austria, Isabel se puso al lado de Austria por odio a Federico II, confiando adquirir la Prusia Occidental. El general ruso Apraxin, a raíz de la victoria de Grossjagersdorf contra Lehwaldt (30-VIII-1757), ocupó la Prusia Oriental, que hubo de evacuar de nuevo precipitadamente; pero un ejército ruso a las órdenes de Fermor se echó sobre Brandeburgo (1758), y aunque fue derrotado el 25 de agosto cerca de Zondorf , los rusos volvieron a posesionarse de la Prusia Oriental, vencieron (12-VIII-1759) junto a Kunersdorf y conquistaron (1761) parte de Pomerania, con Kolberg.

En el gobierno interior del reino, Isabel estaba totalmente entregada a los hermanos Iván y Pedro Shuvalov. Pronto se restableció el Senado de Pedro el Grande, se suprimieron los aranceles del interior del reino, que impedían el desarrollo del comercio y de la industria, y en cambio se elevaron los aranceles del exterior finalmente, se fomentó la inmigración extranjera, especialmente la de los serbios a las estepas del S.

En 1755 se fundó la primera Universidad de Rusia en Moscú y en 1758 la Academia de Bellas Artes de San Petersburgo y fue reorganizada la Academia de Ciencias de la misma capital (existente desde 1726). Se fundaron también algunos Gimnasios; se erigieron bellos edificios, como el Palacio de Invierno de San Petersburgo, el Palacio y la iglesia de Tsarskoie Selo; se inauguró el primer teatro ruso, etc. Finalmente, se tendió a europeizar el Imperio, predominando las costumbres y la lengua francesa en la corte.

Retrato de Pedro III.Retrato de Pedro III.

A la muerte de Isabel (5-I-1762) le sucedió el hijo de la hija segunda de Pedro el Grande, el duque Pedro de Holstein-Gottorp, el cual tomó el nombre de Pedro III. El nuevo monarca, apasionado admirador de Federico el Grande, no solo concertó en seguida un armisticio con Prusia, sino que también, el 5 de Mayo, hizo una alianza ofensiva y defensiva con la misma potencia, y, además, incitó a los suecos a hacer la paz, desalojó la Pomerania y la Prusia Oriental sin indemnización ninguna y envió un ejército auxiliar a Federico. Esta renuncia a todas las ventajas obtenidas, así como las reformas precipitadas que llevó a cabo, provocaron el descontento del Ejército.

Y como quiera que al propio tiempo hizo extensivas sus reformas al clero, limitando sus prerrogativas, surgió un descontento general, que utilizó su esposa Catalina II, princesa de Anhalt-Zerbst (a la que el monarca había amenazado con el divorcio y la reclusión en un convento), promoviendo una sublevación militar que derribó del trono al zar (9-VII-1762), el cual murió asesinado por algunos conjurados. en el castillo de Ropsa, el 17 de julio.

El reinado de Catalina II (1762-96)

Catalina II, desde un principio, decidió abrir las puertas del Imperio a la cultura occidental y transformar el gobierno interior del mismo. Dividió el Imperio en 50 gobiernos, subdivididos en distritos, incluyendo también en esta división a la Pequeña Rusia y el Territorio de los Cosacos Zaporogos. Por una nueva Ley municipal introdujo (1785) la autonomía en la mayor parte de las ciudades; a los comerciantes los dividió en tres clases o corporaciones, a los obreros en gremios y reguló y confirmó los derechos de la nobleza.

Con objeto de mejorar la administración de Justicia, Catalina II convocó (1767) una Comisión de hombres peritos en jurisprudencia procedentes de todas las provincias; mas no llegó a formarse un nuevo Código. Se incautó de todos los bienes eclesiásticos y los hizo administrar por una Junta especial, que pagaba al clero sueldos determinados, y destinó a fines benéficos el sobrante de las rentas. Fundó asilos para pobres y casas para expósitos e introdujo el uso de la vacuna antivariolosa.

Mandaba a los sabios y artistas al extranjero para que ampliaran sus conocimientos; aumentó el número de los seminarios, gimnasios y escuelas; en 1783 fundó una Academia para el cultivo y fomento de la lengua rusa, y en todas las grandes ciudades y en las pequeñas localidades aumentó el número de las escuelas. Catalina II invitó a los extranjeros, especialmente a los alemanes, a establecerse en el Imperio, por lo cual se formaron numerosas colonias alemanas junto al Volga y en el S. de Rusia. Procuró el fomento de las industrias y del comercio por medio de la abolición de muchos monopolios y fomentando el tráfico marítimo, como también concertando tratados con los países extranjeros, especialmente los que tenían activo comercio marítimo.

El descontento provocado por algunas de las reformas introducidas por la soberana dio margen a disturbios, entre los cuales la sublevación de Pugachev fue, sin duda, la más peligrosa (1773-74). En política exterior, Catalina dirigió ante todo su atención a Polonia, a la que quería poner bajo la influencia de Rusia para incorporarla luego a sus dominios. Para ello influyó en la elección de su favorito Estanislao Poniatovski para rey de Polonia (1764), ocasionando con su intervención a favor de los disidentes la sublevación de la Confederación de Bar, en cuya sumisión colaboraron las tropas rusas. Com estas, al perseguir a los federados, pegaran fuego a la ciudad turca de Balta, el sultán declaró la guerra a Rusia.

Primera guerra ruso turca

En esta primera guerra rusoturca (1768-74) vencieron los rusos a orillas del Larga (17-VI-1770) y del Kaghul (1 de Agosto), conquistaron una parte de Besarabia y en 1771 Crimea, donde los tártaros hubieron de reconocer al kan nombrado por Rusia; aniquilaron (5 de Julio) en Chesme, frente a Jies, a la flota turca; franquearon, a fines de 1771 el Danubio y derrotaron de nuevo a los turcos el 21 de Octubre, junto a Babadagh, en Bulgaria. Tras de una interrupción de la lucha mediante un armisticio y las negociaciones de paz de Focsani (1772) se terminó la guerra con el tratado de Kuchuk Kainarji (21-VII-1774), en virtud del cual Rusia adquirió el territorio situado entre el Dnieper y el Bug, las ciudades de Kinburn, Kerch, Jenikale y Perekop de la Táuri de (Crimea); el libre derecho de navegación por el mar Negro y el de Mármara y el paso de los Dardanelos, y, finalmente, el protectorado sobre Moldavia y Valaquia.

Primer reparto de Polonia

Entre tanto, Catalina II, a consecuencia de la unión de Prusia y Austria (1772), tuvo que ponerse en inteligencia con estas potencias para el primer reparto de Polonia, en el cual obtuvo la llamada Rusia Blanca.

Segunda guerra ruso turca

En 1780 pactó una alianza con el emperador José II. Después de que el favorito de Catalina II, Potemkin, hubo sometido a los tártaros de Crimea, cometiendo muchas crueldades (1783), la emperatriz celebró una entrevista con José II en Jerson y a consecuencia de ella emprendió una segunda guerra rusoturca (1787-92) en unión de Austria. Los rusos no obtuvieron, en un principio, éxito ninguno, a causa de la desgraciada dirección militar, que había sido confiada a los austriacos; solo al final de 1788 se dio un asalto a Ochakov, y en 1789 Suvarov derrotó, junto a Focsani (1 de agosto) y luego (22 de septiembre) a orillas del Rimnik, a los turcos. En 1790, Ismailia fue conquistada y en 1791 los rusos franquearon el Danubio. Al S. del mismo, Kutosov derrotó a los turcos en Babada y Repnin en Machin, y se firmó la paz de Jasy (9-I_1792), en virtud de la cual Turquía cedió a Rusia el territorio situado entre el Bug, el Dniester y Ochakov.

Guerra con Suecia

Al propio tiempo, Rusia sostuvo una guerra con Suecia (1788-90), que el rey Gustavo III inició para recuperar las provincias del mar Báltico. Se desarrolló la lucha con alternativas en el Báltico y en Finlandia; pero Gustavo, ante la oposición de la nobleza de Suecia y Finlandia, se vio precisado, en la paz de Varelä (14-VIII-1790), a restablecer las cosas como estaban antes de la guerra.

Segundo reparto de Polonia

Catalina II, por su parte, no perdió de vista el desarrollo de la cuestión polaca. Como el partido patriótico polaco quisiera dotar al reino de unidad y fuerza por medio de una nueva Constitución (1791), Rusia fundó la confederación de Tragovitz contra dicha Constitución, hizo que aquella la llamase en su auxilio, impuso de nuevo a los polacos la primitiva Constitución feudal y efectuó con Prusia el segundo reparto de Polonia, en el cual obtuvo Minsk, Podolia, Volhinia y Ucrania.

Aunque Catalina II detestaba la Revolución francesa, no tomó parte en la primera guerra de coalición y pudo por lo mismo, en 1794, sofocar la sublevación polaca e imponer a Prusia y Austria las condiciones para un tercer reparto de Polonia. Con la adquisición de Curlandia, a la que renunció espontáneamente el último duque, Pedro Biton,, a cambio de una pensión anual, y con la de Vilna y Grodno, el Imperio aumentó su territorio hasta 19.000.000 de km2. El poder y la influencia de Rusia en Europa habían aumentado en enorme proporción.

Las guerras napoleónicas

A la muerte de Catalina II (17-XI-1796) le sucedió en el trono su hijo Pablo I, el cual a causa de su educación deficiente, obró como un tirano desconfiado y extravagante. En un principio dictó algunas disposiciones acertadas a favor de los siervos de la gleba y los antiguos creyentes; pero no tardó en cometer graves desaciertos. Entre otros prohibió a los escolares que fuesen al extranjero a cursar en las universidades; ejerció una censura rigurosísima y una extraordinaria vigilancia sobre todos los extranjeros que vivían en el Imperio o viajaban por él y castigaba cualquier exteriorización de la libertad de pensamiento.

No tomó parte en la guerra contra Francia sino cuando los caballeros de Malta, arrojados de su isla, le hubieron nombrado gran Maestre (1798) y llamado en su auxilio contra dicha nación. En la segunda guerra de coalición puso a las órdenes del general Hermann tropas auxiliares para el desembarco proyectado por los ingleses en los Países Bajos, para la guerra en el S. de Alemania (a las órdenes de Korsakov y en Italia —a las órdenes de Suvarov—, y hasta llegó a enviar al sultán una flota de auxilio con 4.000 soldados.

Suvarov obtuvo brillantes éxitos en Italia, donde, unido a los austriacos arrojó a los franceses del territorio del Po mediante la victoria de Casano (27-IV-1799), la obtenida a orillas del Trebia (17 a 19 de junio) y la de cerca de Noti (15 de agosto); pero después de su célebre marcha sobre el San Gotardo, avanzó con objeto de unirse a Korsakov; este acababa de sufrir una derrota, y entonces Suvarov hubo de dirigirse por el desfiladero de Panix a los Grisones, desde donde regresó a Rusia.

Como quiera que el desembarco en loa Países Bajos terminara también con una capitulación humillante para Rusia, el emperador atribuyó estos fracasos a incapacidad del generalísimo de los aliados y se salió de la coalición y en diciembre de 1800 renovó el tratado de neutralidad del 26-II-1780 con Suecia, Dinamarca y Prusia, encaminado a limitar el poderío marítimo de Inglaterra.

Esta respondió con un ataque a Copenhague; pero antes de que pudiese presenciar Pablo el desarrollo de la guerra que empezaba, fue asesinado (23-III-1801) en su palacio, después cuartel de ingenieros, en San Petesburgo, por algunos grandes del Imperio, a causa de su intolerable despotismo.

Reinado de Alejandro I

Su hijo y sucesor, de veintitrés años, renunció a la neutralidad armada y concertó la paz con Francia (octubre de 1801) para poder dedicarse más libremente a la reconstrucción del Imperio. Educado según los principios de Rousseau, tenía gran entusiasmo por los ideales de la humanidad, sin por esto renunciar a su poderío ilimitado. En vez de los Colegios fundados por Pedro I, creó ocho ministerios y estableció el Consejo Imperial para el examen y deliberación de todas las nuevas leyes y ordenaciones del gobierno, trató de regular la Hacienda y fundó colonias militares a fin de reducir los gastos del Ejército.

