Batalla de Covadonga722

Tiene el valor simbólico de representar el primer encuentro de los astures rebelados contra los árabes invasores. La mención más antigua de esta batalla en la Crónica de Alfonso III, tiene un carácter épico-dramático que le hace destacar como algo incrustado en el cuerpo de la crónica, y fue, a su vez, retocado y perfilado en la redacción erudita de la misma:

Pelayo, habiendo conseguido escapar a los musulmanes y refugiarse en Asturias, es elegido rey por una asamblea, y organiza la resistencia de los asturianos en el monte Auseva, en la cova dominica (Covadonga). Contra él marcha un ejército innumerable, mandado por Alcama, compañero de Tarec, y con el que va también Opas, hijo de Witiza y metropolitano de Toledo o Sevilla, quien mantiene con Pelayo un dramático diálogo. Fracasada la mediación intentada por Opas, comienza la batalla; pero las flechas y las piedras lanzadas por las hondas se vuelven para herir a los atacantes, que acaban por huir, quedando Alcama muerto y prisionero Opas. Al bajar los fugitivos el monte Auseva, para alcanzar la Liébana, un monte se desploma sobre ellos, muriendo 63.000 caldeos. A este milagro sigue la muerte de Munuza. en Olalies.

El relato de la Crónica Albeldense es mucho más breve, aunque coincide en lo esencial: destrozo de la hueste de Alcama y muerte de este, prisión de Opas y muerte de Munuza; pero no menciona la cueva. Las crónicas árabes no hablan de ningún encuentro bélico, aunque sí reconocen la existencia de Pelayo, refugiado en los montes con un reducido número de gente, a las que Ibn Hayan presenta alimentándose con la miel labrada por las abejas en las hendiduras de las peñas, y a las que, por lo exiguo de su número, no prestaron atención los musulmanes.

La fecha tradicional asignada a esta batalla es la de 718 aunque Pellicer, Mondéjar, Noguera y, más de propósito, Masdeu la colocan entre 755 y 756 García Villada, Covadonga en la tradición y en la leyenda, Madrid, 1922, página 23. Recientemente, Cl. Sánchez Albornoz Otra vez Guadalete y Covadonga, CHE, l-ll, 1944, págs. 11-114 hace de Covadonga una batalla real y decisiva, que hubo de darse durante el valiato de Anbasa y, precisando más, en una hipótesis que puede parecer aventurada, el 28 de mayo de 722.

Fuera la que fuera la importancia real de la batalla, y en contra de ella pueda alegarse el que no parezca conocerla la Crónica del Pacense, no cabe duda de que la tuvo grande en el espíritu de los rebeldes asturianos, que la magnificaron en la leyenda e hicieron arrancar de ella la Reconquista, según la se que pone en boca de Pelayo Alfonso III: Spes nostra Christus est quod per istum modicum monticulum... sit Spanie salus et Gothorum gentis exercitus reparatus.

VÁZQUEZ DE PARGA, Luis, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, tomo A-E págs. 1020-1021.