menu

Época colonial

El Templo del Gran Jaguar es uno de los máximos símbolos representativos de Guatemala.

República de América Central, situada entre El Salvador, Honduras, Belice, México y los océanos Pacífico y Atlántico. Alvarado, el conquistador del país, fundó Santiago de los Caballeros de Guatemala el 25 de julio de 1524. En 1542 se creó la Audiencia de los Confines, instalada primero en Comayagua y después en Gracias a Dios; el capitán general Alonso López de Cerrato y el obispo Marroquín trasladaron la sede a Guatemala (1549), que fue llevada a Panamá en 1563, logrando Las Casas y el cabildo de Guatemala que retornara a esta ciudad en 1570, separándose de la Audiencia de Panamá. El nombre de Guatemala en la época colonial comprendía la América Central, excepto Panamá, formando una capitanía general y Audiencia, llamadas teóricamente reino de Guatemala.

En realidad la capitanía procedía de la unión de tres primitivas jurisdicciones, las de Alvarado, Montejo y Pedrarias Dávila (Guatemala, Honduras y Nicaragua); se constituyó la capitanía general en 1568, extendiendo su jurisdicción a Chiapas, Soconusco, Guatemala (con El Salvador), Verapaz, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. Se establecieron las alcaldías mayores de Sonsonate o Izalco, San Salvador, Soconusco y Nicaragua. En el siglo XVIII se dividió el país en las intendencias de San Salvador, León, Ciudad Real (Chiapas) y Comayagua. El obispado de Guatemala se erigió en 1534, ascendido más tarde a arzobispado (1744).

La historia externa del reino de Guatemala en la época colonial es de escaso relieve, pues no era de los países más ricos o florecientes de las Indias, y aún la capital representaba un foco más culto y de mayor tono que el resto de los países centroamericanos, algunos de ellos, como Costa Rica, muy pobres y de muy lento desarrollo. Bajo el presidente conde de la Gomera hubo disturbios, que ocasionaron su destitución, pero fue repuesto (1611-1626). Álvaro de Quiñones pobló San Vicente de Austria. Martín Carlos de Mencos (1659-1668) rechazó a los ingleses, que se establecieron en las orillas del Desaguadero. Bajo Jacinto de Barrios se comenzó la conquista del Lacandón, aún insumiso, y se fundó Nuestra Señora de los Dolores de Lacandón, y Martín de Ursúa derrotó a los Itzas, tomándoles la fortaleza del lago Petén, pero no se sometieron del todo los lacandones, permaneciendo en parte independientes.

En 1700 llegó el visitador Francisco Gómez de la Madriz, que causó hondas perturbaciones, persiguiendo al presidente Gabriel Sánchez de Berrospe, apoyado aquel por el obispo y los jesuitas, figurando en el otro bando los franciscanos, los dominicos y la audiencia; fue derrotado el visitador que quiso entrar con fuerzas indias en la capital y al fin fue apresado por orden del virrey de México, pero Berrospe dimitió.

El visitador José de Osorio dejó buena impresión (1702-1703). En 1708 se sublevaron los tzendales de Chiapas, agravándose después, hasta que la reprimió el capitán general Toribio de Cosío en 1712, quien dejó buen recuerdo. Bajo Francisco Rodríguez de Rivas sufrió la capital un gran terremoto, por lo que se pensó en su traslado, sin efectuarse; este gobernador prohibió los abusos con los indios. En 1731 se fundó la Casa de la Moneda, que empezó sus acuñaciones en 1733. Bajo el peruano Tomás de Rivera (1740-1748) los ingleses se apoderaron de la isla de Roatán y de Río Tinto, en Honduras. José de Araujo, ex-presidente de Quito (1748-1752) fue uno de los mejores capitanes generales y de más integridad; moralizó las costumbres y trató de evitar los abusos con los indios, en contraste con la codicia y contrabando de su sucesor Alonso de Arcos, que por otra parte estableció el correo con las provincias y ordenó construir el camino a Omoa, en la costa atlántica.