Con su anuencia fue abolida la servidumbre en las provincias del Báltico. Aumentó el número de gimnasios y escuelas populares, fundó nuevas universidades (Kazan, Dorpat y Jarkov) y reorganizó la de Vilna. En 1805 entró en la tercera coalición contra Francia; pero el ejército ruso a las órdenes de Kutusov, reunido a los austriacos en Moravia, fue derrotado en Austerlitz (2 de Diciembre de 1805) y se vio obligado a desalojar el territorio austriaco a consecuencia del armisticio entre Francia y Austria.

Fiel a su amistosa alianza con Federico Guillermo III, acudió en socorro de los prusianos en 1806 al tener estos que replegarse sobre el Oder. Los rusos libraron con los franceses, en Polonia, las indecisas batallas de Czarnovo (23-24 de Diciembre), Pultusk y Golymin (26 de Diciembre de 1806); en Prusia, la sangrienta pero no decisiva batalla de Preussisch-Eylau (7-8 de Febrero de 1807); pero tras de un prolongado armisticio fueron derrotados el 10 de Junio cerca de Heilsberg, y el 14 de Junio junto a Friedland.

En una entrevista con Napoleón (25 de Junio) en el Niemen, Alejandro I concertó con Francia la paz de Tilsit (7 de Junio), en la que aumentó su territorio con el distrito prusiano fronterizo de Bielostok, y formalizó un tratado secreto de alianza en el cual ambos emperadores se repartían Europa, y que fue renovado en la entrevista de Erfurt (Septiembre-Octubre de 1808). Rusia cedía a Napoleón el dominio de Alemania y Portugal y entraba como factor activo en el bloqueo continental contra Inglaterra, a cambio de lo cual se le cedían Suecia y Turquía.

A principios de 1808, Rusia declaró la guerra a Suecia y se apoderó de Finlandia (1809), que en la paz de Frederikshamn (17 de Septiembre de 1809) pasó a Rusia con todo su territorio hasta el río Tornea, incluso las islas Aland.

Tercera Guerra Rusoturca

La segunda víctima de la alianza de Tilsit fue Turquía, la cual, incitada por Napoleón, empezó (30 de Diciembre de 1806) la tercera guerra rusoturca. Los rusos vencieron a los turcos en Septiembre de 1810 en Batyen, a orillas del Danubio, y en Octubre de 1811 cerca de Russé, y en la paz de Bucarest (28-V-1812) se fijó el Pruth como frontera entre ambos Estados.

En una guerra con Persia, Alejandro I obtuvo también una faja de territorio que comprendía Baku.

No obstante, o raíz de esta paz estalló (1812) la guerra con Napoleón, quien agravió intencionadamente a Rusia ensanchando el ducado de Varsovia (1809) con la Galitzia Occidental y arrebatando sus territorios al duque de Oldenburgo, próximo pariente de la casa imperial rusa; exigiendo una intensificación del bloqueo continental y rehusando, en cambio, la evacuación de Prusia exigida por Rusia. .

Cuando Napoleón, en el verano de 1812, pasó la frontera rusa con su ejército de 477.000 hombres, los rusos se vieron obligados, a causa de su inferioridad militar (contaban apenas con 200.000 hombres), a retirarse al interior del Imperio a fin de evitar una acción en campo abierto, que hubiera sido funesta para ellos, y debilitar al enemigo con escaramuzas.

Al mismo tiempo se declaró la religión ortodoxa en peligro, y se proclamó la guerra santa. El ala izquierda del ejército francés, a las órdenes de Macdonald, al cual se había agregado el ejército auxiliar prusiano, entró en Curlandia, mientras el ala derecha, mandada por Schwarzenberg, entraba en Volhinia y el grueso del ejército, dirigido por el propio Napoleón, se dirigió sobre Moscú.

El 28 de Junio llegó a Vilna, el 28 de Julio a Vitebsk, y el 17 de Agosto derrotó cerca de Esmolensco al llamado ejército occidental ruso, compuesto de 116.000 hombres, a las órdenes de Barclay de Tolly. Los rusos cubrieron la retirada subsiguiente con los hechos de armas de Valutina Gora (19 de Agosto), Dorogobush (26 de Agosto), Viazma (29 de Agosto) y Ghatsk (1 de Septiembre). El 7 de Septiembre fue derrotado el nuevo generalísimo Kutusov en Borodino, con tremendas pérdidas, y el 14 de Septiembre Napoleón entró en Moscú, pero el ejército francés estaba también agotado.

Napoleón halló la ciudad abandonada por casi todos los habitantes, y al atardecer del 15 de Septiembre empezó el incendio de la ciudad, ordenado por el gobernador Rastopchin, que en seis días redujo la población a cenizas, Napoleón hizo entonces proposiciones de paz, que fueron rechazadas por Alejandro I. El 18 de octubre empezó la retirada; se dirigió Napoleón primeramente hacia el sur en dirección a Kaluga, pero fue rechazado hacia el norte por Kutusov en Mayolarosslavez (24 de octubre) y tuvo que continuar la retirada hacia Esmolensco a través de regiones completamente devastadas.

El ejército sufrió terriblemente a causa de la falta de víveres y del intenso frío, y estaba ya casi en completo desorden cuando llegó a Esmolensco (9 de noviembre). Entonces se reunieron los ejércitos rusos: en el S. a las órdenes de Chicagov y el del N. a las de Wittgenstein, sobre la línea de retirada de Napoleón.

Haciendo el último esfuerzo, los franceses lograron (26 a 28 de Noviembre) franquear el Berezina, pero el resto del ejército llegó a Vilna el 16 de Diciembre en un estado lamentable. La deserción de Yorck de las tropas francesas obligó a estas (30 de Diciembre) a evacuar incluso la línea del Vístula, en ruso Visla, a principios de 1813. En el cuartel general ruso había muchos individuos influyentes partidarios de una paz inmediata con Francia, pero Napoleón no estaba en modo alguno dispuesto a ella.

Por su parte, Alejandro I acariciaba también el deseo de continuar la guerra a fin de asegurarse la posesión de Polonia. La primera campaña, bajo la dirección de Wittgenstein y Barclay, terminó con la retirada a Silesia después de los o hechos de armas de Grossgoerschen y Bauzen. En la segunda etapa de la guerra contribuyeron las tropas rusas a la victoria, especialmente las del ejército de Silesia (1813-14).

En el Consejo de los Aliados, el emperador Alejandro I, junto con Metternich, desempeñó el papel más importante y obtuvo la elevación de Bernardotte al trono de Suecia, la restauración de los Borbones ante y una indulgencia exagerada para Francia en la primera paz de París.

En el Congreso de Viena de 1815, Rusia obtuvo, como reino aparte, la llamada Polonia del Congreso, a condición de darle también una Constitución liberal propia. El territorio de Rusia se extendía entonces por el Occidente hasta cerca del Oder y por el Oriente hasta Alaska, con un área de más de 20.000.000 de kilómetros cuadrados y una población aproximada de 50.000.000 de habitantes.

Preponderancia rusa en Europa

La preponderancia de Rusia en Europa a raíz de las guerras napoleónicas la consolidó Alejandro I más y más con la Santa Alianza (26-IX-1815), mediante la cual incorporó Austria y Prusia a la política rusa. Los principios legitimistas que Alejandro I adoptara fueron aceptados como norma de la política europea en los congresos de Aquisgrán, Troppau, Laibach y Verona. Sin embargo, en 1819 se intentó dar una constitución al gobierno zarista.

En Alemania, Alejandro I contribuyó a sofocar el movimiento nacionalista liberal. En su propio Imperio, Alejandro I mejoró el sistema arancelario y el monetario, hizo construir carreteras y canales y colonizó las regiones del Sur; embelleció San Petersburgo con suntuosos edificios, lo propio que Moscú y otras capitales que habían quedado casi destruidas a causa de la guerra. Fomentó la instrucción y educación del pueblo fundando nuevas escuelas, y la enseñanza oficial creando la Universidad de San Petersburgo y apoyando liberalmente los viajes y trabajos científicos.

Alejandro I murió inopinadamente en Taganrog (1-XII-1825) durante un viaje al Sur del Imperio. Como Alejandro I no dejó hijo ninguno, a su muerte, el gran príncipe Nicolás, junto con la guardia, rindieron homenaje a Constantino, hermano mayor del difunto; pero Constantino, que en 1822 había renunciado a sus derechos de sucesión al trono sin que su renuncia fuera conocida hasta entonces, insistió en su determinación e hizo proclamar zar a su hermano menor Nicolás.

La inseguridad del interregno fue aprovechada por algunos oficiales, deseosos de realizar un golpe de Estado para implantar los principios de la Revolución francesa, y acaudillados por el coronel Pestel dieron a entender a la Guardia (que había de prestar homenaje al zar Nicolás el 26-XII-1825) que Constantino era el legítimo zar, mientras su hermano no era sino un usurpador, con los cual consiguieron no solo retrasar el homenaje, sino también promover una algarada, en la que se dieron hurras a Constantino y a la Constitución, que los ignorantes soldados creían que era la esposa de Constantino.

En vista de la actitud de los insurrectos, Nicolás I mandó hacer fuego contra la Guardia, y pronto quedó sofocado el movimiento: los agitadores fueron ahorcados Pestel, Rileiev, Muraviev y otros), los demás desterrados a Siberia, y los regimientos amotinados fueron mandados al Cáucaso. Nicolás I fue coronado con gran pompa el 22-VIII-1826, en Moscú.

Engreído al verse dueño de un imperio tan vasto, el nuevo zar no concibió la cultura de la Europa Occidental sino como una causa de oposición contra el trono y el altar; creyó necesario establecer la autocracia absoluta para llevar al Imperio y al pueblo ruso al completo desarrollo de sus energías, y se juzgó con derecho a extender el poderío ruso por todas partes sin miramiento de ninguna clase.

En la guerra con Persia (1826-28), que Abbas Mirza, hijo del shá, empezó con un ataque al Cáucaso, el príncipe persa fue derrotado (26-IX-1826) en Yelisavetpol, y el general ruso Paskevich penetró (1827) en Persia, obtuvo señalados triunfos en Abbas Abad (17-VII) y en Echmiadzin (29-VIII), ocupó Erivan y Tabriz y en la paz de Turkmanchai (22-II-1928) logró la cesión de una parte de Armenia.

Cuarta Guerra Rusoturca

Poco antes, el zar también había iniciado la cuarta guerra rusoturca, alegando la falta de cumplimiento por parte de Turquía, de los tratados referentes a los principados danubianos, pero en realidad con el objeto de conseguir la independencia de los griegos, cuyo levantamiento había sido apoyado y favorecido por Rusia.

La guerra empezó con la reunión de las dos flotas rusa y anglofrancesa en el puerto de Navarino, donde la flota turcoegipcia fue aniquilada (27-X-1827). En mayo de 1828, los rusos, a las órdenes de Wittgestein, pasaron el Danubio, conquistando en octubre del mismo año Varna, mientras Paskevich, en la Armenia turca, se adueñaba de Kars (5 de julio), Ajalkalkai (23 de julio) y Ajalzij (9 de agosto), quedando así en su poder todo el distrito de Bayazet. En 1829, los rusos, a las órdenes de Diebich, vencieron a los turcos cerca de Kulevchi (11 de junio), taron a Silistria (20 de junio) y luego se dirigieron a los Balkanes; conquistaron Adrianópolis (20 de agosto) y llegaron a amenazar Constantinopla.

En Armenia, Paskevich ocupó Erzerum. Ante las circunstancias desfavorables en que se hallaba, la Sublime Puerta aceptó la mediación de Prusia para una paz que se formalizó en Adrianópolis el 14-IX-1829. En virtud de la misma, Rusia obtuvo las bocas del Danubio y una parte de Armenia, como también una indemnización de guerra de 10.000.000 de ducados. Además, el sultán reconoció la independencia de Grecia y concedió a los principados danubianos una casi total autonomía.

