Sitios de Zaragoza

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Sitios de Zaragoza 1808; 1808-09
Guerra de la Independencia

Los Sitios

Entre las grandes pruebas de abnegado heroísmo que se cuentan en la guerra de la Independencia, destacan los célebres sitios de Zaragoza, cantera de leyendas patrióticas, que culminan en uno de los Episodios Nacionales de Galdós.

Era capitán general de la plaza Jorge Juan Guillelmi, ante quien acudió el pueblo zaragozano en solicitud de armas para defenderse contra la invasión, cuando llegaron a la capital aragonesa las nuevas del Dos de Mayo de Madrid. Como Guillelmi vacilara en su resolución, el pueblo se amotinó, encerrando al capitán general en el castillo de la Aljafería; fue sustituido primeramente por el general Mori —italiano y de poca confianza a los aragoneses—, ofreciéndole después el mando a Antonio Cornell, antiguo ministro de la Guerra, que rechazó el ofrecimiento; el mando recayó, al fin. por aclamación popular confirmada por el capitán interino Mori, en Palafox.

Napoleón había encomendado a Lefebvre la misión de apoderarse de Zaragoza, y con este propósito salió el general francés de Pamplona (6-VI-1808) al mando de 6.000 infantes y 1.000 caballos, con seis piezas de artillería. Derrotó al marqués de Lazán —hermano de Palafox— en Tudela y en Mallén, y al propio Palafox en Alagón, consiguiendo llegar ante los muros de Zaragoza el 15 de julio. Se replegó Palafox al interior de la ciudad y rechazó todos los ataques franceses; los imperiales sufrieron 800 muertos. El 25 de julio, Lefebvre recibió el refuerzo de una división al mando de Verdier, que se hizo cargo de la dirección del asedio, contando para el con 15.000 hombres y todos los servicios necesarios para intensificarlo. Un percance fortuito, la voladura del polvorín enclavado en el Seminario (27-VII), puso en grave riesgo a Zaragoza en los días siguientes, ya que los franceses quisieron aprovechar esta ocasión para lanzarse a un nuevo asalto a fondo.

Las baterías francesas sometieron a la ciudad a intenso bombardeo durante los días 30 de junio y 1 de julio, cuando el regreso de Palafox —que había salido de Zaragoza y volvía con 1.500 hombres— reanimó a la población desmoralizada. El 2 de julio se produjo un nuevo asalto general francés, al que se opuso la misma resistencia, senalándose entonces por su heroísmo Agustina de Aragón (Agustina Zaragoza y Domenech), que sirvió la batería del Portillo; este asalto costo 500 muertos a los franceses. El resto del mes de julio fue de preparación para las operaciones que arreciarían en agosto. Verdier brindó el 4 de agosto a Palafox paz y capitulación, pero este replicó con su célebre guerra y cuchillo. Los franceses penetraron en la ciudad, pero no consiguieron avanzar sino muy dificultosamente, tropezando a cada palmo con la terca resistencia de los zaragozanos: dos días se mantuvo la situación confusa, hasta que el 6 de agosto consiguió entrar en la ciudad el marqués de Lazán con un pequeño convoy, éxito que levantó la moral de los habitantes; el mismo día, Palafox, batiendo a los franceses en la orilla izquierda del Ebro, lograba avanzar desde Osera, y el 8 de agosto se abría paso con un convoy de más de 200 carros.

Desde aquel instante empezaron los franceses a ceder terreno, y sus retrocesos se acentuaron el 11 de agosto, en que se introdujo en la exhausta ciudad un convoy de víveres, coincidiendo con la llegada de la noticia de que el rey José había evacuado Madrid a consecuencia de la derrota en Bailén. El 14 de agosto decidieron los franceses levantar el sitio, que les había causado más de 4.000 bajas, mientras los sitiados sufrieron unas 2.000. Además de Agustina de Aragón, se hicieron célebres por su comportamiento heroico en este primer sitio que había durado sesenta días la condesa de Bureta, Casta Alvarez, el cura Santiago Sas, el escolapio Bogiero y el intendente Calvo de Rozas.

Sufrida por los españoles una nueva derrota en Tudela, Palafox preveía que no tardarían los franceses en intentar asediar otra vez a Zaragoza, donde se pertrechó con unos 30.000 hombres y 160 piezas de artillería. El 21 de diciembre de 1808 iniciaron los franceses el segundo sitio de Zaragoza; el tercer cuerpo (Moncey) y la división Suchet ocuparon la orilla derecha del Ebro, mientras en la izquierda se situaba el quinto cuerpo (Mortier) con la división Gazan. Rechazada la invitación de capitular que dirigió Moncey a Palafox, este ordenó una salida contra los sitiadores, el 31 de diciembre, pero no se consiguió romper la línea francesa.

A principios de enero de 1809 empezó a ser más penosa la situación de los sitiados: falta de víveres, aumento del número de enfermos, bombardeo casi ininterrumpido sobre diversas posiciones que caían en manos francesas-convento de San Jorge (11-I), reducto del Pilar (15-I), ocupación del cauce del Huerva, etc., El 23 de enero se intentó una salida española, heroica, pero poco eficaz, y al día siguiente, Lannes, que sustituía a Moncey por orden del emperador, exigió de nuevo la capitulación, que fue una vez más rechazada. El 1 de febrero, dos columnas francesas, batiendo sus tambores, penetraron hasta la plaza de la Magdalena, pero fueron desalojadas de sus posiciones. La lucha se libraba ya en el interior de la ciudad: el 6 de febrero voló el Hospital General, poco después el convento de San Francisco, el 15 se abrió brecha en la Universidad, y el 18 se produjo el asalto al Arrabal, que fue perdido, así como el convento de San Lázaro.

La Junta de Zaragoza, sin la aprobación de Palafox, decidió pedir el 20 de febrero la capitulación, con honores militares, a lo que accedió Lannes el 21 de febrero, día en que salieron los defensores de Zaragoza de entre las ruinas de la ciudad y desfilaron ante el mariscal francés, dejando sus armas en la Aljafería. También el 21 de febrero entraron en Zaragoza los franceses por la puertas del Ángel. El segundo sitio de Zaragoza había durado sesenta y dos días, perdiendo los franceses 8.000 hombres.

Según datos que aporta Toreno Historia del levantamiento, guerra y revolución de España, Madrid, 1835, t. II, libro 7, página 283, «murieron de los españoles en ambos sitios 53.873 personas; el mayor número, en el último y de la epidemia». Los términos de la capitulación —que fue violada por los franceses, entregados al saqueo de la ciudad y a toda índole de tropelías— se publicaron en la Gaceta de Madrid el 19 de marzo de 1809.

PUENTE O´CONNOR, Alberto de la, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, tomo N-Z, págs. 1068-1070.