En tiempo de Pedro de Salazar (1765-1771) se expulsó la Compañía de Jesús y se estableció el estanco del tabaco, aguardiente, pólvora, etc., lo que causó descontento y agitación, expresados en pasquines; la Audiencia rebajó el impuesto del tabaco, pero siguió la agitación. Bajo Martín de Mayorga —luego virrey de México— (1773-1779) un terremoto destruyó la capital (1773) y quiso él trasladarla, a pesar de la oposición del arzobispo Cortés y Larraz; se autorizó la construcción de la nueva ciudad en 1775 y comenzaron las obras de 1776, a unos 40 km., quedando abandonada la anterior población, llamada La Antigua, que se ha repoblado, y con unas grandiosas ruinas, indicadores de la magnificencia que poseía al ser destruida. Parece que pasaba de 70.000 habitantes.

La capital ha continuado después en su nuevo emplazamiento, aunque también ha sufrido terremotos. Matías de Gálvez gobernó de 1779 a 1783, en que pasó al virreinato de Nueva España; luchó con los ingle ses, recuperando Omoa que habían tomado, y el castillo de San Juan en Nicaragua (1780 1781); los echó de Río Hondo, Belice (1780) y Roatán (1782) y colonizó Trujillo. José de Estachería (1783-1789) comenzó la exploración de las ruinas mayas de Palenque. A fines de s. comenzaron las precauciones contra la penetración de ideas revolucionarias y medidas contra los franceses.

Prescindiendo de hechos correspondientes a los demás países centroamericanos, aunque formaban parte entonces del reino de Guatemala, cabe recordar que el país, puramente guatemalteco, se unificó en la época colonial, pues antes solo había los núcleos de los reinos cakchiqueles y quichés; se aumentó con otras regiones, como la Verapaz, objeto de una evangelización pacífica y religiosa (Las Casas) y Chiapas, que a raíz de la independencia se separó, uniéndose a México.

Se difundió la lengua castellana, aunque los indios conservaron las suyas, muy habladas hoy, y se realizó una gran labor de conversión al cristianismo, aunque con bastante superficialidad en muchos de los indios; contribuyeron a ella las órdenes religiosas que se fueron estableciendo. Se procuró reducir a los indios a vivir en pueblos y a mejorar sus costumbres, como las borracheras, con relativo éxito; ya se han citado los esfuerzos de algunos gobernadores por evitar los abusos con ellos, que se repetían constantemente.

Del arzobispado de Guatemala eran sufragáneos los de Chiapas, Verapaz Comayagua y Nicaragua. El primer obispo de Guatemala, Marroquín, fundó una escuela en la capital (1532) y en su testamento dispuso la creación de un colegio en el convento de Santo Domingo; en 1620 se fundó con ese legado el colegio de Santo Tomás, de los dominicos; los mercedarios fundaron el de San Buenaventura y los jesuitas el de San Francisco de Borja. A fin del siglo XVII se erigió el seminario de Guatemala. Graduaron los dominicos y jesuitas, a modo de dos universidades, hasta que en 1676 Carlos II fundó la universidad de San Carlos de Guatemala inaugurada en 1680, única universidad centroamericana, hasta la fundación de la de León en Nicaragua en 1812. La base de la Universidad fue el colegio de Santo Tomás y había cátedras de lenguas indígenas. La imprenta se estableció en 1660 por el prelado fray Payo Enríquez de Ribera siendo sus primeras producciones un voluminoso tratado teológico y el poema La Tomasiada de fray Diego Sánchez de Ovécuri.

El siglo XVIII ofreció en la cultura algunas novedades; en 1729 apareció el primer periódico, la Gazeta de Guatemala; desaparecida en 1731, fue vuelta a publicar en 1794 por iniciativa de Jacobo de Villaurrutia, en relación con la Sociedad Económica de Amigos del País, la cual fomentó los cultivos, creó una Escuela de Bellas Artes y otra de Matemáticas, un gabinete de Física y un museo de Historia Natural. La Universidad fue reformada en sus estudios por fray Antonio Liendo y Goicoechea, penetrado de espíritu ilustrado, que introdujo las ciencias experimentales, labor continuada por Simeón Cañas. El médico José Felipe Flórez estaba al corriente de la ciencia de su tiempo y en relación con corporaciones científicas extranjeras; él sugirió la idea de la expedición española para propagar la vacuna en América. También se abrió un teatro en este s. .

La cultura ofrece pocas figuras de relieve en esta época: los historiadores Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán (segunda mitad del siglo XVII), autor de una historia de Guatemala titulada Recordación Florida (no publicada hasta 1882); la Relación a Felipe II sobre Guatemala de Diego García de Palacio; fray Francisco Ximénez que tradujo las historias de los indios, y en ellas el Popol-Vuh (siglo XVII) (no publicado hasta 1857); el dominico fray Antonio de Remesal, Historia de la provincia de Chiapa y Guatemala, de la Orden de Alemania... Sancto Domingo (1619).