La revolución de julio de 1830 tuvo como consecuencia la sublevación de Polonia (29-X-1830), y sorprendió al gran príncipe Constantino, a la sazón encargado del mando de las tropas de Varsovia, a tal extremo que desalojó toda Polonia.

La reconquista de este país (1831), dificultada, entre otras cosas, por el cólera, que se cebó horriblemente en el ejército e incluso en el generalísimo Diebich, no quedó terminada hasta el mes de septiembre, con la toma de Varsovia por Paskevich. Con ello perdió Polonia por completo su libertad y fue incorporada al Imperio ruso como parte inseparable del mismo en virtud de un estatuto orgánico (febrero-1832), mientras el ejército polaco quedaba amalgamado con el ruso.

Tras estos tristes éxitos, el emperador Nicolás I se tuvo a sí mismo por el defensor del orden en Europa, y como tal, en 1833 se erigió en protector de Turquía al verse esta potencia amenazada por Mehemet Alí de Egipto.

Inmediatamente una escuadra rusa apareció en el Bósforo; en Escutari se destacaron 5.000 rusos, y un ejército de tierra se apresuró a prestar auxilio a los turcos atravesando el Pruth. Resultado de este alarde de fuerzas fue la paz de Kutaya entre el sultán y Mehemet Alí. En recompensa Rusia, por una cláusula secreta del tratado de Hunkyar Skelessi (8-VII-1833) obtuvo la concesión de que los Dardanelos estarían abiertos únicamente para los barcos de guerra rusos.

Nicolás I ejerció de árbitro de la cuestión alemana entre Austria y Prusia, obligando a la segunda a renunciar a sus planes de unión Convenio de Ölmutz del 29-XI-1850).

En el interior modificó poco Nicolás I las instituciones nacionales existentes. Para la educación e instrucción del ejército se fundaron algunas escuelas militares y cuerpos de cadetes. Se construyeron, además, hermosos castillos y otros edificios y monumentos artísticos, llegando la corte de Rusia a ser la más brillante de Europa; pero el zar tenía inteligencia solo para la ordenación exterior de los asuntos; la burocracia, sometida superficialmente, en el fondo era soberbia e intratable y extraordinariamente venal.

A pesar de los crecientes ingresos del impuesto sobre alcoholes, la Hacienda estaba cada día en peor estado. Se hizo muy poca cosa en favor de la agricultura, la industria y el comercio. No obstante, se construyó entonces el primer ferrocarril de Rusia, entre San Petersburgo y Moscú (604 Km.), inaugurado en 1848.

Con objeto de impedir la penetración de las ideas revolucionarias del Occidente, se redujo cuanto se pudo el tráfico con el extranjero, y aun las universidades se sometieron a una rigurosa inspección, reduciéndose considerablemente el número de los alumnos, sobre todo el de los extranjeros. Nada fue, asimismo, lo que se hizo en favor del desvalido clero. En el Sínodo de Palozk (1839) se acordó la incorporación a la Iglesia rusa de los griegos de las provincias polacas, unidos desde 1596 con la Iglesia romana, y a pesar de las protestas del Papa dicha unión fue un hecho.

Quinta Guerra Rusoturca

En 1848, Rusia, que se hacía pasar por el campeón de las ideas reaccionarias, ayudó a Austria a aplastar a Hungría, ansiosa de independencia. Nicolás I se consideraba también protector de toda la Iglesia griega de Oriente, y ello le dio ocasión para declarar la quinta guerra rusoturca (1853-56), la llamada Guerra de Crimea, la cual fue el golpe de gracia contra la supremacía rusa, puesto que en ella se puso de relieve que, a excepción de algunos pequeños círculos de conservadores extremos, Rusia tenía pocos amigos verdaderos en Europa, y que el Ejército, que tanto dinero le había costado, distaba mucho de lo que había de ser.

A pesar del genio de Totleben, el Ejército ruso fue incapaz de arrojar de Crimea a los aliados. El mantenimiento, la sustitución de bajas y los refuerzos del ejército de Crimea tropezaban con grandes dificultades a causa de la falta de medios de comunicación y por haber quedado inutilizadas con las grandes inmoralidades cometidas las fuentes de aprovisionamientos de víveres y municiones.

Por otra parte, las escuadras enemigas perjudicaron enormemente con sus bloqueos el comercio ruso, al que quedó una sola puerta por la frontera con Austria y Prusia. Finalmente, los gastos de la guerra agotaron la Hacienda.

Reinado de Alejandro II

Nicolás I murió repentinamente el 2 de Marzo de 1855, cuando la Guerra de Crimea tomaba un sesgo desfavorable para Rusia, habiendo esta perdido una importante batalla. Le sucedió su hijo mayor, Alejandro II (1855-81), quien de momento continuó la guerra empezada por su padre. Una vez caída Sebastopol (8-IX-1855), considerándose que el honor de las armas rusas quedaba ya suficientemente vindicado con la conquista de Kars (27 de Noviembre), se concertó la paz en el Congreso de París (30-III-1856).

Rusia cedió las bocas del Danubio con una parte de Besarabia y devolvió Kars, dio palabra de no establecer arsenales en el mar Negro ni tener en este mayor número de barcos de guerra que Turquía y renunció al protectorado de los cristianos orientales y de los principados danubianos, los cuales fueron puestos bajo el común protectorado de las grandes potencias europeas.

La política, en manos del príncipe Gorchakov, fue en adelante circunspecta y moderada; con Prusia, como también con Francia, procuró Rusia mantener relaciones estrechas y amistosas; solo se mostró extraordinariamente fría en sus relaciones con Austria, cuya política durante la Guerra de Crimea fue considerada, con razón, por los rusos, después de su intervención en Hungría, como una ingratitud que, según frase diplomática, asombraría al mundo; pero aun así evitó prudentemente toda complicación.

Tres semanas después de la paz de París, Alejandro II, que fue pomposamente coronado el 7-IX-1856, dispuso una reducción del Ejército, licenciándose de este modo a 200.000 soldados; se suprimieron los reclutamientos durante cuatro años; se hizo una rebaja de 24.000.000 de rublos en los impuestos y se otorgó una amplia amnistía a los reos políticos que habían sido condenados desde 1825. Se emprendió una activa política ferroviaria, llevándose a cabo en 1862 la comunicación con Alemania por medio de ferrocarril.

Se suavizó la censura, con lo cual tomó alientos la Prensa rusa, y se dictaron saludables disposiciones para el fomento de la enseñanza popular. La reforma más importante fue, sin embargo, la abolición de la servidumbre (5-III-1861). La liberación de los siervos, cuyo número ascendía a 23.000.000, la habían ya proyectado Alejandro I y Nicolás I, ahora, para la aplicación de los principios fundamentales, se nombró un Comité general y para la redacción de la ley correspondiente una Comisión presidida por Rostovtzev y después por el gran duque Constantino.

En los dominios imperiales (1858) los campesinos recibieron la libertad y la posesión del terreno que cultivaban, sin indemnización alguna a la Corona. Respecto de los campesinos privados, estos, según la Ley del 7-III-1861, habían de ser declarados libres dentro del plazo de dos años, pero para la adquisición de terrenos se había de indemnizar a los propietarios con dinero o con servicios.

Para dirigir esta operación se nombraron amigables componedores. En muchas de las regiones, la propiedad comunal dificultó la solución de los casos particulares. A esto se añadió la circunstancia de que los campesinos interpretaban la redención como una injusticia y la rechazaban enérgicamente, viéndose obligado el Gobierno, en algunos casos, a pagar el importe de la redención, reembolsándola luego en plazos determinados.

El derecho fue también objeto de reforma con la introducción del Juzgado de paz y del Tribunal del Jurado, con procedimiento público y juicio oral (1864); se crearon, además, asambleas de distrito y asambleas provinciales zemstvos, formadas por delegados de las Juntas de distrito, grandes terratenientes, campesinos y ciudadanos.

La actividad del emperador en materia de reformas y de gobierno sufrió una lamentable interrupción con el levantamiento de los polacos (enero de 1863). Alejandro II, siguiendo los consejos de Vielopolski, había concedido a Polonia una autonomía nacional bastante amplia y nombrado lugarteniente a su hermano el príncipe Constantino, con la esperanza de atraerse de este modo la voluntad de los polacos; pero el clero, una parte de la nobleza y especialmente la población de Varsovia, vieron en estas concesiones un motivo para esperar la completa emancipación de Polonia del yugo ruso.

Al dictarse una Ley de reclutamiento forzoso para el 24-I-1863, a fin de hacer inofensiva a la juventud de Varsovia, estalló una insurrección, dirigida por un Comité central secreto y fomentada por un terrorismo sin miramientos. Aunque los insurrectos no disponían de efectivos militares y solo podían luchar en bandas, y de que Rusia rechazó categóricamente la intervención de las potencias occidentales a favor de Polonia, costó grandes esfuerzos sofocar aquel levantamiento.

Durante esta crisis fue un hecho la formación del partido de los rusos viejos, cuyos directores eran Cherkaski, Miliutin, Samarin, Katkov, Aksakov y otros, y en cuyo programa las máximas liberales radicales cedieron el lugar a las nacionalistas.

Desde la sublevación de Polonia, la política rusa, con aprobación de los paneslavistas, siguió la tendencia absorbente que había informado a la Rusia de épocas anteriores. Se acordó, pues, la total rusificación de Polonia.

Antes de la sumisión de los pueblos del Cáucaso, y de haber hecho prisionero a Shamil (25-VIII-1859), y después de haber vencido a los ubiches (21-III-1864), Rusia adquirió el territorio del Amur mediante un tratado con China (1860); canjeó con el Japón la parte meridional de la isla Sajalin con las Kuriles (1875) y vendió sus posesiones americanas de Alaska a los Estados Unidos por 7.000.000 de dólares en 1867.

En el Asia Central fueron tomadas al Kan de Bujara (1867) Tashkent y Samarkanda (1868), con cuyos territorios se formó el gobierno del Turquestán. El general Kauffmann arrebató (1873) al kanato de Jiva la margen derecha del Amu Daria, quedando el resto convertido en un estado tributario de Rusia, y el antiguo kanato de Wokand fue incorporado al ruso con el título de provincia de Ferghana.

Alejandro II siguió la tendencia eslavista del partido de los rusos viejos, cuyo medio era la Revista de Moscú, dirigida por Katko durante la guerra de 1870-71, Rusia permaneció neutral consiguiendo con ello que Austria dejara de ser parte a favor de Francia. En recompensa, se logró que en la Conferencia celebrada en Londres (enero a marzo de 1871) fuese suprimido el párrafo la paz de París, que se refería a la limitación de la escuadra rusa en el mar Negro.

Los éxitos de Prusia en la formación de un fuerte Imperio alemán causaba envidia a la sociedad rusa francófila. El Gobierno atemorizado ante los indicios de fermentación, con el atentado de Karakosov contra el zar (10-IV-1860), se vio precisado a dar una satisfacción al sentir propio nacional.

En primer lugar se introdujo el servicio obligatorio en 1874; luego se puso de nuevo sobre el tapete, por el partido paneslavista, la cuestión de Oriente. Una sublevación en la provincia turca de Herzegovina (1875), que se extendió (1876) a Bulgaria, fue sofocada sangrientamente y los serbios rechazados. El Gobierno ruso movilizó (13-XI-1876) varios cuerpos de ejército, y el gran duque Nicolás, nombrado generalísimo, estableció su residencia en Chisinau.

La Conferencia de las potencias reunidas en Constantinopla en el invierno de 1876-77 no dio resultado, pues La Sublime Puerta se negó a dar las deseadas garantías para sus vasallos cristianos y rehusó (31-III-1877) el protocolo aceptado por aquéllas. En su consecuencia, Rusia declaró la guerra a Turquía el 2-IV-1877.

Sexta Guerra Rusoturca

La sexta guerra rusoturca (1877-78) se emprendió para resolver la cuestión de Oriente en el sentido de lo que Rusia llamaba la liberación de sus hermanos eslavos.

