Luisa Isabel de Orleáns

Datos biográficos

Reina de España: 1724
Nacimiento: 11-XII-1709
Fallecimiento: 16-VI-1742

Biografía

Hija de Felipe de Borbón, duque de Orleáns y Montpensier (1701-1723) y regente de Francia (1715-1723), y de Francisca de Borbón, señora de Blois e hija legitimada de Luis XIV de Francia (1643-1715). Hermana de María Luisa Isabel de Orleáns, esposa de Carlos de Borbón y Baviera, duque de Berry; de Carlota Aglaé de Orleáns esposa de Francisco III del Este, duque de Módena y de Reggio (1737-1780); y de Luis de Orleáns, duque de Orleáns y de Montpensier (1723-1752).

Retrato de Luisa Isabel de Orleans, por Jean RancRetrato de Luisa Isabel de Orleans, por Jean Ranc

Educada en la corte de Versalles, el (9-I-1722) entró en España para contraer matrimonio con el príncipe de Asturias Luis de Borbón, futuro rey Luis I de España (1724); con dicho enlace los padres de los contrayentes, el rey Felipe V de España (1700-1724; 1724-1746) y el regente de Francia durante la minoridad de Luis XV (1715-1774) Felipe de Borbón, pretendían afianzar el acercamiento entre las dos coronas iniciado con la firma (Madrid, 27-III-1721) de un tratado de alianza defensiva mutua; la ceremonia nupcial se celebró en Lerma (Burgos) el (20-I-1722), y seis días más tarde los recién casados entraron en Madrid.

La imagen de Luisa Isabel de Orleáns que nos ha sido transmitida por quienes la trataron al iniciarse su estancia en España es la de una muchacha alocada, impertinente, caprichosa y ligera de costumbres; a los miembros de la Corona española, más severos que los de la de Versalles, les escandalizaba su comportamiento, en particular su tendencia a dejarse ver con menos ropa que la que el decoro de la época exigía, conducta esta que es recogida de forma insistente por la mayor parte de los testimonios contemporáneos; no obstante, la edad de la princesa —entonces tenía trece años— hace preciso matizar todos estos juicios de valor y considerarlos en su justa medida.

Esta situación —o más probablemente las habladurías a que daba lugar en Madrid— motivó que a principios de 1723 Felipe V decidiese alejar a los príncipes de Asturias de la Corte e hiciera que fijaran su residencia en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Madrid). El 15 de enero de 1724 se produjo la abdicación de Felipe V en su hijo Luis; este regresó a la capital de España junto a Luisa Isabel de Orleáns y el 9 de febrero tuvo lugar su proclamación como rey de España en la iglesia madrileña de San Jerónimo el Real.

Tras abandonar el trono, Felipe V y su segunda esposa Isabel de Farnesio se instalaron en el palacio real de la Granja (La Granja de San Ildefonso, Segovia); la situación política sin embargo no varió sustancialmente: el primero siguió controlando las riendas del gobierno a través del Consejo de Despacho que había dispuesto para asesorar a su hijo y en que la dirección seguía recayendo sobre José Gutiérrez de Solórzano, marqués de Grimaldo, aun cuando formalmente este hubiera abandonado su cargo de secretario de Estado y hubiera acompañado a la Granja al monarca después de su renuncia al trono.

Ya reina en España, Luisa Isabel de Orleáns persistió en su conducta anterior, y las relaciones entre ambos cónyuges, hasta ese momento satisfactorias, comenzaron a deteriorarse; la divulgación de estos hechos dio pie a todo tipo de murmuraciones y Luis I, probablemente aconsejado por su equipo de gobierno —si no directamente por su padre o por Grimaldo—, intentó reformar la conducta de la reina: con la escusa de un incidente menor protagonizado por su esposa, ordenó su reclusión en el alcázar de Madrid.

Su confinamiento duró solo seis días, pero parece ser que la medida logró su objetivo: además de que el matrimonio salió de la crisis reconciliado —aspecto que no carecía de importancia política, habida cuenta de la ausencia de heredero—, la reina comenzó a asistir a las audiencias y despachos de su esposo, lo que constituye una muestra de que al menos se había propuesto asumir las responsabilidades de Estado que conllevaba su título.

El (21-VIII-1724), cuando solo había transcurrido un mes desde que Luisa Isabel de Orleáns abandonara el alcázar, el monarca mortalmente enfermó; los médicos diagnosticaron viruelas malignas y, debido al riesgo de contagio que esta enfermedad entrañaba, Felipe V insistió para que los miembros de la familia real que se hallaban en Madrid se trasladasen a la Granja; la reina, sin embargo, desoyó los consejos de su suegro y optó por permanecer al lado de su esposo hasta que este falleció, el (31-VIII-1724).

Tras la muerte de Luis I, la titularidad de la Corona retornó, de manera legalmente discutible, a Felipe V, quien de esta forma prolongó su reinado hasta 1746. Quedaba por resolver el futuro de la reina viuda: después de desestimar distintas soluciones —entre ellas la de unirla en matrimonio con Fernando de Borbón, desde (25-XI-1724) nuevo príncipe de Asturias y futuro Fernando VI de España (1746-1759)—, se optó por negociar su retorno a Francia, tal y como finalmente se produjo: el (15-III-1725) Luisa Isabel de Orleáns salió de Madrid con todos los honores; dotada de una pensión vitalicia a cargo de la Corona española por su condición de reina viuda, residió el resto de su vida en el parisino palacio de Luxemburgo.

Falleció a consecuencia de una hidropesía y sus restos fueron sepultados en la iglesia de San Sulpicio de París; cuando la noticia llegó a España, Felipe V decretó tres meses de luto oficial.

VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo XII pág. 5938.