El arzobispo de Guatemala, Pedro Cortés y Larraz, aragonés que rigió la sede desde 1769 hasta 1776, redactó como fruto de sus visitas, una valiosa Descripción geográfico-moral de la Diócesis de Guatemala (ms, en el Archivo de Indias; publicado solo lo referente a El Salvador). Domingo Juarros es autor de una importante obra sobre Guatemala, muy seguida en el siglo XIX, Compendio de la historia de la ciudad de Guatemala (1808-1818). Diego Paz y Polanco dejó 27 volúmenes sobre las cosas naturales de América Central. No faltaron bastantes misioneros que estudiaron las lenguas indígenas, como fray Pedro de Betanzos, autor de un Arte, Vocabulario y Catecismo en lengua de Guatemala; e Ildefonso J. Flores, que de nuevo hizo una gramática cakchiquel en el siglo XVIII, habiendo quedado inéditas la mayoría de estas producciones, o pérdidas, como le sucedió a las obras de Marroquín.

La poesía tiene su mejor autor en un jesuita guatemalteco, pero que escribió en latín, el padre Rafael de Landívar (1731-1793) incluido en la expulsión del siglo XVIII, que escribió unas geórgicas tropicales, la Rusticatio mexicana, en que demostró sus cualidades literarias y su pleno dominio del latín lo que hizo menos popular su obra, de tipo descriptivo de la naturaleza de A. Central y México. También se puede mencionar al fabulista fray Matías de Córdoba, del tránsito del siglo XVIII al XIX.

Floreció el arte en Guatemala, que fue un foco de importancia. La catedral de la antigua Guatemala, arruinada por el terremoto de 1773, inaugurada en 1680, obra barroca de José de Porres; bella obra es la fachada de la iglesia de la Merced. El citado terremoto destruyó numerosos edificios, que daban idea de la grandiosidad de la capital; la nueva catedral es neoclásica. Aún quedan las fachadas en La Antigua del palacio de los capitanes generales y del ayuntamiento. En la nueva ciudad se levantaron otros edificios públicos neoclásicos. Se desarrolló también la escultura religiosa en madera estofada y pintada; destacaron Juan de Aguirre, Quirio Castaño, Alonso de la Paz, naturales de Guatemala estos dos (siglo XVII), que dejó bellas imágenes; Evaristo Zúñiga, etc.

La pintura también floreció, existiendo obras del taller de Zurbarán y de pintores mexicanos coloniales; Antonio de Montúfar (siglo XVII) es autor de los lienzos de la iglesia del Calvario. Francisco de Villalpando pintó mucho para los franciscanos (siglo XVII); en el XVIII destacó José de Valladares; también alcanzó gran perfección el grabado en el XVIII, sobresaliendo el mencionado Valladares y Pedro Garci Aguirre maestro de un grupo de grabadores (a fines del XVIII y comienzos del XIX).

La economía presenció Introducción de nuevos cultivos y la extensión de los indígenas, como el cacao en Soconusco y San Salvador, o la explotación de las maderas tintóreas y finas, especialmente por los ingleses, motivo de sus intentos de colonización en Belice y Honduras. Se difundió extraordinariamente el ganado. Existieron algunas artesanías industriales, como los tejidos o la orfebrería; se explotaron algunas minas de oro y plata. En 1774 se autorizó el comercio de Guatemala con otros países americanos y luego se le hizo extensivo el libre comercio. La población a fines del siglo XVIII subía a unos 370.000 habitantes en el territorio de la actual Guatemala (la población de toda la capitanía era de casi (800.000)..

BRAVO, Pedro - EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, págs. 266-268.

Época independiente

Para los hechos que prepararon y llevaron a la independencia, (América Central. Independencia). La historia de Guatemala como nación independiente guarda un lógico paralelo con la del resto de los países de la América Central. La actual República era una provincia del antiguo reino de Guatemala, que, formado por los territorios centroamericanos, vio proclamada su independencia respecto de España al integrarse, de forma pacífica, en 15 de septiembre de 1821, en el Plan de Iguala, dando por resultado una unión que no tardó en disgregarse.