Como quiera que Rusia podía tener segura la neutralidad benévola de Alemania y, por su parte, había obligado a Austria a no inmiscuirse, por medio de un tratado especial, en Enero de 1877 ( aseguraba al Imperio dual (Austro-húngaro), la Bosnia y la Herzegovina, y las fuerzas rusas todas marcharon divididas en dos ejércitos, uno al Asia por la frontera de Armenia y otro a la Turquía europea por Rumanía, la cual tras ser reconocida su independencia, se había adherido a Rusia.

El ejército del Cáucaso, a las órdenes del gran duque Miguel, tó por asalto (17 de Mayo) Ardahan y bloqueó Kars, la cual, sin embargo, fue libertada con la victoria de Mujtar Bajá sobre Lorís-Mélikov, cerca de Sevin (25 de Junio). Los rusos hubieron retroceder a mediados de Junio. Dado el alto nivel de la corriente del Danubio, los rusos no pudieron atravesarlo antes del 27 de junio, en que lo realizaron junto a Simnitza, y luego avanzaron rápidamente, llegando (7 de Julio) a Tirnova. El general Gurko atravesó (Julio) los Balkanes y se apoderó del paso de Shipka.

Sin embargo, al atacar a Plevna el general Schilder-Schuldner fue rechazado por Osman Bajá, y los rusos perdieron la plaza de Lovitz (27 de Julio). El ataque emprendido con gran ardor y numerosas fuerzas de combate, por Krüdener y Shachovkoi, a la posición Plevna, que Osmán Bajá fortificó rápidamente y guarneció con 50.000 hombres, tuvo asimismo menguado éxito.

Además, había apostados al E. del Jantra grandes contingentes turcos, Gurko hubo de retirarse también de Rumelia y retroceder hacia el paso de Shipka ante la persecución de Solimán Bajá. Sin embargo, Osmán Bajá en Plevna y Mehmed Ali Pasha a orillas del Lom permanecieron inactivos, y Solimán Bajá quebrantó su excelente ejército con inútiles y sangrientos ataques a los rusos junto al paso mencionado (Agosto).

Entre tanto los rusos recibieron refuerzos de Rusia y Rumanía. Tras un bombardeo de varios días, se intentó (11 de septiembre) un asalto a Plevna y se conquistaron algunos fuertes: pero los turcos reconquistaron (12 de septiembre) casi todos los fuertes que habían perdido. Entonces fue llamado Totleben, hasta aquel momento gobernador general de Vilna, para dirigir un asedio según las reglas de la estrategia, y por medio de Gurko se cortó la comunicación de Osmán Bajá con Sofía. Osmán intentó (10 de diciembre) efectuar un ataque contra Viddin, que fue rechazado por los rusos, y los turcos hubieron de entregarse tras ciento cuarenta y tres días de lucha y teniendo aún una guarnición de 40.000 hombres.

En el teatro de la guerra de Asia, los rusos, después de ser rechazados en un repetido ataque (15 de octubre) de Alaja Dagh, vencieron (4 de noviembre) en Deve-Boyun: el 18 de noviembre asaltaron Kars, y solo el invierno pudo impedir que conquistaran completamente Armenia.

En Bulgaria, Curko penetró, a fines de diciembre en Etropol-Balkan, ocupó (3-I-1878) Sofía y avanzó por el valle del Maritza, mientras descendían hacia el mismo, desde los Balcanes centrales, el ejército del centro y el ejército de Lom. Los rusos se reunieron en Filipolis, donde (15 de enero) aniquilaron al último ejército turco a las órdenes de Solimán y ocuparon (22 de enero) Adrianópolis, llegando (29 de enero) al mar de Mármara, junto a Rodosto. .

El armisticio concretado el 31 de enero en Adrianópolis, impidió el avance ulterior ruso; mas como la flota inglesa entrase en el mar de Mármara, los rusos avanzaron hasta tocar casi Constantinopla, e hicieron la paz de Santo Stefano (3 de marzo), por la cual Turquía cedió una parte de Alemania, con Ardahan, Kars, Batum y Bayazet, a Rusia, la Dobrudja a Rumanía y otros territorios a Serbia, reconociendo la independencia de estos países y la formación de un principado autónomo en Bulgaria, que además de la Bulgaria propiamente dicha había de comprender la mayor parte de Rumelia hasta el mar Egeo, y la parte N. de Macedonia.

Sin embargo, esta disposición, que dividía el resto de la Turquía europea en dos partes, produjo una reclamación por parte de Inglaterra, la cual movilizó las tropas indias hacia Malta y amenazó con una guerra si Rusia no sometía el tratado de paz a un Congreso, exigido también por Austria.

Rusia se plegó a la decisión del Congreso de Berlín, donde se determinó (13 de julio) que la extensión de Bulgaria debía reducirse, dividiéndose en dos partes, a saber: el principado de Bulgaria, tributario, y la provincia de la Rumelia Oriental, autónoma; Bayazet había de devolverse a Turquía y, en cambio, Kars, Ardahan y Batum, así como la Besarabia rumana (cedida por Rusia en 1856), volverían a Rusia a cambio de la Dobrudja.

El importe de la indemnización de guerra se fijó entre Turquía y Rusia, firmándose un tratado de paz definitivo el 8-II-1879. Turquía prometió pagar 300.000.000 de rublos en concepto de gastos de guerra, y los rusos desalojaron el territorio turco. Las adquisiciones territoriales no compensarían las pérdidas enormes de hombres, que solo en el teatro de la guerra en Europa fueron 172.000, y de dinero (500.000.000 de rublos).

En el Ejército ruso, especialmente en lo concerniente a manutención y servicios sanitarios, se observaron notables deficiencias, y aun cuando el prestigio militar ruso se vio restablecido y los búlgaros liberados se mostraron agradecidos, sin embargo, Grecia quedó del todo bajo la influencia de Inglaterra, y Serbia bajo la de Austria, que había permanecido neutral hasta la última etapa de la guerra.

En cuanto a Rumanía, estaba amargada porque, quitándole Besarabia, no se había correspondido a su ayuda, sin la cual los rusos, en el verano de 1877, no hubiesen podido mantener su posición en Bulgaria. Rusia, por su parte, estaba ofendida porque Austria, a la que en Berlín adjudicaron Bosnia y Herzegovina, obtenía así una situación predominante en los Balcanes. La prensa y el partido paneslavista daban la culpa a Alemania, diciendo que se había mostrado desagradecida, y hombres de gran talla, como Gorchakov, adoptaron una actitud cada vez más hostil contra Austria y Alemania. A consecuencia de ello se concertó (7-X-1879) una alianza ofensiva y defensiva de Alemania y Austria.

En estas circunstancias pretendieron los nihilistas imponer por medio de un régimen de terror un cambio de Gobierno confiando que con la ruina de lo existente realizarían sus planes. Para ello fundaron un Comité revolucionario ejecutivo, contando con importantes recursos y favorecidos, no solo por la complicidad de los funcionarios públicos, sino también con la indiferencia de los intelectuales, y crearon por todo el país sociedades subordinadas, montando imprentas clandestinas donde se imprimían manifiestos y periódicos revolucionarios.

Estos preparativos produjeron en 1878 el atentado de Viera Sasulich contra el general Trepov y el asesinato del jefe de la gendarmería, general Mezenzov, a los que siguieron (21-II-1879) el del príncipe de Krapotkin y el atentado contra el general Drenteln, sucesor de Mezenzov (25-III-1879).

Contribuyeron enormemente al pánico tres atentados contra el zar, uno el 14-IV-1879, consistente en haber disparado Soloviev, en San Petersburgo, contra Alejandro II; otro el 1-XII, en que explotó en la estación del ferrocarril de Moscú una bomba que había de hacer descarrilar el tren imperial, y el tercero el 17-II-1880, cuando los nihilistas volaron el comedor del Palacio de Invierno de San Petersburgo.

Se tomaron las más extremas medidas; se puso al frente del Gobierno a los más hábiles generales, con poderes extraordinarios, y, finalmente, se otorgó al general Loris-Melikov una especie de dictadura. Se condenó parte a muerte, parte a trabajos forzados, a varios nihilistas. A pesar de estas medidas de represión, el zar no pudo escapar a la venganza revolucionaria, y sucumbió en el atentado del 13-III-1881.

Reinado de Alejandro III

Alejandro III —el Pacificador— , hijo y sucesor de Alejandro II no realizó el plan de su padre de dar una Constitución al país; antes bien, anunció, en un Manifiesto del 11 de Mayo, que quería asegurar el Gobierno absoluto para el bien del pueblo. Loris-Melikov fue substituido por Ignatiev, el ortodoxo extremista Pobiedonoszev, así como Katkov, representante del antiguo rusismo, influyeron en el ánimo del zar, que pasó la mayor parte de su gobierno retirado en el castillo de Gátchina.

Alejandro III, retrato de Iván Kramskói.Alejandro III, retrato de Iván Kramskói.

Ignatiev convocó a gran número de Comisiones para deliberar acerca de reformas, de las cuales la única que se llevó a cabo, y aun poco a poco, fue la abolición del impuesto personal; pero no logró impedir que los nihilistas continuasen cometiendo atentados. Habiendo, en 1882, chocado con Katkov a causa de su política con los judíos, fue destituido en junio de dicho año y nombrado ministro del Interior el conde Dmitry Andreyevich Tolstoi, estrictamente conservador.

Gracias a sus enérgicas medidas, el partido revolucionario quedó tan debilitado que el 27-V-1883 pudo celebrarse en Moscú, sin perturbación ninguna del orden, y con gran pompa, la coronación del nuevo emperador. El manifiesto de la coronación anunciaba solamente una abolición parcial del impuesto personal y una amnistía muy reducida, y afirmaba que solo el poder absoluto del zar, unido a la Iglesia ortodoxa y apoyado en las instituciones de la antigua Rusia, podía conservar el Imperio.

Se creía poder tener a raya a los nihilistas con medidas represivas; sin embargo, ocurrían repetidas veces atentados contra los funcionarios o los traidores a la causa nihilista, y hasta se cometió un atentado contra el propio emperador (13-V-1887), que solo por una casualidad pudo ser impedido. Al regresar del Cáucaso el zar con su familia, el 29-X-1888, los nihilistas hicieron, descarrilar el tren real cerca de Borki, pero tanto el zar como los suyos salieron ilesos.

El zar opinaba que todo el mal de Rusia derivaba de la penetración de la civilización occidental en el Imperio: las provincias fueron rusificadas todo lo posible; las iglesias no ortodoxas, oprimidas; los judíos, perseguidos, y fomentado el desarrollo de las creencias oficiales con medidas de atracción y de violencia. Se sometió a las universidades rusas a una rigurosa fiscalización, y algunas se cerraron, además de limitarse el número de alumnos que a ellas concurrían.

La agricultura permaneció en un estado tal de decadencia, que las relaciones de posesión entre propietarios y campesinos liberados no pudieron regularse en todas partes ni siempre que convino. Las deudas y los desembolsos necesarios para el pago de los intereses habían aumentado extraordinariamente desde 1876; el presupuesto no podía equilibrarse sino en apariencia, ya que la garantía de los intereses para los ferrocarriles de nueva explotación exigía importantes sumas.

El ejército y la escuadra fueron aumentados, con notable gasto. No obstante, Rusia amplió sus fronteras en el Asia Central, sometió a Ajal Tekke (1881) y ocupó Merv (1884), poniéndolo en comunicación ferroviaria con el mar Caspio. Se empezó también la construcción de un ferrocarril a través de Siberia, se robusteció el poderío ruso en el océano Pacífico: se desintegró Corea de China y se la obligó a recobrar Port Hamilton, que los ingleses tenían ocupado desde 1885.

Con el Japón firmó Rusia (1888) un tratado de comercio favorable; puso freno (1882) a la agitación paneslavista, y una vez destituido Gorchakov, fue nombrado ministro de Negocios extranjeros un hombre de Estado, de carácter pacífico, llamado Girs.

