María Luisa Gabriela de Saboya

Datos biográficos

Reina de España: 1692-1714
Nacimiento: 17-IX-1688
Fallecimiento: 14-II-1714

Biografía

Según afortunada frase de un autor del Dieciocho, María Luisa Gabriela de Saboya, reina de España, murió cuando parece que empezaba a vivir, no solo por la corta edad de no haber cumplido veintiséis años, sino porque entonces amanecía la primavera de su reinado después del largo invierno de tan duras escarchas, guerras y turbaciones. Esta es la verdad; porque María Luisa en la reina de la Guerra de Sucesión a la corona española, cuyos avatares, amarguras y sinsabores compartió con su esposo desde su llegada al reino en 1702 hasta la feliz resolución del conflicto; pero no pudo gozar de la paz largo tiempo, pues la muerte la arrebataba de la vida a los pocos meses de finalizar las hostilidades en virtud de los compromisos de Utrecht.

Retrato de la reina María Luisa Gabriela de Saboya.Retrato de la reina María Luisa Gabriela de Saboya (1688-1714) por Miguel Jacinto Meléndez

Nacida en Turín el 17-IX-1688, de Víctor Amadeo II de Saboya y Ana María de Orleáns acababa de salir de la pubertad cuando las conveniencias de la política de su padre le dieron por esposo al nieto de Luis XIV, Felipe de Borbón, que acababa de ceñir la corona de España por designación testamentaria de Carlos II. Los desposorios se celebraron en Turín el 11-IX-1701, siendo apoderado del monarca español el príncipe de Carignán.

La niña, porque todavía lo era la nueva reina de España, partió de Niza para sus nuevos estados el 27 de septiembre del mismo año, yendo acompañada, entre otra servidumbre, por la princesa de los Ursinos, María Ana de la Tremoille, que muy pronto se captó su completa confianza. La recibió Felipe V en Figueras, donde el 3 de noviembre se ratificó la boda con la bendición del patriarca de las Indias. Los monarcas permanecieron aquel invierno en Barcelona.

Cuando Felipe V partió para Italia al objeto de participar en la guerra que se dirimía en aquella península contra los Austrias, nombró regente del reino a María Luisa, asistida por un consejo presidido por el cardenal Portocarrero. La joven soberana desempeñó la regencia desde el 8-IV-1702 al 20 de diciembre del mismo año, demostrando en aquellos días, que ya estaban preñados de amenazas, una entereza poco común.

Bien la necesitaba para soportar los graves reveses de la fortuna que pusieron en peligro su corona, de los cuales el más inmediato fue la entrada de las tropas del Carlos VI en Madrid en 1705. La reina había salido de la capital para Burgos, en donde permaneció hasta 1706, cuando disipada aquella tormenta, pudo regresar, con su esposo, al regio alcázar madrileño. Aquí dio a luz, el 25-VIII-1707, al heredero de la corona Luis, lo que colmó de satisfacción a las monarquías de Francia y España.

Las derrotas militares sufridas por Luis XIV en Flandes en las campañas de 1706 a 1708, le obligaron a iniciar gestiones de paz, en cuyo transcurso los aliados exigieron que su nieto renunciara a la corona de España. En tan críticas circunstancias la reina alentó a don Felipe, propenso al abatimiento, a fin de que, honrando los destinos que le había confiado la Providencia, diera pruebas de la firmeza de la corona y se negara a ser víctima de los convenios internacionales.

Cuando el monarca se puso al frente de las tropas en la desgraciada campaña aragonesa de 1710, María Luisa recibió por segunda vez la gobernación del reino, que desempeñó con gran discreción, aunque no pudo evitar que continuara influyendo de modo extraordinario en la gestión de los negocios públicos su valida, la princesa de los Ursinos. El 9-IX-1710, ante el mal cariz de las operaciones militares, la reina partió con la corte para Valladolid y, luego, para Vitoria. Después de los éxitos militares de Brihuega y Villaviciosa, se unió con su esposo en Zaragoza, de cuya ciudad regresaron a Madrid el 15-XI-1711.

Desde hacia algún tiempo el estado de su salud inspiraba serios temores. Después de dar a luz al infante don Fernando el 23-IX-1713, cayó en gran postración. Ya no se rehízo de su dolencia, que le causó la muerte en la capital de España, el 14-II-1714.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo II, págs. 102-103.