Cundió el descontento de las provincias, y convocada una Asamblea Nacional Constituyente, proclamó esta en 1 de julio de 1823 la total independencia, tanto respecto de España como de México y constituyó al país como República Federal, con el nombre de Provincias Unidas de A. Central, que fueron sucesivamente dándose sus propias e internas Constituciones (la de Guatemala, en 11-X-1825). Pronto se reveló, como dice Pereyra, que la unión era imposible pues en seguida comenzaron las discrepancias entre poder central y los de las provincias, que determinarían en Guatemala el comienzo de una serie de revoluciones y dictaduras que asolaron al país.

El primer jefe de Estado Guatemala fue Juan Barrundia (1824-1896); el presidente de la Federación, Manuel José de Arce. Se daba el caso de que la ciudad de Guatemala era capital a un tiempo de la Federación y de su Estado y residían en ella dos clases de autoridades, federales y locales, lo que sería causa de conflictos. Y así Arce depuso pronto a Barrundia, eligiéndose a Mariano Aycinena.

Entre las figuras guatemaltecas más interesantes de esta época hay que señalar al federal Morazán, elegido en 1830, que trató de organizar el país y que garantizó el funcionamiento de la Constitución durante los ocho años que duró su mandato. Era jefe de Honduras y se sublevó contra Arce en 1828 y en 1829 tomó Guatemala; liberal exaltado y anticlerical desterró a Arce, a Aycinena, al arzobispo fray Ramón Casaus y a las órdenes religiosas; Barrundia volvió a ser jefe de Guatemala y su hermano José Francisco, presidente provisional hasta la elección de Morazán.

Era jefe de la provincia de Guatemala, bajo dicho presidente, Mariano Gálvez, liberal y anticlerical, que adoptó los códigos de Livingston, abogado yanki (1837), pero mal recibidos por implantar el matrimonio civil, luego abolido, el jurado y otras medidas avanzadas, subsistiendo solo el habeas corpus. Contra él se rebeló en 1836 Rafael Carrera, puesto al frente de los indios, rebelión que no pudo ser aplastada por Morazán, que se vio obligado a pactar el Tratado de Rinconcito, reconociéndole a Carrera el mando del distrito de Mita.

En 1838 en Quezaltenango se formó el nuevo Estado de Los Altos, separándose del de Guatemala, y siendo reincorporado en 1840. De nuevo intervino Carrera en 1839, al no querer reconocer Morazán la jefatura de Mariano Rivera Paz, y derrotó a Morazán. Pero la Federación estaba disolviéndose en 1838. Guatemala reasumió su independencia por decreto de Rivera del 17 de abril de 1839.

Desempeñó de hecho, desde 1839, la presidencia Carrera, que terminó por aceptarla personalmente en 1844 y que no depuso hasta 1865, si bien con un interregno (1848-49), pues se vio obligado a expatriarse, debido a su impopularidad reeligiéndosele en 1851. Era un indio, antiguo pastor, inculto, arbitrario y duro, pero sagaz y valiente, que representó la reacción antifederal y la tradición colonial y religiosa. Durante su dilatado mandato hubo de hacer frente a una invasión conjunta de Honduras y El Salvador, que fue rechazada (1851), venciendo a los salvadoreños en la batalla de La Arada, y a otra de Honduras, con la ayuda de guatemaltecos descontentos, derrotándolos también, en premio de lo cual fue nombrado presidente vitalicio en 1854. Se trataba de tentativas de reconstruir la unidad centroamericana, a la que siempre se opuso Carrera. También se opuso a la tentativa filibustera de Walker (América Central. Independiente).

El presidente de El Salvador Gerardo Barrios, liberal, era hostil a Carrera, quien, sin previo aviso, invadió este país (1863) y tomó la capital, obligando a Barrios a expatriarse y eligiéndose un gobierno afecto a aquel; quedó consolidada así su influencia sobre El Salvador, Nicaragua y Honduras. Fue continuada su política, a su muerte, por su sucesor Vicente Cerna (1865-1871), hasta que triunfó el movimiento acaudillado por Rufino Barrios, que ocupó la presidencia (desempeñada antes por el liberal García Granados ) desde 1873 a 1885, tratando de realizar una política progresista. Fomentó la economía, desarrolló las instituciones democráticas, persiguió al clero, expulsó a los jesuitas, estableció la libertad de cultos y el matrimonio civil, secularizó los cementerios, abolió la vieja universidad de San Carlos, sustituyéndola por la Universidad Nacional, suprimió las órdenes religiosas y procuró difundir la enseñanza y que predominase una organización civil, pero con una implacable dictadura.

