Reino de Castilla

JUANA I, reina de Castilla (1479-1555 ; 1504-1555) [Toledo-Tordesillas] La Loca. Reina de Aragón, Valencia, Mallorca, Navarra, Nápoles, Sicilia, Cerdeña y Condesa de Barcelona. Duquesa titular consorte de Borgoña. Hija de los Reyes Católicos don Fernando y doña Isabel, nació el 6 de noviembre de 1479. En 1492 se iniciaron, a espaldas de Francia, las negociaciones entre los Reyes Católicos y Maximiliano I para el matrimonio del hijo de este, el archiduque don Felipe, con una infanta española. En 1495 se concierta el doble casamiento de don Felipe y doña Margarita, su hermana, con la infanta doña Juana y el príncipe don Juan, hijos de los Reyes Católicos. En 1496, Balduino, bastardo de Borgoña, con poder del archiduque, se desposó en Valladolid con la infanta. Para reunirse con don Felipe, partió doña Juana de Laredo acompañada de don Fadrique Enríquez, almirante de Castilla, y de muchas damas y caballeros que formaban su casa. Desembarcó en Rotterdam el 8 de septiembre de 1496. Por Amberes se dirigió a Lila, donde, al cabo de dieciocho días, llegó el archiduque. La misma noche de su llegada se desposaron por manos de don Diego Villaescusa. Después de unos días fueron a Amberes y, más tarde, a Bruselas.

Muertos sus hermanos, el príncipe don Juan en 1497 y doña Isabel en 1498, y el hijo de esta, don Miguel, en 1500, pasó a ser doña Juana heredera de Castilla y Aragón. Para ser jurada por las Cortes salió con su esposo de Bruselas hacia España, y, después de una prolongada estancia en la corte francesa, llegaron a Fuenterrabía el 3 de enero de 1502. Pasaron por Tolosa, Medina y Madrid, y entraron en Toledo el 7 de mayo. El 22 de mayo fueron jurados por príncipes de Castilla y León en la iglesia Mayor de Toledo, en presencia de los Reyes CatólicosGalíndez de Carvajal, Anales breves del reinado de los Reyes Católicos don Fernando y doña Isabel, Biblioteca de Autores Españoles, t. 70, pág. 552.

Las Cortes de Zaragoza les juraron el 27 de octubre de 1502, estableciéndose que si don Fernando tuviera hijo varón pasaría a este la corona. Don Felipe marchó a Flandes el 27 de febrero de 1503, dejando en Castilla a doña Juana, que empezó a dar muestras de su enajenación mental, que no cesaron, como se esperaba, al nacer, en Alcalá, su hijo don Fernando I . De Alcalá pasó a Segovia y de allí a Medina, de donde intentó, en una ocasión, salir a pie en pleno invierno, para reunirse con don Felipe. En marzo de 1504 partió de Laredo la escuadra que la conducía a Flandes. Desembarcó en Blanca-Berga (Blankenberge), donde la esperaba el archiduque.

La conducta de su esposo aumentó los celos de la princesa, dando lugar a violentas escenas que agravaron su locura. Muerta doña Isabel la Católica el 26 de noviembre de 1504, el mismo día se alzaron pendones por la reina doña Juana como propietaria de Castilla y por el rey don Felipe su legítimo esposo en presencia de don Fernando, a quien doña Isabel había nombrado gobernador. El Rey Católico comunicó la muerte de la reina a los archiduques. La mayor parte de los nobles castellanos quisieron aprovecharse de la situación procurando el desacuerdo entre don Fernando y don Felipe, poniéndose al lado de este, quien pide a su suegro se retire a sus Estados de Aragón.

Los archiduques fueron jurados por reyes en las cortes de Toro, en las que don Fernando declara la incapacidad de su hija para reinar. Don Felipe hostil al Rey Católico, se pone en contacto con Francia, y don Fernando, para contrarrestar estas negociaciones, concierta su matrimonio con Germana de Foix, sobrina de Luis XII, mientras su secretario Conchillos iba a Flandes para entrevistarse con doña Juana. Consigue este una carta de la reina dando plenos poderes a su padre como gobernador; pero enterado don Felipe, incomunicó a su esposa y aprisionó duramente a Conchillos. Se llega a un acuerdo en la concordia de Salamanca, el 24 de noviembre de 1505, por la que gobernarían conjuntamente doña Juana, don Felipe y don Fernando.