Las cosas, empero, tomaron otro sesgo cuando (1885) el príncipe Alejandro de Bulgaria anexionó la Rumelia Oriental a Bulgaria y empezó una victoriosa guerra contra los serbios. El hecho de que ni el destronamiento de Alejandro ni la intervención de agentes rusos lograsen someter a los búlgaros llenó al zar de desconfianza hacia la Triple Alianza —Austria, Alemania y el reino de Italia.—

Se concentraron enormes masas de tropas en las fronteras O. y SO. del Imperio y se puso al mando de las mismas a los mejores generales rusos, Gurko en Varsovia y Dragomirov en Kiev. La dirección de la política exterior no quiso confiarla el zar a tercera persona, sino que la tuvo él personalmente. Se combatía todo el reconocimiento del nuevo estado de cosas en Bulgaria, y los atentados promovidos por los agentes rusos hacían temer a cada momento peligrosas complicaciones.

Aunque Vishnegradski, en calidad de ministro de Hacienda, redujo el creciente déficit y trató de proteger a la industria con elevados derechos de entrada para los artículos de importación, el curso del rublo bajó extraordinariamente, hasta que Witte (1893) abolió el déficit y estabilizó el cambio del rublo, de modo que la temible mala cosecha y la carestía de 1891 cayeron pronto en el olvido.

La situación pareció revestir caracteres críticos cuando en 1891 el zar cedió a las instancias de Francia y recibió a una escuadra francesa en el puerto de Kronstadt con grandes honores y entre el júbilo de la población En 1893, una escuadra rusa devolvió la visita a Francia, fondeando en el puerto de Tolón.

Sin embargo, no se llegó a alianza ninguna formal entre las dos potencias, antes al contrario, la celebración de tratados comerciales con Austria y Alemania suavizó la tensión que había entre Rusia y estas dos potencias. La persuasión general era que el zar deseaba sinceramente la paz y que más bien reprimía que fomentaba los deseos de revanche de Francia.

Reinado de Nicolás II

A Alejandro III, muerto en Livadia a los cincuenta años de edad (1-XI-1894) le sucedió en el trono su hijo mayor, con el nombre de Nicolás II. Este mantuvo el absolutismo en la política interior, aunque al principio adoptó temperamentos de blandura para con la población no ortodoxa, como eran los bálticos, finlandeses, polacos y judíos.

El Zar Nicolás II en 1909.El Zar Nicolás II en 1909.

La política exterior, bajo la dirección de Lobanov, tendía al mantenimiento de la paz en Europa y a una amistosa posición respecto a la Triple Alianza. El nuevo gobierno dedicó especial atención al desarrollo de los asuntos del Asia Oriental, donde durante la guerra con China (1894-95) el Japón había aparecido como gran potencia.

Una vez coronado Nicolás II en Moscú (mayo de 1896), visitó en otoño al emperador de Austria en su corte de Viena, al de Alemania en Breslau y luego a Inglaterra y Francia, donde en Cherburgo, París y Châlons, los zares fueron recibidos con gran entusiasmo.

Dirigía la política exterior de Rusia, a raíz de la muerte de Lobanov (1896), el conde Miguel Muraviev, que acrecentó el prestigio de Rusia. El zar (primavera de 1897) recibió la visita del emperador Francisco José; a principios de agosto la del emperador Guillermo II y a fines de agosto la del presidente de la república francesa, Félix Faure. En la última, el zar pronunció la frase, desde largo tiempo ansiada por los franceses, nations alliées, si bien añadió que el objeto de la alianza no era otro que la paz. También tuvo carácter pacífico un convenio con Austria para el mantenimiento del statu quo en Turquía contra los conatos de los partidarios de la Gran Bulgaria.

Al estallar el levantamiento de Creta a principios de 1897, y durante la guerra grecoturca, Rusia permaneció neutral y negoció de acuerdo con las potencias europeas; en cambio, fortalecía su influencia tanto en Asia Central como en el Asia Oriental. La continuación del ferrocarril siberiano a través de la Manchuria china hasta un puerto libre de hielo en el océano Pacífico Vladivóstok se aseguró por medio de tratados.

Corea fue puesta bajo la influencia rusa, y a fines de 1897 los rusos ocuparon el puerto chino de Port-Arthur. Al propio tiempo se formaron en la frontera alemana y austriaca dos cuerpos de ejército. Para la construcción de barcos de guerra destinó el zar (10-III-1898) 90.000.000 de rublos. Con China se concertó formalmente (28 de marzo) el tratado del arriendo de Port-Arthur a Rusia, las fortificaciones del puerto se intensificaron y se mandaron allá tropas y municiones.
De Corea exigió Rusia la cesión de la isla Ciervo, en el puerto de Fusan, pero al propio tiempo firmó un contrato (13 de Mayo) con el Japón, que aseguraba la independencia de Corea. En el Asia Central se sofocó rápidamente una sublevación mahometana que había estallado en Ferghana (Mayo de 1898). Los ferrocarriles avanzaban también en aquel país.

En Europa, Rusia procuró, de acuerdo con Austria, mantener la paz en la península de los Balkanes y establecer una situación regular en Creta. A estos objetivos correspondió la circular del ministro de Negocios extranjeros, conde Muraviev, del 24-VIII-1898, acerca de la celebración de una Conferencia de las potencias para asegurar la paz y limitar los armamentos.

Esta Conferencia, que duró desde el 18 de Mayo hasta el 19 de Julio, y se celebró en La Haya, tuvo escaso resultado, y entre tanto se introducía con gran actividad en Rusia el nuevo armamento de la artillería de campaña con cañones de tiro rápido y se aumentaba la flota según el programa de 1898.

Para la fortificación del puerto de Vladivostok se destinaron 13.000.000 de rublos. Con Austria quedó en pie la inteligencia sobre los asuntos de los Balcanes. Luego, habiendo surgido una leve contrariedad en las relaciones entre Bulgaria y Serbia, fue reorganizado el ejército búlgaro por un oficial ruso. Las relaciones con Alemania se afianzaron más y más con una entrevista de los emperadores en Potsdam (8-XI-1899).

Por la primavera de aquel año, la cuestión Armenia dio margen a Rusia para formular reclamaciones a Turquía. Rusia exigía (1-II-1900) la concesión de un ferrocarril desde Kars a Erzerum y (1 de abril) la facultad de encargar a capitalistas rusos la obras del ferrocarril en el vilayeto fronterizo a la Transcaucasia en caso de que el gobierno turco no llevase a efecto la construcción ferroviaria por si mismo. A pesar de todo, Rusia no recibió la concesión para la línea de Yelisabetpol a Bagdad.

En Persia, en cambio, obtuvo Rusia gran influencia, ya mediante concesiones para carreteras y ferrocarriles, muchos de los cuales no llegaron a construirse, ya mediante un empréstito de 22,5 millones de rublos (enero de 1902), con el cual Persia pagó la deuda que tenía con Inglaterra en virtud del empréstito hecho allí en 1892, y de este modo pudieron sustraerse los puertos del golfo Pérsico a la influencia inglesa. Esta influencia, predominó sin embargo, en Afganistán, a pesar de que el ferrocarril ruso de Mugrab llegaba ya a Kushka, a 100 Km. de Herat.

Los éxitos de la política rusa en Asia Central y Oriental, en pugna con los intereses de Inglaterra en la India y China, se reflejaron en parte, en medidas económicas en gran escala, entre ellas la gigantesca construcción del ferrocarril chinomanchuriano, que hoy, en conexión con el siberiano, conduce, en una línea principal de 1.440 verstas, desde la frontera de Transbaikalia hasta Port-Arthur, y en un ramal de 980 verstas atraviesa la Manchuria meridional. El 13-XII-1899 se abrió a la explotación el trayecto de Port-Arthur a Mukden, y la totalidad de la línea se entregó al tráfico en el verano de 1902.

A pesar de la sólida situación de Alemania en Asia, la inteligencia entre los monarcas de Rusia y Alemania permaneció inalterable, como se demostró en el hecho de haber influído Nicolás II en el nombramiento de generalísimo de las tropas europeas en China (1900) a favor del mariscal alemán conde de Waldersee.

Guillermo II visitó al zar (6-8 de Agosto de 1902) en Reval; el príncipe heredero de Alemania estuvo en San Petersburgo del 16 al 24 de Enero, y el de Noviembre de 1903 ambos emperadores tuvieron entrevistas en Wiesbaden y Wolfsgarten, cerca de Darmstadt.

Con Austria-Hungría, la inteligencia fue sellada con la visita del zar a Viena y Mürzsteg (30 de septiembre a 30 de Octubre de 1903). Los ministros de negocios extranjeros de ambas potencias convinieron en el mantenimiento del acuerdo de 1897 sobre la cuestión de Macedonia.

El 5 de octubre, dichas dos potencias dirigieron a la Sublime Puerta una nota concebida en términos idénticos, y en la que se reclamaba enérgicamente que se pusiesen en práctica en Macedonia las reformas prometidas.

Al propio tiempo se hicieron en Sofía serias indicaciones a causa de los tumultos consentidos en Bulgaria a favor de la población cristiana de Macedonia. El 22-X-1903, Rusia y Austria redactaron un nuevo programa, según el cual se exigía la aceptación de un control sobre las medidas tomadas por el Gobierno turco y la pronta realización de las reformas. El 8 de diciembre fueron nombrados para ejercer esta inspección el cónsul general de Austria, von Miller, y el cónsul general ruso, Demeric.

En 1900, Rusia había tomado parte en la campaña internacional para la libertad de los embajadores sitiados en Pekín y para sofocar la insurrección de los boxers. Algunas fuerzas rusas se unieron a las del almirante inglés Seymour, quien, en julio de 1900, había intentado en vano hacer un avance desde Tientsin a Pekín.

Del mismo modo se mezclaron rusos con los soldados de marina de varios Estados, que habían conquistado (17 de Junio) el fuerte de Taku y el (14 de julio) el de Tientsin, como también entre las fuerzas internacionales que entraron en la ciudad de Pekín el 14 de Agosto. Igualmente al mando supremo del conde Wandersee (desde el 27 de septiembre), se distinguieron los rusos a las órdenes del general Stössel.

Rusia propuso la retirada de las tropas internacionales a raíz de la toma de Pekín, pues deseaba poner al Gobierno chino bajo su influencia en forma amistosa. En Noviembre de 1900, el sacerdote budista Daltiev, ruso de nacionalidad, que desde 1897 desempeñaba el cargo de secretario de Negocios extranjeros en Lhasa, trajo al zar el regalo que antiguamente acostumbraba ofrecer China al emperador como testimonio de protectorado. Además, los rusos ocuparon la Manchuria al someterse los boxers en la China del Nordeste.

En Octubre de 1901, Rusia negoció con China un tratado, según el cual Rusia estaría dispuesta a devolver la Manchuria si se sofocaban los disturbios de la misma o si la conducta de otra potencia no lo hacía imposible; todas las tropas indígenas habrían de ser reorganizadas por Rusia; las concesiones para explotaciones ferroviarias y mineras quedarían reservadas a Rusia. Para protección del ferrocarril debería permanecer hasta nueva orden una guarnición rusa a las órdenes de Lienevich.

El contrato fue confirmado el 8-IV-1902 con algunas modificaciones, a pesar de lo cual las tropas rusas permanecieron en Manchuria; más aún, se añadió a la lugartenencia para el Asia Oriental, establecida en 1903, el territorio del ferrocarril chino oriental y las posesiones rusas limítrofes a aquella lugartenencia, y en Octubre se nombró un Comité especial para los asuntos del Extremo Oriente bajo la presidencia del zar, Comité a cuyo cargo estaba tomar las medidas necesarias para el desarrollo del comercio y de la industria en el Extremo Oriente.

El primer lugarteniente fue el general Alexeiev, en cuyas manos se puso la ejecución de los acuerdos tomados por el Comité, las relaciones diplomáticas con los Estados vecinos y el mando de todas aquellas tropas, junto con la escuadra del Pacífico. Estos hechos tocaban en gran manera a los intereses del Japón, pues los rusos adquirían cada día mayor influencia aun en Corea.