En 1879 la Asamblea Constituyente votó una nueva Carta fundamental, que ha sido parcialmente reformada en diversas ocasiones y que reconoce la tendencia del país a formar una nacionalidad americana y que rigió desde 1 de marzo de 1880. Pretendió restablecer la unión centroamericana, conviniéndola en Mongoy (1885) con El Salvador y Honduras; pero la decretó por sí y, ante la oposición de El Salvador, lo invadió, pereciendo en la batalla de Chalchuapa (1885).

Siguió un período en que la presidencia fue ocupada por Lisandro Barillas y José María Reina Barrios. Ambos se adhirieron a intentos de unión, en 1889 y por su inicia tiva el primero, y en 1897 el segundo al incorporarse muy brevemente a la llamada República Mayor de A. Central . En 1898 fue designado para la alta magistratura Manuel Estrada Cabrera, que gobernó el país hasta 1920 de una forma sectaria y tiránica a juicio de sus historiadores. Pero intentó fomentar la economía, las comunicaciones y demás progresos materiales, aspirando a ser el Porfirio Díaz de Guatemala.

En 1906 grupos de emigrados invadieron el país para restablecer a Barillas; por el apoyo dado a los rebeldes por otras repúblicas centroamericanas, estalló la guerra entre Guatemala por un lado y Honduras y El Salvador por otro, invadiendo Estrada este país y riñéndose sangrientos combates, Terminó por intervención de Roosevelt y Porfirio Díaz por el pacto del Marblehead (20 de julio de 1906), que sirvió de base al tratado general centroamericano del mismo año, que estableció el arbitraje y medios de facilitar la unión, y a otros acuerdos posteriores (América Central. Independiente). Destituido Estrada Cabrera en 1920, murió preso.

Se sucedieron varios presidentes hasta que ejerció otra larga dictadura Jorge Ubico (1931-1944). Elegido el general Federico Ponce en 1944, fue derribado al año siguiente por un movimiento de tendencia revolucionaria, ejerciendo la presidencia Juan José Arévalo (1945-1951), al que sucedió Jacobo Arbenz (1951-1954), acentuándose la tendencia socialista y la inclinación a la izquierda, con simpatías por el comunismo y una actitud contraria a los Estados Unidos; se dispuso una reforma agraria (1952) y medidas contra las empresas extranjeras, medidas ambas que afectaron a la United Fruit Company.

En la Conferencia de Caracas el ministro de Asuntos Exteriores de Guatemala, Guillermo Toriello, se opuso a una resolución anticomunista y atacó a los Estados Unidos. En 1954 Arbenz fue derribado por el coronel Carlos Castillo Armas (1954-1957), que pereció asesinado. Miguel Ydígoras (1958-1963) cayó por otro movimiento militar, sucediéndole Enrique Peralta (1963) y el civil Julio Méndez Montenegro (1966).

Guatemala no ha escapado a los rasgos políticos de otras naciones hispanoamericanas: luchas entre liberales y conservadores, reformas precipitadas y sectarias, militarismo, revoluciones, inestabilidad, agravado por problemas raciales —dada la gran proporción india— de enseñanza y económicos, y las relaciones con los Estados Unidos y los otros países centroamericanos, frente a los cuales ha mantenido Guatemala cierto tiempo una actitud de superioridad como continuadora de su hegemonía en la época colonial, y las tentativas, siempre frustradas, de reconstruir la unión; hoy la ODECA (Organización de Estados Centroamericanos), constituida en 1951 y 1962, dentro de la O. E. A., mantiene normas de convivencia y disminución de diferencias. La constitución actual de Guatemala data de 1966 y es presidencialista y unicameral.

Entre las figuras culturales guatemaltecas de la época independiente destacan el político Antonio José de Irisarri, que actuó en Chile y otros países americanos; el poeta José Batres Montúfar; el escritor internacional, de mucha fama en su tiempo en Europa, Enrique Gómez Carrillo; el novelista e historiador José Milla; otros historiadores: Alejandro Marure, Agustín Gómez Carrillo, Antonio Batres Jáuregui, José A. Villacorta y Adrián Recinos. Actualmente ofrece acusado relieve el novelista social Miguel Ángel Asturias, premio Nobel de Literatura.

arrow_upward