Los reyes embarcaron en Zelanda, en enero de 1506, para dirigirse a España. Una tormenta les obligó a tomar tierra en Falmouth. El rey inglés les recibió en Windsor, y después de tres meses, parten de nuevo. El 26 de abril llegaron a La Coruña. Las diferencias entre los dos reyes, mantenidas por los nobles, continuaban; para salvarlas se reúnen en la alquería de Remesal, entre Asturianos y Puebla de Sanabria, el 20 de junio. Por la concordia de Villafáfila, de 27 de junio, quedaba como rey don Felipe, retirándose don Fernando a Aragón. Se declaraba la incapacidad de doña Juana con la protesta del Rey Católico.

Doña Juana no tomó parte en las rivalidades entre su marido y su padre, a quien no se la permitió ver. Los reyes de Castilla celebraron Cortes en Valladolid y se dirigieron a Burgos. Don Felipe, careciendo de la experiencia y consejo que para reinar y gobernar convenía, de buena gana daba a todos los grandes todo lo que de la real corona pedido le era, y por consejo de algunos de sus consejeros dio algunas cosas que el rey don Fernando y la reina doña Isabel, sus padres, con gran vigilancia habían cobradocontinuación de la crónica del Pulgar por un anónimo, Biblioteca de Autores Españoles, t. 70, página 524.

El 25 de septiembre de 1506 murió don Felipe en Burgos. La reina doña Juana, su mujer, sintió su muerte en extremo; y dicen que el sumo dolor que le acarreó su muerte y sus continuas lágrimas la estragaron el juicio, alterado yaPrudencio de Sandoval, Historia del emperador Carlos V, Madrid, 1920, T. I, pág. 84.

La reina revocó muchas de las mercedes otorgadas por su esposo; pero se negó a firmar documento alguno. Los nobles recelaban unos de otros. Ante esta confusión el Almirante y los partidarios de don Fernando llaman a este. Burgos se vio infectado por la peste, y doña Juana, llevando con ella el féretro de su esposo, se trasladó a Torquemada, donde dio a luz a la infanta doña Catalina, en enero de 1507, y de allí a Hornillos. En agosto entró en Castilla el Rey Católico. La reina salió a recibirle con gran alegría, encontrándose ambos en Tórtoles.

Enrique VII de Inglaterra la pidió en matrimonio. Don Fernando fue demorando la contestación hasta la muerte del rey inglés. Desde febrero de 1509, doña Juana residió en Tordesillas hasta su muerte. El cuerpo de don Felipe fue colocado en el convento de Santa Clara hasta su traslado a la capilla real de Granada. En 1510 don Fernando la visitó, y viendo el estado de voluntario abandono en que se encontraba, puso a su servicio doce mujeres nobles para que la cuidasen aun contra su voluntad. Muerto el Rey Católico, el príncipe don Carlos I se hizo dar el título de rey. Después de tomar consejo de los grandes de Castilla, escribió a las chancillerías del reino diciendo que tomaba este título por el bien de los reinos; pero en los documentos debía figurar en primer lugar el nombre de la reina.

En la visita que don Carlos I y su hermana doña Leonor hacen a doña Juana cuando vinieron a España en 1507, Mr. de Chièvres consigue que la reina deje el gobierno a su hijo. Este nombró como guardián de la reina y gobernador de Tordesillas a don Bernardo de Sandoval y Rojas, marqués de Denia, que desempeñó el cargo hasta su muerte en 1535, sucediéndole su hijo Luis.

El movimiento de las Comunidades trajo a primer plano a doña Juana. Como la Junta reunida en Ávila publicaba que su único propósito era el servicio de la reina doña Juana, el presidente del Consejo de Castilla, Rojas, y algunos individuos de este alto tribunal, se presentaron en Tordesillas para obtener de la reina que firmase varias provisiones contra los comunerosRodríguez Villa, La reina doña Juana la Loca. Estudio histórico, Madrid, 1892, pág. 303, pero fracasaron en su intento. El ejército comunero se apoderó de Tordesillas el 29 de agosto de 1520, y aunque fueron recibidos por la reina, se negó esta a firmar ningún documento, a pesar de que los comuneros la importunaban día y noche para lograrlo. El 5 de diciembre de 1520 entraron las tropas reales en la villa, y continuó doña Juana su vida monótona.

El 12 de abril de 1555 murió, asistida por San Francisco de Borja, dando muestras de una claridad de juicio que la había faltado durante tantos años. Su cuerpo fue depositado en el convento de Santa Clara de Tordesillas hasta que, en 1573, lo trasladaron a la capilla real de Granada. Fueron sus hijos doña Leonor, casada con don Manuel de Portugal, y en segundas nupcias con Francisco I de Francia; Carlos V, doña Isabel, reina de Dinamarca; Fernando I, emperador de Alemania; doña María, reina de Hungría, y doña Catalina, esposa de Juan III de Portugal.

VILLA, Teodora de la, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, págs. 590-591.