El 5 -IV-1903, Rusia declaró al Gobierno chino que estaba dispuesta a devolver las provincias de Mukden y Kirin con Niuchwang, con tal que no fuesen luego entregadas a otra potencia; además, en el N. no se habían de emplear más que técnicos rusos, y las líneas telegráficas entre Port-Arthur y Mukden habían de seguir bajo la administración rusa. Contra esto protestaron Japón, Inglaterra y los Estados Unidos, a lo cual Rusia contestó que no proyectaba nada contra la integridad de la Manchuria.

El 8 de Octubre había de desalojar la Manchuria; pero el 29 del mismo mes ocuparon los rusos la ciudad de Mukden, después de haber sido abierto el puerto comercial a los barcos no rusos (24 de Octubre), aunque con derechos muy elevados. El 9 de Diciembre aparecieron buques de guerra rusos frente a Chemulpo y el 13 del mismo tropas japonesas en Mokpho. El 28 de Diciembre, el Japón hizo un empréstito extraordinario, a pesar de lo cual Rusia no creía en un ataque japonés.

La administración interior ofrecía un aspecto halagüeño. La Exposición de Artes e Industrias, celebrada en Moscú en el verano de 1896, puso de relieve un gran desarrollo material; por otra parte, el pago en oro de los aranceles, introducido en 1897, estabilizó el cambio del rublo. Witte visitó (1899) las cuencas hulleras del S. de Rusia, redujo los derechos de los comerciantes judíos y creó en París una Cámara de Comercio Rusa.

Un Congreso de obreros manuales expuso las necesidades de su clase. Tras de las primeras agitaciones obreristas de Riga y Varsovia se reorganizó la administración de fábricas y minas. En agosto de 1900 tuvo lugar el aumento de los impuestos financieros, y los empréstitos en grandes sumas produjeron una gran afluencia de oro al país. Se establecieron Bancos de crédito a causa de la usura, siempre en aumento, especialmente entre la población rural.

La escuadra y sus accesorios habían de adquirirse en fábricas nacionales; en 1901, el material para barcos fue declarado exento de derechos de entrada; el Gobierno apoyó la flota voluntaria, y también se establecieron comunicaciones con Vladivostok y el golfo Pérsico. Además de esto, dio principio Witte a la adquisición por el Estado de los ferrocarriles particulares. El 1-XI-1901 fue terminada la construcción del ferrocarril siberiano oriental, desde lago Baikal a Port-Arthur y Vladivostok (2.400 verstas).

El sistema proteccionista dio empero malos resultados. La población fabril estaba imbuida de las doctrinas nihilistas y socialdemocráticas. Desde 1899 ocurrieron a menudo disturbios obreros en las regiones fabriles. Los nuevos inspectores de fábricas tenían bajo su radio distritos demasiado vastos para poder atenderlos debidamente.

El odio contra los judíos, a los que se había reducido a determinadas viviendas y cuyos derechos de propiedad se habían limitado, estalló repetidas veces y con gran violencia. El 19 y 20 , en Chisinau (Besarabia), fueron destruidas centenares de tiendas y habitaciones de judíos, resultando unas 400 víctimas entre muertos y heridos.

La agricultura, con el fomento artificial de la exportación de los cereales, sufrió grave quebranto. A diario surgían levantamientos de los campesinos, acosados por el hambre, en la región llamada de las tierras negras. La nobleza derrochaba el dinero obtenido con la redención de los siervos de la gleba, y se trasladaba con frecuencia a las ciudades, lo mismo que los campesinos.

Se redujeron los aranceles sobre la maquinaria agrícola, se promulgó una ley protectora de la selvicultura y el Estado facilitó la compra de semillas a los agricultores. Finalmente, se fomentó la emigración de campesinos a Siberia. En 1898, unas 200.000 personas, y en 1899 unas 270.000, obtuvieron terrenos en Siberia libres de arriendo para un plazo de diez años y en buenas condiciones de adquisición; pero en 1900 disminuyó el número de colonizadores, bajando desde entonces considerablemente porque las circunstancias económicas y sociales eran desfavorables.

En 1902 se distribuyeron en la Rusia Meridional 800.000 rublos entre los terratenientes que habían sido perjudicados a causa de los disturbios. A los campesinos necesitados se dieron 6.663.000 rublos.

El 10 de Marzo de 1903 se relevó a los municipios de la responsabilidad por cada contribuyente, se condonaron a los campesinos 111.000.000 en concepto de impuestos, y la policía rural fue desde entonces sostenida por la Corona con un coste de unos 20.000.000. Además, se permitió a los campesinos el trabajo en muchos de los días festivos. Desde el 6-II-1902 se destinó una Comisión de técnicos para deliberar sobre el fomento de la agricultura.

En las Universidades menudeaban las algaradas estudiantiles, siguiéndose, naturalmente, el cierre temporal de las clases. Un Reglamento universitario del 5-VII-1899 limitó el número de escolares al de los que habían sufrido los exámenes en el mismo distrito.

El 27-II-1901, el ministro de Instrucción pública, Bogoliepov, fue herido mortalmente por un estudiante, al que se había expulsado de la Universidad. La Comisión nombrada el 6 de julio deliberó, sin resultado ninguno, sobre el espíritu revolucionario de la juventud.

Al mismo tiempo se retiró a los zemstvos el cuidado de la beneficencia y la inspección de la escuelas, intensificándose por lo mismo la exacerbación, ya existente, contra la burocracia.

Con la rusificación de Finlandia y de las provincias bálticas cundieron allí los males del interior de Rusia. El 7-VI-1903 se permitió, para el 1904, la enseñanza de la religión en polaco en toda la región del Vístula. El 11-V-1903, en un manifiesto hizo el zar declaraciones sobre tolerancia religiosa, ampliación de la administración autónoma y alivio de la situación de los campesinos, con lo que aumentaron las reclamaciones de la oposición.

Por otra parte se propagaba rápidamente el movimiento socialdemocrático. El 27-X-1903 fue herido, en un atentado, el gobernador del Cáucaso, príncipe Galitzin; en noviembre se formó un Comité armenio revolucionario. El 29 de agosto, Witte fue nombrado presidente del Comité ministerial, substituyéndole Pleske en la cartera de Hacienda. El ministro del interior, Plehve, representó el criterio absolutista y burocrático frente a los conatos libertarios de las masas. Esto contribuyó también a robustecer la oposición.

Guerra con Japón

Mientras la revolución se estaba preparando, cada vez visiblemente, Rusia se vio envuelta inopinadamente en una terrible guerra con el Japón, en la cual las armas rusas no sufrieron más que derrotas por tierra y por mar. Después de la última y decisiva batalla naval de Tsushima (28-V-1905), el general-almirante, gran duque Alejo Alexandrovich, fue destituido, y poco después lo fue también el ministro de Marina, almirante Avellan, siendo sustituido por el almirante Birilev (12-VII-1905).

Al propio tiempo se creó un Consejo de Defensa nacional, presidido por el príncipe Nicolás Nicolaievich. El 8 de Agosto empezaron las negociaciones de paz en Portsmouth de New-Hampshire (Estados Unidos), firmándose aquella el 5 de Septiembre. El tratado, honroso para los vencidos, fue obra, por una parte, de los delegados rusos Witte y barón Rosen, y por otra, del Gobierno norteamericano, que hizo presión sobre el Japón. Este, desde entonces, fue reconocido como gran potencia, e Inglaterra concertó con el Mikado (25 de Agosto) una alianza todavía más estrecha que la pactada el 30-I-1902.

Desórdenes interiores

Rusia hubiera podido dedicarse, después de la guerra, a las reformas interiores, pero lo impidieron los partidos hostiles al Gobierno. En Finlandia fue asesinado el gobernador Bobrikov por un empleado del Senado llamado Schaumann (16-VI-1904); en el Cáucaso, el vicegobernador Andreiev (18 de Julio) y en San Petersburgo el ministro Plehve (2 de Junio) cayeron también víctimas de sendos atentados.

Ante estos sucesos, poca impresión causaron el nacimiento del sucesor al trono, Alexei (17-VIII-1904), y la publicación de un manifiesto (24 de Agosto) suprimiendo los trabajos forzados y haciendo importantes condonaciones de impuestos. Tampoco produjo efecto la fundación a favor de los hijos de militares heridos y muertos (27 de Agosto). Por aquellos días empezaron nuevas manifestaciones contra el absolutismo, como en Riga el 29 de Agosto.

Tomaron gran parte en el movimiento los judíos, cuyo derecho de residencia se había ampliado por decreto del 4 de Septiembre. Como accediendo a las exigencias liberales, fue nombrado ministro de Interior el príncipe Sviatopolk Mirski (8 de Septiembre), a pesar de lo cual se intensificaron los disturbios al ser llamados a la guerra los reservistas. En diciembre, varias asambleas de diferentes profesiones pidieron una Constitución; el zemstvo de Kaluga se adhirió.

Mientras el 15 de diciembre el ministro del Interior rehusaba acceder a estas peticiones, un Decreto imperial del 17 de diciembre anunciaba medidas para la ampliación de los derechos de los campesinos y de los organismos autónomos, para el seguro nacional de los obreros, para la tolerancia religiosa y otras.

El 28 de diciembre, la asamblea de San Petersburgo pidió una Constitución y protestó de la guerra con el Japón. En 1905 creció el movimiento en favor de la revolución. Los intelectuales y los industriales presentaron exigencias moderadas, pero con gran resolución.

El 6 de junio, los delegados de las ciudades y los individuos del zemstvo, reunidos en Moscú, acordaron dirigir una solicitud, que el zar recibió el 20 de junio a manos del profesor de Moscú, príncipe Truleskoi. El 19-VII-1905 se celebró en Moscú el congreso de los representantes de los zemstvos de los diferentes gobiernos; deliberó hasta primeros de diciembre y estableció los principios generales por los cuales la representación popular había de regirse en la deliberación y redacción de una nueva Constitución.

La huelga revolucionaria

Y cuando, el 19 de agosto, un Decreto imperial, con arreglo al proyecto del ministro del Interior, Bulygin, proponía el nombramiento de una representación popular solo consultiva, el Congreso exigió el derecho de formar una asamblea legislativa y proceder a unas elecciones generales. Entre tanto, la población obrera no dejaba de agitarse. El 11-I-1905, los trabajadores en huelga presentaron reclamaciones de orden económico.

Iliá Repin, 17 de octubre de 1905.Iliá Repin, 17 de octubre de 1905.

El svichénnk o sacerdote Gaponi, que se había puesto al frente de los huelguistas escribió al zar (20 de enero) que el pueblo no intentaba atacar al monarca, y más de 100.000 trabajadores acordaron elevar al trono una petición de derechos y la supresión de despotismo burocrático. Cuando el 22 de enero, millares de trabajadores, a los que se unieron millares de estudiantes aparecieron sin armas delante del Palacio de Invierno, el zar no aceptó la petición; se ordenó al pueblo que desalojase la plaza y, como no lo hiciese, hubo una represión sangrienta. El Gobierno, en vez de castigar a los culpables y de acceder a las peticiones justas, nombró al brutal general Trepov gobernador general de San Petersburgo, con amplios poderes, pero el mal se agravó y comenzó una serie de motines: el 24 de enero, en Kovno y en Moscú; el 26, en Riga, Libau y Dorpat; el 30, en Varsovia.

El 1 y el 3 de febrero, el emperador recibió a las delegaciones de los obreros, a los que aconsejó que depusiesen su actitud y los exhortó a tener paciencia. El 9 de febrero empezaron las luchas callejeras en Sosnovice, Lodz y Skarzysko . Los empleados ferroviarios se adhirieron, empezando los del ferrocarril del sudoeste, siguiendo luego otros varios y (24 de febrero) propagándose la huelga a Moscú y Kazán.

El 4 de marzo, Gaponi proclamó la revolución; los obreros del campo, de Livonia, exigieron un aumento de salarios. El 1 de mayo, en las refriegas ocurridas en las calles, hubo gran número de muertos; lo mismo sucedió en Varsovia; el 2 de junio en San Petersburgo; el 18 y el 26 de junio en Lodz, y el 29 de junio en Odesa.

