Fernando VI de España

    Fernando VI - Louis Michel van Loo

    Fernando VI por Louis-Michel v. Loo

    Biografía

    FERNANDO VI, rey de España (1713-1759; 1746-1759) [Madrid-Villaviciosa de Odón]. El cuarto hijo de Felipe V y de María Luisa Gabriela de Saboya nació el 23 de septiembre. Fue jurado príncipe de Asturias en 1724, cuando murió su hermano Luis I, a quien debía haber sucedido en el trono de haber mantenido Felipe V sus propósitos iniciales de no volver a reinar después de su primogénito.

    Fernando casó en enero de 1729 con Bárbara de Braganza, y su esposa empezó a influir en su temperamento y convivir con su melancolía, que compartieron con la aflicción de no haber tenido descendencia.

    El reinado de Fernando VI se caracteriza por la prudente paz que supo mantener el rey, que se rodeó de ministros bien dotados, entre los que destacan las figuras de Carvajal y Ensenada. Representaban estos, respectivamente, el partido inglés y el partido francés, y entre ambos consiguieron, una vez firmada la paz de Aquisgrán que cancelaba la intervención de España en el conflicto europeo (Pragmática Sanción), mantener a la nación al margen de guerras, mientras en Italia se aseguraban los ducados a favor de don Felipe, hermanastro del rey.

    Las relaciones entre Fernando y su madrastra, Isabel de Farnesio, fueron siempre tirantes, hasta el punto de que la reina había conseguido de Felipe V que Fernando no asistiera a los consejos cuando era príncipe de Asturias; a pesar de que se le privó así de una educación política necesaria a un rey, cuando llegó el momento de gobernar, supo hacerlo con prudencia, y, aunque fue un príncipe dotado de escasa capacidad, como dice Coxe, fue naturalmente amigo de la justicia y de la paz. Su reinado pacífico presenta el período más largo de paz de que ha gozado España desde Felipe II; en tanto que las naciones vecinas eran víctimas de los horrores de la guerra, su pueblo hacía notables adelantos en la agricultura, en la industria y en el comercio. Era, como monarca, filósofo, y como esposo, hombre lleno de ternura, y de este modo conseguía con una administración paternal, gloria mil veces preferible a los sangrientos triunfos que causan la desgracia de los pueblos, y con sus virtudes conquistó el amor de sus súbditos, que lo adoraban como a padre, como a bienhechor y restaurador de la patriaCoxe, III, 472 ss..

    Entre los hechos que hay que señalar en el reinado de Fernando VI figuran: el destierro de Isabel de Farnesio, que vivió, mientras reinó Fernando, en el Real Sitio de San Ildefonso. El mismo año que subió al trono el rey se fundó la Sociedad Económica de Amigos del País en las Vascongadas, que habría de tener repercusión nacional a lo largo de la segunda mitad del siglo XVIII. En 1750, se firmó el acuerdo con Portugal sobre los límites de posesiones españolas y portuguesas en América. En 1751, se prohibió la fundación de sociedades masónicas en España. En 1752, se concluye, en Aranjuez, un tratado con Inglaterra, por el que se reconoce la neutralidad de los territorios regidos por Borbones en Italia. El mismo año, y dentro de la corriente del renacer cultural del país, se funda la Academia de San Fernando (Bellas Artes). Al año siguiente, España firma un concordato con la Santa Sede que marca una afirmación del Patronato real.

    En 1754, después de morir Carvajal, cae Ensenada, por su oposición al tratado de límites con Portugal, firmado en 1750, y por ciertas intrigas en favor del llamado partido francés. Poco después empieza a distinguirse como ministro eficaz el irlandés Wall. En 1755 comienza la guerra entre Francia e Inglaterra, que al año siguiente se convertirá en la conflagración general llamada de los Siete Años. España interesa por igual a franceses e ingleses, y para conseguir su cooperación en alguno de los bandos contendientes, Fernando VI recibe ofrecimientos de unos y de otros (de los ingleses el de devolver Gibraltar), pero, a pesar de todo logra mantener la neutralidad. Pasaron así los trece años de su reinado, en que el rey y la reina supieron compaginar la liberalidad con la austeridad, debiendo señalarse como único pasatiempo su afición a la música, que estaba a cargo de Farinelli; este llegó a gozar de una verdadera privanza, si bien no hizo uso de ella para fines políticos.

    Murió el rey de la misma enfermedad que su padre, casi al año de haber muerto su esposa, a la que quería con lealtad. Durante diez meses estuvo enfermo, pasando de manía en manía y de extravagancia en extravagancia, habiendo estado una vez diez y ocho horas sentado sin moverse en la esquina de un taburete, y otras cosas semejantesFernán-Núñez, I, 131. Hicieron ir a Villaviciosa, a cuyo castillo se había retirado el monarca, a su hermano Luis, al padre Rávago, que había sido en tiempos su confesor, a la marquesa de Aytona, camarera de la reina Bárbara; el rey, sin embargo, no mejoró de su mal: este se agravaba de día en día, y a veces se ponía furioso y mordía aun los vasos de plata con que habían remplazado por esta razón los de cristal. Se postró al fin en la cama, en que hacía todas sus inmundicias, que arrojaba a todos los que le servían....

    Sin embargo, no se alteró la paz interior del reino: todo el mecanismo del Estado siguió funcionando sin complicaciones. Al fin, el rey murió —sin poder recibir los auxilios espirituales—, quedando el pobre señor de tal modo, que me han asegurado el duque del Infantado y el marqués de Santa Cruz, que le vistieron después de muerto, que, al lavarle, todo el pellejo se venía con la esponjaFernán-Núñez, Vida de Carlos III, ed. Morel-Fatio y Paz y Melia, Madrid, 1898, t. I, págs. 130-134. Recibió sepultura en el monasterio de la Visitación (Salesas Reales) de Madrid, que había sido fundado por Bárbara de Braganza.

    BEGUÉ, Olimpia, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, págs. 75-77.