Manuel Filiberto de Saboya

Datos biográficos

Militar y Duque de Saboya
Nacimiento: 8-VII-1528
Fallecimiento: 30-VIII-1580

Biografía

Por muchos conceptos Manuel Filiberto de Saboya merece ser tenido como uno de los personajes más destacados del s. XVI. No solo fue un gran general, entre cuyos notables hechos de armas cabe contar la rutilante victoria de San Quintín, sino también el restaurador del ducado de Saboya y fundador, al mismo tiempo, de su vida como estado moderno. De una energía y una clarividencia demostradas, tanto en el campo de batalla como en el gobierno de sus posesiones, este duque es, sin disputa, uno de los mayores representantes históricos de la dinastía sabauda —casta de guerreros y estadistas.—

Manuel Filiberto de Saboya, pintando por Juan Pantoja de la Cruz.Manuel Filiberto de Saboya, pintando por Juan Pantoja de la Cruz.

Nacido en Chambery el 8-VII-1528 del duque Carlos II y Beatriz de Portugal, fue destinado al sacerdocio por su calidad de segundón de la familia. Pero a los siete años, de edad, la muerte de su hermano Luis le dejó la primogenitura del ducado, muy pronto reducido a una insignificante porción de territorio desde que, a raíz de la guerras entre Carlos V y Francisco I, este se apoderó del mismo y se mantuvo en su posesión por la tregua de Niza de 1538. Este hecho inclinó la política sabauda del lado del emperador. Prometido esposo de Magdalena de Austria, sobrina de Carlos V (1541), Manuel Filiberto se unió a la corte imperial en 1545. Tomó parte activa en la guerra de la los esmalcalda (1546), en algunas de cuyas acciones se destacó por su decisión y arrojo. En 1553 acompañó al príncipe de Asturias, don Felipe, a España.

Al año siguiente figuraba en el ejército que puso sitio a Metz y el 27-VI-1553 se le nombraba lugarteniente real en Flandes y capitán general del ejército imperial en aquella región. En el transcurso del mismo año, la muerte de Carlos II le hacía duque de Saboya (17 de agosto). A pesar de los servicios prestados a la causa del césar Carlos V, la tregua de Vaucelles (1556) estipulaba la retención de su ducado en manos de los franceses.

El (16-I-1556) Felipe II le había confiado el gobierno de los Países Bajos. Reanudada la lucha contra Francia, Manuel Filiberto obtuvo en el campo de batalla de San Quintín uno de los éxitos militares más famosos de la historia al derrotar al ejército francés del condestable Montmorency (10-VIII-1557), que acudía en socorro de aquella plaza, donde el almirante Coligny luchaba contra los sitiadores hispánicos.

Después de esta victoria y de otras logradas por sus subordinados, la paz de Cateau Cambresis estipuló la devolución del ducado de Saboya a su legítimo soberano (1559), aunque este se vio obligado a firmar un tratado de alianza con España, a contraer matrimonio con la infanta Margarita de Francia y a consentir que los franceses y los españoles retuvieran en su poder varias plazas y ciudades importantes. Manuel Filiberto no consiguió la liberación total de su territorio hasta 1575, aunque en 1562 los franceses, al evacuar Turín y algunas plazas fuertes del Piamonte, le devolvieran una región substancial de sus estados.

Administrador sagaz, Manuel Filiberto estableció el absolutismo en Saboya y Piamonte, reformó el ejército, modificó la administración, favoreció la economía, quebrantó el poder de los nobles y protegió la cultura con la creación de varios centros de enseñanza, como la universidad de Mondovi, que luego fue transferida a Turín (1566).

En política exterior, al objeto de mantener cierta libertad de acción entre Francia y España, concertó varias alianzas con los cantones suizos, Intervino en las rivalidades internas de Monferrato, apoyando a los revoltosos contra el duque Carlos Gonzaga. Murió, habiendo cumplido su misión histórica, el 30-VIII-1580 en Turín. Los cronistas posteriores le designaron con el sobrenombre de Cabeza de Hierro.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo II, pág. 10.