La huelga revolucionaria fue extendiéndose, hasta alcanzar a los marinos de la escuadra, los telegrafistas y, finalmente (15 de julio), a las tropas de Lodz y más tarde a las de Kronstadt.

De ningún resultado fueron las proclamaciones del zar: la del 3-III-1905, en la que solicitaba la cooperación de todas las personas sensatas para someter a los enemigos exteriores y a los interiores, ni la del 30 de octubre, en la que prometía una nueva Constitución, la seguridad personal y las libertades constitucionales.

La representación popular, la Duma del Imperio, tomó el carácter de una asamblea legislativa. Pobiedonoszev presentó la dimisión el 1 de noviembre. Los partidarios del absolutismo no se atrevían a presentarse en público y eran en número muy inferior a los reformistas.

Aun en los círculos eclesiásticos ortodoxos se notaban tendencias a la libertad. El 12 de abril se negó el zar a la convocación de un sínodo, pero el 29 del mismo concedió que a los que se separaban de la iglesia oficial no se les castigaría, especialmente en las provincias bálticas y en Polonia.

La situación en las ciudades y en el campo empeoraba cada día. Las universidades y escuelas estaban casi todas cerradas, y los socialistas y anarquistas agitaban sin cesar al pueblo. En las provincias bálticas se formaban bandas de criminales que maltrataban y robaban a los pastores alemanes y a los propietarios.

El 17 de Febrero fue asesinado por el anarquista Kalaiev el gran príncipe Sergio Alexandrovich, por medio de una bomba que explotó dentro del Kremlin. El 1 de Noviembre se nombró un Consejo de ministros en vez del Ministerio que hasta entonces había funcionado, y en él cada ministro había de estar a las órdenes de un presidente, al cual luego habían de ser propuestos todos los informes y medidas propias del ramo antes de que se sometiesen al visado del emperador.

El 6 de Noviembre fue nombrado presidente del Consejo de ministros el conde Witte, y P. N. Durnovo ministro del Interior. El 26 de Diciembre apareció un Decreto imperial haciendo amplias concesiones referentes al sufragio universal para la próxima Duma imperial.

Las elecciones de abril de 1906 dieron un resultado tan favorable a los demócratas, que Witte fue destituido, a pesar de lo cual a fines de Abril se hizo en París un empréstito de algunos miliardos. El 8 de Mayo se nombró nuevo Ministerio bajo la presidencia de Goremykin.

Los cadetes

El 10 de Mayo tuvo lugar la asamblea de la primera representación popular rusa. El partido demócrata moderado, llamado de los cadetes, tenía, al parecer, la preponderancia. El 12 de Mayo se inauguró el Consejo imperial reorganizado. La Duma dirigió al zar un memorial cuyas reclamaciones para la ampliación de las libertades populares estaban expresadas en términos tan radicales que el monarca se negó á aceptarlas.

El partido liberal, a cuya izquierda pertenecían los demócratas, exigió entonces una amplísima amnistía y el reparto de todos los dominios, como también de las fincas rurales privadas, entre los campesinos.

Finalmente, se acordó por la minoría radical un llamamiento al pueblo, censurando duramente la actitud del Gobierno en la cuestión agraria. Ante esta actitud, el zar decidió (21 de Julio) disolver la Duma y nombrar presidente del Consejo al ministro del Interior, Stolypin. Una parte de los diputados pasaron a Viborg (Finlandia), de donde se les obligó a volver, amenazándoles con que, de lo contrario, se declararía el estado de guerra en la parte oriental de aquel país.

Dumas de 1907

La segunda Duma se reunió el 5 de Marzo de 1907, y, como su predecesora, se puso en abierta oposición con el Gobierno, rechazando casi todas sus mociones y negándose a entregar a los Tribunales a algunos de sus miembros socialistas, acusados de conspirar contra el régimen. Fue disuelta el 16 de Junio, y el mismo día apareció una nueva Ley electoral, según la cual los elementos conservadores de la ciudad y del campo habían de estar representados en mayor número que antes.

La tercera Duma, reunida el 14-XI-1907, presentaba una mayoría adicta al Gobierno; pero mientras los diputados deliberaban sobre reformas, especialmente en materias de autonomía, de la cuestión agraria y de la situación financiera, continuaban verificándose crímenes revolucionarios, en los que tomaba no escasa parte la juventud.

Sin embargo, el trabajo en las escuelas superiores se reanudaba poco a poco, aunque interrumpido por asambleas políticas y huelgas que los profesores permitían algunas veces por debilidad y no pocas por simpatía. En Polonia, el Gobierno se opuso con energía a las campañas de los autonomistas.

Procesos políticos

Dos procesos políticos causaron sensación en el pueblo a fines de 1907: el de los autores de la proclamación de Viborg, los radicales de la primera Duma, que fueron castigados con relativa blandura, y el entablado contra los socialistas demócratas de la segunda Duma, que terminó con la condena de los conspiradores a muerte y al destierro.

Por otra parte, en el proceso incoado por la pérdida de Port-Arthur, Stössel, que había ejercido el mando en jefe de la plaza, fue condenado a muerte, pero se le conmutó la pena por diez años de calabozo. El Gobierno, durante los meses en que estuvo cerrada la Duma, dio leyes agrarias provisionales: cedió a los labriegos dominios y terrenos del Estado, al propio tiempo que hacía comprar, por medio de un Banco agrario, fundado recientemente, fincas particulares, para ir dividiendo la propiedad en parcelas y distribuirla. Además, ciertas Comisiones agrarias provinciales y de distrito arrendaban o vendían 1.000.000 que había disponible de desiatinas.

El 16-IV-1908, la Duma concedió 264.000.000 de rublos para la construcción de la línea del ferrocarril a Amur. En las discusiones del presupuesto se pusieron de manifiesto grandes irregularidades cometidas y se impusieron algunos castigos ejemplares, como el del gobernador del Extremo Oriente, Alexeiev, que fue destituido por defraudación y condenado al pago de 10.000 rublos, y el de Alexei Lopujin, jefe de la policía secreta, el cual fue arrestado por sus relaciones con los revolucionarios.

Política exterior

En la política exterior fueron de importancia el tratado con el Japón del 30-VII-1907, en el que se garantizó la integridad de China, y el tratado con Inglaterra del 31-VII-1907, en que ambas potencias se aseguraron la integridad y la independencia de Persia y fijaron las esferas de sus respectivos intereses, el Afganistán fue reconocido como independiente y el Tibet como parte integrante de China.

Política interior

En el interior, la libertad de imprenta, que fue otorgada por el manifiesto de Octubre de 1905, fue restringida, y los periódicos de la capital quedaron subordinados, no a los Tribunales ordinarios, sino al poder dictatorial del capitán de la guardia urbana. En 1908 tuvieron que suspender su publicación 73 periódicos, entre ellos 28 de San Petersburgo.

El 8 de Diciembre de 1909, el asesinato del jefe de la policía secreta, coronel Carpov, en San Petersburgo, puso de relieve la continuación de las relaciones entre la policía y algunos socialistas.

Pero el mismo Gobierno amparaba muchas injusticias, como la de favorecer la Liga rusa, a pesar de haber sido autora del asesinato del diputado de la Duma, Guerzenthein. Interpelado el Gobierno en la Duma (Septiembre de 1909), hubo de manifestar que los rusos complicados en el asesinato habían sido encarcelados, pero se les dio libertad al poco tiempo.

Después de repetidos conflictos entre la Duma y el Gobierno, la tercera Duma fue cerrada a fines-V-1910. Entre sus tareas se contaba la Ley de incorporación de Finlandia a Rusia, que fue rechazada el 7 de Mayo por el Parlamento finlandés, como incompatible con la Constitución.

Rusia en el concierto europeo

De todas maneras, el poder de la organización revolucionaria estaba de momento quebrantado. En política exterior, la aproximación á Inglaterra y Francia desempeñó un importante papel.

El presidente Fallières visitó (27-VI-1908), con una escuadra, al zar en Reval, como antes había hecho el rey de Inglaterra. En Junio de 1908, Rusia e Inglaterra exigieron de consuno, del shá de Persia, el cumplimiento de su promesa de dar una Constitución al pueblo, exigencia que se repitió sin resultado.

Al ser anexionadas (5-X-1908) Bosnia y Herzegovina a Austria y constituirse Bulgaria en reino, los periódicos rusos hicieron una gran campaña a favor de Serbia, la cual deseaba una compensación; el Gobierno, empero, lo primero que hizo fue agenciar una inteligencia entre Bulgaria y Turquía, y poco después recibió al rey Fernando de Bulgaria con honores reales en San Petersburgo.

Rusia, para favorecer a Serbia propuso una conferencia de grandes potencias; pero Austria declaró inaceptable una discusión sobre la anexión de Bosnia, y cuando Serbia (marzo de 1909), segura del apoyo de Rusia, estuvo a punto de declarar la guerra a Austria, Alemania inclinó a Rusia a que hiciese desistir a Serbia de sus intentos. A fines de mayo se reanudaron las relaciones diplomáticas con Austria.

La entrevista del emperador Guillermo II con el zar en Björko (Finlandia) el 17-VI-1909 afianzó la antigua unión entre las dos casas imperantes; pero a fin de robustecer las relaciones con Francia e Inglaterra, el zar y la zarina hicieron un viaje a Cherburgo y Cowes, sin dejar de saludar al emperador, en Kiev, a su regreso. No obstante, la visita del zar a Italia, verificada en Racconigi el 23 de Octubre, tras dilaciones, fue mirada como una demostración contra la Triple Alianza.

En la segunda mitad del año 1910 predominó el nacionalismo en la política rusa. La Duma volvió a reunirse en Octubre del propio año, pero se aprobaron pocas reformas a causa de la oposición del Consejo imperial, que solo en el establecimiento de la Constitución de Finlandia estuvieron de acuerdo. Además, continuó el descubrimiento de defraudaciones importantes en toda clase de ramos, sin que se dieran rigurosos castigos.

Los movimientos revolucionarios se limitaron este año a la muerte de Muromzey, presidente de la primera Duma, y de León Tolstoy, que produjeron en Odesa disturbios de estudiantes, que fueron atajados pronto, no sin derramamiento de sangre.

En Marzo de 1911 hubo una crisis ministerial al ser rechazada por el Consejo imperial la Ley votada por la Duma sobre la introducción del zemstvo en los gobiernos occidentales; pero a pesar de las censuras de los dos cuerpos, Stolypin fue mantenido en su cargo.

En Junio de 1911, el zar marchó a inaugurar un monumento a Alejandro II en Kiev, donde el 14 de Septiembre, durante una función de teatro en la cual estaba también presente la familia imperial, Stolypin fue herido mortalmente por un espía de la policía, llamado Bogrov. Después de su muerte (18 de Septiembre), el ministro de Hacienda Kokovtzev fue nombrado presidente del Gabinete. En la política exterior se verificó un cambio con la retirada del ministro Isvolski (27-IX-1910) y su nombramiento como embajador en París, habiendo aquél sido substituido por Sazónov, quien tomó una actitud menos hostil hacia la Triple Alianza.

En la política de los Balcanes, Rusia mostró su simpatía por los estados eslavos, haciendo posible la elevación de Montenegro a reino (29-X-1910). Cuando Rusia manifestó a Turquía enérgicamente (el 23-V-1911) su decisión a proteger el Estado de Montenegro, al amenazarlo aquélla en su lucha contra los albaneses insurrectos, las relaciones con Turquía y con Austria permanecieron inalteradas. En China, Rusia impuso el mantenimiento del tratado ventajoso de 1881 y el arreglo de la cuestión de límites.

Crisis social

La cosecha de 1911 fue, en general, mala, escaseando los cereales en el Volga, en la Siberia Occidental y en los gobiernos del Sur. En la región del Volga, la plaga del hambre se cebó tan duramente que el Gobierno hubo de invertir 84.000.000 de rublos para contrarrestar sus efectos.

El Gobierno, por miedo a los abusos, no permitió que los particulares hiciesen entregas de dinero o de víveres sino por mediación suya o de los zemstvos. El descontento que esta disposición produjo entre los campesinos aumentó cuando la mayoría de los miembros del Consejo imperial acaudillados por Durnovo, rechazó la reforma de los distritos volost votada por la Duma.

El disgusto cundió también entre los estudiantes por haber prohibido en absoluto (20-I-1911) el ministro Kaso la sjodkas (reuniones de escolares) en los locales universitarios. En Tomsk se expulsó a 375 estudiantes por haber constituido una sjodka, y en Moscú, además de expulsar a 180, se encarceló a 13 de los más comprometidos. Gran número de profesores de aquella universidad dimitieron y abandonaron sus cátedras.

En Kiev fueron borrados de las listas todos los escolares matriculados antes de 1905, y las listas de profesores disminuyeron cada vez más. A fines de 1911 se desocuparon 146 cátedras, y de las restantes muchas se proveyeron con profesores que no tenían el grado suficiente para regentarlas, por lo cual la formación de los profesores costó grandes dispendios al Estado.

El 18-X-1911 se reanudaron las sesiones de la Duma y del Consejo Imperial, que habían sido suspendidas en junio; pero este último llevó a cabo gran número de modificaciones en las resoluciones de la Duma, entre ellas las de la libertad de pensamiento y la Ley escolar.

Una interpelación de los socialistas, apoyada por los cadetes, acerca del asesinato de Stolpin y la colaboración de la policía secreta el 28-XI-1911, descubrió una serie de abusos respecto a provocadores y agitadores, que el ministro del Interior prometió remediar; mas el 14-II-1912 se censuró de nuevo en la Duma la labor provocadora del policía secreto Jorolski en los talleres metalúrgicos del Donetz.

A esta situación de continua lucha se unieron los disturbios del Cáucaso, desolado por bandas de forajidos, a cuyo jefe, Selim Kan, la policía no acertaba a encontrar.

Cisma en al Iglesia rusa

Por aquel tiempo surgió un incidente que fue a modo de síntoma político del descontento que traía consigo la dependencia del Sacratísimo Sínodo del poder temporal, a saber: la medida de rigor tomada contra el monje Iliodor y el obispo Hermógenes en Saratov.

El primero, en un principio cosaco y luego monje de Tsaritsin, había tomado parte activa a favor del Gobierno durante la revolución; mas engreído por la situación de que gozaba, se sintió profeta, y la multitud le aclamaba como a tal, hasta que el Sínodo creyó conveniente poner fin a aquellas demostraciones y desterró a Iliodor a un convento muy apartado, de donde el rebelde monje se fugó, presentándose de nuevo en Tsaritsin.

El Sínodo cedió, y el alto procurador del mismo, Lukianov, dimitió de su cargo, sucediéndole en él el luterano converso Sabler, antiguo auxiliar de Pobiedonoszev. Entonces el enérgico obispo Hermógenes de Saratov, se volvió contra el procurador, presidente secular del Sínodo, abogando por una mayor independencia de la Iglesia respecto del Estado y por la restauración del patriarcado.

El monje y el obispo, a propuesta de Sabler, fueron desterrados por el Sínodo: Iliodor a la abadía de Florischev y Hermógenes al cenobio de Sirovetzk. El Sínodo había triunfado, pero el partido de los dos defensores de una causa justa creció enormemente, produciendo un verdadero cisma en la Iglesia rusa.

Rasputín

Se hacía también cada día más sensible la falta de una ley de prensa: casi a diario informaban los periódicos acerca de multas impuestas a la prensa periódica por la Administración. En Varsovia, por ejemplo, en 1911, se retiraron de la circulación 42 periódicos, cuatro de ellos se suspendieron, y en conjunto, se impusieron multas por valor de 12.300 rublos.

Contra tan abusivas medidas hicieron los octubristas una ruidosa interpelación en la Duma (21-II-1912), adhiriéndose a ella los demás partidos. A todos los periódicos se les prohibía informar acerca de Gregorio Rasputin, por lo cual el nacionalista Lvov interpeló en plena Duma al Gobierno, preguntando por qué no solo se permitía a un ignorante campesino siberiano, como era Rasputin, a quien se debían las medidas represivas tomadas contra Iliodor y Hermógenes, formar capillas de fanáticos seguidores, sino que, además, se prohibía a la prensa atacar a aquel charlatán y propagador de las más depravadas y erróneas doctrinas.

Año 1912

En abril fue cruentamente sofocado un movimiento obrerista iniciado en las minas de oro de Bodaibo, a orillas del Lena. En julio el senador Manujin reveló unos escandalosos abusos de la Administración rusa en aquella localidad, y en Tashenk y en la escuadra del Báltico ocurrieron disturbios.

En Septiembre se celebró en toda Rusia el aniversario de las luchas de 1812; el zar, con la familia imperial, estuvo en Moscú y Borodino. La política exterior de Rusia tenía su centro de gravedad en Asia. En Persia intervino con diferentes motivos e introdujo varias veces sus tropas; en China se entablaron negociaciones para un tratado de comercio y se arregló decisivamente la cuestión de límites.

La revolución china de 1911 hizo que se fomentara la aproximación a Mongolia, que en diciembre de aquel año se declaró independiente de China. Los funcionarios chinos se retiraron de Maimachin y de Urga; el Dalai Lama, el protegido de Rusia, se hizo reconocer jefe espiritual de Mongolia, y su lugarteniente fue constituido regente y coronado solemnemente.

Rusia declaró entonces que le eran indiferentes todos estos sucesos, exigiendo únicamente que se le mantuviese el derecho exclusivo a construir el ferrocarril Kiajta-Urga; que las fronteras empezasen en el Tianshan, al S. de las fuentes de los ríos rusos, y que el Gobierno chino no tomase decisión alguna sobre Mongolia sin consultar previamente al ruso. A fines de julio, el príncipe japonés Katsura firmó en San Petersburgo un tratado sobre el reparto de la esfera de intereses en Manchuria y Mongolia entre Rusia y el Japón.

En la política europea, la opinión pública rusa se orientaba contra Alemania, acercándose más a Francia e Inglaterra; en cambio, el ministro Sazónov hacía de su parte cuanto podía por cultivar y mantener la amistad con Alemania. La aproximación a Austria, iniciada cuando la visita a Viena del gran duque Andrés Vladimirovich (Febrero de 1912), se exteriorizó en el saludo telegráfico del nuevo ministro de Negocios extranjeros, conde Berchtold, por conducto de Sazónov (23 de Febrero).

A primeros de julio de 1912, el zar y el emperador Guillermo II se entrevistaron en Puerto Báltico; pero al propio tiempo la alianza de Rusia con Francia, del 22-VIII-1891, se consolidó con un convenio marítimo, que fue ratificado en San Petersburgo, en Agosto de aquel año, por Poincaré, ministro de Negocios extranjeros de Francia.

Año 1913

Al estallar, en Octubre, la guerra de los Balcanes, el pueblo ruso se interesó vivamente por los eslavos, sus hermanos en creencias religiosas, mientras el Gobierno mantenía la solidaridad neutral con el resto de Europa; pero la situación exterior, durante todo el 1913, estuvo llena de zozobras.

La guerra balcánica entre los que primero fueran aliados terminó, como es sabido, con la derrota de Bulgaria, que desde entonces quedó más resentida que antes con Rusia, que nada había hecho en su favor. Por otra parte, la inclinación de Rusia hacia Francia e Inglaterra se hacía cada vez más visible, y aunque es probable que el débil Nicolás II deseara sinceramente la paz, los diplomáticos querían vengar a Rusia de sus derrotas en los Balcanes desde 1879 y los militares creían poder demostrar que su Ejército podía equipararse a los mejores de Europa.

No se comprendía que la desorganización y la corrupción, tan frecuente entre los funcionarios civiles, se extendía a las tropas, y creyéndose en una victoria garantizada por la fuerza de tan poderosos aliados y la propia, nadie pensaba que en pocos días el Imperio ruso podía derrumbarse y el Ejército disolverse.

Año 1914

Desde la primavera de 1914 los políticos rusos buscaban causa para la guerra y recibían con fruición la visita de una escuadra inglesa en Kronstadt (23-VI) y del presidente francés Poincairé en San Petersburgo (20 de julio). La movilización rusa (30 y 31 de julio), causa inmediata de la guerra de 1914-1918, se realizó a pesar de la contraorden del zar, por el ministro de la guerra, Sujomanov. El gran duque Nicolás, tío del zar, fue nombrado generalísimo, y el 3 de agosto se ponía en movimiento el Rodillo de los millones de soldados rusos contra la Prusia Oriental y Galitzia.

Año 1915

La campaña de invierno (1914-1915) en los Cárpatos y en Polonia trajo consigo un gran debilitamiento de la fuerza del Ejército ruso, que dio lugar a la magnífica campaña de las potencias centrales en el verano de 1915.

Por otra parte se dictaron medidas extraordinarias contra los extranjeros enemigos, se les anularon las patentes (16 de febrero), se les quitó la capacidad de representación ante los Tribunales (22 de febrero), mientras en el interior se tomaban disposiciones arbitrariamente reaccionarias, como el destierro de los diputados socialistas y demócratas de la Duma; se cambiaban continuamente los Ministerios; las derechas pedían el 25 de octubre el aplazamiento de todas las reformas y el arreglo de la cuestión judía, la denegación de toda amnistía y la concesión de poderes ilimitados al Gobierno. Asimismo el Congreso de la población genuinamente rusa se pronunció (13 de diciembre) a favor de una reacción incondicional.

Al acuerdo de los partidos moderados de formar un bloque parlamentario progresista respondió el Gobierno sencillamente con la disolución de la Duma y el arresto de 17 diputados socialistas demócratas (16 de septiembre).

Los zemstvos procedieron en Moscú, el 24-VI-1915, a la organización de las necesidades de la guerra; el 15 de agosto se formaron Comisiones mixtas con representantes de la industria, de los municipios, de los zemstvos, de la Duma y del Consejo imperial. El emperador se encargó del mando general el 5 de septiembre. El 6 de diciembre fue llamado a las armas el cupo de 1918 (para principio del año 1916).

Año 1916

El 26-III-1916 se introdujo un nuevo arancel proteccionista (con el 30 por ciento de aumento). De los 500.000.000 de rublos del empréstito de guerra acordado el 26 de mayo se suscribieron solamente 40.000.000. El 15 de mayo se introdujo el impuesto de guerra propuesto en 1914.

La cuestión alimenticia tomó un aspecto gravísimo hacia fines de año a causa de la completa desorganización de este ramo. En 1916, con la efímera ofensiva de Brussilov, la situación general mejoró, aunque por poco tiempo.

El Gobierno continuó ciegamente favoreciendo la reacción, a pesar de las promesas, y sobre todo, del ofrecimiento hecho a Polonia de que recobraría su personalidad nacional. El 2-II-1916, el presidente de ministros Goremykin, que ocupaba el cargo desde el 12-II-1914, fue reemplazado por el consejero imperial Sturmer, de tendencias altamente conservadoras. Sturmer, tal vez por su inclinación a la paz, fue sustituido el 23 de noviembre por el ministro del Tráfico, Trepov.

Los desastres exteriores favorecieron la agitación popular, que cada vez era más apremiante en sus peticiones. El 5 de mayo, una Liga de los pueblos no rusos sujetos al cetro de los zares, fundada en Estocolmo, se dirigió en demanda de auxilio al presidente Wilson, el 2 de noviembre al ex jefe del gabinete inglés, Asquith, y el 20 de diciembre a Lloyd George.

El 2 de julio, la Duma aprobó una Ley sobre la igualdad de derechos de los labriegos, pero el 13 de diciembre los progresistas hubieron de salir de ella porque no procedía con bastante energía contra el Gobierno.

En la política exterior, el Gobierno se proponía aún los objetivos europeos, procurados desde 1914 con enormes sacrificios; renunciaba a su rivalidad con el Japón y reconocía a Francia, a principios de 1917, el derecho, no solo a la Alsacia-Lorena, sino a toda la orilla izquierda del Rhin, a cambio de la cual consideraba que el primer objetivo de su propia guerras era la conquista de Constantinopla.

VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, t. 52 págs. 905-918.